La oca erótica

Sinopsis: Dos amigos, con sus respectivas novias, se reencuentran durante un fin de semana en el que acabarán jugando a un divertido juego de mesa.
 
Hacía justo un año que Alex había abandonado su ciudad natal para irse a vivir con el amor de su vida, Paula. Aunque ella lo compensaba todo, no podía evitar sentir nostalgia por todo lo que había dejado atrás. No eran más que unos aproximadamente 1000 kilómetros los que le separaban de su familia y amigos, pero era una distancia suficiente como para no estar viéndose cada dos por tres.

Rafa era uno de los mejores amigos de Alex y estaba deseoso de hacer una visita a su colega. Pensó que no había mejor momento que justo un año después de su marcha. Celebrarían por todo lo alto el aniversario de su partida. Rafa lo había estado preparando todo junto a su novia Magda para darle una sorpresa ese fin de semana a Alex con la inestimable colaboración de Paula que se había encargado de no hacer ningún plan para esos días.

Magda y Rafa salieron el viernes al mediodía y tenían previsto llegar a su destino a última hora del mismo día. Aunque era un viaje pesado de hacer en coche, las ganas y entusiasmo de los jóvenes universitarios lo hacía sobradamente llevadero.

Alex y Rafa se conocían desde la época del instituto. Ambos tenían 22 años y, mientras Rafa había continuado sus estudios con una carrera universitaria, Alex los había dejado para trabajar en alguna u otra cosa mientras planificaba su vida junto a Paula, su mejor amiga desde siempre o, al menos, desde donde le alcanzaba la memoria.

Desde pequeñitos Paula y Alex veraneaban juntos y, aunque él siempre se había sentido atraído por la chica 3 años mayor, no había sido hasta que él cumplió los 20 que la había conseguido.

Magda tenía 21 años. También era universitaria y conoció a Rafa en una de las muchas fiestas que se hacen entre diferentes universidades. En este caso Enfermería e Informática. Estaban juntos desde hacía un año aproximadamente así que ella no conocía personalmente a ninguna de las dos personas a las que iban a visitar aunque los había visto por fotos y Rafa le había hablado bastante de ellos.

-¡Joder! Me paro a pensar cómo ha cambiado todo en tan poco tiempo… - soltó Rafa a los mandos del volante.

Su acompañante lo miró con ternura. Lo quería. Y él prosiguió pensando en voz alta:

-… Hace apenas dos años estábamos solteros, quedando casi cada día, contándonos nuestras tonterías y ahora los dos estamos con novia y viviendo a miles de kilómetros el uno del otro…

-¿Te vas a poner a llorar? – bromeó Magda provocando la sonrisa en el rostro del conductor - ¿Quieres que saque unos kleenex? – continuó haciendo reír a Rafa.

Tras unos segundos de silencio en los que los dos parecían reflexionar sobre las palabras del chico, por fin, soltó ella:

-A eso se le llama madurar, ¿no?

-No sé, supongo que también podríamos haber madurado sin necesidad de estar tan lejos.

Y ambos prosiguieron la conversación con tintes filosóficos, divagando, sin llegar a ninguna conclusión que pudiera cambiar el mundo ni sus vidas.

Mientras tanto, Alex llegaba a casa donde le esperaba una alterada Paula, medio nerviosa por la importante visita que estaba de camino, medio excitada por la sorpresa que Alex iba a recibir. Se moría de ganas de que los invitados llegaran en parte para ver la cara de su chico y en parte para quitarse esos nerviosos que la tenían todo el día alterada.

-¿Cómo ha ido? – se interesó ella por la entrevista de trabajo a la que había acudido.

Mientras Alex le explicaba las sensaciones con las que había salido de la entrevista, ella no dejaba de pensar en las ganas que tenía de que encontrara trabajo. Alex había renunciado a todo por ella y Paula se sentía ligeramente culpable de que ahora estuviera sin curro, sin familia, sin amigos. Aunque lo hacía poco a poco, deseaba que su novio se integrara del todo en esa nueva vida. Hacía sólo 2 años que estaban juntos, pero desde que se conocían habían sido uña y carne y aquel hombre lo era todo para ella.

-¿Y tú qué tal en el trabajo? – le preguntó él.

Ella era psicóloga en uno de los colegios de la ciudad. Un buen puesto de trabajo motivo principal por el que habían decidido que fuera él el que se desplazara y no ella.

Mientras Paula explicaba una de las muchas anécdotas que contaba fruto de su peculiar puesto de trabajo, Alex empezó a calentarse imaginando todo lo que tenía ganas de hacer con la hermosa hembra con la que vivía.

-… y el niño ha cogido el lápiz y… ¡Alex! – se quejó al sentir la mano de su chico subiendo por su pierna buscando la parte interna de los muslos.

-Va… el primero del finde… - propuso un calenturiento Alex.

Ella pensó que no era una mala idea, pero debía pensar en los invitados y en el plan que habían acordado. Debía deshacerse de Alex para que no estuviera en casa cuando llegaran.

-¡Que no! Ya tendremos tiempo de eso… Ahora necesito que me hagas un favor.

-Pues si eso es precisamente lo que pretendía hacerte – soltó con una sonrisa chulesca, provocando a Paula que se rio, sugerente, y maldiciendo no poder echar un buen polvo.

Tras el parón más o menos a mitad de camino, los dos universitarios prosiguieron su marcha. Habían parado a estirar un poco las piernas y, de paso, ver un poco de la bonita ciudad costera por la que pasaban. Ya hacía buen tiempo y habían caminado por un paseo que estaba repleto de gente que iba o venía de la playa.

-Me han entrado unas ganas terribles de quedarme un rato y pegarnos un bañito – hizo saber Magda, que estaba cansada de todo lo que había hecho durante el largo día, mientras se metía nuevamente en el coche.

-Pues a mí me han entrado ganas de preguntar precio por alguna habitación de algún hotelito… o directamente de ir a un rincón íntimo de la playa.

-¡Anda ya! guarrete… - le recriminó ella con humor.

-Porque no tenemos tiempo que sino… - y alargó una mano acariciando el muslo de Magda que sonrió.

La mano derecha del conductor se quedó acariciando la pierna izquierda de su acompañante mientras dirigía el coche en busca de la salida hacia su destino. La mirada de la mujer, oculta tras las gafas de sol, buscó la complicidad de su novio que llevó la mano hacia el interior del muslo. Acompasados, Magda abrió ligeramente las piernas al tiempo que Rafa le frotaba la entrepierna por encima del pantalón tejano.

Ya estaban en la autovía cuando ella se desabrochó el pantalón para deshacerse de él. En seguida retiró ligeramente la tela de las braguitas y comenzó a tocarse. Rafa no podía dejar de mirar alternativamente a la carretera y, de reojo, a su excitada pareja. No tardó en volver a alargar la mano para sustituir la de ella sintiendo el esponjoso y húmedo contacto con los labios vaginales.

Así estuvieron un rato hasta que tuvieron un susto. Rafa se encontró de golpe con un camión que estaba adelantando a otro ocupando los dos carriles de la carretera. Tuvo que frenar de golpe, separándose de Magda para reducir de marcha convenientemente. Si el corazón ya le iba a doscientos se le puso a mil. Pero aún se le aceleraría más cuando vio las intenciones de su novia.

La estudiante de enfermería, divertida con la cara de susto de su novio al reaccionar tan tarde al encontrarse con los camiones por culpa de la masturbación que le estaba practicando, decidió devolverle el favor. Se arrodilló en el asiento, tras colocarse correctamente la tela que cubría su sexo, y se agachó hacia la entrepierna de su chico. Le desabrochó el pantalón y metió la mano buscando un pene que ya estaba completamente erecto.

Magda comenzó a masturbar a Rafa que seguía conduciendo camino de casa de Alex y Paula. El chico estaba bastante excitado y estuvo tentado de pedir que se la chupara, pero pensó que se correría al instante y decidió que quería seguir un poco más con aquello.

La mujer seguía con el vaivén de su mano fijándose en el liquidillo preseminal que la polla de su novio no dejaba de emanar. Aprovechó para llevar su mano libre hacia atrás, volviéndose a descolocar las bragas, masturbándose. Sentía cercano el orgasmo, pero pensaba hacerlo bien. Sería prudente y aguantaría hasta el momento oportuno. Sabía que no tardaría demasiado.

-Parece que al final sí vamos a necesitar los kleenex – bromeó Magda con picardía.

-Hija de puta… - fue lo único que pudo decir el informático antes de empezar a soltar leche como un loco.

Magda lo había hecho de fábula. Había esperado a ese momento para introducirse salvajemente un par de dedos en el coño provocándose el orgasmo que hacía rato estaba al borde del abismo. Ambos se corrieron al unísono y Rafa sólo tuvo que dar un par de volantazos para no salirse de la carretera y tener un accidente.

Cuando sonó el timbre a Paula le dio un vuelco el corazón. ¿Eran ellos? Corrió presta a abrir y descubrir al mejor amigo de Alex y su novia. Sonrió, contenta, recibiendo sendas sonrisas como respuesta.

-¡Muy buenas! – soltó un entusiasta Rafa.

Se habían visto pocas veces, pero Paula lo recordaba como un chico listo, un tanto presuntuoso, pero buena gente al fin y al cabo. Era algo más bajo que ella, con el pelo muy corto y delgado. Parecía poca cosa.

Se saludaron efusivamente tras lo cual, Rafa presentó a ambas mujeres.

-¿Qué tal el viaje? – se interesó la anfitriona recibiendo las respuestas de rigor.

Tras los saludos iniciales, Paula se ofreció a enseñarles la casa mientras hablaban de dónde estaba Alex, cuándo llegaría y cómo le darían la sorpresa. Una vez todo organizado esperaron a la llegada del homenajeado.

-¡Ya llega, ya llega! – anunció una histérica Paula al escuchar ruido en la escalera.

Los invitados corrieron a esconderse en la habitación que la dueña de la casa les había indicado.

-Ya estoy aquí – soltó el recién llegado - ¿dónde quieres que te deje esto? – haciendo referencia al paquete que Paula le había pedido que fuera a buscar.

-Déjalo encima de la mesa de la habitación del ordenador – le pidió.

Cuando los vio se quería morir. No dijeron nada. Callados, serios, sentados en el suelo de la habitación, le provocaron una sonrisa de oreja a oreja.

-¡Seréis…! – balbuceó mientras dejaba en el suelo el encargo de Paula, que ya asomaba por detrás de su novio, satisfecha, sonriente.

Alex se dirigió a Rafa que se levantó, ahora sí sonriendo, y se fundieron en un abrazo mientras no dejaban de piropearse mediante insultos.

-Ven, que te presento – le indicó Rafa – Alex, Magda. Magda, Alex.

El hombre tuvo que inclinar su 1’80m de estatura para besar a la preciosa mujer que sonreía ante él.

-Encantado de conocerte – soltó con sinceridad mientras miraba a su amigo como dándole la aprobación.

Ciertamente Magda era una chica muy guapa a la que seguramente Rafa no podría aspirar en condiciones normales. Era morena, con la piel tostada y aunque no tenía mucho pecho, el resto de su cuerpo era una carretera de curvas trazadas por el mejor pintor. Pero sin duda, su rostro era su mayor atractivo. Era bella.

-Lo mismo digo – espetó ella.

Aunque lo había visto en fotos, en persona pudo apreciar al impotente hombre que se alzaba ante ella. Su altura ya era un punto a favor a lo que se sumaba su media melena y el pendiente que, en conjunto, le daba un aspecto salvaje.

Magda pensó que hacía buena pareja con Paula, una rubia espectacular, con grandes pechos y un pelín rellenita (sin llegar a estar gorda en absoluto). Tal y como le gustaban a Rafa pensó con malicia sonriendo para sus adentros.

-¿Así que tú lo sabías todo? – preguntó Alex a su novia.

-Yo he sido cómplice total del asunto – respondió orgullosa.

-¡Qué cabrones! – rió con ganas y abrazó a Paula besándola con cariño para luego hacer lo propio con su amigo, aunque esta vez el beso fue en la mejilla.

-¿Y yo qué? – bromeó Magda.

-Ven aquí – la espoleó alegremente Alex mientras la atraía hacia su cuerpo para abrazarla.

-Pero el beso como el mío, no como el de Paula – bromeó Rafa provocando las risas del resto.

-¿Y qué pasa si yo quiero beso como el otro? – rebatió a su novio jocosamente.

-A mí no me importaría – soltó Alex mientras la besaba definitivamente en la mejilla.

Siguieron un rato con las bromas para dejar paso a temas actuales: los estudios de unos, la adaptación de Alex, el trabajo de Paula, etc.

-Es tarde. Deberíamos cenar algo, ¿no? – convino Alex.

-¿Qué tenéis pensado? – preguntó Magda, no queriendo ser una molestia para los planes de los anfitriones.

-Yo creo que hoy podemos hacer plan tranquilo, que estaréis cansados – intervino Paula – Cenamos aquí en casa y mañana ya salimos a cenar por ahí. ¿Os parece?

-Un plan cojonudo – concluyó Rafa.

-La verdad es que estamos cansados del viaje y nos vendrá bien plan tranquilo y acostarnos pronto para mañana estar a tope – expuso una agotada Magda.

Durante la cena siguieron con las conversaciones. Esta vez tocaron temas del pasado, recordando vivencias compartidas por los dos amigos. Las chicas escuchaban divertidas viendo como sus respectivas parejas disfrutaban de ese reencuentro tan esperado.

El grupo encajó bien. Los cuatro parecían entenderse y pasaron una velada más que agradable. Sin embargo, no quisieron alargarlo más de lo debido y decidieron acostarse pronto para aprovechar el sábado puesto que el domingo apenas estarían juntos pues los dos estudiantes debían volver para seguir con sus vidas a 1000km de distancia.

Las primeras en levantarse fueron las chicas. Aprovecharon la ocasión para conocerse un poco más. Se habían conocido la noche anterior y no habían tenido tiempo prácticamente de hablar. Debido a la similitud de sus devociones, psicología y enfermería, encontraron un buen tema de conversación para empezar que fue derivando fluidamente, pasando por diferentes puntos, hasta acabar hablando de Alex y Rafa. Se cayeron bien.

Paula se excusó un momento para ir a la cocina coincidiendo con el instante en el que Alex hizo acto de presencia sorprendiendo a Magda que no se lo esperaba aparecer, en silencio, medio dormido y tambaleándose como si de un zombie se tratara.

-Buenos días – gorjeó el muerto viviente.

-Buenos días – y tras unos segundos escudriñándole… – Tú como si estuvieras en tu casa - ironizó al ver las pintas que llevaba el hombre, ataviado con una camiseta de tirantes que se ajustaba a su fornido cuerpo y unos pantalones de deporte en los que se intuía la evidencia de que Alex dormía sin ropa interior.

El hombre ignoró el comentario. Sin embargo, Paula, al escuchar a Magda, se imaginó que su chico había hecho acto de presencia con la ropa con la que solía estar por casa. Se quiso morir al imaginárselo. Salió rauda de la cocina para darse cuenta de que estaba en lo cierto.

-¡Alex, que tenemos invitados! – se quejó llevándose a su novio, que no entendía nada, hacia el dormitorio y provocando la sonrisa nerviosa de la invitada.

A Magda se le habían subido los colores. El bulto que aparecía y desaparecía en la tela del pantalón a medida que el zombie se desplazaba demostraba que no iba empalmado. Simplemente era el bamboleo del aparato del chico. Magda se imaginó a Rafa con esa misma ropa y pensó que no hubiera marcado absolutamente nada. Se ruborizó.

-¡¿Cómo se te ocurre salir con esos pantalones?! – se avergonzó Paula.

-Y yo qué sé – se excusó torpemente un descolocado Alex.

Paula lo empujó tumbándolo sobre la cama. Asió el pantalón de deporte de Alex y se lo quitó enérgicamente. Ante ella, flácido, apareció el pollón de su novio. Antes de ir en busca de unos calzoncillos, se la acarició con picardía.

-¡Ay! qué ganas que te tengo… Si no tuviéramos invitados…

-Yo te tengo ganas desde anoche – le soltó sonriendo mientras la mano de su novia recorría toda la extensión de su polla que se endurecía por momentos.

Paula se separó de Alex yendo a buscar unos bóxers, tirándoselos a la cara.

-Ahora te vistes adecuadamente y, cuando se te baje el hinchazón, sales otra vez – le sacó la lengua.

-Cabrona…

Antes de que Alex volviera a hacer acto de presencia, se levantó el más dormilón de todos, Rafa. Cuando los cuatro estuvieron listos desayunaron mientras hacían planes para pasar el día: playa, comida en chiringuito, visita a la ciudad, cena y salir de marcha.

Conducía Paula, con Magda de copiloto para que los dos hombres fueran hablando de sus cosas, en dirección a la playa.

-¡Qué bien! Ayer de camino hicimos un parón y nos entraron unas ganas enormes de ir a la playa – le explicaba Magda a su nueva amiga.

-Vamos a ir a una calita que está muy bien. Es un poco difícil el acceso, pero lo bueno es que no está nada concurrida.

Efectivamente, cuando llegaron apenas había gente. No era muy grande, pero había espacio de sobras para los pocos que habían accedido a la cala.

Los chicos se apresuraron a quitarse la camiseta, quedándose en bañador, y salir pitando para el agua. Mientras, las mujeres, más pausadas, se desvistieron con calma y se pusieron crema para quedarse tomando el sol un rato. Paula decidió hacer topless mientras Magda pensaba que si ella tuviera semejante pecho tal vez también lo haría. Los chicos no tardaron en volver.

-¿No os metéis o qué? – les preguntó Rafa.

-No, preferimos veros desde aquí – convino Paula.

-¡Ah! ¿Y por qué no os metéis vosotras mientras nosotros os miramos desde aquí? – propuso Alex.

-¡Sí, claro! – se quejó Magda – Lo que queréis es vernos los culos – bromeó.

-Me has pillado – se hizo el lastimoso provocando las risas de la novia de Rafa.

-¡Anda! deja de decir tonterías y ven que te pongo crema – le cortó Paula.

-Y tú también – Magda se refirió a su chico.

-¿Me la puede poner también ella? – bromeó.

-Si quiere… yo encantada – soltó la estudiante de enfermería sin el mayor problema.

-Ponte a la cola – se rió Alex al que ya le estaban embadurnando con la lechosa crema.

Magda se fijó en las manos de Paula recorriendo el cuerpazo de Alex. Pensó, con cierta malicia, que si la rubia le ponía crema a Rafa, lo justo hubiera sido que ella se la hubiera puesto a Alex. No le hubiera importado en absoluto.

-Me voy al agua – soltó abandonando sus pensamientos – os espero cuando terminéis con la crema.

En cuanto Magda se marchó, Rafa aprovechó para fijarse en el enorme volumen del pecho de la novia de su amigo. Debía ser una talla 100 pensó. Lo tenía perfecto, nada caído, con unas aureolas acordes al tamaño del resto del seno y unos pezones vergonzosos, pero que daban la sensación de gran vigorosidad unas vez llamados a filas. Pensó que Alex había tenido mucha suerte consiguiendo al amor de su vida. Antes de que llegara al agua, echó un vistazo a su novia para recordar lo afortunado que también había sido él consiguiendo a esa pedazo de hembra que podría ser la protagonista de los sueños calenturientos de cualquier hombre. Y de alguna que otra mujer pensó riéndose para sus adentros.

-¡Os esperamos en el agua! – Alex salió corriendo cuando su novia acabó de ponerle la crema y comenzaba a esparcirla sobre el cuerpo de Rafa.

En el agua se encontraron Alex y Magda. El primero se dedicó a juguetear con la chica, zambulléndola y lanzándola a lo lejos mientras Paula terminaba de ponerle crema a Rafa. Nada fuera de lo normal.

Tras la mañana en la playa siguieron con los planes. Comieron en la costa, al aire libre en un chiringuito, y por la tarde dieron una vuelta por la ciudad. Paula hacía de guía turística y de chófer. Tras la cena en un restaurante baratito, salieron a tomar algo.

Las buenas sensaciones iniciales que habían surgido durante la cena del viernes se acrecentaron durante la jornada del sábado. Los cuatro se llevaban de maravilla, se entendían, no paraban de bromear y se lo pasaban en grande.

Tras la sangría del mediodía, las cervezas de la cena, los chupitos y las copas, empezaban a estar más alegres de lo que debían. Iban por la segunda ronda del primer local al que acudieron.

-Chicos, deberíamos bajar el ritmo o no llegaremos a las once de la noche – soltó Alex.

Los otros empezaron a reír.

-¡Pero si debe ser la 1! – soltó entre carcajadas Magda.

-Pues por el culo te la hinco – bromeó Alex haciendo que siguieran riendo.

-Pues me harías mucho daño – espetó sin pudor la aludida.

-¡Será que no te he dado yo por culo un montón de veces! – intervino jocosamente Rafa.

-Sí, pero no literalmente – le rompió su novia haciendo estallar en carcajadas a Alex.

-Bueno, eso también – y sonrió Rafa.

-Seguro que lo dices por lo que has visto esta mañana – se incorporó Paula a la conversación, riendo y acariciando el brazo de su chico.

-¡Vaya! ¿Qué has visto esta mañana? – Rafa se hizo el interesado.

-¡Rafa ya sabe que la tengo muy grande! – soltó Alex pellizcando en la mejilla a su amigo que hizo un gesto como indicando que tenía razón.

-Será mejor que dejemos de beber o diremos alguna tontería – propuso Paula – Hacedme caso que soy psicóloga – y todos empezaron a reír nuevamente.

-Ya sé lo que podríamos hacer – dijo Alex.

-A ver… - le siguió el rollo Rafa, pero con una entonación que pretendía demostrar desinterés por su propuesta.

-Podemos ir a jugar a la oca erótica.

-¿¡La oca erótica!? – preguntó desconcertada Magda.

-¡No se llama así! Es el salto del tigre – intervino Paula - ¿O no? Espera… no lo sé – y empezó a reírse ella sola.

-Vale – aceptó Rafa sin pensar, convencido de que si la propuesta era de Alex no podía estar mal.

-¿Pero eso de qué va? – insistió una vacilante Magda.

-No tengo ni idea – soltó Alex con gracia haciendo que todos volvieran a reír.

-Es un juego de mesa que nos regalaron en navidad. Y aún no lo hemos probado – explicó la psicóloga.

-¡Venga! – insistió un animado Rafa que, gracias a su ímpetu acabó provocando al resto para acordar ir a jugar al juego.

Debido al estado en el que se encontraban decidieron volver a casa en transporte público dejando el coche que estaba bien aparcado. Aunque simplemente estaban con el puntillo y eran conscientes de sus actos, sin duda cualquiera de ellos hubiera dado positivo en un control de alcoholemia.

Tras unos minutos de búsqueda, cuando por fin Alex encontró el juego y Paula empezó a leer las instrucciones, empezaron las polémicas.

-¡Pero si es un juego porno! – se quejó Magda que no estaba muy por la labor de jugar a un juego erótico.

-¿Y qué esperabas de un juego que se llama la oca erótica? – le recriminó de forma burlesca su pareja.

-¡Que no se llama así! – insistió Paula.

-Bueno, a ver, sigue con las instrucciones y luego decidimos si jugamos o no – concilió Alex. 

Imagen del tablero de juego

-“… Cada casilla tiene una prueba para el jugador que cae en ella. Si es una prueba para dos, debe escoger en ese momento una tarjeta al azar de las que tienen el nombre de los jugadores, obteniendo la persona con la que le toca hacer la prueba. El jugador que se niegue a realizar una determinada prueba deberá pagar con una prenda de vestir de las que lleve puestas…”

-Vale, y existen casillas especiales como las del juego de la oca – intervino Rafa – por ejemplo, "De tigre a tigre y tiro porque me persigue" o la de la birra “Por dificultades de movilidad, 1 turno sin tirar”.

-Ahí pringamos todos – bromeó Alex haciendo reír a Magda que era la que estaba más seria e indecisa.

-Y gana el que llegue a la casilla 69 con tirada exacta. Además el ganador elige prueba y participantes de la misma – concluyó Paula.

-Bueno, jugamos, ¿no? – propuso Rafa mirando a su novia – Ya que hemos venido expresamente…

-Joder… es que algunas pruebas tienen tela…

-Bueno, en las complicadas pagas prenda y ya está – la intentó convencer Alex.

-Sí, claro, no sé que es peor… – se quejó.

-¡Ey! pero todos debemos llevar el mismo número de prendas entonces – observó con perspicacia Paula.

-¿Cuántas nos dejamos? – preguntó Rafa.

-¿Cinco? – propuso Alex.

-Pues por el culo te la hinco – reaccionó rápido Magda haciendo reír al anfitrión.

-Va… no empecéis – les cortó Paula que tenía ganas de jugar.

-Vale, cinco prendas me parece bien. ¿Todos llevamos cinco? – preguntó Rafa.

-Yo sí – soltó Alex.

-¡Ah! ¿Pero es que ahora sí llevas calzoncillos? – le soltó con sorna Magda.

-Ya lo verás cuando me quite los pantalones.

-Vale, pues jugamos – soltó Magda, orgullosa, no queriendo quedar por debajo de Alex – Eso habrá que verlo…

-Perfecto. A ver quién empieza – convino Paula que parecía llevar la voz cantante respecto al juego.

Tiraron los dados y el orden fue: Rafa, Alex, Paula y Magda.

Empezó Rafa. Un 3: “Bésale en la espalda (2)”. Debía sacar una tarjeta para ver a quién debía besar. Y salió Magda.

-Va, esta es fácil… - concluyó.

-Menos mal, macho. Llegas a sacar mi tarjeta y me meo de la risa – rió Alex.

Rafa se acercó a su novia por la espalda, le acarició el cuello bajando por los brazos. Le susurró algo al oído haciéndola sonreír y agarró el cuello de la holgada camiseta para bajárselo mostrando la morena piel de la parte alta de su espalda. Rafa acercó los labios al cuello de Magda y empezó a besarla bajando por su espalda.

-¡Vale, vale, basta! – silbó Alex – ¡que solamente tienes que darle un beso! A ver si vais a seguir y nos tenemos que ir todos a la cama…

-¿Todos juntos quieres decir? – le vaciló Magda que aún tenía la piel de gallina provocada por los actos de Rafa.

-Mira, si ganas ya tienes prueba final – le replicó hábilmente.

El siguiente era Alex. Un 1: "De tigre a tigre y tiro porque me persigue" con lo que se fue hasta la casilla 5 y volvió a tirar. Un 5. Otro tigre.

-¡Menuda suerte, chaval! – espetó Paula.

-Ya lo sabes, Alex, afortunado en el juego, desafortunado en amores – bromeó Rafa provocando las quejas de Paula.

Esta vez sacó un 2 cayendo en el puticlub y provocando las risas del resto de jugadores. 4 turnos sin tirar.

Le tocaba el turno a Paula. Un 2: “Marca tu silueta contoneándote”.

-No vale la pena. Paga prenda mejor – bromeó Alex.

-¡Ostias! Pues no sé que prefiero – concluyó Rafa bromeando con su amigo.

Paula, sin ningún rubor, se levantó y, de pie para que todos la pudieran ver perfectamente, comenzó a moverse con sensualidad posando sus manos en los costados para marcar sus curvas. El vestido de una pieza se ajustaba a sus abultados pechos y sus rechonchas curvas. No estaba gorda, pero tenía carne a la que agarrarse. Eso le encantaba a Rafa que no pensaba que tendría una erección tan pronto con el juego.

-¡Bravo, bravo! – gritó un orgulloso Alex haciendo parar de contonearse a su novia.

Era el turno de Magda. Algo indecisa tiró el dado. Un 4: “Posa eróticamente como para fotos”.

-Bueno, podría ser peor – admitió.

Al igual que la anfitriona, se levantó y se dirigió al sofá donde se dispuso a hacer las posturitas. Mientras posaba, Alex pensó que era la prueba más idónea para Magda debido a su belleza. Nadie como ella para que una cámara la retrate, pensó.

-Pero eso no es erótico, cariño – se quejó Rafa sonriendo sabiendo que la estaba poniendo en un brete.

-Estás muy mona, pero erótico no es – le apoyó Paula.

-¡Serás cabrona! – soltó Magda pensando que Paula no intentaría putearla con aquello – Está bien – y se dispuso a actuar de forma más erótica.

Lo primero que hizo fue arrodillarse en el sofá mostrando el culo en pompa al resto de los participantes. Un silbido de Alex le hizo saber que iba por buen camino.

El novio de Paula estaba flipando con el cuerpazo y la sensualidad de la novia de su amigo. Sin duda era una tía que lo tenía todo pues, además de estar muy buena, se lo estaba pasando en grande con ella. Se alegró primero de que su amigo hubiera encontrando alguien como Magda y, segundo, de poder estar disfrutándola como lo estaba haciendo.

Le tocaba nuevamente a Rafa. Un 6: “Bésale en el ombligo (2)”.

-¿¡Otra vez!? – se quejó Alex – Eres un besucón.

-¡Tú calla que no haces más que ir de tigre en tigre!

-Espero que esta vez cambies de pareja – se rió Alex.

-¡Paula! – aulló provocando la algarabía del resto.

-¡Y encima llevas vestido de una pieza! – se reía Alex a carcajadas.

Rafa dudó por un instante. Él no tenía ningún problema en besarla y sabía que Magda no le daría mayor importancia, pero dudó de si a la afectada le hacía mucha gracia.

-Si quieres puedes quitarte una prenda – le propuso en tono conciliador.

Seguramente por su condición de psicóloga Paula era una mujer bastante abierta y segura de sí misma. Aunque pagar una prenda tampoco le habría supuesto ningún trauma, estaba convencida de hacer cualquiera de las pruebas que le tocara superar en aquel juego. Y pensaba cumplirlo.

-Ya te gustaría… – le espetó con gracia – pero a mí no me importa en absoluto que me beses – y le dedicó una enorme sonrisa.

-Oye, Paula, baja marchas – Alex bromeó haciéndose el ofendido.

-¡Anda ya! – pasó Paula de su novio mientras se deslizaba los tirantes del vestido para dejarlo caer hasta sus caderas.

Ante Rafa aparecieron los enormes senos de la rubia únicamente ocultos bajo el sostén. Se acercó con disimulo evitando que su erección fuera demasiado notoria y se aproximó al estómago de la mujer.

-No te recrees demasiado, ¡eh! – se quejó de broma Magda.

Rafa besó a Paula justo encima de su ombligo y, antes de retirarse, miró hacia arriba. Tras las enormes ubres que tenía tan a mano observó el rostro de la mujer, sonriente, señal de que no estaba en absoluto incómoda así que Rafa aprovechó para rodear el ombligo dando pequeños besitos a lo largo de su circunferencia. Acercó las manos a la espalda de Paula y la acarició hasta posarlas sobre sus caderas recreándose en amasar la poca chicha que allí acumulaba justo en el momento que la besaba en el centro del ombligo, sacando ligeramente la lengua e introduciéndola en el profundo pliegue provocando las cosquillas que recorrieron el cuerpo de la psicóloga.

Cuando Rafa se incorporó nadie dijo nada. Ni una sola broma. Alex miraba el rostro acalorado de su novia y Magda comenzó a temer que aquello pudiera finalmente acabar peor de lo que habían imaginado.

-Buen trabajo – rompió el hielo Paula cogiendo el dado – Me toca.

Un 6: ”Haz un striptease hasta quedarte en ropa interior”

-¿Y no es más fácil pagar prenda? – preguntó Rafa.

-Qué ganas tienes de que me quite algo… - sonrió la chica – Pues no es mejor porque después del striptease recupero toda la ropa.

Nuevamente se alzó y, siguiendo el ritmo de la música que sonaba en ese momento, empezó a moverse mientras repetía el gesto que ya hiciera antes para deshacerse de los tirantes del vestido. Sin dejar de bailar agarró el vestido a la altura de las caderas y comenzó a tirar de él hacia abajo. El resto de jugadores la miraban anonadados. El culo de Paula estaba acorde al resto de su cuerpo. Unas buenas nalgas que se dejaban entrever tras el prieto culotte que se adhería a sus caderas. Con sensualidad fue deslizando el vestido por las largas piernas. Cuando llegó a la altura de los tobillos, levantó la pierna derecha mostrando al público el apetitoso bulto que se marcaba bajo la ajustada ropa interior. La polla de Rafa estaba a punto de reventar.

-¡Joder, nena! Me da igual que tengamos invitados. Esta noche te voy a dar un pollazo – soltó serio Alex provocando las risas de una acelerada Paula.

-¿Y si me toca a mí hacer un striptease también me vas a dar un pollazo? – Rafa no supo si se sorprendió más al escuchar a Magda usar aquel término tan soez o por la directa que le acababa de soltar a Alex. Vale que era broma, pero esta vez no le había parecido muy sutil.

-Éste con uno nos da a la dos – soltó Paula haciendo reír a Magda mientras volvía a ponerse el vestido.

Turno de la futura enfermera. Un 1. Tigre. Un 6: “Mordisquea su lóbulo de la oreja (2)”. Nerviosa levantó una tarjeta y para su tranquilidad salió Rafa.

Con una sonrisa pícara se acercó a su novio. Aprovechó para susurrarle algo al oído igual que hiciera él antes con ella. No se quiso recrear mucho y, tras besarlo, le dio unos pequeños mordisquitos en el lóbulo de la oreja. Rafa aprovechó para responderle morreándola, a lo que ella no le hizo ascos.

-¡Ey! – se quejó nuevamente Alex – ¡que eso no forma parte de la prueba!

-Iros a un hotel – bromeó Paula haciendo que la pareja se separara, sonriendo.

Rafa. Un 4: "De cama a cama y tiro porque me da la gana". Tuvo que retroceder a la casilla 6. Un 5: “Finge un orgasmo”. Alex empezó a reír contagiando a su amigo. Aunque se lo tomó más a broma que otra cosa y lo hizo poniendo caras raras y haciendo ruidos exagerados, el resto lo dieron por bueno ya que al menos se habían reído.

Paula. Un 1. Le tocó besar en el ombligo a Alex.

Magda. Un 3. Le tocó echar un cubito de hielo por el escote de su novio. La prueba no triunfó mucho y lo único que hizo fue mojar la camisa de Rafa.

Rafa. Un 4. Tigre. Un 5. Tigre nuevamente.

-¿Y ahora quién es el afortunado en el juego? – se burló Alex.

-Seguro que saco un 6 y la hemos liado – bromeó Rafa indicando la posibilidad de caer en la casilla 36 teniendo que contar sus infidelidades.

Pero sacó un 2: “Sopesa sus pechos (2)”. La tensión se palpaba en el ambiente a la hora de sacar la tarjetita con el nombre correspondiente.

-¡No puede ser! ¡Paula! – expresó casi histérico.

-¡Venga, va! – se quejó Magda – Esto está trucado.

-A ti lo que te pasa es que te jode que no te esté tocando hacer nada con Alex – concluyó Paula divertida.

-¡No me psicoanalices! – contestó entre risas.

-¡Ostia, tío! Estás triunfando con el jueguecito… - aseveró Alex.

-Ya te digo – sonrió – a ver si el desafortunado en amores voy a ser yo – provocó a su novia.

-Pues como el juego siga así, igual sí – respondió la enfermera con sorna.

-No te importa, ¿no? – se dirigió Rafa a Paula, deseando que no pidiera pagar prenda.

-Hemos venido a jugar – soltó con entusiasmo.

Rafa acercó sus manos a los pechos de la novia de su amigo. Antes de entrar en contacto con ellos los escaneó con la mirada.

-Joder… menudas tetazas que tienes, amiga – soltó provocándole una sonrisa a la dueña.

Rafa contactó con la base de los senos sintiendo el carnoso contacto y el peso de los mismos. Mientras pensaba en lo afortunado que estaba siendo en el juego se olvidó del resto y comenzó a sobar los pechos subiendo desde la base hasta la cima pasando por el lateral. Paula no dijo nada, sólo sonrió mirando con complicidad a Alex, que le devolvió la sonrisa. Ambos sabían lo que esos pechos podían provocar y no le dieron mayor importancia al atrevimiento de Rafa que estaba sobando a conciencia las enormes ubres de la potente rubia.

-Perdón – despertó de su hermoso sueño cuando se dio cuenta de lo que estaba haciendo – Puedo asegurar que no son operadas – bromeó con sinceridad rebajando la tensión del momento.

Tercer turno sin tirar para Alex con lo que le tocaba a Paula. Un 1, con lo que tigre y volvía a tirar. Un 5 y otra vez tigre.

-Definitivamente el juego se llama el salto del tigre… - advirtió Paula, burlándose de su chico.

-Bueno, ¿pero qué pasa? ¿Que aquí todos vais de tigre en tigre menos yo o qué? – Magda se hizo la indignada.

-¿Te recuerdo dónde estoy yo desde hace no sé cuánto? – se quejó Alex.

-Será que no te habrás encontrado tigresas en el puticlub…

-Pero la que yo quiero anda por ahí suelta.

Magda se alteró. ¿Lo estaba diciendo por ella? ¿O sería por Paula que acababa de lanzar el dado? No habían dejado de bromear, pero este último comentario le había parecido con un trasfondo diferente. Quiso pensar que lo decía por la que acababa de caer en su tercer tigre consecutivo para acabar finalmente en la casilla que temió anteriormente Rafa. Paula debía contar sus infidelidades.

-No tengo.

-¡Venga, va! Alguna cosa habrá – quiso insistir Rafa.

-No, de verdad. Nunca he sido infiel. Ni ahora ni antes de estar con Alex.

-Pues cuenta cualquier cosilla. Algún tonteo, algo.

-Es que no hay nada. En serio – no mentía.

-Bueno, pues paga prenda y ya está – propuso Alex.

-Es injusto, pero acepto – sonrió – No hace falta que vuelva a hacer el striptease, ¿no? – bromeó mientras se deshacía de los zapatos provocando el abucheo del resto de jugadores.

Turno para Magda. Un 4: “Muestra tus pies y piernas”. Si de algo se sentía realmente satisfecha era de sus pies así que aquella prueba incluso le gustó. Le daba un poco de pereza mostrar las piernas sobre todo porque tendría que deshacerse de los pantalones. Llevaba chanclas de la playa así que no le costó demasiado mostrar sus preciosos pies. Los subió sobre la mesa sin levantarse de su asiento.

-Podría trabajar de modelo de pies – soltó con suficiencia, consciente de que eran unos pies modélicos. Su novio se rio cansado de oírselo decir.

-Sí que son bonitos – lo corroboró Paula.

-Venga, ¡enseña un poco de muslamen! – la apremió Alex.

Con la mejor de sus sonrisas, Magda se incorporó para desabrocharse el pantalón y deshacerse de él mostrando su tanga que dejaba al descubierto sus espectaculares nalgas. Volvió a colocarse en la misma pose que cuando enseñó los pies.

-Magníficas piernas – le piropeó Alex – Podría tocar un poco, ¿no? que Rafa ya te ha metido una buena sobada – se dirigió a su novia.

-A mí no me mires.

-Hombre, no forma parte de la prueba – contestó Rafa poniéndose en la misma postura que había tomado antes Alex.

-Lástima – soltó Magda, coqueta – incorporándose para volver a vestirse.

Alex no dejó escapar la reacción de la chica. ¿Le hubiera gustado que le hubiera sobado un poco las piernas? Supuso que sí.

Rafa. Un 2. Le tocó contar su lugar preferido para hacer el amor.

-Pues no sé… lo he hecho en tantos sitios… – alardeó como de costumbre. Paula pensó que mentía cada vez que actuaba así – Tal vez conduciendo con el coche en marcha… - miró con complicidad a su pareja – Pero sin duda, mi lugar preferido ahora mismo es en casa de mi amigo Alex.

Todos empezaron a reír. La verdad es que se lo estaban pasando de puta madre.

Paula. Un 1 y le tocó explicar su mejor polvo. Las risas y comidillas surgieron de pronto. Paula estaba pletórica y no pensaba pagar prenda nuevamente. Miró a Alex y comenzó la historia.

-Esto ocurrió hace unos meses, en casa de una compañera del trabajo.

-¡No! – la cortó Alex – No irás a contar eso…

-¡Calla ya! – le soltaron al unísono las dos mujeres.

-El caso es que mi compañera, que tiene 30 años y está de muy buen ver,…

-Está muy buena, seamos sinceros – confirmó Alex poniendo caras.

-… pues estaba pasando por un mal momento porque su marido había tenido un gatillazo. Bueno, en realidad, desde que lo tuvo no se le ha vuelto a levantar más y, claro, mi amiga estaba desesperada. Primero porque no entendía lo que le pasaba a su marido y segundo porque, después de tanto tiempo sin…, comenzaba a frotarse con las esquinas. Ya me entendéis. Y claro, yo le había hablado alguna vez de las bondades de este cavernícola en la cama – miró a Alex sonriéndole tímidamente – y ella me preguntaba insistentemente por temas sexuales. Que le hablara de Alex, que le explicara cosas, en fin… os hacéis una idea. Entonces un día que no estaba su marido nos invitó a ambos a cenar a su casa. Yo no lo tenía muy claro. Le conté la situación a Alex y él aceptó.

-Claro, ¿vosotros creíais que ella iba a ir a por él? – preguntó Magda.

-Sí. Pero pensamos que cuando ella viera que yo no estaba por la labor pues que desistiría – intervino Alex.

-Qué zorras somos las mujeres – pensó Magda en voz alta haciendo reír a los dos hombres.

-El caso es que la tía se lo curró bastante. Se puso guapita (no necesita mucho para estarlo), nos preparó una cena de marisco y… lo sorprendente es que no fue a por Alex sino que me entró a mí.

-¿En serio? – Rafa comenzó a reír.

-Sí, nos descolocó tanto que a mí ya me pareció bien ver a Paula liándose con otra tía y más si está tan buena como su compañera.

-Claro, y si además podías intervenir… - pareció que Magda le estuviera reprochando su actitud.

-A él ya le estaba bien, pero a mí no me… bueno, no sé… no me lo esperaba y al verlo a él tan predispuesto a tirar para adelante pues las dudas se convirtieron en arrojo y me tiré a la piscina. El caso es que me lié con ella y en mitad del asunto el muy capullo nos presenta a su general y claro, mi amiga se volvió loca. Y ¿por qué no decirlo? A mí me entró un calentón de mil demonios. Total que aquí el semental nos regaló un polvo a las dos que aún no lo hemos olvidado.

Magda tenía las bragas mojadas de escuchar el relato que Paula acababa de confesarles. Por su parte, Rafa estaba flipando con su amigo. Jamás pensó que fuera un semental como Paula lo pintaba. Además, se sintió extrañamente dolido. Pensó que algo así debería haberlo compartido con él, pero se resignó a aceptar que ahora lo más importante en su vida era Paula y él no era más que un mero secundario. Recordó las palabras de Magda durante el viaje. Todos estaban madurando.

-Te toca – le pasó Alex el dado a Magda que estaba como en trance.

Un 1. Le tocaba contar su sueño erótico. Todos quedaron expectantes a la espera de las revelaciones de Magda que caviló unos instantes. Realmente no tenía ningún sueño demasiado destacable o al menos en ese momento no le venía ninguno a la mente. En lo único que pensaba era en conocer al general de Alex y… eso no podía contarlo.

-Pago prenda – soltó provocando un nuevo abucheo – No os quejéis que ahora podréis disfrutar aún más de mis piececitos – y los volvió a subir a la mesa tras deshacerse de las chanclas aumentando aún más los abucheos.

Antes de que la mujer retirara las piernas, Alex aprovechó para alargar la mano y acariciarle disimuladamente uno de los pies sin que nadie lo viera. Magda sonrió.

Era el turno de Rafa y, después de tantas vueltas, finalmente cayó en la casilla 36.

-Pago prenda directamente, ¿no?

-¡Venga, va! – aceptaron los demás entre risas asumiendo que, si la había, no iba a contar una infidelidad delante de Magda.

Rafa se deshizo de la camisa dejando su pecho al descubierto y avivando las gracias y vítores del resto.

Después de 4 turnos sin tirar, por fin le tocaba a Alex. Cayó en el tigre provocando la algarabía entre el resto.

-¿Tú qué? Saltas de tigre en tigre o te quedas sin tirar, ¿no tienes término medio? No sé… cae en un striptease o algo – le provocó pícaramente Magda.

-Da igual, si seguro que acaba pagando prenda – intervino Rafa.

-Pues que se quite la que yo le diga – soltó sin cortarse un pelo Magda.

-Sí, claro, qué más quisieras, nena – soltó la novia del aludido.

Alex volvió a tirar e, increíblemente, volvió a caer en el tigre. El resto se hacían los indignados mientras el anfitrión no podía parar de reír. Un 2. Finalmente cayó en la misma casilla que Paula con lo que le tocó explicar su mejor polvo.

-Pues a no ser que queráis volver a escuchar la misma historia…

-Joder… que poco juego das – se quejó Magda que parecía mosqueada con la suerte del dueño del juego.

-Va, tío, seguro que hay algún otro que también haya valido la pena… - le instó Rafa.

-Te aseguro que ese polvo fue insuperable – sonrió mirando a su novia.

-Pues pagas prenda igual que pagué yo por lo de las infidelidades – Paula le devolvió la moneda provocando las risas de su pareja.

-Está bien. Es injusto, pero acepto – repitió las palabras de su novia en tono burlesco.

-¡Vale! ¡Elijo prenda! – se alegró Magda.

-Sí, encima… - se quejó Alex.

-Fuera pantalones… - le sugirió mientras marcaba la lujuria en su rostro y le señalaba la tela con el dedo, gesticulando que esa prenda debía ir fuera.

-Ni puto caso, tú quítate lo que quieres, amor – intervino Paula.

-Me da igual. ¿Quieres fuera los pantalones? pues fuera pantalones – y se levantó para deshacerse de ellos.

Ante los ojos del resto aparecieron unos bóxers ajustados que marcaban descaradamente toda la longitud de la enorme polla que Alex guardaba entre las piernas.

-Pues es verdad que llevas ropa interior… - casi susurró Magda, sin apartar la vista de tremendo bulto.

La joven enfermera alucinó al ver semejante paquete. Ya le había parecido de gran calibre al insinuarse esa misma mañana bajo el pantalón de deporte sin ropa interior. Sin embargo, pensó que no podía hacerse a la idea si no la veía directamente. Sintió deseos de vérsela y se asustó. Las bragas seguían mojándose.

Rafa pensaba que tenía mucho mérito que Alex siguiera sin tenerla empinada. A él no se le había bajado la empalmada desde casi el inicio del juego. También era cierto que todo lo que él había tenido que hacer en el juego no lo había vivido su mejor amigo.

El anfitrión estaba orgulloso de su herramienta y no tuvo ningún pudor en quitarse los pantalones a pesar de saber que la ropa interior que llevaba era ajustada y quedaría tan visible como había sido. Sabía que Magda estaba disfrutando con el tonteo que estaban llevando a cabo así que no le pareció mal seguir. Hasta dónde iba a llegar la cosa de él no dependía. Lo que tenía claro es que no le iba a poner freno.

Paula consiguió un 1 con lo que le tocó esconder una moneda en su cuerpo para que otro la buscara. Y el afortunado fue Rafa.

-¡Ostia! Vosotros dos os estáis poniendo las botas, ¿no? – hizo ver Magda que no entendía cómo el juego podía ser tan caprichoso.

-Es cosa del azar – le contestó Paula – Pero no te preocupes que se la pondré en un sitio fácil para que la encuentre.

-No, si a mí me da igual. Lo que me mosquea es que unos tanto y otros tan poco – bromeó cogiendo a Alex del brazo haciendo ver que eran los dos perjudicados del juego.

Mientras Rafa se ponía de espaldas para no mirar, Paula enseñó al resto el sitio donde se colocaba la moneda. En la parte baja de la espalda, sujeta por la tela del culotte, dejando visible más o menos la mitad del metal.

El estudiante de informática se acercó a la mujer de 25 años en busca de la moneda escondida. Primero palpó por encima del vestido las zonas que no eran erógenas. Mientras manoseaba la espalda de la exuberante mujer, al llegar a la parte más baja, notó la moneda pero la ignoró como si no se hubiera dado cuenta. Paula tuvo claro a lo que Rafa estaba jugando cuando ambas miradas se cruzaron. No necesitaba haber estudiado psicología para saber que Rafa le estaba implorando que no se chivara.

El hombre gesticuló desesperado y refunfuñó antes de coger los tirantes del vestido deslizándolos por los brazos de la mujer y bajando la prenda hasta las caderas por tercera vez esa noche.

-¡Joder! Sí que te la has escondido bien… - disimuló el excitado hombre.

Ahora fue Paula la que lo miró a él indicándole que no se pasara demasiado o descubriría el pastel. Rafa introdujo un dedo en la copa del sostén y lo movió buscando la moneda. Primero con un pecho y después con el otro. Era la primera vez que sentía el contacto de esas enormes ubres sin tela de por medio y sintió la necesidad de alcanzar el pezón. Introdujo otro dedo para llegar más lejos hasta sentir el durísimo botón. Era grande y rugoso. Se hubiera detenido a acariciárselo durante horas.

-Ahí no está – soltó una molesta Paula por lo mucho que se estaba recreando Rafa.

El muchacho se excusó y decidió no jugársela más notando que Paula le dejaba jugar, pero hasta cierto punto. Con disimulo para no ser muy descarado se dirigió al lugar donde sabía que estaba la moneda.

-Aquí está – soltó mientras la tocaba con los dedos y sentía como se le escabullía.

Paula sintió el frío metal deslizándose por su culo. Se había colado dentro de las bragas. Ambos dudaron por un instante y fue un envalentonado Rafa el que reaccionó introduciendo la mano en el interior del culotte de Paula.

-Será sólo un momento – se excusó.

Alex y Magda estaban flipando con el espectáculo. Ante ellos, estaba Paula completamente rígida debido a la mano de Rafa que hurgaba en su culo buscando la moneda. Los dos improvisados espectadores no sabían si parar aquello y montar un pollo o pedir unas palomitas y seguir disfrutando.

Rafa no se limitó a buscar la moneda. Su mano palpó a conciencia las grandes, pero duras nalgas de la novia de su amigo. Paula quería pararlo, pero las caricias eran placenteras. Llevaba 24 horas queriendo follar con su novio y una noche más que excitante cómo para renunciar a ese manoseo tan fácilmente. La mano del chico separó las nalgas de la mujer alcanzando su ano. El dedo se limitó a rodearlo y presionarlo levemente, pero no llegó a introducirlo.

-Aquí está – dijo por fin mientras sacaba la mano con la moneda entre sus dedos.

-Ha costado más de lo que parecía – anunció un extasiado Alex.

-Quien iba a pensar que la moneda se iba a caer… - se excusó una ahora sí excitadísima Paula.

-Ha sido torpeza mía – confesó Rafa.

-Yo creo que has sido de todo menos torpe – sonrió Magda que de tonta no tenía ni un pelo.

Con un 4 Magda cayó en la iglesia: “3 turnos sin tirar como penitencia por tus pecados”.

-Pero si aquí la que menos ha pecado he sido yo – se quejó pensando en todo lo que Rafa y Paula habían hecho.

-Eso es cierto, cariño – se sinceró Rafa que se acercó a ella para besarla. A pesar de todo, Magda estaba receptiva.

Rafa sacó un 6: “Dar la vuelta a la habitación sujetando un folio con vuestros pechos (2)”.

-Si te toca con Paula, Alex y yo dejamos el juego – amenazó Magda.

-Pues ir tirando para la cama porque… - mostró la tarjeta con el nombre de Paula provocando la indignación en sus respectivas parejas. Rafa no podía dejar de reír flipando con la suerte que estaba teniendo.

-No vale agujerear el papel con los pezones – bromeó Alex pellizcando la tetilla del descubierto pecho de Rafa comprobando lo tieso que la tenía.

-¡Idiota! – se apartó el hombre antes de colocarse el folio en el pecho esperando que Paula se acercara.

La mujer tuvo que agacharse ligeramente para poner sus tetas a la altura del pecho de Rafa que sintió las esponjosas ubres aplastándose contra su delgado cuerpo. Hacía tiempo que se había despreocupado por su erección. Si alguien se daba cuenta, era lo más normal del mundo, pensó.

Comenzaron a caminar torpemente rodeando la habitación restregándose los pechos para impedir que el folio se cayera. Aquellos roces era lo último que Paula necesitaba. El mejor amigo de su novio no había parado de sobarla desde que había comenzado el juego y empezaba a sentir la necesidad de tocarse así que no se escondió a la hora de restregarse contra el masculino pecho para que sus sensibles pezones recibieran las atenciones que merecían.

Tras dar la vuelta le tocaba nuevamente a Alex. Otra vez al tigre. Magda se empezaba a desesperar y Alex alucinaba con su buena (¿o era mala?) suerte. Volvió a lanzar y sacó un 4: “Muestra tus nalgas”.

-¡Por fin! – se le escapó a Magda. El resto la miraron con cara de incredulidad – Por fin le toca hacer algo, que iba el tío de tigre en tigre sin pringar – reaccionó convenientemente.

Alex se puso de pie mostrando nuevamente su enorme rabo bajo sus bóxers. Magda se preguntó si se los quitaría para mostrar las nalgas, pero el chico se giró y mostró su culo como si les hiciera un calvo. No era lo mejor de su anatomía, pero al menos no era demasiado peludo. El resto hicieron unas cuantas bromas y pasó el turno al siguiente.

Un 6. Paula debía echar un cubito de hielo sobre el escote de otro jugador y luego recogerlo. Cuando salió el nombre de Rafa en la tarjeta parecía increíble. Todos se miraron incrédulos y comenzaron a reír.

-Vale, esta noche estáis destinados a acabar juntos – bromeó Alex - ¿quieres dormir esta noche en mi cama?

-Sí, claro. Y tú mientras duermes con Magda, ¿no? – Alex se guardó la contestación para sus adentros.

-Esta prueba no tiene gracia – convino Magda percatándose de que además Rafa estaba con el pecho al descubierto – Paga prenda y ya está – le propuso a la otra fémina.

-¡Mírala que lista…! – reaccionó Paula.

-¡Que se la quite, que se la quite…! – insistieron los chicos al unísono acabando de convencer a la rubia.

-No tenía 5 prendas así que… - se quitó la pulsera.

-Eso no vale – se quejó Rafa.

-Bueno, me habéis hecho pagar dos prendas injustamente – argumentó en su defensa – Una cosa por la otra.

-Venga, vale… - aceptó Magda apresurándose para recoger el dado con ansias por tirar. Era la que estaba más retrasada con diferencia y veía peligrar su posible victoria así que no le importó hacer trampas saliendo de la iglesia sin estar ni un solo turno sin tirar. El resto, debido al alcohol ingerido, las horas y el caldeado ambiente, no se percató de la hábil jugada de la joven morenaza.

Y a pesar de sacar un mísero 1 la tirada le salió perfecta. "De condón a condón y tiro porque mola mogollón". Saltó a la casilla 53 adelantando a todos los demás y se dispuso a lanzar nuevamente. Nuevamente un 1. Se quería morir. Debía enseñar los pechos. No lo dudó ni un instante y pagó prenda. Ya lo había hecho con anterioridad así que se deshizo de los pantalones quedándose con el tanga. Lo prefirió antes que quitarse la camiseta. Era muy recelosa con sus pechos, la única parte de la que no se sentía orgullosa.

Rafa. Un 3. Tigre y volvía a lanzar. Otro tigre y adelantaba a su novia aproximándose peligrosamente al final. Tercer tigre consecutivo, pero dado que era el último tuvo que quedarse en la misma casilla. Nuevamente un 5 e iban 3 seguidos.

-¡Tongo, tongo! – se quejó Alex.

Por fin, un 1: “Bésale los muslos por el interior hasta… (2)”. El título era demasiado abierto. A Rafa le gustó. Estaba a punto de levantar una tarjeta deseando que su suerte no hubiera desaparecido cuando… increíblemente salió Paula.

-En serio, ¿estás haciendo trampa? – Magda comenzaba a mosquearse.

-De verdad que no, cariño – se sinceró sin poder dejar de sonreír debido a la mezcla de excitación, nervios y el caprichoso azar.

Paula y Alex se miraron. Ella se temía lo peor, pero él no parecía molesto con la situación con lo que ella desestimó la posibilidad de pagar prenda tal y como había pensado desde un principio. Mientras Rafa se acercaba a la psicóloga, ésta retiró ligeramente la silla sin llegar a levantarse. El joven se arrodilló ante ella, que abrió las piernas levantando el vestido hasta lo más arriba que pudo.

Rafa comenzó a acariciar los gemelos de Paula mientras aproximaba los labios a sus rodillas. Allí le regaló el primer beso. Paula se avergonzó por primera vez. ¿Se notaría la humedad que debía haber en su entrepierna? El muchacho fue aproximándose poco a poco al sexo de la mujer sin dejar de besarle los muslos ni acariciarle la parte baja de las piernas en ningún momento. A medida que avanzaba cada vez era más apreciable el calor que la zona desprendía.

Estaba muy cerca del final. Con los cortísimos pelos de la cabeza casi rozaba el sexo de Paula, que estaba a punto de soltar algún pequeño gemido. Rafa, como buen informático, era metódico y calculador, pero efectivo y resolutivo. Todo lo contrario que Alex, más salvaje e imprevisible. Eran formas diferentes de llegar al mismo objetivo.

-Venga, ya vale – se levantó Magda para cortar a su novio que parecía dispuesto a comerle el coño a la maldita rubia.

Tanto Rafa como Paula agradecieron la intervención de la morena pues uno no sabía si seguir y cometer una locura y la otra no sabía si iba a poder aguantar mucho más las apariencias.

Alex tiró el dado. Un 2. Debía confesar con cuantas personas se había acostado. Eran cuatro.

Paula llegó a la casilla 47 y debía besar a quien más le apeteciera. No lo dudó. Se dirigió a su novio y lo besó con pasión. Sus lenguas jugaron durante unos eternos segundos, tiempo que Rafa tuvo que emplear en aceptar que no le hubiera escogido a él. Desilusionado se alzó buscando a Magda para besarla pensando desesperadamente que así igual ponía celosa a Paula que ni se percató del beso de la otra pareja.

Turno nuevamente para Magda. Un 4. Debía hacer un striptease íntegro. Maldijo su mala suerte. No le había tocado hacer nada con Alex mientras que Rafa había estado toda la noche retozando con Paula y encima no hacía más que perder prendas. Evidentemente era mejor quedarse en ropa interior que tener que mostrarse desnuda. Se quitó, pudorosa, la camiseta sin hacer ningún histrionismo y el juego siguió su curso.

Rafa sacó un 5 y debía volver a hacer la prueba del folio, pero está vez debían sujetarlo con el sexo en vez de con los pechos. Otra prueba sencilla pensó y únicamente estaba a tiro de un 3 para ganar. Levantó la tarjeta y ¡Alex! Ahora eran las chicas las que no podían para de reír.

-¿Vais a restregar vuestras colitas? – preguntó Paula entre carcajadas.

-Pago prenda – anunció finalmente ante las bromas de las chicas. Se deshizo de los zapatos.

Era el turno de Alex que con un 1 debía acariciar los pechos de otro jugador. Y esta vez fue Rafa el que salió en la tarjeta. Nuevamente las gracias de las chicas volvieron a inundar la sala. Alex no le dio demasiada importancia y, bromeando, se acercó a su amigo para manosearle un poco los pectorales.

Paula cayó en la birra con lo que el siguiente turno no tiraría. Ahora lanzó Magda el dado y cayó en la misma casilla que había caído anteriormente su novio. Debía besar la parte interna de unos muslos. Deseó que fuera Alex, quería poder verle aquello más de cerca, pero la desilusión apareció junto al nombre de Rafa.

-No hace falta que me quite los pantalones, ¿no? – soltó un asustado muchacho temeroso de tener que mostrar su evidente erección bajo su ropa interior.

-No hace falta, ¡soso! – le abroncó Magda pensando que si hubiera sido Paula se lo habría tomado con mucho más entusiasmo, sin saber el motivo real de la actitud de su chico.

Sin ningunas ganas, Magda besó la parte interna de los muslos de su novio sobre el pantalón y rápidamente pasó el turno al siguiente jugador.

Rafa tiró el dado pensando en lo que escogería si ganaba, pero se pasó por uno. Sacó un 4: “Acariciaros mutuamente la entrepierna con los pies (2)”.

-Oye, esto ya es muy fuerte, ¿no? – se alteró Magda que no pensaba que la cosa llegara tan lejos.

-Bueno, para eso está la opción de pagar prenda – soltó Alex.

-Depende de la tarjetita que le salga… - chinchó Magda desconcertada por no saber el motivo por el que Paula no había pagado prenda en vez de hacer según qué cosas con Rafa.

Pero la suerte de Rafa se había girado. Y mucho. Nuevamente debía hacerlo con Alex así que decidió nuevamente pagar prenda. Únicamente se quedó con los pantalones y los calzoncillos. Maldijo que se le torciera la suerte. Estaba tan cerca de ganar…

A Alex le tocó hacer un striptease íntegro y parecía dispuesto a hacerlo, pero Paula le paró.

-Anda, anda… ¿dónde vas? No hagas tonterías y paga prenda.

-Pero déjalo, si está dispuesto a hacerlo… - Paula empezaba a caerle como el culo a Magda. La novia de Alex había estado toda la noche disfrutando de las atenciones de su chico y ahora que ella podía disfrutar un poco de la visión de Alex… además, que tenía ganas de verle la tranca y punto.

Alex finalmente accedió a las peticiones de su novia y se deshizo de una de las camisetas que llevaba, de manga corta, dejando la de manga larga que llevaba debajo.

Paula no podía tirar así que el turno pasó a la otra chica. Otro 1 y debía acariciar la zona genital de… ¡Paula! Aunque a Magda no le hizo ninguna gracia no pretendía perder el tanga ni el sostén así que se dispuso a acariciar un poco la entrepierna de la chica que tan bien le había caído y a la que ahora empezaba a cogerle cierta tirria. De todos modos, esperaba que fuera ella la que decidiera pagar prenda. Sin embargo, Paula seguía en sus trece, sorprendiendo a una descolocada Magda.

La rubia se colocó en la misma pose que cuando Rafa le besó los muslos y Magda se acercó a ella a cuatro patas mostrando su bonito culo, únicamente ataviado con el tanga, a los dos hombres que miraban satisfechos.

Entre las piernas de Paula, la futura enfermera se acercó a la raja y alargó la mano hasta palpar la ajustada tela del culotte. Era extraño acariciar un esponjoso bulto que no fuera el suyo propio. No era desagradable. Magda comenzó a sentir un olor húmedo y cálido. El lubricado coño de Paula comenzó a emanar un intenso olor a sexo mientras la tela comenzaba a absorber todos los flujos de la ardiente concha.

Con los primeros gemidos de Paula, el culotte empezó a mancharse de un color oscuro. La propia mujer podía escuchar el chapoteo que los dedos de Magda provocaban al restregarse por todo su acuoso coño. Alzó la mirada y vio a los dos hombres boquiabiertos observando el espectáculo. Cerró los ojos y se abandonó en busca del orgasmo mientras se despreocupaba de sus propios gemidos, momento en el que Magda se separó de ella dejándola con las ganas.

Los 4, en silencio, sin saber dónde mirar estaban expectantes por ver quién sería el primero en reaccionar.

Paula estaba convencida que la situación se había descontrolado definitivamente y que esa noche podía pasar cualquier cosa. Ya no le importaba haber descubierto la mancha de sus bragas o que la hubieran oído gemir, lo único que quería es que Magda no hubiera dejado de tocarla.

Por su parte, Magda estaba enfadada. No sólo la novia de Alex había estado disfrutando de las atenciones de Rafa sino que además casi le regala un orgasmo. La muy zorra se habría corrido debido a sus caricias, caviló. Pero lo que más le dolía era que la experiencia no le había disgustado en absoluto.

El joven informático no creía lo que había visto. Estaba más que alucinado tras haber observado a su novia prácticamente masturbando a la de su mejor amigo. La polla le dolía tanto que no sabía cómo reaccionar. ¿Debían parar de jugar? ¿Debían montar una orgía? Sea como fuere sentía la necesidad imperiosa de descargar todo lo que sus testículos habían estado acumulando.

Y el que reaccionó fue Alex que parecía el más sereno de todos. Ante la calenturienta situación actual parecía el que se desenvolvía con mayor naturalidad. A pesar de haber disfrutado como el que más del espectáculo que las dos chicas acababan de ofrecer, con la polla morcillona, seguía evitando la empalmada. Recogió el dado y se lo pasó a Rafa que con un 1 ganaría la partida.

Pero definitivamente la suerte de Rafa se había girado por completo. Sacó un 6 y cayó en la casilla 64. La enfermedad venérea era el equivalente a la muerte en la oca y tuvo que volver al principio. La mala suerte de Rafa sirvió para volver a distender el ambiente provocando nuevas bromas burlándose del desafortunado jugador.

Alex sacó un 1: “Mordisquéale los pechos (2)”. El nombre de la tarjeta fue el de su novia. Ambos se miraron sonrientes mientras él se dirigía en busca de su premio. Tras deslizar el vestido hasta la cintura de la mujer nuevamente, el muchacho se deshizo con soltura del sostén mostrando los grandes pechos de Paula.

Rafa se fijó con ansia en los ahora sí tiesos pezones de la mujer. Debían ser aproximadamente del mismo tamaño que el dado, pensó mientras observaba como uno de ellos desaparecía entre los labios de su amigo.

Las tetas eran demasiado grandes como para mordisquearlas así que Alex se dedicó a los duros pezones y sus alrededores. Cada una de las leves mordeduras eran como un intenso impulso eléctrico que recorría el cuerpo de la convulsa psicóloga. Quería desatarse, perder el control, justo cuando Alex la mordió con fuerza en unos de los pezones y tiró de él provocándole un intenso dolor.

-¡Bestia! – se quejó mientras su novio la sonreía sin soltar el pezón de entre sus dientes.

Por fin la soltó haciéndole sentir un enorme placer que se desbocó cuando, sin darle tiempo a reaccionar, su novio volvió a llevar la boca a su pecho para esta vez succionarle el pezón dolorido, aplacándole el daño, transformándolo en placer. En seguida Alex se retiró de ella dejando el pecho bamboleando debido a la brusquedad del gesto.

-¡Qué bueno eres, canalla! – le soltó Paula besándolo en la boca y provocándole unos inusitados celos a Magda mientras Rafa no podía dejar de mirar el movimiento del enorme busto desnudo.

Tras el turno sin tirar le tocaba nuevamente a Paula que sacó un 3 y tuvo que confesar, al igual que anteriormente hizo su novio, con cuántas personas había estado. Siete, tres más que Alex.

Magda sacó un 3 cayendo en el último tigre con lo que tuvo que retroceder a la casilla 60. Volvió a lanzar el dado sacando un 6. Esta vez le tocó pasear el folio con Paula sujetándolo con ambos sexos.

Debido al tenso momento vivido entre ambas hacía escasos minutos, ninguno se atrevió a bromear sobre la prueba. Magda no quería hacerla y no quería perder ninguna pieza de su ropa interior así que le suplicó a Paula que pagara prenda.

-Va, porfa, que aún te queda el vestido y así estaremos las dos igual…

La mujer aceptó pues entendió que la situación fuera incómoda para Magda y accedió a deshacerse del vestido. Total, estaba siendo más una molestia que otra cosa, pensó con malicia.

Rafa, que volvía a empezar desde el principio, sacó un 2 con lo que tuvo que marcar su silueta del mismo modo que hiciera Paula al principio de la partida. Únicamente ataviado con los pantalones, esta vez no pudo evitar que los demás se fijaran en su empalmada.

-¡Míralo! ¡Si está a asta entera! – se rió Alex.

-¿Y qué esperabas? – se interpuso Magda mientras Rafa daba la prueba por concluida - A ver cuándo pillas tú una buena empalmada…

-Pues cuando tú pagues tu siguiente prenda.

-Míralos, son como críos – analizó la novia de Alex dirigiéndose a Rafa – Ninguno quiere quedar por debajo del otro.

Alex. Un 1. Tigre con lo que se quedaba a falta de cuatro casillas. Volvió a tirar y, tras unos segundos con el dado dando vueltas sobre la mesa, entró directo en la casilla 69.

-¡Toma! ¡He ganado! – y comenzó a reír y bromear mientras el resto lo miraban con distintas expresiones.

-Pues nada, escoge prueba y… - Paula se calló, mirando a los ojos de su chico, indicándole con la mirada lo que quería. Y Alex la entendió perfectamente.

Magda se temía lo peor. ¿Se atrevería a pedirle que se desnudara como había insinuado hace un momento? Esperaba que no. Ya se había convencido de quedarse con las ganas de verle la verga así que lo último que quería era tener que mostrar ella algo más de lo que ya había mostrado.

Rafa no tenía ni idea de lo que Alex escogería, pero confiaba en que su amigo no le defraudaría en la elección. Se imaginó muchas posibilidades y en todas ellas la sangre seguía corriendo disparada a su entrepierna.

-Pues… Paula y yo nos liamos… - Rafa sintió una punzada de decepción mientras escuchaba a su amigo decidir la prueba – mientras Magda y Rafa nos miran – el corazón de la estudiante de enfermería se puso a bombear con celeridad.

Sin que nadie dijera nada, Paula, en ropa interior, se acercó a su chico que se alzó para ir a su encuentro. Se morrearon mientras las manos de él se deshacían nuevamente del sujetador de la talla 100.

Rafa, sin dejar de mirar la escena, aprovechó para acercarse a su chica que no se percató de su llegada pues estaba absorta cumpliendo su parte de la prueba. Las manos de Rafa recorriendo el desnudo y plano vientre de Magda subiendo hasta alcanzar la copa del sostén donde comenzó a sobar los pequeños pechos de la mujer sobre la tela.

Magda no estaba por la labor de dejar de observar a la pareja y hacer caso a su novio hasta que notó el dedo que se deslizaba por sus braguitas alcanzando su húmeda concha.

-Estás chorreando… - se sorprendió Rafa que no pensaba que su chica se hubiera divertido tanto con el juego.

Ella le pidió que le siguiera tocando mientras Paula se agachaba en busca del tesoro que tanto deseaba Magda. Ya sin camiseta, el desnudo cuerpo de Alex quedaba tapado a los ojos de Magda, de cintura para abajo, por la cabeza de Paula.

La dueña de la casa bajó poco a poco los calzoncillos de su chico liberando la anaconda que había empezado a despertar. Aún estaba morcillona y se alzaba socarrona a media altura. La mujer la asió sintiendo su blandura para llevársela a la boca y comenzar a chupársela.

El dedo de Rafa estaba hundido en el océano del coño de su novia que gemía sin rubor desbordando toda la lujuria que había estado conteniendo. Cerró los ojos y se dejó llevar dejando de mirar el vaivén de la cabeza de la rubia. Cuando volvió a abrir los ojos se decepcionó al no ver a Alex y Paula. Rafa se percató de su preocupación.

-Tranquila, que no se han ido. Están ahí – y le señaló el lugar en el que la pareja se besaba con pasión mientras ella acariciaba la enorme verga del muchacho.

Magda no se podía creer que Alex la tuviera tan grande. 28 centímetros de polla llena de verdes y gruesas venas. Le gustó mucho vérsela mientras su chico se arrodillaba ante ella separando la fina tela del manchado tanga hacia un lado liberando unos labios vaginales que colgaban goteando el líquido blanquecino que la excitación lubricaba su ardiente coño. Las lamidas de coño de Rafa eran mucho más placenteras mientras, con disimulo, no quitaba ojo al pollón de Alex.

Paula se había fijado en las discretas miradas que Magda no dejaba de dedicarle a la herramienta de su novio. Con picardía, acercó lentamente a su chico a la posición de los jóvenes universitarios. Cuando estuvieron lo suficientemente cerca como para tocarse, alzó la mirada hacia Magda, pillándola en uno de sus vistazos a la verga de Alex.

Sin decir nada, Paula asió la mano de Magda, sobresaltándola, y la acercó a la enorme polla que tanto deseaba. La morena no opuso resistencia y rodeó el enorme rabo sintiendo que el corazón aún se le aceleraba más. Sintió cómo se chafaban las blandas venas antes de sentir la extraordinaria dureza del resto del pene. Empezó a masturbarlo mientras se corría inundando el rostro de su novio.

Rafa se percató de lo que pasaba y se alzó para observar la estampa. Miró a su novia que, con la cara descompuesta, le suplicaba perdón por lo que iba a hacer. Sin decirle nada, sólo con una rápida mirada de culpabilidad, vio como se agachaba para dirigir la polla de su amigo hasta su boca. Al verla abrir la boca y comenzar a lamer semejante bicho mientras cerraba los ojos de placer, no supo cómo reaccionar. El dolor fue como una punzada. Aunque podía entender que aquello acabara así por todo lo ocurrido, aunque entendiera que él podría haber acabado así con Paula durante el juego si no lo hubieran cortado, sintió celos al ver a su chica disfrutando con otro hombre, con otro pene, con su mejor amigo, con la enorme polla de Alex.

Paula disfrutó unos instantes de la visión de su chico amordazado por el placer de la mamada que Magda le estaba regalando. Pero no tardó en unirse a la postal. Se agachó junto a su nueva amiga y se coló en la mamada en el momento que la morena se separó del pollón para saborearlo restregando la lengua a lo largo de toda su longitud.

Magda, ansiosa, no esperó su oportunidad para recuperar la verga que Paula acababa de robarle y se unió a chupársela. Las dos mujeres se acompasaron en los lametazos, chupadas, besos y todas las atenciones que el cipote de Alex estaba recibiendo.

Cansado de quedarse al margen, Rafa decidió que era el momento de conseguir lo que durante toda la noche había tenido tan cerca. Se acercó por detrás a Paula y la rodeó con los brazos para alcanzar los enormes pechos que antes liberara el propio Alex. La mujer se alteró girándose para observar a su inesperado asaltante. Pensó que no estaba en circunstancias de reprocharle nada y se convenció de que no estaría mal recibir aquellas atenciones mientras seguía disfrutando de la comida compartida.

No habían sido pocas las veces que los labios y lenguas de ambas mujeres se habían encontrado durante los amenos paseos por la autopista de 28 centímetros de Alex. Pero fue cuando se encontraron en la punta del cipote, pugnando por saborear el gustoso glande, cuando se enzarzaron en una lucha que acabó con las lenguas batallando cual prueba de esgrima. Ambas mujeres se morrearon con pasión mientras Magda no dejaba de masturbar a Alex y Rafa no dejaba de manosear los pechos de Paula.

Toda la rabia que Magda había llegado a sentir por Paula a lo largo de la partida debido a su actitud, ahora se convertía en deseo. Era ella la que le había llevado hasta el preciado tesoro que Alex ocultaba bajo sus ajustados bóxers y ahora, como premio, le estaba comiendo la boca con pasión.

Rafa aprovechó el gesto de las dos mujeres para dejar de sobar las tetas de Paula y cambiar de objetivo. Sin temor a ser rechazado comenzó a bajar el culotte de la mujer que, al estar en pompa, no permitía sacarlo más allá de sus muslos. Pero era suficiente para las intenciones de Rafa que, antes de agacharse a comérselo todo, palpó con la mano toda la zona como hiciera buscando la moneda. Pero esta vez llegó más lejos, hasta el peludo coño de Paula, donde sus dedos se entrelazaron con los mojados pelos púbicos de la exuberante mujer.

Paula se separó de Magda al sentir la lengua de Rafa introduciéndose ligeramente en su ano. Miró hacia abajo y vio la cabeza del joven engreído entre sus nalgas. Miró hacia atrás y observó el bulto que se marcaba aún oculto bajo los pantalones del muchacho. Con cierta dificultad se inclinó hacia atrás para magrear el paquete de Rafa, que se quedó petrificado al notar aquellas caricias. Magda corrió la cremallera del pantalón e introdujo la mano dentro amasando los calzoncillos que guardaban la durísima polla del estudiante de informática.

Con Paula alejándose, Magda volvió su mirada hacia el monstruoso pene que la apuntaba desafiante. La mujer sonrió con picardía antes de agarrar el pollón que se blandía ante ella. Lo llevó contra el pecho de Alex y se dirigió a las amplias bolsas testiculares que colgaban en la base del pene. Magda lamió los huevos del mejor amigo de su novio mientras con una mano no dejaba de acariciarle el descapullado glande.

Paula se había girado para mayor comodidad demostrando a Rafa que el color rubio de su pelo era natural. Mientras el chico se comía el sexo de Paula, la mujer se deshizo de los pantalones y comenzó a levantar la tela de los manchados calzoncillos observando el pene juguetón que tras ellos se escondía. Los 13 centímetros de la erecta picha no duraron mucho al descubierto. En seguida Paula los engulló. Acostumbrada al tamaño de su novio, no le costó nada tragársela hasta la base.

-Al final me la has visto empalmada sin necesidad de que pagaras prenda – le soltó Alex a Magda mientras ésta se la chupaba.

-No te quejarás de las atenciones que te hemos dado tu chica y yo – le sonrió mientras hacía una pausa en las artes chupadoras.

Magda se esperaba una respuesta a la altura como llevaban haciendo todo el fin de semana, pero el chico la desmontó con su reacción. Alex se agachó para asir a la pequeña mujer llevándola contra un pequeño mueble donde la alzó para sentarla. El hombre se agachó entre las piernas de Magda mientras buscaba con su mano derecha el pie izquierdo de la hembra. Al alcanzarlo empezó a sobarlo mientras besaba, lamía y mordisqueaba los muslos avanzando hacia el objetivo. Una vez alcanzado, sin soltar el pie que estrujaba por momentos, lamió la fina tela del tanga humedeciéndolo hasta que el coño, palpitante, se transparentara. Alex agarró la tela del tanga con una mano y comenzó a moverla para restregarla por el coño de una jadeante Magda. El muy bestia lo hacía con brusquedad, rayándole el coño y el clítoris que, debido a su actual firmeza, se ladeaba de un lado a otro quedándose enganchado en la tensa tela de la ropa interior. Estaba a punto de pedirle que parara cuando Alex pegó un tirón rompiendo las bragas y rasgándole los muslos y cadera. Los flujos de Magda se resbalaban por sus nalgas hasta alcanzar el mueble por el que se deslizaban buscando el suelo. Ante los ojos de Alex apareció un precioso coño iluminado por la luz artificial de la sala, que reflejaba el cristalino líquido que impregnaba los grandes labios vaginales que descansaban sobre sí mismos. El hombre escupió sobre el conejo de la muchacha antes de lanzarse a chuparle todo aquello.

Como Rafa se había temido, no tardó mucho en finalizar su actuación con Paula. Deseaba follársela, pero el 69 había sido demasiado para él y había explotado en el interior de la boca de la novia de su amigo. Llevaba empalmado desde que había comenzado el juego y tenía unas ganas terribles de correrse. Con la polla dentro de la húmeda y caliente boca de Paula y el olor y sabor a su coño deleitando sus sentidos no pudo evitar dejarse ir. La mujer había recibido el primer y sorpresivo chorro en la boca, pero se apartó para que los siguientes cayeran sobre el mismo pubis de Rafa.

Mientras Paula escupía el semen de su boca observó a su novio a punto de penetrar a la hermosa Magda. Con una agilidad pasmosa, Alex agarró de la cintura a la novia de su mejor amigo y la llevó al sofá donde la puso a cuatro patas como cuando hizo la prueba de posar para las fotos. El hombre separó las piernas de Magda para abrirle bien el coño y acercó su enorme cipote a la pequeña entrada de la cueva.

Magda sintió que el tronco que la penetraba le rasgaba el coño. El dolor insoportable sólo duró unos instantes, justo el tiempo que Alex tardó en agarrarla de los brazos y embestirla con fiereza introduciéndole más de media polla de golpe. En ese momento se corrió al instante, temblando de pies a cabeza mientras el animal que la follaba comenzaba un mete saca paulatino que acabó siendo salvaje. Se descontó en el número de orgasmos consecutivos que aquel semental le arrancó en un momento.

Zalamera, Paula se acercó a la pareja que follaba en el sofá. Besó a su chico mientras llevaba una mano hasta su pubis. Le rodeó la polla acompasándose a las acometidas sobre la muchacha que se estremecía con cada una de ellas. Alex se paró sacando el cipote lentamente del interior de Magda haciéndola sentir poco a poco todo lo que le había metido dentro. Cuando la sacó, Paula se agachó para chupársela saboreando todos los fluidos que se habían mezclado dentro del coño de ella.

Cuando Paula dejó de limpiar el sable de su chico, antes de volver a insertarlo en la funda de marca Magda, Alex agarró a su novia, colocándola en la misma postura que la novia de Rafa. Con las dos sobre el sofá, con el culo en pompa, fue alternando entre una y otra follándose un coño mientras sus dedos se encargaban del otro.

Rafa estaba alucinando con su amigo. Aunque alguna vez habían bromeado sobre el tamaño de su pito y desvariado sobre el placer que sería capaz de dar a las tías, jamás había pasado de unas estúpidas bromas y nunca había imaginado que fuera el semental que sin duda estaba demostrando ser.

A pesar de haber practicado sexo oral con Paula, no dejaba de sentirse insatisfecho al ver a su novia disfrutar tanto con Alex. ¿La estaría perdiendo? Él jamás sería capaz de darle lo que hoy estaba recibiendo. Quería recuperarse para tirarse a la novia de Alex, pero esos sentimientos y pensamientos se lo impedían y tenía la polla más pequeña y blanda que nunca mientras no dejaba de escuchar los gritos y jadeos de las dos mujeres que estaban siendo violentamente folladas por Alex.

Tras unos largos minutos de embestidas, cachetes, besos y demás Alex estaba a punto de correrse. Magda se percató en seguida cuando sintió el pollón saliéndose con excesiva premura de su interior. Reaccionó rápido girándose para observar a aquel macho masturbándose. Sin pensar se arrodilló ante él abriendo la boca mientras Paula hacía lo mismo a su lado.

Alex apuntó su enorme verga hacia el rostro de las sedientas hembras. El primer chorro salió disparado cayendo sobre la boca y la comisura de los labios de su novia que estaba más alejada. El segundo chorro, menos impetuoso, cayó entre ambas mujeres machando las mejillas tanto de Paula como de Magda. Los siguientes chorros, menos vigorosos, fueron a parar a la boca de la novia de Rafa, que recibió toda la leche con gusto. Jadeante, Alex dejó de masturbarse, momento que Magda aprovechó para lamer y succionar la aún erecta polla que se alzaba ante ella para extraer hasta la última gota de semen que allí quedara.

Paula se unió a la tarea de chupar la polla que tanto placer les había dado y que acababa de terminar su trabajo. Como ya pasara anteriormente, la pugna por conseguir los últimos restos de la corrida del semental depararon una confrontación entre ambas mujeres que acabó con un morreo en el que la mezcla de saliva y lefa fue pasando de una boca a otra hasta que Magda decidió apartarse con todo el líquido en su poder. De uno sólo trago lo hizo desaparecer todo para estupor de Rafa que jamás había visto a su novia tragándose el semen.

-La próxima vez que juguemos y caiga en la casilla del mejor polvo ya tengo uno nuevo que contar – soltó con gracia un sudoroso Alex.

-¿Y me invitarás a esa partida? – le preguntó sugerente Magda mientras se acercaba a él para acariciarle la polla, ahora sí, morcillona.

-¡Ey! – se quejó Paula – Ya vale… - mientras agarraba a la morena del brazo y se lo retiraba – Será mejor que lo dejemos estar. ¿Qué os parece si nos duchamos, nos vamos a la cama y mañana será otro día?

-Podemos ducharnos por parejas para ganar tiempo, que es tarde – propuso Alex.

-Vale. Yo me ducho con tu novia – soltó Rafa sin perder la esperanza de acabar cepillándosela, pero ninguno pareció hacerle mucho caso.

Finalmente decidieron que primero se ducharían los invitados y luego los anfitriones.

-¿Y ahora qué? – preguntó Rafa, preocupado, a su novia una vez que entraron al cuarto de baño.

-Pues ahora nada.

-¿Nada? Te he visto cómo has disfrutado con Alex y…

-… y yo te quiero a ti. ¿Crees que eso cambia por un polvo? Lo de hoy ha estado bien, muy bien, pero no ha sido sólo cosa mía, todos hemos participado.

-Ya, pero yo no puedo…

-Alex me ha dado un placer enorme – lo interrumpió sabiendo por dónde iban los tiros – pero no siento nada por él. Lo que yo siento es por ti.

Las palabras de Magda estaban calmando las malas sensaciones de Rafa, provocándole la erección que se había ocultado tras los temores de perderla.

-¿Ahora tienes ganas de guerra otra vez? – le preguntó ella al ver la erección de su chico.

-¿Sabes? me he quedado con las ganas de tirarme a Paula.

-Vale, es algo que tampoco me apetece escuchar – sonrió besando a su novio y acariciándole la polla.

Mientras Magda y Rafa terminaban la noche de sexo haciéndolo bajo el agua, los dueños de la casa se dedicaron a recoger esperando su turno para la ducha.

-No ha estado mal, ¿no? – se interesó Paula.

-No, la verdad es que el juego tiene su gracia – la sonrió.

-Me sabe mal por Rafa.

-¿Por?

-Creo que se ha quedado algo apesadumbrado por todo lo que ha pasado. No sé… compararse contigo no debe ser fácil y él no ha acabado consumando conmigo y…

-¿Y qué quieres? ¿tirártelo?

-No, sólo digo lo que me ha parecido.

De repente, escucharon los gemidos procedentes del lavabo.

-Parece que ya lo están arreglando ellos solitos – se rió Alex.

-Mejor… - y tras unos segundos – Pero yo me he quedado con las ganas de hacerle un favor – le sacó la lengua a su novio para chincharlo.

-Ven aquí – la atrajo hacia sí y la besó.

Al día siguiente apuraron todo lo que pudieron en la cama para descansar pues se habían acostado más tarde de lo deseable. Los dos estudiantes debían afrontar un largo camino de regreso a casa y los dueños de la casa aprovecharían para echar el polvo que no pudieron consumar el viernes. A pesar del buen sexo del sábado, precisamente los recuerdos de la noche anterior fueron el detonante de una nueva sesión de placer. Esta vez sin invitados de por medio.

15 Response to "La oca erótica"

  1. doctorbp 1 de octubre de 2012, 1:10
    Notas del autor:

    Primero de todo, decir que el relato se basa en un juego encontrado en internet. Concretamente en la página http://www.taringa.net/posts/info/1941581/Juego-de-mesa-Erotico-para-romper-el-hielo.html de donde también he sacado la imagen del tablero. Por lo tanto, dejar claro que yo no soy el inventor de dicho juego.

    Todo el desarrollo de la partida descrita en el relato ha sido completamente al azar. Para cada una de las jugadas de los personajes (así como para escoger la tarjeta de las pruebas por parejas) he ido tirando un dado y me he amoldado a los resultados de forma tajante. Es decir, todo lo descrito durante la partida lo he adaptado a los lanzamientos azarosos del dado. Lo único que tenía claro de la partida al empezar a escribir era la prueba final. Dependiendo de quién hubiera ganado lo habría justificado de una u otra forma.

    Como anécdota, decir que el personaje de Magda hace trampas porque yo me despisté y seguí lanzando su dado como si no tuviera que perder turnos. Cuando me di cuenta, para no deshacer lo escrito, me inventé que había hecho trampas.
  2. Steamer 4 de octubre de 2012, 6:24
    Este suena bueno. Al rato lo leo y comento que tal.
  3. doctorbp 7 de octubre de 2012, 23:54
    Steamer, estoy impaciente por saber tus impresiones del texto :P

    Viendo que nadie más ha comentado, deduzco que tal vez este relato no haya entusiasmo mucho. Si es el caso, no dejéis de comentar lo que no os ha gustado, lo que mejoraríais o cambiaríais... cualquier cosa que se os ocurra.

    Siempre es bueno saber vuestra opinión pues, al fin y al cabo, esto no tiene sentido sin vosotros.
  4. Straccia 8 de octubre de 2012, 16:02
    Hola!!

    Perdona por tardar en comentarte el relato. Es que ahora he comenzado la rutina de invierno (clases etc..) ando bastante ocupada y aún no había podido leerlo entero.

    Me parece un relato excelente (te daría 5 estrellas, pero no me salen las estrellitas para votar como antes) y lo pondría entre tus relatos que más me han gustado. Además la forma de escribirlo me parece muy original, ¡si lo reescribieras saldría un relato completamente distinto!

    Básicamente ha llegado un punto del relato en el que más que escribir, lo que hacías era jugar a rol con tus personajes. Literalmente interpretando que harían en una situación determinada (sin tocar esa situación para que quede más o menos a tu gusto). Y lo has hecho con mucha coherencia, todos actuan en base a como se habían presentado todos hasta ese punto.

    En otro orden de cosas, hay un párrafo que no me cuadra. Igual es cosa mia pero esta frase "Cuando Paula dejó de limpiar el sable de su chico, antes de volver a insertarlo en la funda de marca Magda, agarró a su novia colocándola en la misma postura que la novia de Rafa." me parece que está mal construida no?

    Por lo demás, me encanta. Ese juego tiene que volver con otros personajes!!

    PD: Ojala ese tablero hubiera tenido muchas más que 69 casillas!!

  5. Yuri 8 de octubre de 2012, 21:35
    A mi me ha encantado. Es lo que dice Straccia, juegas al rol con los personajes. Y el hecho de que te hallas molestado en hacer todas las tiradas dice mucho de la implicación que tienes con tus relatos.

    A quedado muy natural. A mi me ha encantado en especial el momento en el que Magda pierde el control. Me pareció tremendamente morboso (^_^).
    Aunque me da un poco de pena Rafa. Ya se que al final se supone que lo arreglan, pero despues de lo visto, y sin compensación por quedarse con las ganas...

    El parrafo que dice Straccia también me pareció un poco raro, pero creo que no está mal contruida. Rafa coloca a Paula en la posición en la que tiene a Magada, despues de que Paula le limpie el sable y antes de volver a meterla en Magda.
    Aunque si que es verdad que cuando lo lees te quedas un poco sin saber que ha pasado jeje.

    Otro relato excelente. Ya sabes que soy un fan
  6. Yuri 8 de octubre de 2012, 21:41
    Vale, no se puede editar, asi que tengo que hacer doble comentario.
    Perdón por el Hallas=Hayas.
    Es que me hace daño a los ojos cada vez que lo leo jeje. Las tildes las paso porque con el teclado me da pereza ponerlas muchas veces, pero faltas gordas de estas me matan jeje.

    Aprovecho el doble y digo que espero con ansia el proximo relato
  7. doctorbp 10 de octubre de 2012, 20:27
    Straccia, no pidas perdón! Soy yo el que debe pedirlo pues con mi comentario anterior parece que os haya forzado a comentar ;P La próxima vez seré más paciente. Eso sí, vuelvo a remarcar la idea que quería trasmitir: si algo no gusta, que no sea motivo para no comentarlo. Al contrario. Sentiros con la total libertad para comentar lo que sea sobre los relatos. De verdad que es el aliciente para seguir escribiendo :)

    Cierto, no sé qué pasa con las estrellas. Es un servicio ajeno que no puedo controlar. Me temo que el servicio haya desaparecido, espero que sólo sea un fallo puntual, pero lleva demasiados días...

    Me encanta la idea de ver el relato como un juego de rol con los personajes. No lo había pensado así y la verdad es que me ha gustado. Como dices, Straccia, sería un interesante experimento volver a jugar la partida con otros personajes diferentes y ver que pasa jeje

    Respecto a la 'polémica' frase... Yuri la ha interpretado a la perfección, pero es cierto que no es muy intuitiva. La he cambiado ligeramente, a ver qué os parece: "Cuando Paula dejó de limpiar el sable de su chico, antes de volver a insertarlo en la funda de marca Magda, Alex agarró a su novia, colocándola en la misma postura que la novia de Rafa."

    Respecto al final de Rafa... lo pensé, dudé si hacer que tuviera una relación completa con Paula, pero me decanté al final por algo más atípico. De hecho, como me suele pasar, fueron los personajes los que escribieron su propia historia y preferí no cambiarla. Además, que me gustó que fuera así! xD

    No me cansaré de hacerlo... gracias por comentar, de verdad. Y me alegra un montón que os haya gustado el relato. Eso sí, recordad que el día que no os guste, igualmente os agradeceré que me lo digáis.
  8. Moonlight 2 de abril de 2013, 2:15
    Yo toda ilusionada, porque iba a leer un relato tuyo nuevo, me quito los pantalones, me pongo cómoda, dejo en la mesilla la botella de Aquarius, me recuestosobre la almohada y empeizo. Al principio bien, pero según va pasando el relato... Qué decepción. ¡Yo esperaba leer un relato de zoofilia! He leído relatos con patos, con gansos, con flamencos, con cisnes, con pollos, con pollas... Y tú me has quitado la ilsuión de uno con ocas. Terrible pa' ti.

    Bueno, esta chorrada es porque lo leí hace tiempo y no recuerdo mucho, aunque el recurso del juego siempre da muchas posibilidades, y te lo digo yo que escribí uno en el que lo sperosnajes también se ponen a jugar, "Jingle bells, jingle sex", y tuve qu eeliminar algunas pruebas para quevno fuera excesivamente excesivo.

    Un beso. Sonia.
  9. doctorbp 4 de abril de 2013, 1:09
    xD

    Pues confieso desde ya que tengo intención de escribir un relato zoofílico. Sé que no gustará a mucha gente y que se aleja un poco de mis relatos habituales, pero la intención está ahí. A ver si algún día la llevo a cabo.

    Y por cierto Moon, conozco tu relato. Si no lo he leído (te juro que una vez me puse y lo comencé) es por falta de ganas en general de leer relatos eróticos. El tiempo de lectura me tiró para atrás. Pero insisto que el problema es únicamente mi desgana generalizada. Me estoy leyendo "Un mundo sin fin" así que por leer tochos no será jeje
  10. Moonlight 26 de mayo de 2013, 1:54
    No te preocupes, Doctoret. Siendo un relato de zoofilia, yo tendré también la intención de leerlo, pero, al igual que tú, me faltarán ganas de hacerlo, jajaja. Es que, tío, la zoofilia... Desde que me rechazó un ornitorrinco en el Zoo de Madrid, esa categoría solo me trae recuerdos amargos. Y eso que me enrollé hace tiempo con un nazi. Cuando habló y me dijo: "¡oink, oink!" me llevé un chasco que no veas. Si es que debí haberlo imaginado por el olor. En fin...

    Un beso. Sonia.

  11. doctorbp 28 de mayo de 2013, 1:51
    Moon, espero que realmente no dejes de leerme. Me encanta que llenes el blog con comentarios tan hilarantes como este. ¡Me sacas sonrisas!
  12. Anónimo 25 de abril de 2015, 23:51
    la verdad un excelente relato me ha gustado mucho y la trama esta muy bien llevada y como decia yuri el final de rafa es algo triste y hasta humillante pero le da ese sello original a la obra al plasmar uno de los mayores miedos masculinos por cierto mi nombre es jose manuel de mexico y espero sigas publicando relatos de este tipo.
  13. doctorbp 1 de mayo de 2015, 12:09
    Muchas gracias por el comentario Jose Manuel.

    ¿A qué te refieres con relatos de este tipo? En el blog ya hay unos cuantos publicados :)
  14. Anónimo 4 de agosto de 2016, 13:08
    Curioso que nadie se haya dado cuenta en tanto tiempo desde que se publicó (me he unido recientemente a tu club de ávidos lectores). Cuando Alex se lleva la sorpresa de ver a su amigo Rafa en casa y este le presenta a su chica, dice: "Rafa, Magda. Magda, Rafa", cuando debería ser "Alex, Magda. Magda, Alex". Lío de nombres.
  15. doctorbp 4 de agosto de 2016, 18:30
    xD

    Toda la razón. Ya está corregido.

    Me alegra que te hayas incorporado a la lectura de mi blog. Espero disfrutes y te animes a dejarme comentarios sobre lo que te parecen.

    Muchas gracias por el aviso!

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