El trabajo de Biología

Sinopsis: Un grupo de estudiantes de la ESO se reúne para hacer un trabajo. Cuando surgen las dudas le preguntan a la hermana mayor del dueño de la casa.

Capítulos publicados de la serie:

  1. El trabajo de Biología
  2. El trabajo de modelo

Era viernes y Mar estaba sentada en la mesa junto a sus padres y su hermano pequeño Juan, aunque todos lo llamaban Juanito.

-Mañana vendrá Vicente a pasar el fin de semana en casa – dijo la madre durante la cena – ¿Os acordáis que el papa y yo tenemos que acompañar a vuestra hermana a casa de los abuelos?

Mar y Juan se miraron mientras recapacitaban sobre lo que aquella noticia podía afectarles.

-¡Mamá, mañana vienen mis amigos! – se quejó Juanito – ¡Tenemos que hacer el trabajo de Biología!

-¡Ay…! – se lamentó la madre que no lo recordaba.

-Bueno, pues aprovechas y que Vicente os ayude – intervino el padre con firmeza pensando que Vicente, que iba un curso más adelantado que su hijo, debería saber lo necesario sobre el trabajo.

La madre se quedó mirando a Mar suplicándole con la mirada. La hija sabía exactamente lo que le estaba pidiendo, que se quedara en casa atendiendo a los pequeños. No era el mejor plan que se le planteaba para el fin de semana, pero pensó que podía aprovechar para repasar para los exámenes de la universidad mientras dejaba a su hermano y sus amigos haciendo el trabajo de 3º de la ESO que tenían que hacer.

Era una familia atípica. Los 3 hermanos se llevaban bastantes años entre sí. La mayor, Noelia, se emancipó joven cuando se quedó encinta a los 18 años. Fruto de aquel embarazo nació Vicente, el sobrino de Mar y Juanito, aunque por aquel entonces el pequeño de los hermanos aún no había nacido, pues lo hizo un año después. Los adolescentes Juanito y Vicente tenían 14 y 15 años respectivamente, mientras Mar ya alcanzaba los 23 años de edad.

-¿Cuándo os vais? – quiso saber Mar.

-Pues tu hermana debería llegar por la mañana, pero comeremos en casa y nos iremos a primera hora de la tarde – contestó la madre.

-Volveremos el domingo – intervino el padre – dormiremos allí y así vamos con menos prisas.

-¿Y cuándo vais a…? – quiso saber Mar dirigiéndose a Juanito, pero su hermano, intuyendo la pregunta, la cortó.

-Hemos quedado para mañana por la tarde.

Perfecto, pensó Mar con ironía. Se olvidó de la posibilidad de quedar con su novio y los amigos para pasar una tarde de sábado de niñera. Por suerte los amigos de Juanito sólo estarían el rato del trabajo. El resto del tiempo no le preocupaba. Aunque a veces tenían los inevitables roces entre hermanos, la verdad es que su relación con Juanito era bastante buena. Suponía que la diferencia de edad ayudaba mucho. Y sobre Vicente… ¿qué podía decir? ¡Era un encanto! El chico adoraba, sentía pasión por su tía. Era un trozo de pan al que Mar amaba con locura.

-No le des muchos quebraderos de cabeza a tu hermana – le aconsejó el padre a su hijo.

-Y aprovechad el tiempo para acabar el trabajo, no os columpiéis – añadió la madre – Y si necesitáis ayuda se lo decís a tu hermana.

-¿Y el pobre Vicente? – se preocupó su tía – para un día que viene y Juanito va a estar haciendo un trabajo con sus amigos…

-Hija, mira, las circunstancias han sido así ¿qué le vamos a hacer? – quitó hierro la abuela de Vicente – Además, si sabes que el niño se desvive contigo. Tú dile cuatro tonterías y ya verás cómo se entretiene…

Mar pensó que su madre tenía razón. El cariño que sentía por su sobrino era altamente recompensado por el que él le devolvía. Supuso que el haber crecido con Juanito los había unido mucho. Los 2 pequeños siempre estaban juntos y eso había hecho que ella y su sobrino compartieran mucho tiempo. No habían sido pocas las veces que Mar los había cuidado.

-Sólo es una tarde. Por la noche y el domingo que hagan lo que quieran – concluyó el padre refiriéndose a que su hijo habría acabado el trabajo y los 2 chicos podrían jugar a lo que quisieran.

Cuando terminaron de cenar, Mar se fue a su cuarto y llamó a su novio para contarle las novedades. Aunque recordaba que Vicente vendría a pasar el fin de semana, no tenía en mente que tuviera que quedarse de niñera el sábado por la tarde. Aunque le jodía los planes, en parte se alegraba de pasar ese tiempo con su sobrino. De otro modo habría quedado con su novio y los amigos como siempre y se habría quedado con las ganas de disfrutar un poco más del único hijo de su hermana.

-Está bien, no pasa nada – concilió sincero su novio – pero tendrás que recompensármelo – y se rió haciendo reír a Mar.

-¿Ah, sí? ¿Y qué propones? – se insinuó pícaramente.

-Por la noche podría ir a dormir a tu casa…

-Están los pequeños…

-¿Y? No se van a enterar de nada…

-Sabes que me encantaría, tonto, pero mejor no. Te prometo que te lo recompensaré – sonrió para sus adentros – En cuanto pueda.

-Mar… me la has puesto dura sólo de pensarlo…

-¡Cochino! – se rió y colgó pensando en el momento en que se quedara a solas con su novio y… se metió en la cama y se contuvo las ganas de tocarse. Llevó una mano a la altura de sus bragas, pero no bajó más, subió hasta sus pechos y se los acarició levemente, notando los pezones duros, que se marcaban bajo la camiseta, y el carnoso tacto del resto de los senos. Los tenía hinchados, tenía ganas de guerra, pero no quiso masturbarse. No estando la familia en casa.

A la mañana siguiente, de camino a casa de sus tíos, Vicente estaba ansioso. Tenía ganas de pasar el fin de semana con Juanito que era casi un hermano para él, pero sobre todo se moría de ganas de ver a Mar. Para Vicente su tía era la mayor, un referente, la persona que alcanzaba la edad y status al que él quería llegar. Y sin duda era la mujer más guapa que conocía. Y la quería tanto… se podría decir que era su amor platónico de juventud.

Aunque era temprano cuando Vicente y su madre llegaron, ya estaban todos levantados. En mitad de los saludos familiares, Vicente divisó a su tía, provocándole instintivamente una sincera sonrisa que fue devuelta con otra igual de entusiasta.

-¡Aish! – suspiró Mar mientras abrazaba a su sobrino - ¿cómo estás? – y tras unos segundos, finalizando el abrazo, afirmó: – Estás muy guapo.

No mentía. Su sobrino era un habitual de los castings para anuncios de televisión y ya había sido escogido para alguno que otro. Era castaño con el pelo corto, pero no rapado, y el flequillo ligeramente levantado dándole un aire de pillo. No era muy alto para su edad, pero sí muy mono de cara.

-Pues bien – contestó el chico mirando a su tía y pensando que ella sí que estaba guapa.

Mar era morena y tenía el pelo largo, una melena de cabello negro azabache digna de un anuncio de champú. Su cuerpo estilizado estaba lleno de curvas. Sus pechos eran de un volumen considerable para su pequeño y delgado cuerpo. Aunque le sacaba más de una cabeza a su sobrino, era sólo unos centímetros más alta que su espigado hermano.

Juanito era un hombretón corpulento para su escasa edad. No era feo, pero tenía facciones rudas que había heredado de su padre. El pelo le crecía de punta y, por mucho que intentara evitarlo, así permanecía. No estaba gordo, pero tampoco era delgado. Era un chico grandote para sus escasos 14 años.

Cuando los dos chicos se saludaron, Mar se los quedó mirando. Parecían tan diferentes… Quería una barbaridad a aquellos dos críos.

Durante la mañana, mientras Juanito y Vicente se entretenían con la consola, Mar ayudó a sus padres y su hermana para acabar de preparar el viaje relámpago al pueblo de los abuelos.

Noelia estaba divorciada. Tuvo al niño muy joven y las cosas no fueron bien. Ahora estaba soltera y no tenía a nadie que pudiera acompañarla a la casa de los abuelos para recoger algunas cosas que tenía allí de su época de casada. Así, recurrió a la siempre inestimable ayuda de sus padres quienes habían planificado que fuera ese fin de semana que tenían libre sin recordar que venían unos compañeros de clase de su hijo a hacer un trabajo en casa. Un mal menor gracias a Mar.

Durante la comida estuvieron hablando de muchas cosas. Temas familiares, planificación de las próximas vacaciones de Navidad, los estudios de los dos pequeños, la carrera de medicina de Mar, el trabajo de Noelia y de sus padres, sobre el viaje del fin de semana…

-Vicente, cariño, esta tarde vienen unos amigos de Juanito para hacer un trabajo – le explicaba su abuela – La verdad es que no me acordaba hasta que me lo dijo anoche el niño – se excusó mirando a la mayor de sus hijas.

-No pasa nada, yaya – le contestó el chico alegremente – Yo les ayudo – concluyó mirando a su pequeño tío y riéndose con complicidad. Ambos sabían que Vicente no se acordaría de nada de una asignatura que hizo el año pasado.

-¿Lo ves? – intervino el abuelo, orgulloso.

-¿A qué hora vienen tus amigos? – le preguntó Mar a su hermano.

-Hemos quedado a las cinco.

-Pues ya no estaremos aquí – repuso la hermana mayor.

Tras la comida en familia, Noelia y sus padres partieron camino de casa de los abuelos. No volverían hasta el día siguiente. Los 2 pequeños y Mar se quedaron a solas.

Estaban viendo la tele cuando sonó el timbre. Picaban abajo.

-¿Vas tú? – le preguntó Mar a su hermano que se resignó a levantarse para abrir la puerta.

-Son mis amigos - concluyó.

-¿Cuántos vienen? – se preocupó la chica ligeramente.

-Pues vienen Tomás y Carlos y… también se ha apuntado David.

Mar conocía a los 2 primeros, los mejores amigos de Juanito, pero ¿quién era David?.

Tomás era un chico regordete, no en exceso, pero sí con algún kilo de más. Era corpulento como Juanito, pero algo más bajo. Moreno y con cara de bonachón. Una ricura de crío. Aunque era de la misma quinta, ya tenía los 15 años y, al igual que Juanito, comenzaba a presentar un incipiente vello en el bigote. Carlos era todo lo contrario. Era rubio con el pelo rizado. Delgadito y poca cosa. También del mismo curso, pero al igual que Juanito, aún tenía los 14 años. Llevaba gafas, aunque no daba la impresión del típico empollón.

-David es un repetidor – contestó Juanito a la pregunta de su hermana – No suele venir con nosotros, pero esta vez ha insistido y como el grupo tenía que ser de 4 pues…

Mar no pensó mucho en la respuesta de su hermano cuando entraron los chicos por la puerta. Saludó a los 2 que conocía y se fijó en David mientras Juanito se los presentaba a su sobrino.

Ciertamente no pintaba mucho con el resto del grupo. Se veía más desarrollado a pesar de no ser tan alto como su hermano. Era más o menos de la misma estatura que Tomás, pero se veía más fuerte, más desarrollado, más maduro. Tal vez eran sus facciones las que le daban ese aspecto. No en vano, el chico tenía ya los 16 años. También tenía algo de bigote y barba, pero no era la pelusa de Juanito y Tomás. Eran pelos completamente desarrollados, oscuros y largos. El adolescente podría afeitarse perfectamente. No era guapo, pero aparentaba mucha más edad que el resto.

-Bueno, chicos, ¿queréis algo de merendar antes de poneros con el trabajo? – les ofreció Mar.

-¿Queréis comer algo? – insistió Juanito ante la aparente timidez del resto.

-Yo sí me comería algo – contestó David sin cortarse un pelo. A Mar no le gustó el descaro del chaval en comparación con la educada timidez de Tomás y Carlos.

-Está bien. Voy a preparar algunos sándwiches para todos. ¿Me acompañas, Vicente?

-¡Claro! – contestó levantándose con entusiasmo para ayudar a su tía.

-Y vosotros podéis empezar a preparar las cosas para el trabajo, ¡eh! – sonrió dirigiéndose a su hermano.

Mientras Juanito y sus compañeros preparaban el material para el trabajo, Mar y Vicente prepararon la merienda para todos: bocadillos de pan de molde. Mientras lo hacían, aprovecharon para conversar.

-Estabas guapísimo en el último anuncio, el de los donuts – le confesó ella sacándole los colores a su sobrino.

-Ahora me han cogido para hacer uno del Banc Sabadell.

-Lo sé, me lo dijo tu madre. ¡Eres todo un artista!

-Anda ya… - y tras una leve pausa – A ver cuando te animas a hacer algún casting…

-¡Uy! Tienes razón… algún día debería hacer caso a los de la agencia – sonrió – ¿Querrás ayudarles con el trabajo o prefieres estar conmigo? Tengo que repasar para los exámenes de la facultad.

-Pues… la verdad es que me gustaría estar contigo, pero si tienes que estudiar…

-¡Qué mono! – le volvió a sonreír – Como tú quieras. A mí no me molestas, pero no sé si podré estar mucho por ti…

-Da igual, ya me quedo con Juanito.

-Si quieres quédate con ellos un rato y luego te llamo para que me ayudes a repasar, ¿vale?

-¡Vale! – le contestó contento con la propuesta.

-Ya está. Vamos a llevar la merienda a los chicos.

Los compañeros de clase de Juanito agradecieron los bocadillos y, antes de empezar con la faena, hicieron un parón para merendar tras haber preparado todo lo necesario para el trabajo.

-Bueno, yo me voy a la habitación. Si necesitáis cualquier cosa, me avisáis – se despidió Mar cuando los chicos terminaron la merienda.

Antes de ponerse con los estudios, llamó a su novio.

-¿Qué hacéis?

-Tía, te tendrías que haber venido. Hemos quedado en el bar de siempre y nos estamos echando unas risas. Bueno, ya sabes…

-Ya… no me des más envidia, anda…

-¿No te vas a poder escapar un ratito? Ya sabes las ganas que te tengo…

-Imposible, acaban de empezar ahora. Y conociendo a mi hermano creo que la cosa va para largo. Ahora voy a ponerme yo con lo mío.

-No te canses, cielo. ¿Te has pensado lo de esta noche?

-¿El qué? ¿lo de venirte a casa?

-Sí.

-Sabes que no puede ser…

-Mar…

-Sabes que me muero de ganas, pero no puede ser.

-Tía, ¿quieres que acabe haciéndome una paja? ¡Tengo los huevos bien cargados!

-¡Anda, no seas cerdo! Yo también te echo de menos…

-Sí, claro…

-A lo mejor yo también me toco esta noche…

-¡Mar! – se sorprendió, ella no solía ser así de explícita - ¿lo dices en serio? Ahora me has puesto aún más cachondo.

-Pues si te soy sincera, anoche me habría tocado si no hubiera estado toda la familia en casa.

El hombre empezó a reírse, divertido por las confesiones de su novia a la par que excitado por las palabras y la actitud no habituales en Mar.

-¿Y no lo hiciste?

-No.

-¿Y hoy lo harás?

-A lo mejor, no lo sé – contestó con picardía.

-Tía, no te quedes con el calentón. Déjame pasarme esta noche…

-No. Punto. Un beso. Luego hablamos – cortó divertida la conversación.

-Qué cabrona eres – concluyó aceptando el fin de la llamada.

Mientras tanto, en el comedor, ya habían empezado con el trabajo de Biología.

-¿Por qué no le preguntamos a tu hermana? – propuso David.

-No hace falta – contestó Carlos.

-Será divertido – insistió el repetidor.

-¿Pero hemos venido a divertirnos o hacer el trabajo? – preguntó Tomás con responsabilidad.

-Bueno, se puede hacer el trabajo sin dejar de divertirnos – añadió Juanito que miró a Vicente como buscando permiso de alguien mayor que él.

-A mí no me mires – no quiso intervenir a pesar de no estar muy de acuerdo en la propuesta de David. No quería inmiscuirse en los asuntos del grupo de amigos del cual era ajeno.

-Le decimos que tenemos algunas dudas para seguir con el trabajo y que si nos las puede resolver – aclaró David que estaba convenciendo a Juanito.

-Me parece una tontería – repuso nuevamente Carlos.

-Tú cállate – le amenazó David.

-¡Ei! vale, chicos… - intentó poner paz Tomás.

-Si es sólo para ver qué nos dice… - prosiguió David, más calmado – pero se lo tienes que decir tú, Juanito – y se giró hacia Vicente – O tú mismo… no me acuerdo de tu nombre.

-Vicente – confirmó el sobrino de Mar con cara de pocos amigos.

Mientras los chicos seguían discutiendo para ver si pedían ayuda a Mar o no, la mujer estaba enfrascada en sus estudios. Así que se sobresaltó al oír un ruido y girarse encontrándose a su hermano abriendo la puerta.

-¿Es que no sabes pedir permiso? – le preguntó alterada.

-Perdona, es que tenemos unas dudas con el trabajo. ¿Podrías echarnos una mano?

-Está bien… - contestó algo asqueada. Estaba concentrada y avanzando bastante bien con lo suyo. Ese parón seguramente no le vendría muy bien – Déjame 10 minutos que acabo y voy.

-Vale.

Tras unos minutos en los que terminó de repasar el capítulo en el que estaba, Mar salió de la habitación para intentar resolver las dudas de su hermano y sus amigos. Se preguntaba de qué sería el trabajo.

-¿Y bien? – les preguntó sin mucho entusiasmo. Los chicos permanecían callados y Mar se extrañó - ¿No teníais algunas dudas me ha dicho mi hermano?

-Sí, verás… - contestó Juanito – es que… podríamos seguir con el trabajo, pero hay algunas cosas que no tenemos claras y nos gustaría entenderlas un poco mejor antes de seguir.

-¿Pero de qué es el trabajo? – quiso salir de dudas.

-Sobre la reproducción humana – contestó David sin tapujos.

Ya estamos… pensó Mar. Por su mente pasaron toda clase de preguntas que se les podría pasar por la cabeza a aquel grupo de adolescentes, seguramente salidos. Se temió lo peor y deseó no ser ella la que tuviera que dar esa charla…

-¿Y qué es lo que no entendéis?

-No, si lo entendemos todo, pero… - Carlos no pudo acabar la frase.

-… pero es que tenemos que dibujar la anatomía de los aparatos reproductores y el único aparato reproductor femenino que hemos visto es este dibujo rancio del libro – David le señaló la típica representación de los libros en el que se muestran las diferentes partes del sexo femenino.

-¡Parece la cabeza de un toro! – bromeó Juanito y todos comenzaron a reír.

Mar se sorprendió. ¿Le estaban pidiendo sutilmente que les mostrara su sexo? Por un momento se alteró, pero en seguida se alivió al comprobar que las preguntas no iban por otros derroteros en los que se hubiera visto más comprometida.

-Bueno, la verdad es que la imagen no es muy aclaratoria, pero sí al menos para saber lo que tenemos ahí dentro – se tranquilizó y se dispuso a dar una pequeña lección sobre anatomía femenina sin ser demasiado precisa. Al fin y al cabo eran simples alumnos de 3º de la ESO – A diferencia de vosotros, la mujer tiene prácticamente la totalidad de sus órganos en el interior de modo que tampoco os serviría de mucho ver uno en la realidad – mintió mientras pensaba lo mucho que les serviría ver uno.

-Ya, pero no nos hacemos a la idea de… - insistió David.

-…pues tendrás que hacerte a la idea – contestó algo borde para intentar parar las evidentes intenciones del chico.

-¿Podrías indicarnos, por ejemplo, dónde queda… – Tomás miró a su libro para pronunciar correctamente la palabra - … la tromba de Falopio? - Mar comenzó a reír.

-¿Tromba de Falopio? – y continuó con las carcajadas – Se dice trompa, no tromba – le corrigió sacándole los colores al pobre Tomás.

-¡Es que es tonto! – bromeó Carlos mientras todos se reían.

-Chicos, veo que estáis muy verdes con el tema – y tras unos segundos meditándolo prosiguió - ¿Qué tal si hacemos un pequeño repaso?

-Vale – dijeron todos al unísono menos Vicente que estaba un poco fuera de lugar, sintiéndose ajeno al grupo, como viéndolo desde fuera.

-A ver, si queréis podemos empezar por el órgano reproductor masculino que igual es más fácil para vosotros y luego hacemos un repaso al femenino.

-Perfecto – se alegró David, mostrando una sonrisa malintencionada.

Mar cogió uno de los libros de los chicos y, fijándose en la imagen representativa del aparato reproductor masculino, comenzó sus lecciones.

-Supongo que esto ya estaréis cansados de verlo – refiriéndose a los órganos externos del hombre – y os será más fácil haceros una idea, ¿no?

-Sí, pero ¿qué diferencia hay entre el escroto y el testículo? – preguntó Tomás que parecía el más desinformado. Carlos y Vicente lo miraron confundidos, indicando que para ellos era evidente la diferencia.

-Pues es bien sencillo. El testículo es lo que vulgarmente se conoce como huevo – Mar sonrió provocando las risas de los niños – mientras que el escroto es simplemente la bolsa que lo recubre. ¿Te ha quedado claro ahora?

-No mucho – se sonrojó el pequeño regordete.

Mar se frustró. Era demasiado sencillo y evidente como para que no lo entendiera e intentó explicárselo con un ejemplo hasta que pareció pillarlo. Sin embargo, ella aún tenía dudas por la cara del pobre chico.

-¿Y qué es el frenillo? – preguntó David.

Mar se fijó que esa parte no venía indicada en la ilustración del libro y se convenció definitivamente de que David sabía más de lo que aparentaba y que tenía aviesas intenciones. Sin embargo no se desesperó y prefirió seguirle el juego sin desmoronarle todavía.

-Eso no viene en el libro, ¿seguro que es necesario que os lo explique?

-Mar, es por saber más… - contestó con poca fortuna David.

-Bueno, si hacemos el trabajo más completo de lo que nos enseñan en clase lo tendrán en cuenta y seguro que nos ponen más nota – intervino Carlos salvando a David del aprieto.

Mar se dio por satisfecha con la respuesta del pequeño rubio y se dispuso a explicar lo que era el frenillo y su función sin mucho éxito.

-Supongo que si lo vierais en seguida lo entenderíais – concluyó Mar desesperada ante la torpeza sobretodo de Tomás.

-Pues si quieres yo te lo enseño y nos lo explicas – bromeó David provocando las risas nerviosas en el resto de chicos.

-¡Sí, hombre! – sonrió Mar - ¡qué más quisieras! – se negó sin darle mayor importancia.

-¿Y cuánto mide un pene? – preguntó de forma ingenua Juanito.

-Eso deberíais saberlo vosotros, ¿no? – contestó divertida.

-Ya, pero nosotros sólo nos hemos visto los nuestros y somos pequeños… - intervino nuevamente Carlos.

-¿Cuánto le mide a tu novio? – preguntó Vicente sorprendiendo a Mar.

-Bueno, lo del tamaño es muy relativo. Y no es algo que deba preocuparos precisamente.

-No, si no nos preocupa – intervino David con suficiencia, dando a entender que él no la tenía pequeña precisamente.

-Mejor – sonrió Mar sin darle importancia.

-Ya, pero a otros sí nos preocupa – convino con seriedad Tomás provocando ternura en la improvisada profesora - ¿cuánto le mide a tu novio? – insistió perdiendo la timidez.

-Pues mucho más que a vosotros – quiso concluir con el tema Mar.

-¿Por? – preguntó Carlos.

-Pues porque vosotros ahora estáis en plena pubertad, os estáis desarrollando, vuestros cuerpos están sufriendo cambios y, entre ellos, vuestros penes ahora mismo están creciendo.

Mar hizo un parón mental momentáneo. Pensó que igual la conversación se le estaba escapando de las manos. ¿Penes creciendo? ¿qué estaba diciendo? Tenía muchas ganas de estar con su novio y ver crecer su pene. Pensó si esa noche se masturbaría a pesar de estar su hermano y su sobrino en la casa. Y pensó que seguramente sí.

-Pues a mí me mide 18 centímetros – resopló David con orgullo.

-¡No puede ser! – contestó Mar jocosamente que no le creyó, estaba convencida de que mentía. Pero ¿y si decía la verdad? – como digo estáis en pleno crecimiento y lo normal es que ahora la tengáis más pequeña. Pero es lo normal - les quiso animar.

-Pues a mí me mide 20.

-Y a mí 25.

-¡Y a mí 100!

Y los 5 chicos explotaron en un mar de risas. Mar estaba convencida de que ninguno llegaría a los 15 centímetros, igual que tampoco llegaba su novio.

-Bueno, chicos, si acaso cuando os calméis un poco vuelvo y seguimos con el tema… - quiso cortar la algarabía.

-No, no. Ya paramos – intervino Juanito que intentaba calmar al resto haciendo aspavientos con los brazos. Lo consiguió.

-A mí de pequeño me operaron de fimosis – intervino Vicente.

-Lo sé, cariño – se giró Mar hacia su sobrino para acariciarle el rostro regalándole una sonrisa mientras recordaba la operación cuando era pequeño.

-¿Qué es eso? – esta vez fue Carlos el que preguntó.

Tras las explicaciones de la mujer, el chico dijo que quería verlo y Mar dijo que eso era cosa de Vicente, si quería enseñárselo.

-Pero… ¿aquí? ¿delante de todos? – preguntó el sobrino, temeroso. Mar se rió.

-No, eso es cosa vuestra. Cuando os quedéis a solas o cómo veáis. Aunque si quieres… a mí no me importa – bromeó con su sobrino a quien le guiñó un ojo provocándole un tembleque en todo el cuerpo que intentó disimular.

-¡Qué la enseñe, que la enseñe! – gritaron los chicos al unísono para fastidiar a Vicente, que ahora parecía bastante cohibido.

-La podrías enseñar y así de paso nos enseñas el frenillo – propuso David seriamente.

-Bueno, a veces, - intervino Mar – tras la circuncisión también se quita el frenillo. No sé si fue tu caso – concluyó mirando a su sobrino que hizo un gesto indicando su desconocimiento – Vamos a ver – prosiguió – ¿todos vosotros podéis descapullaros con normalidad?

Tras nuevas explicaciones y obtener la respuesta afirmativa de todos, les indicó que la de Vicente tenía el mismo aspecto que la del resto pero con el glande al aire libre, sin prepucio.

-¿Nos lo enseñas? – insistió el pesado de David ofreciéndose él mismo para mostrar sus vergüenzas.

-Está bien – les descolocó Mar, bastante desinhibida – pero no con la tuya – le sonrió. Miró hacia el resto y… pensó en Vicente, no le importaría verlo desnudo, pero creyó que no debía hacerlo - ¿Juanito?

El hermano pequeño de Mar se sorprendió. Es cierto que se habían visto desnudos muchas veces, pero no en los últimos tiempos y su cuerpo había pegado algunos pequeños cambios. Le dio un poco de vergüenza, pero no quería quedar mal delante de sus amigos así que se envalentó.

-¿Quieres que me desnude?

-Muéstranos el pito y así os acabo de explicar las 4 cosas que han quedado dudosas.

Juanito, temeroso, se desabrochó el pantalón y se bajó conjuntamente el pantalón y los calzoncillos mostrando el pene completamente flácido. Mar se sorprendió al ver el miembro de su hermano. ¿Cuánto hacía que se lo había visto por última vez? ¿Un año? ¿dos? En ese tiempo había crecido considerablemente y se había rodeado de una buena mata de pelos. Parecía más grande que la de su novio. Se sorprendió gratamente, orgullosa de su hermanito. Utilizándolo de modelo, sin rozarlo siquiera, Mar fue indicando a los chicos todo lo que habían hablado.

-Aún no me queda claro lo del escroto – insistió Tomás.

-Pues tócale los huevos – bromeó soezmente David.

-Sí, ¡anda ya! – se quejó el chico desnudo.

-Mira – intervino Mar pellizcando con delicadeza el escroto de su hermano para separarlo del testículo y haciendo ver a Tomás que era una especie de bolsa de piel que recubría el huevo.

Juanito sintió algo extraño. Nunca nadie antes le había tocado por esa zona, ni mucho menos una mujer. Aunque fuera su hermana, Mar estaba buenísima y eso no pasaba desapercibido para el chico. Sin ser demasiado consciente de ello, le gustó aquel pequeño gesto de su hermana.

-Ahora lo entiendo – se alegró Tomás.

-Por fin – convino Mar que se había tomado como un reto personal hacerle entender la diferencia tan evidente entre las dos partes, aunque ciertamente en el esquema del libro no quedara demasiado claro.

-¿Y cómo sería con fimosis? – quiso saber Carlos - ¿cómo la tiene Vicente?

Juanito, que lo había entendido perfectamente, iba a proceder a descapullarse para mostrárselo a su amigo cuando su hermana volvió a sorprenderlo. Mar, sin pensar demasiado, movió la mano que acababa de soltar el escroto de su hermano para llevarla hasta su pene. Se lo agarró y, con delicadeza, movió su piel hacia atrás mostrando un lustroso glande.

-Así – respondió cuando empezaba a ser consciente de que le estaba tocando el pito a su hermano. Y lo peor de todo, empezaba a notar cómo el tamaño del miembro empezaba a crecer ligeramente.

Juanito sintió nuevamente el mismo placer que cuando su hermana le pellizcó el huevo, pero multiplicado por mil. Notó que perdía el control y que la polla empezaba a empinarse irremediablemente. No supo con certeza si su hermana lo notó, pero intuyó que sí, pues rápidamente apartó la mano, momento en el que aprovechó para subirse rápidamente la ropa y volver a vestirse sin dar mayor explicación. Deseó que nadie se hubiera dado cuenta como así parecía. Pero su hermana… la observó y sus miradas se cruzaron por un instante. Los dos serios, suficiente para saber que ambos se habían percatado de lo sucedido. Juanito se quería morir.

-Bueno, ya has visto más o menos cómo sería un pene operado de fimosis – le dijo Mar a Carlos ignorando lo sucedido con su hermano.

Mar se sintió aliviada. Ninguno parecía haber dado mayor importancia a que hubiera descapullado con su propia mano a Juanito. No sabía lo que le había pasado por la cabeza. Supuso que la confianza de ser su hermano, el haberlo visto tantas veces desnudo cuando era pequeño, el no darle ninguna connotación sexual a las lecciones que les estaba dando a los críos… ¿Pero realmente no tenían connotaciones sexuales? Si bien es cierto que no lo había pensado en un aspecto sexual, se había fijado en la polla de Juanito y le había gustado. Y, aunque no quisiera reconocerlo, le había gustado sentir cómo crecía rodeada por su mano. Había sido agradable, sensual, morboso… Había estado tentada de dejar su mano y sentirla crecer hasta el máximo, incluso de masturbarlo, pero había reaccionado con coherencia retirándose en seguida. Menos mal pensó.

-¿Y qué tal el tamaño? – preguntó David despertando a la estudiante de medicina de sus pensamientos.

-¿Cómo? – aún descolocada

-¿Es más grande que la de tu novio? – inquirió Carlos.

-¡Claro que no! – mintió sin saber muy bien por qué. Tal vez se sentía ligeramente dolida al pensar que el miembro de su hermano de 14 años era mayor que el de su novio de 25 – De todos modos el tamaño es importante cuando el pene está en erección. A veces, estando en reposo, no se sabe el tamaño que luego tendrá dando guerra – se rió. Mar estaba un pelín desatada. Se había olvidado de aleccionar a un grupo de adolescentes sobre la reproducción humana de la asignatura de biología de 3º de la ESO y estaba teniendo una conversación un pelín demasiado subida de tono con unos adolescentes que seguro estaban cada vez más calientes.

-Así que no podemos comparar para saber quién la tiene más grande – concluyó Carlos.

-Efectivamente.

-Pero estando flácidas ya da una idea del tamaño que tendrá en erección, ¿no? – supuso Tomás.

-Normalmente sí – sonrió ella.

-¡Pues midámonoslas! – propuso David.

-Venga, va… dejaros de tonterías – le cortó Mar - ¿os ha quedado ya claro el aparato reproductor masculino?

Tras unos segundos de silencio…

-Yo no tengo pelo como Juanito – confesó Carlos.

-Es normal. Como os he dicho, ahora estáis en un proceso de cambios que os durará algunos años. Otros de los cambios, además del crecimiento de los penes, – Mar suspiró interiormente – son los cambios en la voz, los olores corporales… y la aparición de vello púbico, es decir, en el pubis, donde lo tenía Juanito y en otras partes del cuerpo masculino. A algunos les llegan antes estos cambios, a otros después…

-Podrías hacer una inspección de aparatos reproductores masculinos para ver si todos progresamos adecuadamente – bromeó David haciendo referencia al típico comentario escolar sobre los progresos del alumnado.

Mar reflexionó unos segundos… le gustaba la idea, aunque era un disparate. Si le había gustado ver el pito de su hermano ¿qué podría esconder el repetidor? Tal vez no había mentido sobre los 18 centímetros. No sabía si le gustaba más la idea de que la tuviera pequeña para poder humillar al chulito o que tuviera una buena polla para descapullársela como a su hermano. Y Vicente… ¿cómo tendría la verga un chico tan guapo como su sobrino? Al igual que a su hermano, lo había visto desnudo de pequeño muchas veces, pero de eso hacía más años que la última vez que vio desnudo a Juanito. Y si la de su hermano había pegado ese cambio, ¿cómo habría cambiado la de su sobrino? Además, la recordaba sin prepucio por la circuncisión, como a ella le gustaban y sintió deseos de vérsela. A él y al resto, sólo vérselas, nada más.

-¡Vale! – aceptó sonriendo y buscando a su hermano – Progresas muy adecuadamente – bromeó insinuando que lo que había visto le había gustado.

-¿Pero es en serio? – preguntó desconfiado Carlos.

-¡Claro! – dijo sin darle mayor importancia, no quería que aquello tuviera mayor importancia. – Venga, tú eres el siguiente, por hablar – le dijo a Carlos.

El chico se deshizo de la ropa al igual que Juanito y mostró su pene. Era pequeño y, como había confesado, no tenía pelo en el pubis. Sumado a su aspecto general más infantil que el del resto parecía un niño bastante pequeño. Mar pensó que eso era más normal que lo de su hermano y su lívido bajó, un pelín decepcionada.

-¿Es normal? – preguntó un tanto acomplejado el chico de 14 años.

-Claro que sí, tonto – sintió compasión al ver el rostro desencajado del muchacho – Ya os he dicho que ahora entráis en un época de cambios. Ya verás como dentro de poco tendrás un montón de pelo y una pollita bien grande – soltó sorprendiendo a Vicente por aquel lenguaje mientras la universitaria le guiñaba un ojo a Carlos con complicidad – Además, recuerda que lo importante es en erección y ahí igual eres un toro – mintió sabiendo que no era cierto, pero intentando subir la moral del pobre chico – Necesita mejorar – terminó, siguiendo la broma que había empezado David, y besando al chico en la mejilla.

El siguiente fue Tomás quien se dispuso a deshacerse de los pantalones quedándose en calzoncillos y mostrando una evidente tienda de campaña. Cuando Mar lo vio se quería morir. Era consciente de que los críos debían estar calientes con el jueguecito, pero hasta ahora no se los había imaginado teniendo erecciones simplemente por la situación. No se lo esperaba y, unido a lo poco que le había gustado lo que Carlos le había mostrado, cortándole un poco el rollo, rectificó cortando la situación.

-Bueno, ya vale – reaccionó al ver la empalmada de Tomás sin dar mayor explicación.

Pensó que no debía haberles dado tanta cancha mientras observaba a David que la miraba con deseo. Deliberó que lo que estaban haciendo no estaba mal mientras ninguno tuviera erecciones. No quiso pensar en la de su hermano. Simplemente estaba echando una mano con el trabajo a los chicos y viendo que no tenían ni idea se había ofrecido a darles unas lecciones sobre anatomía. Nada más. Le indicó a Tomás que se subiera los pantalones.

-¿Te has enfadado? – preguntó Vicente temeroso.

-¡No! Claro que no… - le sonrió – pero creo que ya es suficiente. Nada más.

-Igual deberíamos pasar al aparato reproductor femenino – prosiguió Vicente, que creía ciegamente en la honradez de su tía.

Mar dudó… si la parte masculina había acabado así no quería imaginar cómo acabaría la femenina.

-Mejor me vuelvo a la habitación con lo mío. ¿Me ayudas a repasar? ¿Vienes? – le preguntó a su sobrino que accedió sin rechistar mientras se despedía del resto.

Mientras se alejaba sonreía al escuchar a su espalda las súplicas de los muchachos pidiendo que no se fuera y que les siguiera explicando la anatomía de los aparatos reproductores del ser humano.

-Mar… - comenzó Vicente una conversación una vez solos en la habitación.

-¿Sí?

-A mí me hubiera gustado que hubieras explicado la parte de la mujer – se confesó avergonzado.

-Pero si tú ya estás en 4º de la ESO. ¿No hiciste un trabajo similar al de Juanito?

-Sí, pero yo nunca he visto un… - Mar comenzó a reír.

-¿Pretendías que os mostrara mi sexo? – preguntó entre carcajadas.

-Bueno, yo pensé… como Juanito había enseñado su pito y…

-¿Te gustaría vérmelo? – le preguntó dejando de reír.

-Mucho – se confesó mientras el rojo hacía mella en su rostro. Mar se sintió adulada.

-¿Y tú le has enseñado tu cosita a alguien alguna vez? No cuenta cuando eras pequeño, claro…

-No… yo…

-¿Qué? Dime, no seas vergonzoso conmigo. Sabes que me puedes contar cualquier cosa.

-Lo que tengo ahí es sólo para ti – se confesó sorprendiendo a Mar. Si bien ella sabía lo mucho que Vicente la quería, aunque alguna vez había pensado si la vería con algo más que ojos de sobrino, nunca pensó que llegara a tanto como para esa confesión que acababa de oír. Si ya lo quería normalmente, sintió que aún lo quería más. ¡Qué ricura de niño!

-Haremos una cosa – se acercó a él y lo besó en la mejilla – te voy a enseñar mi sexo, ¿vale? – Vicente no dijo nada, simplemente abrió la boca y los ojos se le desencajaron de las órbitas – Pero no estaría bien que lo hiciéramos aquí, a solas. Voy a acabar de explicarles a los del trabajo el aparato reproductor femenino y tendrán una demostración que no olvidarán jamás. Pero piensa que únicamente lo mostraré por ti, para que el primero que veas sea el de tu tita. ¿Vale, guapo?

Vicente no respondió con palabras. Lo hizo su rostro desencajado mezcla de nervios, perplejidad y excitación.

-Ves con los muchachos que en seguida voy yo.

Mar se dirigió al cuarto de baño para asearse la zona. No quería mostrarla en el estado actual. Se deshizo de los pantalones y se bajó lentamente las bragas, ligeramente mojadas. Debía aceptar que la morbosa situación con los pequeños le había gustado más de la cuenta. ¡¿Por qué no se habría masturbado la noche anterior?! Se maldijo pensando que el calentón venía de antes. Se lavó a conciencia, notando el hinchazón de sus labios vaginales cada vez que pasaba sus dedos. Las sensaciones eran placenteras a cada roce y tuvo que esforzarse por no hacerse un dedo en ese instante.

-¿Qué te ha dicho? – preguntaba mientras Juanito a su sobrino.

-Que ahora viene y nos explica el aparato femenino.

-¡Muy bien! La has convencido – supuso David - ¡Joder, Juanito! Tu hermana está muy buena.

-¿Es por eso que insististe tanto en hacer el trabajo con nosotros? – le interrogó Carlos.

-¡Calla ya, pichafloja!

Y nuevamente iban a pelearse cuando Juanito intervino.

-¿Es eso cierto? – le preguntó al repetidor mientras el resto se interponía entre David y Carlos.

-Sí, ¿qué pasa? Y sin duda hice bien en…

-¿En qué hiciste bien? – preguntó Mar, que acababa de entrar en la sala, pero el mayor de los niños se quedó sin respuesta.

-En hacer el trabajo con nosotros porque gracias a ti sacaremos muy buena nota – intervino Carlos con sarcasmo ante la atenta mirada amenazante de David.

-Me alegra oírlo – repuso ella sin perder su eterna sonrisa - ¿Os ha dicho Vicente que vamos a dar un repaso al aparato reproductor femenino como hemos hecho con el masculino?

-Sí – contestó su hermano.

Al igual que hizo anteriormente, Mar cogió el libro de biología de la ESO y, fijándose en el esquema allí dibujado, empezó sus explicaciones. Por desgracia, este tema era de comprensión más difícil para los muchachos y no únicamente Tomás tenía dudas. Mar esperaba que David le propusiera hacer una demostración práctica, pero el repetidor no parecía atreverse a tanto. Tal vez no creía que fuera posible. Pero fue Vicente el que la sorprendió.

-Tal vez podrías hacer una demostración para que les sea más fácil entenderlo. Como hiciste antes con Juanito.

Todos se quedaron expectantes esperando la respuesta de la mujer.

-Está bien – respondió sin dejar de mirar a su sobrino – Al menos para los órganos externos os servirá.

Nadie dijo nada mientras la hembra se bajaba los pantalones mostrando a su jovial público el espectacular tanga que se acababa de poner tras lavarse la zona. Mar, con los pantalones a la altura de los tobillos, se subió a la mesa y separó las piernas. Se llevó la mano a la tela del tanga y, antes de proceder, buscó a su sobrino con la mirada. El chico la retiró avergonzado y se fijó en la entrepierna de su tía, señal para que ella procediera. Retiró la fina tela hacia un lado y dejó a la vista su hermoso coño. Los prominentes labios menores sobresalían dando una sensación de apetecible manjar. El clítoris, aunque ligeramente hinchado, se escondía tras su prepucio. Y los chicos se abalanzaron a hacer preguntas.

-¿Eso qué es?

-¿Qué parte es la vagina exactamente?

-¿Puedo tocar?

-¿Dónde está el agujero?

-¿Y el clítoris?

Y un montón más de preguntas que se agolpaban sin dar tiempo a que la modelo femenina pudiera contestar.

-Vale, vale – calmó a la masa sobrexcitada – Uno a uno. A ver… por ejemplo, Carlos.

-¿Nos puedes enseñar el clítoris? – preguntó el pequeño intrigado.

Mar se llevó una mano a su sexo y, con delicadeza, retiró ligeramente el capuchón que lo recubría para mostrarlo.

-¿Veis? – suspiró internamente – Es este puntito rosado que se ve aquí. En realidad es como un micropene atrofiado…

-¡Como el tuyo! – se burló David de Carlos que está vez no le replicó, visiblemente avergonzado.

-Eso no es cierto – intervino Mar – No le hagas caso, Carlos. Además habría que ver la tuya que igual nos reíamos todos un rato – se dirigió a David un tanto malhumorada.

-Si quieres te la enseño ahora.

-No, gracias. Ya hemos pasado de la parte masculina – concluyó con sorna.

-Eso, eso, centrémonos en la parte femenina – sugirió Tomás que estaba absorto viendo el sexo de Mar – Entonces, ¿reacciona igual que el pene? – quiso saber haciendo referencia a las explicaciones de Mar diciendo que el clítoris era como un micropene atrofiado.

-Más o menos – empezó a balbucear cuando su hermano la sorprendió alargando su brazo y acariciándole el clítoris con uno de sus gruesos dedos. Un chispazo recorrió su cuerpo, desde su zona erógena hasta su cerebro y de ahí hasta la punta de sus pies donde tuvo que gesticular apretando con fuerza sus dedos debido al placer que le había provocado ese simple roce - ¡¿Se puede saber qué haces?! – le reprendió tras unos segundos para recomponerse.

-Te la he devuelto – le contestó su hermano sin darle mayor importancia y todos sus amigos comenzaron a reírse. Mar pensó que no tenía ninguna gracia.

-¿Alguna pregunta más? – preguntó con severidad y miró a su sobrino para darle la oportunidad.

-¿Y cómo se nota la excitación en la mujer? – se adelantó David descolocando a Mar y al resto de chicos.

-¿Cómo? – preguntó descolocada, dejando claro que no se esperaba ese tipo de pregunta.

-Tomás nos ha dejado claro cómo nos excitamos nosotros – hizo referencia a la empalmada que había mostrado al bajarse los pantalones y los chicos empezaron a reír al escuchar las palabras del repetidor, que ahora estaba nuevamente serio – Pero si tú ahora estuvieras excitada ¿cómo podría saberlo?

Era una pregunta fuera de lugar pensó la mujer, pero quiso dejarle claro al listillo que ella no estaba excitada por si lo estaba insinuando.

-Evidentemente no lo vas a notar pues yo no estoy en ese estado…

-¿… pero si lo estuvieras? – insistió.

-Pues… - un tanto asqueada del muchacho se dispuso a darle el gusto y contestarle – se nos ponen duros los pezones, el clítoris se inflama, se lubrica la vagina…

-¿Y eso cómo se consigue? – preguntó Tomás, expectante, provocando las carcajadas de la mujer.

-Eso ya lo aprenderás… - sonriéndole con cariño.

-Yo sé cómo se consigue – intervino el cada vez más crecido repetidor.

-Tú no sabes nada – le replicó ella, cada vez más molesta con la actitud del muchacho.

-¿Ah, no? ¿y qué me das si consigo provocarte un orgasmo?

-¿Qué es un orgasmo? – quiso saber el pobre Tomás, pero nadie le hizo caso.

-Tú no eres capaz ni de hacerme lubricar – se picó Mar.

-Si lo consigo, terminarás de hacer la revisión de pollas, haya empalmadas o no.

¿Cómo? ¿qué clase de propuesta era esa? Estaba claro que el repetidor quería mostrarle el miembro sí o sí. Aunque no aprobó el lenguaje soez, le gustó que hablara de pollas y no de aparatos reproductores masculinos. Y la idea de ver el resto de vergas de los críos no había dejado de parecerle tentadora. Y más como premio por correrse. Lo malo es que no podía dejar que eso pasara. Era demasiado fuerte. Además, si David le provocaba un orgasmo era sinónimo de derrota, aunque empezaba a gustarle la idea de que el repetidor la humillara. Pero su orgullo le decía que era ella quien debía humillarlo a él y ¿qué mejor forma que no sintiendo nada a su merced? Lo malo es que estaba convencida de dos cosas. Primero, que el repetidor era menos pardillo de lo que intentaba aparentar y, segundo, que tenía la sensación de que no hacía falta que hiciera maravillas para provocarle el orgasmo.

-De acuerdo – soltó finalmente sin pensar demasiado.

Se reincorporó de la mesa para deshacerse definitivamente de los pantalones y, cuando se incorporaba, David se acercó para besarla.

-¿Pero qué haces? – le increpó apartando al chico de su lado – ¡Nada de besos! – se quejó.

-Tía, si tengo que conseguir que te corras tendrías que dejarme hacer…

Empezaban a quitársele las ganas de seguir con aquello cuando sonó el móvil. Era su madre. Contestó rauda.

-¿Cómo va todo?

-Bien, mamá… - y se dispuso a dar el parte.

Mientras hablaba, los chicos no quitaron ojo de la escultural mujer que ante ellos se paseaba en tanga, hablando por teléfono, explicando a la dueña de la casa que les estaba ayudando con el trabajo enseñándoles algunas cosas porque estaban un poco perdidos. Lógicamente no entró en detalles.

-¿Entonces…? – se interesó David cuando hubo terminado la llamada. Ella lo miró dubitativa - ¿… seguimos con lo nuestro?

-Tú ganas – desistió provocando una sonrisa de triunfo en el rostro de David, que se esfumó al oír el resto – No hace falta que lo demuestres – concluyó mientras buscaba sus pantalones y comenzaba a vestirse.

-Pero… es injusto… - logró balbucear.

-Mira, si nos seguimos entreteniendo no os va a dar tiempo a acabar el trabajo y con lo que os he enseñado tenéis más que suficiente para…

-¡… que le den por culo al trabajo! – gritó un malhumorado David – Yo quería…

-¿Tú qué querías? – se enfrentó la mujer al chico de 16 años.

-Según el trato, si no cumples tu parte, deberías seguir con la revisión de…

-¡… de pollas! – terminó David la frase de Carlos.

-Está bien – Mar pensó que se había metido ella solita en eso y que no estaba bien no cumplir su palabra y dejar a los chicos con las ganas – Doy mi opinión sobre vosotros dos – dijo señalando a David y a su sobrino – y seguís con el trabajo.

-¡Ei! ¿y yo qué? – se quejó Tomás.

-Progresas adecuadamente – le contestó Mar recuperando la sonrisa y recordando la erección de Tomás - ¿David? – se giró buscando al repetidor e ignorando al rechoncho muchacho.

El mayor del grupo no se hizo esperar. Se colocó delante de Mar y, sin el menor atisbo de nerviosismo, se desabrochó los anchos pantalones dejándolos caer hasta los tobillos. Ante Mar aparecieron unos bóxers blancos con una cinta superior de color negro que acomodaban un enorme paquete. La mujer estuvo tentada de amasar el enorme bulto, pero se contuvo mordiéndose el labio inferior y buscando con la mirada a David, haciéndole saber que quería ver lo que escondía. El chico no tardó en mostrarle lo que quería, seguro de sí mismo. Se bajó los calzoncillos y mostró su lustrosa verga. No era bonita, rodeada de bastante vello, colgaba ligeramente ladeada hacia un lado, pero tenía un tamaño considerable a pesar de estar en reposo. La mujer sintió una punzada. El muy cabrón no debía mentir cuando decía que le medía 18 centímetros, tal vez más. Y, aunque le jodiera, pensó que tenía todo el derecho a meterse con Carlos. ¡Qué rabia de tío!

-Tú no deberías ser repetidor – concluyó Mar al fin levantando la vista del miembro para sonreír al chico – Te mereces ir un par de cursos más avanzado – y terminó de enorgullecer a David guiñándole un ojo con picardía.

Quedaba el más guapo, su sobrino. Tenía ganas de vérsela.

-Te toca – le dijo mientras le indicaba con el dedo que se acercara a su posición.

El chico se notaba nervioso. Se plantó ante su tía y no movió un solo músculo. Mar quiso interpretarlo como una invitación y fue ella quien lo desnudó dejando al descubierto una preciosa polla morcillona. No era tan grande como la del repetidor ni como la de su hermano, pero sin duda estaba muy bien para su edad. La de su novio aún era más pequeña. Descapullada, tenía un aspecto inmejorable. El glande brillaba reflejando la luz de la sala y, aunque tenía pelos, no eran tantos como los de David con lo que le daba un aspecto más arreglado. Apartó a su sobrino con la mano para que se alejara un poco y poder verlo de cuerpo entero. Pensó que tenía una verga tan bonita como su cara y, a pesar de sus escasos 15 años, se convenció de que estaba muy bueno.

-Qué bueno estás… - se le escaparon sus propios pensamientos, cambiando el tipo de comentario final sobre la revisión de penes. Su sobrino se sonrojó.

-¿Me vas a seguir diciendo que la tenemos más pequeña que tu novio? – David metió el dedo en la llaga. Mar ni lo miró, ignorándolo – ¿No te ibas a reír cuando me la vieras? – insistió – A que tenía razón metiéndome con Carlos…

-¡Ya basta! – David se estaba pasando – Ya he dicho que lo importante es cuando está en erección.

-Eso tiene fácil solución… ¿por qué no hacemos un concurso de tamaños de polla?

-Porque lo ganarías tú – se le escapó a Mar aumentando cada vez más el ego de un crecidísimo David que comenzó a reír.

-Pues yo no estoy tan seguro… - replicó un picado Juanito, sabedor del buen tamaño de su miembro.

-No os piquéis… - intermedió la eventual responsable de los chicos - … que la de Tomás aún no la hemos visto y a lo mejor nos llevamos una sorpresa – mintió sonriendo sabedora de que no podía ser tan grande como las otras por lo que aparentaba su empalmada bajo su ropa interior – Además, no deberíais darle tanta importancia al tamaño – y miró a Carlos.

-¿Nos las medimos? – propuso Juanito, deseoso de ganar al repetidor de clase.

-Juanito, tenéis que hacer el trabajo – se puso seria – Como vengan los papas y no lo hayáis acabado…

-Yo me puedo quedar hasta tarde – convino David - ¿Y vosotros?

-Yo tendría que llamar a casa – explicó Tomás.

Carlos, aunque no estaba muy entusiasmado precisamente con la idea de jugar a medirse los miembros, no mintió y dijo que también se podía quedar. Un simple SMS valdría para avisar a sus padres.

-¡Como queráis! – desistió una resignada Mar que se marchó nuevamente a la habitación – Ya sois mayorcitos como para ser responsables con el trabajo. Vosotros mismos – añadió antes de marcharse dejándolos con sus cosas.

-¿Pero es que no piensas presenciar el espectáculo? – le preguntó David mientras se marchaba provocando una nueva sonrisa en la mujer que pasó inadvertida para los muchachos a los que les daba la espalda.

La estudiante de medicina no podía concentrarse. Tenía muchas cosas en la cabeza… todo lo sucedido con los niños, el considerable follón que estaban montando, el concurso de tamaño de pollas, su novio, el calentón que aún le duraba y no sabía cuando se iba a quitar…

Cuando por fin parecía concentrarse, nuevamente la interrumpieron, esta vez picando a la puerta. Era Vicente.

-¿Qué quieres? Más tarde podrás ayudarme a repasar – no se olvidaba de la promesa.

-No es eso, es que los chicos… no se ponen de acuerdo.

-¿Con qué? – preguntó haciéndose la tonta.

-Pues con las mediciones.

-¿Por qué no me sorprende? – y se rio - ¿Tú también has participado en el concurso?

-Sí – sonrió el chico.

-¿Y qué tal?

-¡Yo no gano fijo! – soltó con gracia provocando las risas de Mar.

-Ni falta que te hace… tienes un pene precioso – Vicente volvió a sonrojarse – Te lo digo en serio.

-Lo tuyo tampoco está nada mal – confesó con timidez, mostrándose más guapo que nunca ante los ojos de su tía que se deshacía ante el pequeño adonis.

-Me alegra que te haya gustado – se sinceró, más satisfecha que nunca.

-David dice que si nos echarías una mano.

-¡Aish! Ese maldito David… - suspiró con desgana – ¿para qué?

-Es que necesitamos un juez que dé su veredicto – Mar volvió a reír.

-Ya… menudo listillo este David.

-Sí… - se rio Vicente dando la razón a su tía.

-¿Pero por qué no habéis llegado a un acuerdo vosotros solitos? No es tan difícil medirse un pito, ¿no? – sonrió - ¿Cómo lo habéis hecho?

-Ya, el problema es que unos la tenían empinada, otros no y… - Mar no paraba de reír.

-¿Y tú cómo la tenías? – le preguntó con malicia.

-A mí sólo se me levanta contigo – se confesó.

-Ay… ¡qué rebonico eres! – y se alzó para abrazarlo y hacerle sentir todo el amor con el que quería recompensarle. Se acercó mucho a su cuerpo, hasta notar la erección del muchacho. Le gustó sentir su dureza y saber que era ella la que lo provocaba – Entonces, la única forma de medírtela con exactitud es estando yo delante, ¿no? – dedujo, pero no encontró contestación en el aturdido muchacho - ¿Quieres que te la mida yo? – insistió encontrando ahora sí la contestación de su sobrino en un leve gesto afirmativo de su cabeza.

Mar se separó del chiquillo y, como ya hiciera antes, le desabrochó el pantalón para deslizarlo junto con los calzoncillos hacia abajo. Ahora la picha de Vicente no estaba morcillona, estaba totalmente empalmado. A Mar le encantó la polla de su sobrino. Se la acarició levemente, rozándola apenas, y se dispuso a medirla con una cinta métrica de costurera que guardaba en la habitación.

-16 centímetros… ¡guau! – y le dio un pico - ¡Guapo!

-Tú sí que eres guapa – se sinceró, aunque no era capaz de moverse.

-¡Anda! – se sintió nuevamente halagada – Que pase el siguiente – sorprendió a su sobrino que no esperaba que repitiera la acción con los demás.

Cuando Vicente les contó al resto lo sucedido en la habitación de Mar, los chicos alucinaron. Incluso si no hubiera sido Vicente quien lo contara, que había demostrado su rectitud durante toda la tarde, alguno habría dudado de sus palabras.

Aunque Mar esperaba un nuevo visitante, no estaban seguros que fuera a recibir las mismas atenciones que las de Vicente. Después de discutir unos instantes convinieron que fuera Tomás, que estaba deseoso de mostrarle sus partes a la mujer, no en vano era el único que aún no lo había hecho.

-Hola – se presentó descolocado.

-Hombre, Tomás… - le recibió como siempre, con una sonrisa.

-16. ¿Crees que lo podrás superar?

-No sé…

Le indicó que se bajara los pantalones y revivió la imagen de la tienda de campaña bajo sus calzoncillos. Esta vez las sensaciones fueron diferentes. La situación se había descontrolado y que el chico tuviera una erección era casi lo de menos. Por suerte, pensó, al estar empalmado acabaría rápido.

-Bájatelos – le indicó y, cuando el muchacho liberó su pito añadió con picardía: - Por fin, ¿tenías ganas de enseñármela?

-Pues sí… - respondió tembloroso.

El miembro de Tomás era bastante normalito. No era tan pequeño como el de Carlos, pero no llamaba la atención especialmente. Unido al ligero sobrepeso del muchacho y a la pelusilla que comenzaba a brotarle en el pubis el conjunto era bastante mediocre. Mar recordó al adonis de su sobrino y pensó en las enormes diferencias entre ambos. Se la midió con mucho cuidado de ni rozarle.

-13’5. No está mal – no mintió pensando que debido a su edad era posible que aún le creciera más. Y se alegró de que alguno de los muchachos la tuviera más pequeña que su novio, aunque no fuera por mucho. Sonrió con malicia para sus adentros.

Cuando Tomás contó al resto lo sucedido, volvió la algarabía al grupo. Ahora estaban convencidos de que Mar, uno a uno, les iría midiendo la polla. Esta vez no hubo discusiones para decidir quién sería el siguiente. Carlos seguía sin estar muy entusiasmado con aquel concurso y David parecía querer ser el último así que Juanito se dirigió al cuarto de su hermana.

Mar estaba impaciente por saber quién sería el próximo. Cuando vio entrar a su hermano le recibió con el gesto fruncido, recriminándole cómo se estaba comportando.

-No te va a dar tiempo a acabar y los papas…

-Tú tampoco estás ayudando mucho – la cortó replicando con perspicacia.

-Yo pensaba que esto formaba parte de vuestros nuevos conocimientos para el trabajo – ironizó.

-Bueno, en realidad el trabajo está bastante controlado – se confesó – lo que pasa es que David quería que te preguntáramos y…

-Ya veo… - no se sorprendió - ¿De dónde ha salido ese tipo?

-Ya te lo dije, es un repetidor y ahora entiendo por qué quiso hacer el trabajo con nosotros al saber que lo haríamos aquí en casa.

Mar no era precisamente ingenua y hacía bastante que sabía lo que su hermano le estaba explicando. Pero prefirió seguir haciéndose la tonta…

-Bueno, ¿quieres que te la mida? ¿quieres el mismo trato que el resto? ¿trato especial? – le guiñó un ojo – Aunque creo que ya has tenido bastante trato especial hoy… ¿cómo se te ocurre tocarme ahí abajo? – le reprendió con calma mientras Juanito se deshacía de la ropa inferior.

-Será que tú no me has tocado a mí – le replicó mientras mostraba nuevamente su polla completamente flácida.

-¡Así no vale! – se quejó Mar – A los otros se las he medido en erección.

-¡No pretenderás que se me empine porque sí!

-Pues sería un bonito detalle – sonrió jocosamente.

-Tendrás que hacer algo…

-¡Oye! – le reprendió dándole un ligero cachete en las nalgas.

-Ya has visto antes que con poco que hagas…

-¡Cochino! – se rio – y se limitó a repetir lo que ya hiciera antes.

Cogió el pene de su hermano pequeño y le retiró la piel, descapullando el glande. Como ya sucediera antes notó cómo la polla aumentaba de tamaño, pero esta vez no retiró la mano sintiendo el proceso de la empalmada. En tan sólo unos segundos, el falo que tenía rodeado con la mano estaba completamente duro. Antes de soltarlo para echarle un vistazo, lo sacudió ligeramente un par de veces mirando a los ojos de su hermano sin dejar de sonreír.

La enorme verga de Juanito era un tubo lleno de verdes venas palpitantes. Era una polla grotesca y muy, muy excitante. A juego con el rudo aspecto de su hermano. Pensó que era una verga acorde a sus facciones. Aparcó sus libidinosos pensamientos y agarró la cinta métrica. Mientras con una mano colocaba el principio de la cinta en la base del cipote, con la otra recorría toda su longitud, acariciándosela, y extendiendo la cinta hasta llegar a la punta del glande.

-¡18’5 centímetros! ¿¡A que ganas y todo!? – se alegró pensando que la de David medía algo menos según sus propias palabras.

Se levantó y besó a su hermano en la mejilla.

-Te quiero – la sorprendió sacándole una enorme sonrisa. Aunque sabía que la quería, Juanito no era especialmente sentimental y aquellas palabras la descolocaron.

-Y yo a ti, tontito – le dedicó una nueva sonrisa y le pidió que viniera el siguiente.

Tarde o temprano tendría que lidiar con Carlos. No es que lo menospreciara. Era evidente que el chico era mucho menos hombre que otros de los allí presentes, pero más que eso, era la poca confianza en sí mismo que demostraba lo que le hacía estar más temerosa. Debía andarse con ojo si no quería causarle un trauma al pobre muchacho.

-¿Me enseñas tu colita? - ¡maldita sea! no debió llamarla colita, pensó – Tengo ganas de volver a vértela – quiso arreglarlo.

-Vale – se resignó Carlos que no quiso ser menos que los demás.

Se desnudó y volvió a mostrar su pequeño pene flácido a la chica. Mar no quería tocarlo, pero tampoco quería que fuera un agravio comparativo.

-Carlos, ¿debería medírtela en erección al igual que a los demás? – le insinuó.

-Es que estoy muy nervioso.

-Pues tranquilízate – le sonrió con paciencia – que ya ves que no me como a nadie – bromeó pensando si era una frase un poco desafortunada.

El chico comenzó a masturbarse con lo que Mar se alivió pues había llegado a pensar que igual no lo había hecho nunca, pero la cosa no parecía avanzar.

-¿Puedo hacer algo para ayudarte? – el chico abrió la boca y ella, intuyendo sus intenciones, aclaró rápidamente: - que no sea tocarte… - le sonrió con dulzura, pero Carlos cerró la boca sin soltar prenda.

Como Mar no quería que aquello se eternizara, se le ocurrió ofrecerle un poco de espectáculo visual al chico.

-Mírame – le sugirió y cuando el joven, que no paraba de meneársela, clavó sus ojos en la mujer, Mar comenzó a desnudarse.

Primero se deshizo de los pantalones como ya hiciera en el salón donde los muchachos estaban haciendo el trabajo, quedándose nuevamente en tanga. Pensó en mostrarle nuevamente su sexo, pero recapacitó sospechando que igual descubría alguna mancha debido a lo que los niñatos le habían hecho lubricar. Así que cambió de idea, sacándose la camiseta y mostrando el sostén de color morado que sujetaba unos deseables pechos, justo encima de un vientre completamente plano. Sin decir nada, echó los brazos hacia atrás para desabrochar el sujetador mientras se fijaba en el chico que no apartaba la mirada de sus ubres. Cuando por fin se sacó el sostén de la talla 95 descubrió dos grandes pechos que lo cubrían por completo sin necesidad de relleno. El estilizado cuerpo de Mar, únicamente tapado por el tanga, con las grandes tetas en su sitio y los gordos, pero poco salidos pezones completamente duros como culminación de unas considerables aureolas, fue más que suficiente para que el pequeño Carlos tuviera la erección que andaba buscando. Tuvo que parar de tocarse si no quería correrse al instante.

-¡Ya era hora, chico! Un poco más y me desnudo por completo para ti… - Carlos sonrió, satisfecho y Mar se sintió bien por él.

-Gracias… - se sentía mejor mientras ella se agachaba a medir.

-¡9 centímetros! – soltó con entusiasmo tras la medición, quitándole hierro al hecho del escaso tamaño de su picha.

Mientras ambos se vestían (Mar no quería recibir de esa guisa al repetidor) empezó a sonar su móvil nuevamente.

-¿Sí? – contestó.

-¡Hola, cariño! – la saludó con entusiasmo su novio mientras Carlos salía de la habitación.

-Hola – le devolvió el saludo un tanto descolocada. ¡Se había olvidado de su pareja por completo!

-¿Aún estás repasando? Pensé que me llamarías cuando terminaras…

-Es que me he liado con los muchachos - ¡qué mal sonaba eso! pensó – y se me ha pasado llamarte.

-Bueno, ¿qué? ¿esta noche qué hacemos al final?

Mar no podía pensar con claridad. No le había dado tiempo de avisar a Carlos para que David se esperara un momento, pero se tranquilizó pensando que si la pillaba hablando por teléfono se marcharía. Lo comprobaría rápido, pues el último de los chicos acababa de llegar a la habitación. Abrió la puerta y entró cerrándola tras de sí a pesar de los evidentes gestos de Mar para que se marchara. David no le hizo ni puto caso.

-Ya te lo he dicho – prosiguió la conversación telefónica – esta noche no puedes venirte, que estoy sola con mi hermano y mi sobrino.

-Pero puedo ir y…

-Es mi novio – le interrumpió susurrando a David para intentar hacerle ver la situación.

-¿Qué dices? – se extrañó la pareja de Mar - ¿con quién hablas?

-Nada, es mi hermano – mintió – que pregunta quién eres. Te da recuerdos – continuó mientras gesticulaba indicando su malestar con David que no se daba por aludido.

-Igualmente – devolvió el falso saludo – Te decía que de todas formas puedo ir y dormimos juntos. No tiene por qué pasar nada. Quiero pasar la noche contigo – cambio el tono intentando dar pena.

La pareja continuaba la conversación cuando, ni corto ni perezoso, David comenzó a desnudarse. Mar no se lo podía creer. Seguía hablando con su chico cuando el repetidor le mostró nuevamente el pollón que yacía entre las piernas. La mujer tenía clavaba la vista en aquella monstruosidad cuando el chico alzó la mirada para observarla, momento en el que ella cerró los ojos, suspirando para sus adentros, y se sentó en la cama.

-No me parece bien – prosiguió con los ojos cerrados – ya te he dicho que no y no deberías… – cuando notó que alguien se acercaba abrió los ojos para encontrarse de frente con el cipote de David a escasos centímetros de su cara - ¡Largo de aquí! – soltó.

-¿Qué?

-Estos muchachos que no paran quietos… están de cachondeo y no paran de hacer follón.

-No han avanzado mucho con el trabajo, ¿verdad?

-No… - sonrió nerviosa. David había comenzado a acariciarle los hombros y la espalda.

-Tu hermano es un pillo.

-Y sus amigos también – repuso con sarcasmo mientras le sacaba la lengua a David en tono burlesco.

-¿Qué me decías?

-¿Cuándo?

-Antes, me decías que me habías dicho que no podía ir a tu casa y no sé qué más me ibas a decir…

-Aish… no me acuerdo – David había comenzado a jugar con su instrumento delante de la cara de la chica, que estaba muy incómoda.

-¿Te pasa algo, cielo?

-Espera un momento – y dejó la conversación sin esperar respuesta de su novio – Tío, – se dirigió a David – te estás pasando un huevo – le recriminó en voz baja – Podrías esperarte un poco, ¿no? Con tanta tontería vas a conseguir que ni te la mida.

-Es que estoy impaciente – seguía sin demostrar muchos recursos para la conversación.

-Pues te esperas – seguían conversando mediante susurros – Además, sabes que tienes que estar en erección…

-No me hace falta, si puedo ganar así…

-No te lo crees ni tú – y le echó un nuevo vistazo a aquel manubrio pensando que tal vez tenía razón. ¿Es posible que cuando dijera 18 centímetros fuera en reposo? Podía ser… supuso que en ese estado no ganaría a su hermano, pero igual estaba cerca. ¡Qué hijo de puta! vaya pedazo de polla… pensó la alterada mujer.

-¿Qué me dices? – insistió David.

-Está bien… puede que tengas razón – no quiso entrar en una discusión – pero déjame 5 minutos para que termine de hablar con mi chico, ¿vale? – casi le suplicó.

David no le contestó y ella lo entendió como una afirmación. Se dirigió veloz al móvil y continuó la conversación sin dejar de mirar al muchacho que ahora se desnudaba por completo mostrando sus abdominales marcadas y sus cuatro pelos en el pecho. Estaba fuerte, como ya le dio la impresión al verlo por primera vez, bastante más desarrollado que el resto de la cuadrilla.

-Ya estoy aquí – prosiguió Mar con la respiración entrecortada.

-¿Qué pasa? – se preocupó el hombre.

-Nada, los pequeños, que necesitan mi atención – y esta vez sonrió al machito que se exhibía ante ella.

Mientras Mar hablaba por teléfono, David cogió la cinta e intentó medirse el pene. La mujer lo seguía con atención, casi más que la que prestaba a la conversación telefónica. Aunque él solo no podía colocar correctamente la cinta a lo largo de tal cantidad de centímetros, pensó que era una medida bastante aproximada y no se sorprendió cuando el chico le mostró orgulloso el número 18. Mar sonrió, pensando que a poco que le creciera en erección iba a ser el campeón del concurso, y sobradamente. Se levantó de la cama y se puso a pasear por la habitación.

-Nos veremos el domingo y si me amenazas con masturbarte pues hazlo. ¡No seas crío! – le reprochó a su novio ante la insistencia de verse.

Mar llegó a la pared y dio media vuelta en dirección al joven repetidor. Cuando llegó a su altura se paró en frente de él, de lado.

-Pues yo también tendré que quitarme el calentón – amenazó a su novio y bajó su mano libre, que no sujetaba el móvil, para agarrar la enorme verga del niñato.

Primero, sin mirarlo en ningún momento, lo descapulló como hizo con su hermano y luego comenzó un ligero vaivén masturbando al crío.

-¿Y qué vas a hacer? – preguntó cachondo perdido a su novia.

-¿Es que acaso tú me vas a explicar en quién vas a pensar cuando te pajees?

-En ti, cariño, te lo aseguro – y no mentía. Mar estaba muy buena y era difícil encontrar otra mujer que pudiera superarla. Y más después de las últimas conversaciones tan morbosas que le estaba regalando.

-Pues yo te aseguro que no pensaré en ti – le soltó en tono de broma, para no ofenderlo y dio por terminada la conversación.

-¿Pensarás en mí? – la importunó el joven.

-No digas tonterías – se hizo la ofendida mientras lanzaba el móvil sobre la cama y se agachaba para seguir masturbando al adolescente más cómodamente – Simplemente voy a medírtela como al resto, pero ya te he dicho que debes estar empalmado – se excusó mientras se convencía que David tenía mayor resistencia y control sobre su cuerpo que los otros chicos.

Estuvo unos minutos hasta que el pollón alcanzó su máxima expresión. A Mar le pasó rápido el tiempo. Le soltó la verga y antes de proceder a la medición le echó un vistazo. Era rara, casi monstruosa. Como ya se apreciaba ligeramente estando flácida, tenía una curvatura hacia la derecha del chico que se exageraba en erección. A parte de la gran longitud, el grosor tampoco pasaba desapercibido. Mar no era capaz de cerrar su mano completamente mientras se la agarraba.

Se dispuso a medirla. No era fácil. La cantidad de vello púbico le dificultaba acceder a la base del tronco con la cinta. Por otro lado, la curva del pene hacía que la medida fuera un tanto menor y aún así… ¡23 centímetros! Intentó seguir la curva con la cinta para tomar una medida más precisa e hizo lo que pudo.

-25 centímetros… ¡joder! Machote…

-¿He ganado o no? – no era precisamente una pregunta - ¿Qué te pensabas? – y sonrió orgulloso.

-Eres mi campeón – lo felicitó Mar dándole un ligero besito en la punta de la polla. Sabía bien - ¿Sabes? creo que si te la midiera yo estando en reposo, partiendo bien de la base y haciendo la curva de tu impresionante herramienta… ganarías a mi hermano aún estando él empalmado.

-¡Pues claro! – confirmó con suficiencia.

Mar se levantó acariciando por última vez la verga del chico y se separó de él pidiéndole que se vistiera.

-Vendrás a darnos los resultados, ¿no? – quiso asegurarse antes de salir de la habitación.

-Está bien – afirmó, alegre y sumisa, y acompañó al chico al salón donde esperaban impacientes el resto de la pandilla.

-¿Ya tenemos ganador? – preguntó ansioso Juanito.

Mar lo miró y le hizo una mueca indicándole que no se hiciera ilusiones.

-Si queréis os voy llamando por orden de menor a mayor – propuso la mujer mirando a David, que ya parecía llevar las riendas de la situación. Los chicos estuvieron de acuerdo.

-En quinto lugar… con 9 prometedores centímetros… - quiso dar una entonación de concurso - … ¡Carlos!

El chico sonrió a pesar de la derrota. David parecía no estar por la labor de chincharle y el resto no parecía darle demasiada importancia.

-¡Que la enseñe! ¡que la enseñe! – comenzó a vitorear Tomás al que acabaron por unirse el resto, incluida Mar, divirtiéndose.

Carlos bromeó haciendo un par de amagos de bajarse los pantalones y finalmente lo hizo mostrando nuevamente su pequeño pene flácido. Ante la algarabía del resto de la sala, se deshizo definitivamente de la ropa, quedándose desnudo durante el resto de la ceremonia.

-Y continuamos con la siguiente posición… - prosiguió Mar - … que es nada más y nada menos, con 13’5 centímetros, para… ¡Tomás!

Más gritos y jolgorio que aprovechó el muchacho para mostrarse al igual que su amigo Carlos. Tomás seguía empalmado y Mar se preguntó si se le había bajado el hinchazón en algún momento.

-En tercer lugar, ocupando puestos de privilegio en el pódium, con unos magníficos y muy bonitos 16 centímetros… ¡el tío bueno! ¡Vicente!

Al sobrino de Mar le gustaron las palabras con las que su tía lo anunció y, a pesar de su timidez, dedujo de la actitud de los 2 anteriores que debía mostrar la prueba de dicha medición, así que también se desnudó provocando los silbidos de admiración de su tía.

-Nos acercamos al primer puesto, pero no sin antes pasar por el merecidísimo subcampeón, que con lo que esconde entre las piernas, en circunstancias normales, habría ganado el concurso… Y sin más dilación… el segundo lugar, con unos impresionantes 18’5 centímetros, es para… ¡mi hermano Juanito! Aunque a partir de ahora no sé si llamarte Juan o, incluso, Juanón – bromeó debido a lo bien que se había desarrollado en los últimos tiempos.

El hermano pequeño de la inusitada presentadora no fue menos y se despojó de sus ropas mostrando al resto su magnífico aparato.

Antes de proseguir, Mar echó un vistazo al cuadro que formaban los cuatro chicos con sus penes a la vista. Se lo estaba pasando en grande y aún quedaba el plato fuerte. No quiso esperar más.

-¡Atención! Un redoble, por favor – pidió y los 4 chicos semidesnudos se lo ofrecieron – Y con unos monstruosos 25 centímetros… - mientras esperaba a oír su nombre, el repetidor comenzó a despojarse de su camiseta, mostrando nuevamente su fuerte tren superior - … the winner is… - el chico se sacó bruscamente las bambas y se deshizo de los pantalones - … ¡David! – y, nada más oír su nombre, se bajó los calzoncillos mostrando su curvada gran polla.

Los chicos empezaron a saltar de alegría, riendo y jugueteando. Mar no dejaba de ver pollas saltando alegremente a su alrededor y empezaba a estar impaciente por darse placer. Estaba pensando si podría aprovechar para masturbarse sin hacer mucho ruido mientras su hermano y sus amigos se ponían definitivamente con el trabajo cuando el ganador del concurso de tamaños de pollas volvió a la carga.

-¿Quieres que te regale el orgasmo o no? – le preguntó, sobradísimo.

-¿Perdón? – reaccionó ella impresionada.

-Ya estuve antes a punto de ofrecerte mis servicios para demostrarte que podía provocarte un orgasmo cuando finalmente te echaste para atrás.

-Ya te dije que te creía capaz.

-¿Quieres comprobarlo?

Mar se desabrochó el pantalón, separándolo de su cintura, para hacer lo mismo con el tanga y acabar echando un vistazo a su sexo.

-Será mejor que no – concluyó sonriendo a David.

-¿Estás muy mojada? – le preguntó el avispado muchacho.

-Mucho – sin perder la sonrisa.

-Como quieras – se despreocupó el desnudo adolescente mientras se agarraba la enorme polla y empezaba a jugar con ella delante de Mar – Tú te lo pierdes.

-A mí me gustaría verte otra vez desnuda – participó Tomás provocando las risas de la mujer.

-No te jode… - replicó ella con gracia.

Tras unos segundos de silencio, Mar se bajó los pantalones y llamó a Tomás indicándole que se acercara. Agarró el tanga por la parte superior y nuevamente lo separó ligeramente para mostrarle al chico el estado de su sexo.

-¿Qué es eso? – preguntó extrañado el chico al ver el líquido viscoso y blanquecino que se debatía entre el coño de la mujer y la tela del tanga.

-Shhh – le indicó silencio – es un secreto entre tú y yo y le guiñó un ojo para, acto seguido, buscar con la mirada a David, intentando provocarlo, despiste que aprovechó Tomás para colar su mano dentro del tanga de la chica, recogiendo uno de los hilos del lubricante natural que la mujer había emanado, pasando sus rechonchos dedos por los labios vaginales de la hembra que reaccionó en seguida: -¡Tú! – le recriminó apartándose rápidamente de él.

David, al ver el color blanquecino de los restos con los que jugaban los dedos de Tomás, intervino nuevamente:

-¿Qué pretendes ocultarme? Si tienes el tanga manchado… - se burló.

Mar no había caído que con lo que había lubricado era más que probable que lo hubiera manchado. Ya lo pensó cuando se desnudó para Carlos, pero ahora no había caído.

-Quítatelo – intervino su hermano sin darle mayor importancia – Si ya estamos todos desnudos…

Le hizo caso. Se desprendió del tanga y se quedó únicamente en camiseta. David se acercó a la mujer que reculó hasta topar con la mesa. El chico, pollón en mano, no se detuvo y se aproximó más a la hembra que se alzó a la mesa tal y como hiciera anteriormente para enseñar su coño y dar las lecciones de anatomía femenina. David le acarició las piernas, subiendo por sus muslos, aproximándose por la cara interna y Mar dejó de luchar, abriendo las piernas para que el repetidor de la clase de su hermano le regalara el orgasmo que ansiaba desde hacía 24 horas.

David pasó sus dedos por los húmedos y grandes labios vaginales de la mujer que empezó a gemir levemente cerrando los ojos y echando la cabeza hacia atrás. El chico la tocaba bien, aumentando la velocidad progresivamente y dedicando el pulgar a su clítoris. Estaba segura que no era la primera vez que lo hacía. En tan sólo unos segundos estaba corriéndose ante la atenta mirada de los muchachos. Estaba avergonzada.

-Te lo dije – la torturó el chaval mientras la chica se incorporaba, aún sentada sobre la mesa.

-Cabrón – le soltó para acto seguido besarlo, buscando su boca con avidez. David respondió bien. Muy bien. Tampoco era la primera vez que besaba.

Mar miró por encima del hombro del repetidor y vio a los 4 asombrados chiquillos que miraban la escena atónitos. Se rio al ver las pollas erectas de los 4.

-¡Bajen armas! – gritó divertida.

Se separó ligeramente de David para mirar su entrepierna, aún flácida y se la agarró para sacudírsela mientras volvía a besarlo, esta vez apretando sus fuertes músculos de adolescente con la mano libre.

Se bajó de la mesa y se acercó a los otros 4, que estaban uno al lado del otro. Mientras lo hacía se fijó en su sobrino. Se había despojado de la camiseta y se marcaban sus pequeños músculos en un cuerpo fibrado. No era ni mucho menos tan maduro como el de 16 años, pero era una versión mini de cualquier tío buenorro. Se acercó a él mientras se sacaba la parte de arriba que aún conservaba para acariciarse los senos. Cuando llegó a su altura le plantó un beso en los morros. Su sobrino no sabía muy bien cómo reaccionar, pero en seguida aprendió dejándose llevar. Acercó su cuerpo más al de Vicente, hasta hacerle sentir las tetas en sus tiernos pectorales. Aún se acercó más hasta golpearse con la tiesa verga de su sobrino. Empezó a bajar sin dejar de besarlo, en el cuello, en el pecho, le chupó el duro vientre hasta llegar a los aún escasos pelos de su pubis. Estaba muy excitada. Abrió la boca y se metió dentro la preciosa polla de su queridísimo sobrino. No llevaba ni cinco minutos saboreándosela cuando miró hacia arriba y vio la cara desencajada del pequeño adonis. ¡Qué bueno está! no dejaba de pensar mientras se masturbaba. La corrida le pilló de improviso motivo por el cual se apartó tras recibir en la boca el primer lechazo. El resto fueron a parar al precioso rostro de Mar, que quedó inundado debido al abundante semen que expulsó el muchacho.

Tomás estaba a su lado y se preguntó qué era eso que había soltado Vicente y que, de algún modo, se parecía a lo que Mar tenía en el coño y con lo que había manchado el tanga. Pero no se atrevió a preguntar.

La mujer se retiró unos instantes a la cocina y regresó con un rollo de servilletas de papel. Con la otra mano se estaba limpiando los restos de la corrida de su sobrino.

Tomás era el único que no se había despojado de la camiseta. Mar se acercó a él y le soltó con sorna:

-Deberías hacer un poco de ejercicio…

-Ya… - contestó el chico avergonzado, pero la mujer le recompensó con sus actos.

Agarró la tiesa polla del rollizo muchacho y empezó a masturbarlo. A su lado estaba su hermano, con la enorme polla llena de venas desafiándola. Se la agarró y lo pajeó al igual que a su amigo. Le gustaba sentir las marcadas venas bajo su mano. Notaba cómo aquel trozo de carne latía incesantemente. Se sorprendió al sentir las pequeñas manos que, a su espalda, le magreaban los pechos. Las pequeñas extremidades que la sobaban a penas abarcaban la mitad de sus senos, señal de que era Carlos el que se estaba poniendo las botas. Le dejó hacer.

Mar no pudo evitar reír cuando vio aparecer, tumbado, entre sus piernas, la cabeza de David. Estaba claro lo que buscaba. Y a ella no le importaba dárselo, todo lo contrario. Se agachó un poco más dejando su abierto coño a la altura de la cara del muchacho que sacó la lengua contactando con su caliente orificio. Tras el segundo lengüetazo del listillo, giró la cabeza hacia la polla de su hermano y se la metió en la boca, chupándole el glande ya descapullado. Acompasada con los lametones de David, iba alternando mamadas a las pollas de Tomás y Juanito.

El amigo regordete de su hermano fue el primero en llegar al orgasmo, pero para sorpresa de todos, no soltó semen, únicamente un poco de líquido preseminal, señal de que aún no había llegado a esa parte de la pubertad. No le dio mayor importancia, no estaba para hacerlo, y se concentró en la comida de coño que le estaban haciendo mientras se dedicaba a mamarle el pollón a su hermano. Le gustaba la sensación de pasar la lengua sobre las blandas venas en comparación con la enorme rigidez del resto del cipote.

Esta vez estaba preparada cuando Juanito comenzó a correrse. Mientras recibía los chorros de semen en la boca, David dejó de succionar sus labios vaginales y empezó a darle pequeños mordiscos alrededor de su sexo, alternando con algún que otro lametón sobre el clítoris. Se corrió nuevamente mientras su hermano lo hacía en el interior de su boca y Carlos no dejaba de atenderle los senos.

Cuando Juanito culminó las convulsiones, se retiró hacia un lado, momento que su hermana aprovechó para tragarse la corrida del pequeño de la familia. Se levantó, retirando de su espalda a Carlos y dando unos pasos hacia atrás con David siempre entre sus piernas hasta verle la polla, morcillona. Se agachó nuevamente a su altura y se la agarró con devoción. Comenzó a masturbarlo con la mano derecha mientras con la izquierda acariciaba los músculos del brazo derecho del muchacho. Se agachó y abrió la boca todo lo que pudo sin conseguir metérsela dentro. Le dio rabia. Tuvo que conformarse, de momento, con lamérsela. Tenía ganas de saborearla.

Tras unos minutos de lametones durante los cuales Carlos se había vuelto a poner a magrearla, esta vez tanto pechos como parte baja de la espalda, volvió a probar de introducirse el descomunal pollón del repetidor en la boca, pero no sin antes soltar un par de salivazos sobre el miembro viril para facilitar la labor. Aunque a duras penas, lo consiguió. No podía introducirse mucho más que el glande ya que era incómodo y le dejaba la boca dolorida, pero le gustaba sentirla dentro, con la boca completamente llena.

Carlos comenzaba a hacer peligrosos acercamientos a su ano y la polla de David estaba completamente tiesa así que decidió que era el momento que había estado esperando. Se alzó ligeramente y apunto su coño hacia el mástil de 25 centímetros. Pensó que le dolería, pero sólo sintió placer. Los 2 orgasmos anteriores que le había regalado el chiquillo que ahora la penetraba habían estado bien, pero necesita sentir algo dentro y nada mejor que aquella descomunal monstruosidad. La curvatura del miembro le estaba rasgando la pared interna del lado izquierdo, llegando a lugares que nunca antes habían recibido visita. El placer era insoportable y explotó en un tercer orgasmo manchando la polla y los huevos del muchacho que descansaba debajo de su turbado cuerpo. Se inclinó para besarlo, quería sentir su experta lengua mientras el placer recorría su cuerpo provocado por esa enorme criatura que exploraba su cueva.

Al sentir la lengua de esa diosa introduciéndose en su boca en un gesto inesperado para David, el muchacho perdió el control de su cuerpo y explotó en una magnífica corrida en el interior de aquella universitaria buenísima que le sacaba 7 años. Notó cómo la chica se separaba de él para respirar entre gemidos y supo que se habían corrido al mismo tiempo. Fantástico pensó.

Tras recuperar el aliento de su segundo orgasmo seguido, Mar se levantó poco a poco, dejando caer la enorme polla del interior de su coño sobre el joven vientre de su dueño. Le pidió a Carlos que le acercara el rollo de papel para limpiarse primero ella y luego al joven semental. Mientras lo hacía, sintiendo la rápida respiración de David y los pequeños espasmos de su miembro, se fijó en el pequeño que le había traído las servilletas. El chico la miraba con expectación, casi con pena, pensando si sería el único que no recibiría atenciones.

Mar se alejó del hombrecillo de 16 años y se acercó al aún poco desarrollado de 14. Acarició su blanco y flaco cuerpo, bajando desde el pecho hasta el desierto pubis, para acabar masturbando el pequeño pene del crío. Carlos sonrió, cerrando los ojos y dejándose llevar por el infinito placer que le ofrecía aquel maravilloso vaivén de la mujer más hermosa que podía recordar. Mar pensó que por su aspecto, tal vez aún no eyacularía al igual que Tomás, pero se equivocó. No tardó en correrse soltando unos pequeños chorros de semen que cayeron sobre el abultado pecho de la eventual niñera.

-Bueno, os acabo de dar un máster en reproducción humana – se rio mientras se limpiaba la última corrida de sus pechos.

Su sobrino se levantó, alterado ante la posibilidad de que todo acabara ya y se colocó sin decir nada en la salida del salón, interponiéndose en el camino de Mar hacia su cuarto. Cuando la mujer lo divisó allí, parado, desnudo, con cara de deseo, sintió que su lascivia se reactivaba. Vicente estaba imponente. Su joven y precioso rostro, con ese peinado que le daba aire de pillo, arropado por su fibrado cuerpo sudoroso y culminado con una polla tan bonita, nuevamente flácida, rodeada del escaso y suficiente vello, la hizo temblar. Supuso que el amor mutuo que ambos sentían ayudaba. Se acercó a él y se fundieron en un abrazo lleno de caricias, suficiente para reactivar el miembro del chico. Mar le mordió literalmente la boca hasta que Vicente acabó sentado en una silla, momento que la mamá de todos aprovechó para hincarse el cipote de aquel chico tan excitantemente guapo en el chocho.

Mar cabalgó sobre su sobrino al tiempo que daba rienda suelta a sus sentimientos hacia el muchacho. Gemía, casi gritaba anunciando el placer de follarse a aquella ricura de niño. El resto los miraba expectantes hasta que ella se dio cuenta del escandaloso espectáculo que estaba ofreciendo y se calmó las ansias ligeramente. El chico parecía aguantar más que durante la mamada y ella lo celebró.

-¿Alguna vez te han petado el culo? – la importunó el de siempre.

-¿Cómo? – sollozó entre bote y bote sobre su sobrino.

-Que si te han dado por detrás, que si has practicado sexo anal, que si te has metido algo por el culo… - lo aclaró ciertamente David.

-Vale, vale… - lo paró ella – Algo he probado alguna vez… - se confesó sin pudor mientras se levantaba separándose del pequeño Vicente - ¿Por? – preguntó fingiendo intriga, sabiendo las traviesas intenciones del muchacho.

-Explícate – le pidió él.

-Pues… - le contestó sin poder de decisión - … con mi novio alguna vez…

-Entonces no tendrás problemas con que te encule – la descoló a pesar de esperar esa petición.

-¡Ni lo sueñes! – contestó mirando su polla descomunal y pensando lo mucho que le dolería.

-¿Por? ¿No decías que ninguno la tenía tan grande como la de tu novio? Tendrías que estar acostumbrada…

El sexo anal no era una práctica habitual en su vida sexual, aunque sí era cierto que a su pareja le gustaba practicarlo y ella accedía de vez en cuando. ¡Pero no era lo mismo meterse 14 centímetros de rabo de su chico que los monstruosos 25 de ese pedazo de chaval! Recordó alguna de sus anteriores relaciones y el dolor que sintió cuando, de joven, lo probó con un amigo que debía medirle unos 17 centímetros y con un grosor bastante menor que el de David. Le entró un escalofrío y confesó:

-Está bien… confieso que la tienes más grande que mi novio – David se rio a carcajadas, como cualquier malo de película de serie B, humillando a la mujer.

-¿Y yo? ¿Y yo? ¿Y yo? – preguntaron los otros chicos queriendo saber si sus miembros superaban en tamaño al del hombre que salía con la estudiante de medicina.

-Vosotros dos – señaló a su hermano y su sobrino – también la tenéis más grande – sonrió satisfecha de su familia. No dijo nada de Carlos y Tomás, pero todos se dieron por enterados.

-Entonces pruébalo con el chico… - propuso David señalando a su compañero Tomás. Pero antes de que el repetidor siguiera con sus argucias, Mar tomó una decisión.

Cogió a su sobrino del brazo levantándolo del asiento donde se había quedado con la polla apuntando al techo y lo tumbó en el suelo. Mar, dándole la espalda, se agachó mientras depositaba un salivazo en la mano que después llevaría a su ano. Con la otra mano, agarró la polla del chico y la apuntó a su orificio trasero. Se la introdujo poco a poco en el culo, sintiéndola, agradeciendo el placer de sentir a su sobrino por esos lares, hasta que el glande se coló por completo y bajó su culo hasta que las nalgas contactaron con el pubis del adolescente.

Mar se fijó en la cara de estupefacción de su hermano y le llamó la atención indicándole que se acercara con el dedo. Juanito le hizo caso y se colocó a un lado de su hermana que agarró la venosa polla y empezó a chupársela hasta ponérsela nuevamente tiesa. Vicente había comenzado a jugar con las grandes ubres de su tía, la cual agradecía el detalle. Cuando el pollón de Juanito ya era un reguero de saliva, Mar guió a su hermano para que pudiera introducirle la herramienta en el coño. La chica creía morir, sintiendo las penetraciones de aquellos dos pequeños a los que tanto amaba. Alcanzó su quinto y sexto orgasmo, nuevamente seguidos, los primeros que no le provocaba David.

A pesar de haberse corrido hacía poco, Juanito no parecía tener tanto aguante como su pequeño sobrino. Se asustó al sentir el inminente orgasmo y sacó la polla del interior de su hermana, descontrolado, soltando los largos chorros de leche sobre el cuerpo de la bella mujer.

-¡Juanito! – se quejó – A ver si vas con más cuidado – pero no pudo evitar sonreírle, no quería joder aquel momento.

Se alzó sin sacar la polla de Vicente de su culo, momento que aprovechó para acercarse a su altura David con la polla semierecta. Mar soltó un par de escupitajos sobre el colgante mástil para esparcirlos con la mano a lo largo del tronco de la verga para acabar llevándosela a la boca. Carlos también aprovechó para acercarse a la hambrienta hembra. Mar lo vio con el rabillo del ojo y sonrió ligeramente. Dejó de prestar atenciones al macho repetidor y se giró hacia el debilucho rubio. Se acercó a él y se metió por primera vez en la boca aquella pequeña cosita de 9 centímetros sin ni siquiera agarrársela. Era curioso el contraste cada vez que giraba la cabeza y pasaba de lamer 25 centímetros de rabo grueso a chupar 9 centímetros de pene semidesarrollado.

Cuando Carlos se corrió manchándole la cara, se sintió sucia. Los chorretones que su hermano le había disparado sobre el cuerpo habían resbalado por su vientre, desde las tetas, hasta su pubis, acumulándose en su ombligo. Ahora tenía un pegote de lefa en la mejilla que se iba resbalando lentamente y un poco en los labios, resultado de lo que había desechado del interior de su boca, que se extendía hasta la barbilla desde donde colgaba ligeramente. Decidió separarse de su sobrino y desatender a David para limpiarse.

Mientras se deshacía de toda la lefa de su cuerpo pensó en todo lo que había pasado. ¿Cómo se le había escapado la situación de las manos? No quiso darle más vueltas y contó los 6 orgasmos que se había llevado. Pensó que había valido la pena. Aunque no debía sentirse orgullosa de lo ocurrido, sacó las conclusiones más positivas que pudo. La intimidad que había conseguido con su hermano y su sobrino no tenía precio. Hacer el amor era la mayor demostración de amor que podían ofrecerse. Nunca había conocido polla tan grande (ni probablemente la conocería en el futuro) como la de David. Ya podía descartar la recurrente fantasía de estar con un negro, sonrío para sus adentros. Había subido la moral del pequeño Carlos. Se sintió muy bien por ello. Descartó pensar en su novio. Ahora no quería hacerlo y pensó en acabar ya con aquello.

-Venid aquí chicos – los llamó a todos que se acercaron rodeándola pensando que era el momento de la charla y el final de aquella maravillosa tarde.

-Tú dirás – rompió el hielo su hermano.

Pero no hubo respuesta de Mar, simplemente su eterna sonrisa para, acto seguido, agacharse arrodillándose en el suelo. Agarró con cada mano las pollas de David y de Tomás mientras se amorraba a la de su hermano, completamente en reposo tras las dos corridas anteriores, que lo tenía en frente. Rodeada de los 5 pequeños, Mar fue alternando entre las diferentes pichas masturbándolas y chupándolas alternativamente mientras los pequeños adolescentes se iban turnando para masajear los carnosos pechos de la espectacular hembra que los atendía.

El primero en llegar al orgasmo fue Tomás que, por primera vez en su vida, eyaculó soltando un par de chorros de semen que apenas alcanzaron el brazo que lo masturbaba en ese momento.

-¡Muy bien, Tomás! – dejó de chuparle la polla a su sobrino para felicitar al muchacho por su primera eyaculación. Un motivo más para alegrarse por lo que estaba haciendo, pensó.

El chico, aturdido y medio mareado, se separó del grupo cavilando sobre lo mucho que había aprendido y entendiendo que aquello era el semen del que hablaba el libro. Se sentó, satisfecho y cansado, en el sofá mientras el resto seguía con el gang bang.

El siguiente en correrse fue Carlos que apenas soltó un chorro sin fuerzas que no alcanzó ni el cuerpo de la chica. Era la tercera eyaculación del muchacho y se notaba. Al igual que Tomás, el pequeño Carlos se alejó del resto para dejarse caer en el sofá, molido pero orgulloso.

Mar se quedó con sus preferidos a los que no dejó de atender en ningún momento ya sea con la boca o con la mano. Se sorprendió del aguante de su sobrino y pensó que con ese cuerpo y esa cara era lo único que le faltaba para ser un gran amante. Su hermano era normal que resistiera más pues ya se había corrido dos veces. Y de David no tuvo ninguna duda sobre su autocontrol.

Estaba chupando con esmero el cipote de su sobrino, decidida a provocarle el orgasmo, cuando notó el pollón de David alejándose de su mano. Miró de reojo y no lo vio, pero en seguida supo lo que pasaba. Notó un experto dedo hurgando en su entrepierna. Instintivamente abrió sus doloridas piernas, dejándole hacer. El dedo no se recreó y se introdujo directamente por su vagina, masturbándola. Sabía lo que hacía y cómo lo hacía. Se dejó llevar y el placer fue apoderándose de su cuerpo.

Juanito estaba disfrutando del tacto con los enormes senos de su hermana. Era de admirar lo bien puestos que se mantenían a pesar de su contundente tamaño, para nada caídos. Le gustaba el tacto blando, algo esponjoso, era diferente a todo lo demás. Le encantaba. Notó, con curiosidad, como tras unos segundos después de que su compañero de clase le metiera el dedo en el coño a su hermana, los pechos que estaba sobando parecían aumentar de tamaño ligeramente. Le gustó.

Cuando su sobrino comenzó a correrse, jadeante, inundándole la boca de su espesa leche, se corrió por séptima y penúltima vez. No sabía si lo había provocado el explorador dedo de David, las incansables manos de su hermano aferradas a sus tetas o el delicioso manjar con el que su sobrino le estaba llenando la boca y ahora tragaba con devoción. Seguramente la unión de las tres cosas, pensó. Vicente se retiró, dándole la espalda al trío y Mar se fijó en su bonito culo. Tío bueno… pensó una vez más.

Estaba cansada, pero tenía que dar el premio al campeón y al subcampeón del concurso de tamaño de pollas. Sonrió para sus adentros. Masturbó a los dos sementales para descansar un poco la dolorida mandíbula.

-Quiero correrme en tu cara – farfulló el mayor de la clase descolocando a la mujer que se giró para mirarlo.

El chico apartó la mano cansada de Mar y la sustituyó en la paja, acelerando el ritmo y apuntando al precioso rostro de la mujer que no le importó demasiado. Cerró la boca y, antes de hacer lo propio con los ojos, esperando el resultado de aquellas sacudidas, miró al repetidor. Se reafirmó en sus primera impresiones, no era guapo, pero tal vez tenía un no sé qué que lo hacía atractivo. No tardó mucho en recibir un brusco lechazo que impactó con fuerza sobre su pómulo rebotando hasta el pelo. Su precioso pelo… pensó. Los siguientes escupitajos, sin perder fuerza, siguieron golpeando con violencia su rostro manchándolo por completo. La otra vez se había corrido en su interior y no supo la cantidad de esperma que el chico era capaz de emanar. Se sorprendió al sentir el peso del semen que se resbalaba por su rostro totalmente impregnado de la leche de David.

-Guau… ¡joder! – fue lo único que pudo vocalizar cuando el chaval dejó de correrse. Abrió ligeramente un ojo como pudo, intentando que el esperma que lo rodeaba no le alcanzara la córnea y vio, borroso entre los hilos de semen que le colgaban de las pestañas, al chico de 16 años alejándose hacia el sofá para reunirse con el resto.

Pidió paciencia a Juanito mientras se limpiaba mínimamente los restos del exagerado orgasmo del repetidor con una nueva servilleta. Mar no tardó mucho en arrodillarse ante su hermano y seguir con la mamada. Lametones, chupadas, besos, algún leve mordisco… la universitaria sacó todo el arsenal de su dilatada experiencia para ofrecerle a su hermano el mayor placer posible. La mujer alzó el pollón del chico con una mano para pegarlo a su vientre y poder acceder a sus testículos que los devoró con devoción. Cuando se metió un huevo en la boca y lo succionó alejándose del pequeño hasta que se le escapó quedándose aferrada al escroto que ya pellizcó esa misma tarde, Juanito reaccionó de forma un tanto inusitada.

El hermano pequeño de Mar se agachó sin decir nada para alzar a la chica, unos escasos centímetros más alta, pero mucho menos corpulenta. Ella se sorprendió mientras él la volteaba, dejándola de espaldas, y se acercaba a ella con la verga en la mano. Se la quería follar y lo hizo insertándole el cipote de un brusco golpe provocando el grito de su hermana, mezcla de dolor, placer y rabia por su inesperado comportamiento.

Juanito estaba como loco, embistiendo a la hembra que no podía hacer nada para pararlo. Mar se resignó, bajando más el tronco y dejando a su hermano que la penetrara a cuatro patas. La mujer se giró para observar a Juanito y se dio cuenta que aquel comportamiento intransigente era acorde a sus rudas facciones y a aquella polla llena de venas, las cuales sentía a cada roce con sus sensibles labios vaginales.

Tras unos minutos, el chico ya no pudo aguantar más y se corrió en el interior de su hermana, embistiéndola con fuerza mientras su cuerpo se convulsionaba provocándole un nuevo y último orgasmo y poniendo fin a una sesión de sexo que ninguno de los 6 participantes olvidaría jamás.

-Deberíais poneros ahora sí con el trabajo – reflexionó Mar tras unos instantes de incómodo silencio – mientras yo me arreglo y limpio todo esto.

-Yo me largo – soltó un irritante David.

-¡¿Cómo?! – se indignó ella.

-Es la hora de cenar. Tengo que irme a casa.

-Pues llamad a casa que os quedáis, yo os preparo algo. Pero tenéis que recuperar el tiempo… - no sabía cómo llamarlo - … perdido – concluyó finalmente.

-Yo ya dije que tal vez llegaría tarde – intervino Tomás indicando que se podía quedar a cenar sin problemas.

-Yo puedo volver a avisar – concilió Carlos.

-Hasta luego – se despidió David sin terciar mayor palabra dejando al resto con la boca abierta.

-Será… ¡cerdo! – rabió Mar – No deberíais incluirlo en el trabajo – propuso excesivamente molesta.

-Imposible – afirmó Juanito – el trabajo debe ser de 4 y si no lo incluimos, estamos jodidos.

-¿Y vais a tener que hacer el trabajo vosotros 3 para que él se beneficie? – preguntó Vicente sabiendo la respuesta.

-Me temo que sí – confirmó Carlos.

-Hijo de puta… - concluyó Mar pensando, sin equivocarse, que el muchacho había conseguido lo que quería y se había marchado dejando al resto en la estocada saliéndose con la suya. Se moría de la rabia.

Juanito y sus compañeros se pusieron con el trabajo resignados y Mar tuvo que solicitarle a su sobrino que les echara una mano mientras ella se encargaba de todo lo demás. Tras ducharse y preparar la cena se puso a limpiar todo lo que habían manchado mientras los muchachos hacían una pausa para cenar. Después se unió al grupo de trabajo para intentar acabar con la faena lo antes posible y recuperar todo lo que no habían hecho por la tarde.

Mientras tanto, David estaba de botellón con sus amigos no muy lejos de allí. Mientras se enrollaba con una de las tías más buenas de 4º de la ESO se regodeaba pensando en los pringaos de su clase que se habían quedado haciendo el trabajo y en la gran hazaña que había conseguido, zumbarse a Mar, la tía más espectacular que conocía. Desde el momento que se había enterado que aquel estúpido trabajo de Biología se iba a hacer en casa de Juanito, se interesó por hacer el trabajo con él y su grupo de amigos idiotas. No pensaba conseguir todo lo que finalmente había sucedido, así que ahora estaba más que satisfecho.

Finalmente acabaron el trabajo antes de la medianoche y Tomás y Carlos se pudieron marchar a sus casas ya que no vivían demasiado lejos, en el mismo barrio.

Al día siguiente regresaron Noelia y sus padres del pueblo de los abuelos. Vicente y su madre se marcharon a casa. Mar quedó con su novio y sus amigos comportándose como si nada hubiera sucedido, guardándose todo  lo ocurrido para siempre e ignorando los intentos de su pareja por seguir con las conversaciones morbosas que habían mantenido por teléfono. Jamás olvidaría los magníficos 8 orgasmos.

El lunes, los chicos presentaron el trabajo, aprobándolo.

Capítulo siguiente:

39 Response to "El trabajo de Biología"

  1. doctorbp 10 de julio de 2012, 1:02
    Buenas!

    Algunos de los que habéis llegado hasta aquí sabréis de la polémica por la que viene precedida este relato. Aunque no creo que sea necesario, por si algún lector, aún a estas alturas de la vida, considera inapropiada la edad de alguno de los protagonistas de la historia, quisiera dejar un enlace con el que no hace falta decir mucho más:

    http://es.wikipedia.org/wiki/Edad_de_consentimiento_sexual

    Simplemente me queda animaros a que me deis vuestras impresiones del relato y recordaros que seguiré subiendo nuevas historias, algunas de las cuales ya están escritas, así que no dejéis de visitarme :)
  2. Straccia 10 de julio de 2012, 14:33
    Un relato excelente!!

    Además una buena noticia de que lo hayas incluido en la categoría series. Así tendremos como mínimo una segunda parte.

    Un beso!!
  3. jose 10 de julio de 2012, 17:40
    El relato con el que te conoci y el que mas me gusto, a mi tambien me a gustado seo de series porque no se como puede seguir, estoy intrigado.
  4. Anónimo 10 de julio de 2012, 20:19
    EXCELENTE TU RELATO, LÁSTIMA Q EN TODO RELATOS NO SUPIERAN VALORARLO, ÁNIMO Y SIGUE ASI! POR CIERTO , ME GUSTARIA SABER SI HUBO SEGUNDA PARTE DE "NOCHE DESCONTROLADA", ESE RELATO FUE LO MÁS Y ME GUSTARIA SABER SI HUBO O VA A HABER SEGUNDA PARTE CUIDATE Y ESPERO Q RESUELVAS MI DUDA
  5. Anónimo 11 de julio de 2012, 0:03
    POR FIIIIIIN!!! excelentísimo relato que me guardare en mi disco duro por si vuelve a desaparecer :p. esperando con impaciencia relatos de la misma calidad (o mejor)!
  6. doctorbp 11 de julio de 2012, 0:42
    Me alegro de que el relato os haya gustado :)

    Efectivamente, esta historia está pensada como una trilogía. De hecho la continuación ya la tengo escrita y supongo que no tardaré mucho en colgarla. Eso sí, es un relato diferente, espero que no os decepcione demasiado.

    Respecto a la continuación de "Noche descontrolada" ya he comentado en alguna ocasión que, a pesar de ser varios los que me lo habéis solicitado, esa historia estaba pensada como lo que fue, un único relato. Sin embargo, dadas las varias peticiones, no descarto algún día escribir algo sobre Merche y Yeray o algún otro personaje, pero de momento no hay nada.

    Esto... vale! guardaros los relatos, pero... no os olvidéis de pasar por aquí a hacerme compañía xD
  7. Steamer 13 de julio de 2012, 1:52
    Muy buen relato Doctor.
    Siento que al inicio tarda en capturar al lector, pero lenta y segura nos atrapa.


    A lo que dices en quizá continuar el relato de "Una noche Descontrolada" opinaría en contra. No debes de escribir para tú público.
    Nunca.

    Cierto, creo que es tu mejor relato, pero no creo que sea necesario revisitarlo. Prefiero que enfoques tus Esfuerzos en algo diferente.
  8. Anónimo 13 de julio de 2012, 13:10
    RELATAZO, otro vez mas no nos has defraudado si bien estoy de acuerdo que arranca poco a poco pero cuando la hermana cae en las garras del repetidor buaaa... merece la pena 100%.Un saludo esperando que nos deleites pronto con mas de tus fascinantes historias Ermendasxxx79.
  9. doctorbp 16 de julio de 2012, 18:24
    Buenas! No siempre se puede empezar un relato con chicha... a veces, para que sucedan cosas que a priori puedan parecer inverosímiles es necesario masticar un poco el asunto para que los hechos se produzcan de forma coherente. O yo al menos no sé hacerlo de otro modo ;P

    Steamer, respecto a la continuación de mi primer relato... es cierto (y creo que también lo he dicho en alguna ocasión) que escribir "forzado" algo en lo que uno no cree normalmente no conlleva los mejores resultados (a no ser que seas muy bueno jeje). Por eso para mí no es prioritario darle continuación a esa historia. Pero si alguna idea que surja de mi mente puede encajar con aquellos personajes... no lo descarto.

    Gracias por los comentarios! Seguid así! Y espero que el resto de lectores se animen a comentar! :)

    Saludos!
  10. Anónimo 17 de julio de 2012, 18:39
    UN RELATO MARAVILLOSO, EN CUANTO A STEAMER, NO COINCIDO CONTIGO, PUES SI LOS DEMÁS OPINAN Q SE MERECE UNA SEGUNDA Y POSIBLE DEFINITVA PARTE, ES PORQUE, A MI MODO DE VERLO, NO SE SI EL RESTO COINCIDE CONMIGO O NO? ME PARECIÓ QUE EL FINAL, ERA UN FINAL ABIERTO, ES LA PARTE POSTERIOR A LO Q SUCEDIO EN EL COCHE, CUANDO ELLA , LE DICE Q NO LO COMENTE, Y EL LE DICE QUE SI SE PORTA BIEN NO DIRA NADA, A MI MODO DE ENTEDER, ESO QUEDA ABIERTO, NO LLEGANDO A CERRAR ESE CÍRCULO.
    CON LO CUAL ME DEJA UN SABOR DE BOCA DESCONCERTANTE, Y EXPECTANTE A LA VEZ, EN VISTA DE QUE A PARTIR DE AHÍ SE PUEDA ESCRIBAR UNA SEGUNDA/ FINAL, DE DICHO RELATO.

    A MI ME ENCANTARIA QUE HUBIESE ESA SEGUNDA PARTE... EN FIN ES MI MODESTA OPINIÓN.,
    SIGUE ASÍ, ME ENCANTA LEER TUS RELATOS, TANTO COMO ME GUSTA SHADOW,A CUAL JUNTO A TI Y A GATAENPATINES OS CONSIDERO LOS MEJORES ESCRITORES.
  11. doctorbp 20 de julio de 2012, 22:00
    Un final abierto puede ser un gran final ;P

    Por cierto, estos parecen los comentarios de "Noche descontrolada" y ahí nadie comenta xD
  12. Anónimo 21 de julio de 2012, 14:46
    si, pero tambien un final abierto deja muchas cosas sin esclarecer, ni darle un punto definitivo a la historia =)
  13. Moonlight 6 de agosto de 2012, 1:32
    Mira, este no ha sido un buen día. No sé donde tengo que poner mi nombre, así que soy Moonlight. Y como no ha sido un buen día, tengo ganas de desahogarme y te ha tocado a ti.
    No me gustan tus relatos, los odio. Leo relatos porno para entretenerme, para excitarme, masturbarme is se tercia y, en definitiva, divertirme, pero con tus relatos no puedo hacerlo. Son tan buenos y están tan bien escritos, que no me puedo meter contigo, y eso no me divierte. Son morbosos, originales, coherentes, realistas y están impecable, así que voy a leer el siguiente relato, y espero que sea una mierda para poder ponerte a parir, ¿estamos?
    Además, es la primera vez que leo un relato en que me imagino a la prota a mi propia imagen y semejanza. Bueno, yo estoy más salida y no me reprimo si tengo ganitas de tiroriro, aunque en mi casa no suele haber mucha gente porque vivo con mi novio y mi perro.
    En fin, voy a leer el siguiente y recuerda que estás bajo amenaza.

    Un besote.
  14. doctorbp 6 de agosto de 2012, 13:33
    Hooooooooooooola Moon! Me alegra un montón que me hayas dejado un comentario :) Además, has puesto muy bien el nombre xD

    Ciertamente eres peculiar incluso comentando. Me alegra que te gustara el relato a pesar de que te pusiera de mal humor por no poder meterte conmigo. Aunque siempre puedes criticarme el Epic Sotory para desahogarte jeje

    Dado que no he visto ningún comentario tuyo poniendome a parir en "Desde la otra acera" deduzco que te ha gustado ;P Espero al menos que lo hayas leído. Ya me dirás.

    Sinceramente, gracias por seguir leyéndome y, por supuesto, por comentar.
  15. Longino 12 de junio de 2013, 19:02
    Bueno yo mismo me he recomendado uno a voleo. Mira por donde en los comentarios aconsejan leer Noche descontrolada, lo apunto para la próxima.
    Estilo fresco y desenfadado sin giros preciosistas que aburran. La preparación previa me parece de lo más morbosa generando expectación, bajándola, volviéndola a subir, etc. La pasión de la joven por su sobrino hilo conductor junto a la ausencia de su novio para desatarla. Todo parece coherente y bien argumentado.
    Ahora una crítica, porque sí, porque si no esto queda muy de peloteo. Algunas palabras en mi opinión ayudan a bajar el morbo ¿ubres? No me veo con mi pareja preguntándole ¿cariño te gusta como te beso las ubres? Pecata minuta pero debía decir algo negativo.
    No sé si has leído a talibos, este relato me evocó a noche de pijamas o algo así. Entretenidos, frescos, con un punto de inocencia y morbo a raudales.
  16. doctorbp 13 de junio de 2013, 23:42
    Debo reconocer que esa misma crítica me la hizo Voralamar en "Sin tetas no hay trabajo". Creo que desde entonces no he vuelto a utilizar esa palabra para referirme a los pechos. Es cierto que a mí tampoco me gustaba demasiado, pero la utilizaba simplemente como sinónimo para no repetirme mucho. Ahora sólo suelo usar tetas, pechos y senos.

    Respecto al resto del comentario... gracias. Ya lo he dicho alguna vez, que me digan que un relato mío es morboso es lo mejor que me pueden decir, es lo que siempre intento buscar. Y creo que la coherencia de la que hablas es clave para ello.

    No he leído el relato que comentas, Longino. De hecho hace bastante que no leo relatos eróticos (fuera del Ejercicio). Pero si alguna vez me apetece leer algo, tendré en cuenta tu recomendación.
  17. Anónimo 9 de noviembre de 2013, 1:03
    Menudo orgasmo doctor! Gracias por estos relatos eróticos me ayudan a evadirme del mundo y complacer mi vida sexual! Me encanta tocarme con ellos... Estoy empapada y quiero otro! :$ enhorabuena!
  18. doctorbp 11 de noviembre de 2013, 20:23
    ¡Jolín! Siempre lo digo, que alguien te comente diciendo que se ha corrido leyendo un relato erótico es el mejor halago que pueden hacerte.

    Así que gracias y espero que sigas leyendo y disfrutando del blog :)
  19. Anónimo 11 de enero de 2014, 8:42
    wooow que buen relato sinceramente de los mejores que e leído muy excitante, incita a leerlo varias veces por favor realiza mas relatos de este tipo(donde se maneje jovencitos con penes muy grandes y adultos con penes no muy grandes y que la comparación de los penes sea excitante en el relato y obvio una mujer muy sexy o puede faltar en el relato
  20. doctorbp 15 de enero de 2014, 19:16
    Creo que ya has leído mis dos relatos con jovencitos así que lo único que te puedo decir es que tengo en mente escribir más de esa categoría, pero no sé cuando.

    Y sobre las comparaciones de tamaño... ahora mismo se me ocurre una que hay en mi último relato "Cariño, ponte en forma". También sale un chico de 17 años. No sé si será de tu agrado, pero puedes echarle un vistazo.
  21. sonia06 14 de febrero de 2014, 18:25
    muy excitante
  22. Anónimo 15 de febrero de 2014, 1:18
    veo que ti también te gustan este tipo de relatos tanto como ami sonia!!!
  23. fabiolaroja 26 de mayo de 2014, 5:48
    eres excelente y estoy contigo.
  24. Anónimo 31 de julio de 2014, 8:03
    Calificación: 9.8 orgazmos
    Falto que yo fuera protagonista para darle 10
  25. doctorbp 1 de agosto de 2014, 23:45
    jajaja ¿te hubiera gustado ser uno de los estudiantes de la ESO o la universitaria?

    Gracias a todos por lo comentarios :)
  26. zorrete 21 de septiembre de 2014, 7:40
    Buenas, me estoy sorprendiendo bastante con tus relatos. Es decir, me esperaba que fuesen buenos, pero no que fuesen ''mi tipo'' de relatos. Consigues darles un tono morboso a una situacion ya de por si excitante.

    Puede que quizas el desenlace de algunas partes de sexo no sea de mi agrado. Aunque por lo que he leido, muy por encima, me a encantado.

    Sobre el tema de la edad, yo creo que una persona, un autor que se dedica a hacer relatos eroticos con mayores de edad como participantes, y de vez en cuando para variar un poco decide poner alguno o varios participantes menores... Pues tampoco es para tanto, es decir, no es real, ni es una imagen o video, es un simple relato. El problema no es que se haga una o dos veces, si no que se haga frecuentemente... Un autor que solo escribe sobre menores de edad, eso ya seria un problema, en mi opinion.

    Un saludo!

    Zorrete
  27. zorrete 21 de septiembre de 2014, 19:08
    Bueno, me lo lei hace unas cuantas horas. Y ahora me dedico a opinar ^^

    Creo que tienes un estilo natural para producir morbo en las situaciones de no sexo, sin ir mas lejos con este relato. Su negacion a darles lo que quieren pero su parcial aceptacion a la diversion y excitacion que produce la situacion de ''enseñarles'' biologia es la combinacion perfecta.

    Lo que no me a gustado, tal vez porque iba leyendo rapido. Es lo rapido que ella a aceptado todo, es decir. Ni la han tenido que convencer. A declarado a david ganador diciendole que solo lo masturbaba para medir y luego ya estaba sin ropa... Mas que rapido, a sido confuso.

    Ademas creo que en las partes de sexo no eres demasiado explicito, tienes tu estilo propio, eso es bueno. Pero le falta... ¿Detalles?¿Duracion? Y no me malinterpretes, me a encantado el relato. Tienes un talento innato para escribir relatos de preliminares, tonteo y seduccion, pero tienes que alargar-mejorar el nivel de detalle, en mi opinion.

    Como decia, lo que creo que te a fallado es el nivel intermedio, es decir, ella estaba hablando con su novio, y al poco rato se los folla a todos xD No a habido un cambio lento, a sido radical.

    Sobre lo del sexo, si te fijas en mis relatos, la mayoria les falta al contrario que tu, ese arte que tienes para alargar el tonteo y la seduccion, pero en detalles y duracion no les falta. Creo que si fueses capaz de complementar tus preliminares con una escena sexual detallada y de alta duracion. Tus relatos serian de principio a fin de un 10!

    Continua haciendo estos relatos, molan :D
  28. doctorbp 23 de septiembre de 2014, 0:09
    Ya te dije que, por lo que describías en el foro, mis relatos debían ser más o menos de tu estilo. Me alegro que te estén gustando. Te animo a que sigas comentando con el mismo entusiasmo y que si ves cualquier cosa reprochable también me la hagas saber. No dudo que será así :)

    La sensación que tuve con este relato en su día es que Mar accede demasiado rápido a desnudarse delante de los chavales para enseñarles el sexo femenino. Sin embargo, creo que accede al sexo final después de una serie de acontecimientos que la han calentado lo suficiente como para hacer la locura que hace.
    ¿Que se podría haber alargado más con mayor tira y afloja? Pues tal vez sí.

    Te doy la razón en lo referente a las partes de sexo. Me siento mucho más cómodo con los preliminares, las situaciones morbosas que van desencadenando los acontecimientos. El sexo, y más cuando ya has escrito unos cuantos relatos, acaba siendo un más de lo mismo. Al menos a mí me suele pasar y, aunque es algo a mejorar, supongo que me influye que, como lector, es una parte que me parece mucho más intrascendente que el morbo previo. Recuerdo haber leído alguno de mis relatos favoritos y llegar a pasar en diagonal la parte sexual. Y mi experiencia como lector me influye mucho como autor. Siempre rezo que escribo lo que me hubiera gustado leer. Y como no me entusiasman las escenas de sexo demasiado largas y llenas de detalles, de ahí mi déficit como escritor.

    Lo dicho, muchas gracias por dedicar un poco de tu tiempo a comentar después de leer. Se agradece.
  29. zorrete 23 de septiembre de 2014, 7:16
    Tienes toda la razon con lo de que se puede volvir repetitiva la parte sexual.

    Yo te voy a ser sincero, cuando Mar llego a la parte de nombrar a david ganador, yo ya iba excitado perdido xDDD
    Yo tambien soy mucho de preliminares, es decir, no sexo facil. Aumentando el morbo y la negacion de ambos o una de las partes. La ventaja que tienen tus relatos, sin duda alguna, es que al llegar a la parte del sexo, los lectores ya andan excitados perdidos.

    Pero ten esto en cuenta, la excitacion de los lectores puede echarse a perder al llegar a la parte del sexo como me paso a mi. Como digo por que no eres demasiado explicito ni das demasiados detalles, tambien variar un poco entre las ''corridas'' en boca, interna, culo, pechos, estomago.

    Yo ahora mismo he empezado un relato que publicado en pimpàmpum del foro, es el principio de una ''gran serie'', lo que decia del marionetistas, pero basicamente trata de un chaval con el poder de influir en las conciencias de las mujeres y darles ordenes que las mujeres pueden obedecer, resistirse o directamente negarse.

    Pero en estos relatos planeo precisamente eso, poniendo tus relatos como ejemplo: Mujeres que desean, se van calentando poco a poco, y pasan de no querer a ver a desearlo.

    Y no te preocupes, que cada relato tuyo que lea, sera comentado! Como autor se perfectamente lo importante que es para nosotros saber las opiniones externas para mejorar.

    Solo te pido que tengas en cuenta lo de la parte del sexo, hazlo a tu estilo. ¡Pero mimala un poco! Porque en preliminares y seduccion sacas un 10, pero tienes muy descuidada una delas partes mas importantes del relato. Lo que viene a ser la parte intermedia jajajaja

    Un saludo!
  30. doctorbp 23 de septiembre de 2014, 20:41
    Buf! Te aprecio el consejo e intentaré tenerlo en cuenta, pero... me va a costar mucho mejorar esa parte de mis relatos. Realmente no soy bueno en eso :(

    ¡Gracias por la crítica!
  31. zorrete 23 de septiembre de 2014, 21:38
    En realidad es bastante simple, imaginate que en lugar de escribir, estas viendo una peli porno, y relata cada uno de los detalles que seas capaz de imaginar. Detalles como: ella gime, ella se acalora, ''david'' se la mete despacio y aumenta el ritmo, david le muerde el cuello, ella mueve las caderas, ella atrapa con sus piernas las caderas de david.

    Los dialogos en las partes de sexo tambien son muy importantes, dado que ayudan al lector a entender mejor que piensan o sienten.

    Las preliminares son alargar el tonteo de forma absurda, el sexo no es diferente, cuanto mas larga es la duracion, mas excitante es. Antes de empezar a relatar las partes sexuales, puedes hacer un paron y hacerte una nota:

    Cosas que tengo pendientes:
    *Relatar las acciones de ella
    *Relatar las acciones de el
    *¿Que siente el hombre o que parece sentir la mujer?
    *¿Dura lo suficiente o debo alargarlo mas?
    *¿Que me excitaria a mi que me hiciese en su lugar?

    Y de esta forma ya tendras una idea base de que cosas debes poner.

    Eres bueno, solo que no estas acostumbrado a relatarlo, y es pillarle la practica!
  32. doctorbp 27 de septiembre de 2014, 11:39
    Insisto, gracias por los consejos. Intentaré ponerlos en práctica, pero no prometo nada porque, además de no ser bueno relatando la parte sexual, tampoco me gusta cargarla demasiado.

    Como en la mayoría de cosas, supongo que la virtud está en algo intermedio. Y seguro que tu ayuda me sirve para conseguirlo.
  33. Anónimo 10 de octubre de 2014, 10:04
    Eres mi héroe me encanta ti relato. Contacta conmigo mexmen777@hotmail.com
    Me interesa tu trabajo
  34. doctorbp 10 de octubre de 2014, 20:16
    ¿Héroe? jajaja No es para tanto.

    Si quieres, tienes varias opciones para contactar conmigo:

    Correo electrónico: doctorbp@rocketmail.com
    Formulario del blog: doctorbpblog.blogspot.com/p/contact.html
    Facebook: www.facebook.com/doctorbpblog
    Twitter: twitter.com/doctorbpblog
  35. Anónimo 9 de enero de 2015, 16:31
    Excelente, el mejor relato lejos, las previas son muy excitantes, me gustaría que le des mas profundidad a esas partes, perol cambiaste mi paladar para los relatos eróticos
    Simplemente gracias
  36. doctorbp 11 de enero de 2015, 23:38
    Gracias a ti por leerme y, sobre todo, por comentar.

    Te invito a que leas y comentes otros relatos del blog, si no lo has hecho ya.
  37. Anónimo 30 de julio de 2016, 11:58
    Estaría muy bueno si usar un par de estos personajes, para otro de tus relatos
  38. Anónimo 20 de octubre de 2016, 20:35
    crack excelente relato seria interesante que hicieras uno así con una madre
  39. doctorbp 23 de octubre de 2016, 18:16
    Hay una continuación de este relato en el que uso al mismo personaje femenino: doctorbpblog.blogspot.com/2012/09/el-trabajo-de-modelo.html

    También tengo un relato sobre la relación entre una madre y un hijo: doctorbpblog.blogspot.com/2015/04/tabu.html

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