La prueba

Sinopsis: Una chica decide poner a prueba a su nuevo novio, pero las cosas no salen como tenía pensado.

Paloma tenía 18 primaveras y, en unos pocos años, había pasado de ser la prometedora chica jovencita a la espectacular hembra en que se había convertido.

Se estaba mirando en el espejo de su cuarto, viendo su fino y alargado rostro. Sonrió y contempló la belleza que no pasaba desapercibida para ningún hombre. Ni siquiera para los que antes sólo la veían como una niña. El rebelde peinado, completamente controlado, le daba un aspecto terriblemente atractivo.

Se fijó en su delgado cuerpo, lleno de curvas gracias a los bonitos pechos que le habían crecido y las perfectas proporciones que la cadera le había regalado. Sonrió con orgullo girando la cabeza y mirando una fotografía de Natalia, su ideal de belleza.

Natalia era una amiga mayor a la que siempre había admirado por su forma de pensar, vestir, arreglarse… A pesar de la diferencia de edad siempre se habían entendido a las mil maravillas. Era su vecina, le sacaba 10 años y, desde siempre, Paloma había admirado su físico. Y ahora se sentía orgullosa de parecerse tanto a ella.

Natalia estaba casada con un hombre de su misma edad y, a los ojos de Paloma, muy guapo. No podía ser de otra forma, pensó. La mujer tenía un precioso pelo liso negro azabache y, aunque algo más corpulenta, ostentaba unas proporciones muy similares a las que ella ahora lucía.

-Podríamos ser hermanas… - pensó en voz alta.

Mientras tanto, en el piso de enfrente, Ignacio ayudaba a su esposa con los preparativos del día mientras ella terminaba de arreglarse.

-No te olvides de la americana – le recordó Natalia al atareado hombre mientras ella se acicalaba en el cuarto de baño.

La mujer ya se había aderezado el cabello y se estaba maquillando cuando su marido apareció por la puerta. Lo vio a través del espejo. Era alto y corpulento, con el pelo muy corto y se había afeitado su habitual barba de malote para la ocasión. Les habían invitado al bautizo del sobrino de Paloma.

Aunque apenas conocía a Lidia, la hermana mayor de Paloma, pues ya hacía tiempo que se había emancipado, la mujer tuvo a bien enviar una invitación a su vecina. Natalia pensó que no era más que un compromiso y hubiera rechazado gentilmente la invitación si no hubiera sido por la insistencia de Paloma. Sonrió pensando en la enérgica muchacha. Además recordó que le tenía preparada una sorpresa.

-¡Deja de mirarme el culo! – se quejó con gracia cuando observó a través del cristal a su marido con la vista fija en su trasero.

Ignacio sonrió, separándose del marco de la puerta sobre el que estaba apoyado e introduciéndose en el cuarto de baño, acercándose a su hermosa mujer hasta quedar a su espalda. Alargó un brazo y manoseó las nalgas de su chica. Natalia sonrió sintiendo la mano de Ignacio recorrer su culo.

-No tenemos tiempo… - le indicó antes de notar el avispado dedo del hombre presionando su ano - ¡Ignacio! – se quejó – vas a hacer que se me corra el rímel.

-No es el rímel lo que quiero que se corra precisamente – le susurró al oído, llevando su mano libre al pecho de la mujer. El tacto era, como siempre, placentero. A pesar de su mano grandota no era capaz de abarcarlo por completo.

-Ignacio… - seguía quejándose cuando sonó el timbre sobresaltando a la pareja.

-Ya se marcharán – propuso el hombre bajando el tono de voz.

-¡Anda! Ves a abrir, guapetón – le convenció.

Natalia, a través del espejo, vio como su marido se marchaba y se apresuró en terminar de arreglarse. Miró la hora y se puso nerviosa.

-¡Hola, Nacho! – la pequeña Paloma era la única que lo llamaba así.

-Hola, preciosa – la piropeó como siempre había hecho. Cuando la conoció no era más que una cría, muy guapa, pero una cría al fin y al cabo – Natalia está dentro, terminando de arreglarse.

-¡Estupendo! – soltó alejándose de él y entrando a buscar a su amiga.

Ignacio se fijó en la pequeña vecinita pensando en lo que se había convertido. Sin duda, había crecido y lo había hecho muy bien. Estaba buenísima pensó.

-¡Guau! ¡Qué guapa! – espetó Natalia al ver entrar a su joven amiga.

-Gracias… - se sentía adulada porque aquellas palabras venían de quien venían. Natalia sí que estaba realmente hermosa, pensó Paloma.

-Estoy impaciente por saber la sorpresa que me tienes preparada – sonrió la veinteañera sin dejar de acicalarse.

-Ya verás… vas a flipar.

Ignacio las oía hablar desde el comedor. Cuando las dos se juntaban para charlar de sus cosas se ponía enfermo. Vaya dos tontas, pensaba. Pero no le hubiera importado hacer un trío con ambas. Notó cómo la sangre empezaba a hincharle el paquete y decidió poner la tele para pensar en otra cosa.

De camino a la iglesia, la pareja iba hablando de lo mucho que había crecido Paloma y del cambio que había pegado.

-Ya te dije que cuando creciera iba a romper corazones – comentó un altivo Ignacio – Ya apuntaba maneras.

-Vaya, que la niña te pone… - quería picarlo.

-Sabes que no, cariño. Donde esté una mujer hecha y derecha como tú… que se quiten las niñatas por muy buenas que estén.

-Ya… - se hizo la ofendida.

Una vez llegaron al lugar, prácticamente no conocían a nadie. Ignacio divisó a los padres de Paloma y allí se fueron a saludar. Al momento llegó Lidia con su marido y el pequeño que iba a ser bautizado. Entre saludos, recuerdos y pequeñas conversaciones intranscendentes, Natalia escuchó su nombre.

-Natalia… ¡Natalia! ¡Nati! – insistió Paloma hasta que obtuvo la atención de su amiga.

Natalia se apartó del grupo en el que estaba, dejando allí a su marido, y se acercó a Paloma que estaba acompañada de un joven alto y guapo.

-Mira, te presento a mi chico, Álvaro.

-¡¿Cómo?! – se sorprendió Natalia - ¿Ésta es la sorpresa que….? Qué cabrona… bueno… – se interrumpió ella misma – Encantada – y le dio dos besos al enorme muchachote que se alzaba unos centímetros por encima de ella.

-Eres Natalia, ¿no? – parecía tímido – Paloma me ha hablado mucho de ti.

-¡Oh! Vaya… es todo un honor – miró con picardía a su pequeña amiga y añadió: -Ya te vale… - mientras la abrazaba dándole la enhorabuena.

-No sabes lo que me ha costado morderme la lengua y no contártelo antes, pero me moría de ganas de ver la cara que has puesto – ambas rieron.

-Venid, que le presento a Ignacio – propuso agarrando del brazo a Paloma para llevarlos hacia su marido.

Mientras Ignacio mantenía la conversación de rigor con la joven pareja, Natalia se fijó más detenidamente en Álvaro. Parecía bastante joven. Tenía el pelo corto y muy moreno, un poco de punta, el típico peinado de los jóvenes. Se había dejado una incipiente perilla que le daba un aspecto más macarrilla. Aunque no tan alto como Ignacio sí era más o menos igual de corpulento. En general tenía muy, muy buena pinta. Se alegró por su joven amiga. Pensó que para lo guapa que era había encontrado un chico de su nivel.

La ceremonia transcurrió con normalidad. Después del acto religioso había banquete. Debían desplazarse en coche y Paloma y Álvaro acompañaron a Natalia e Ignacio.

-¿Y cómo os conocisteis? – quiso saber Natalia.

-Pues una noche de fiesta – contestó el aludido.

-¡Cómo no! – se rio Natalia pensando en lo mucho que hacía que no salía de fiesta. Sintió una ligera envidia de Paloma, de su juventud y de su vida.

Sin duda era feliz con su vida junto a Ignacio y no tenía precisamente la necesidad de salir de fiesta, pero sintió nostalgia de los años en los que sí tenía esa necesidad y, sin responsabilidades que la maniataran, vivía la vida intensamente como ahora lo hacía Paloma.

-Bueno… una noche… - se quejó Paloma – Digamos que una de las muchas noches que lo intentaste, al final lo conseguiste – se burló jocosamente de su chico.

-Qué le vamos a hacer… todas son iguales – Ignacio miró al muchacho, poniéndose de su parte.

-Sí, pero lo cierto es que tú venías allí cada una de esas noches por mí – replicó Álvaro a Paloma.

-Vaya… esto se pone interesante… - sonrió Natalia.

Paloma se rio sin rechistar, señal de que Álvaro no mentía.

-¡Sí, señor! – espetó el conductor chocando la mano con el joven que parecía haber ganado la batalla dialéctica.

-¿Pero tú cómo sabes eso? –insistió Natalia que ya se veía venir los motivos…

-Bueno… - se puso rojo ante la imponente mujer que le preguntaba – es que estuve averiguando un poco sobre ella… y alguien me dijo que antes nunca salía siempre por el mismo sitio y, si justo empieza a venir siempre al mismo lugar desde que yo le empecé a entrar, pues…

-¡Vaya! Tímido, pero listo… - soltó Natalia e, imitando a los dos chicos, chocó la mano con Paloma tras descubrir que Álvaro se había desvivido por saber de su actual novia antes de conquistarla.

-Hemos llegado – repuso el chófer.

Para el banquete habían dispuesto varias mesas de 8 comensales. Lógicamente, Natalia e Ignacio no conocían a nadie de la mesa. Por suerte eran bastante dicharacheros y en seguida entablaron conversación con unos u otros. No tardaron en servir las primeras copas.

-A la vuelta conducirás tú, ¿no?

-De eso nada- repuso Natalia.

-Va, te toca a ti. Quiero beber un poco.

-Haz lo que quieras, pero conducirás tú y si te paran yo no quiero saber nada – sonrió y dio la conversación por concluida mientras cogía su copa y comenzaba a beber.

Ignacio se resignó mientras observaba lo guapa que estaba la mujer a la que amaba.

-No te cojas un pedo por lo menos… - resopló con resignación.

La comida fue amena y pasó sin mayores acontecimientos. Era momento de la sobremesa y el ambiente se volvió más distendido. La gente ya no ocupaba sus asientos. Unos hablaban con otros, gente salía fuera a fumar, algunos iban a la barra a pedir más alcohol…

La mayoría de los hombres, entre ellos Álvaro e Ignacio, habían salido a ver el coche nuevo del marido de Lidia, un impresionante Audio S8. Momento que Paloma aprovechó para acercarse a su estimada vecina.

-Bueno, ¿qué te parece?

-¡Impresionante, nena! – no mintió.

-Está bueno, eh… - y ambas comenzaron a reír.

-¿Qué edad tiene?

-20

-mmm… no está mal… - y reflejó una mueca de deseo en su rostro.

-¡Ni se te ocurra! – bromeó Paloma y volvieron a reír como quinceañeras.

-Y qué tal en… ya sabes… - sonrió con malicia.

-¡Un toro! – soltó con convencimiento.

-No lo dirás por los cuernos, ¿no?

-¡Claro que no! – se hizo la ofendida – lo digo porque…

-¡Ay! – se quejó con impaciencia - ¿por qué?

-Porque… - no sabía si se atrevería a decirlo – porque es un semental – creyó haber encontrado la palabra adecuada para definirlo.

Natalia soltó un gruñido de satisfacción.

-Vaya… nena. No lo dejes escapar.

-Ese es el problema.

-¿Cual? – no sabía a lo que se refería Paloma.

-Pues eso… que tengo miedo de que…

-… de que alguna zorra intente algo con él – concluyó la frase Natalia adivinando por dónde iban los tiros de su joven e inexperta amiga.

-Bueno, de lo que tengo miedo es de que lo consiga, no de que lo intente – sonrió con desgana.

-Chica, es el pan de cada día. Tienes que aprender a vivir con ello igual que he hecho yo. ¿O te crees que Ignacio no es objetivo de…?

-Ya lo creo que lo es, ya… - la interrumpió Paloma insinuando que sabía lo bueno que estaba la pareja de su amiga.

-¡Oye! – se quejó divertida Natalia.

-El caso es que te quería pedir un favor…

-Tú dirás – no bromeó al ver el tono serio de su vecina adolescente.

-Me gustaría que pusieras a prueba a Álvaro para ver si me es fiel o…

Antes de acabar la frase, Natalia ya se estaba descojonando. No sabía si era porque le parecía la propuesta más estúpida que le habían hecho o porque le daba miedo que Paloma estuviera hablando en serio. El caso es que tampoco le pareció algo tan grave. Supuso que las pocas copas que llevaba de más ayudaban a ello.

-¿Lo estás diciendo en serio? – le preguntó cuando se serenó un poco, aunque sin dejar de reír entrecortadamente mientras hablaba.

-Sí – espetó serena – Sé que si le entra alguien como tú y se resiste no habrá mujer capaz de conseguirlo.

-Me adulas demasiado… - la cabeza empezaba a darle vueltas, se sentía ligeramente mareada.

-Vamos… no conozco a ninguna mujer más guapa, elegante, sexy… ¡Natalia, estás muy buena!

-Esto… no sé qué decir… - los piropos, la loca propuesta, el alcohol, el ligero mareo la estaban dejando descolocada. No tenía argumentos y se estaba dejando convencer ante su contrariedad. Sabía que si no decía nada iba a aceptar la propuesta a pesar de no querer hacerlo.

-¿Lo harás? – le preguntó Paloma con entusiasmo.

-Está bien… - fue lo único que pudo decir al ver el rostro esperanzado de su pequeña amiga.

-Ya hablaremos más adelante de cómo lo hacemos – dijo Paloma viendo cómo sus respectivas parejas se acercaban a la mesa.

-No me encuentro muy bien – soltó Natalia cuando los chicos llegaron a la mesa.

-Te dije que no te pasaras con el alcohol – se quejó Ignacio.

-Tienes razón – y lo besó pensando que lo que realmente le había puesto mala era la propuesta que acababa de aceptar.

-¿Nos vamos a casa?

-Sí, por favor…

-¿Vosotros volvéis con tus padres? – le preguntó Ignacio a su vecina.

-Sí, no hay problema. Ya hablaremos, Natalia – y le guiñó un ojo.

-Serás cabrona… - resopló con desgana aturdida por el puntillo que llevaba encima.

Natalia giró la cabeza para despedirse de Álvaro e, inconscientemente, le sonrió sin decirle nada. ¿Había empezado ya el juego sin proponérselo? Paloma, atenta, se preguntó lo mismo.

Álvaro le devolvió la sonrisa y se quedó observando a la pareja que se alejaba en dirección al coche para volver a casa. Se fijó en la mujer que caminaba apoyada sobre Ignacio. Toda una mujer. Inteligente, simpática, graciosa, guapa y un cuerpazo de escándalo. Paloma no había mentido cuando le había hablado de ella.

-¿Se puede saber qué miras? – le despertó Paloma de su ensoñación.

-Nada, nada… - contestó aturdido.

-Que es broma, tonto – y lo besó - Está buena, ¿eh? – lo tanteó.

-No tanto como tú.

-Ya, respuesta automática, ¿no?

-Sí – y ambos sonrieron mientras seguían comiéndose la boca.

Natalia ya estaba acostada cuando Ignacio se metió en la cama. Levantó las sábanas y observó el cuerpo de su mujer, de costado, encorvado, con las piernas recogidas enseñando el pompis.

-¿Estás dormida? – preguntó mientras se acostaba a su lado y le acariciaba el trasero.

-Sí… - contestó con lasitud provocando la sonrisa de su chico que no remitió sus caricias hasta nuevamente encontrar el ano de su mujer, presionándolo ligeramente.

-¡Ignacio! – se quejó – no tengo ganas. Estoy rendida.

-Mira cómo estoy… - y le agarró una mano para llevársela a la entrepierna.

La mujer, sonriente, manoseó la erecta polla de su hombre. No era nada del otro mundo, pero perfectamente funcional. Se la sobó unos segundos y retiró la mano.

-Lo siento, pero estoy hecha polvo.

-Un polvo es lo que quiero echar.

Ella se giró, sonrisa en rostro, y besó a su pareja.

-Buenas noches.

-Buenas noches – contestó él con desgana.

Natalia no tardó en dormirse, aunque no había parado de darle vueltas al asunto de Álvaro. ¿Qué pretendía exactamente Paloma? ¿Qué quería que hiciera? ¿Hasta dónde estaba dispuesta a llegar? Con todo eso en la cabeza lo último que quería era tener sexo con Ignacio. Pensó que lo mejor era dormir la mona y mañana sería otro día.

Sin embargo, Ignacio tardó en dormirse. Se había planteado hacerse una paja para quitarse el calentón que le impedía coger el sueño, pero le dio pereza teniendo a su mujer al lado. Se mosqueó con ella por haberlo dejado así y consideró que la mejor venganza era pensar en Paloma. Cuernos mentales pensó. Pero era el pez que se muerde la cola. Cuanto más pensaba en la vecinita, más cachondo se ponía y más rabia le daba que su mujer le hubiera dejado así, con lo que más ganas tenía de pensar en la adolescente. Hoy estaba especialmente buena, rumió. Y finalmente se levantó para dirigirse al cuarto de baño pensando en la recientemente mayor de edad que debía dormir a escasos metros de donde ahora se estaba acariciando los durísimos 14 centímetros de verga.

Paloma era completamente ajena a lo que ocurría en la casa de enfrente. Sin saber que un hombre 10 años mayor se estaba pajeando pensando en ella, no dejaba de darle vueltas a lo que quería que su amiga hiciera con Álvaro. Debían prepararlo todo bien para que saliera correctamente y, sobre todo, no fueran descubiertas. Si Álvaro se enterara de aquella estratagema no se lo tomaría muy bien. Pero estaba dispuesta a correr el riesgo.

Mientras tanto, Álvaro dormía plácidamente soñando que conducía un Audio S8. Se sorprendió al mirar por el retrovisor y encontrarse con Paloma en el asiento de atrás. Sonrió al verla. No sabía si la quería, pero estaba claro que le gustaba mucho y no quería perderla. Giró la cabeza para verla más detenidamente y entonces observó que en el otro asiento trasero estaba Natalia. Vestía únicamente ropa interior, lo que provocó el rubor del joven. Se olvidó de Paloma y alargó la mano hacia Natalia. Quería tocarla. Pero en ese instante Ignacio apareció a su lado en el asiento del acompañante y Álvaro tuvo que reprimir las ganas de acariciar el cuerpo de la diosa Natalia. Siguió conduciendo…

Al día siguiente, aún festivo, Paloma no tardó en hacer una visita a su vecina. Ignacio había salido a correr con lo que tuvieron tiempo para charlar de sus cosas. Hablaron un poco sobre el bautizo, aprovechando para criticar a algunos asistentes, y, más detenidamente, de la sorpresa que la joven muchacha le había preparado a Natalia. El tema estrella era Álvaro.

-Te acuerdas de la propuesta que te comenté ayer, ¿no? ¿O estabas tan borracha que ya lo has olvidado? – añadió antes de que la divertida Natalia contestara.

-¡No estaba borracha! – se quejó – sólo un poquito mareada… - sonrió – Sí, me acuerdo perfectamente y es una locura.

-¡Vamos! Ahora no te puedes echar atrás. Por fi, por fi, por fi… - insistió la joven.

-Está bien… - se resignó - ¿pero qué pretendes exactamente?

-A ver… no tiene que pasar nada… sólo tienes que insinuarte un poco (estoy segura de que sabes hacerlo muy bien) – sonrió haciendo sonreír a Natalia – para averiguar si Álvaro entra al trapo. Esperemos que no se dé el caso, pero si él llega a intentar algo contigo, lo cortas y luego seré yo la que corte con él – ahora se puso seria.

-Vamos a ver, es que si hago eso que dices voy a quedar como el culo de cualquier forma. Si el chaval me hace caso voy a quedar como una calientapollas y si no me hace caso voy a quedar como, como… - no encontraba la palabra – como una gilipollas.

-Eso no es así. Si se da el caso de que tienes que pararlo, lo que habrás conseguido es ayudarme descubriendo que el chico con el que salgo no vale la pena. Y si no te sigue el rollo, pues me habrás ayudado a descubrir que no estoy perdiendo el tiempo y que Álvaro es un chico maravilloso – le brillaron los ojos.

-¡Oye! – se quejó jocosamente – te están viniendo bien las clases de psicología para darle la vuelta a los argumentos, ¡eh! – Paloma sonrió.

-Mira, he pensado que el próximo fin de semana podéis organizar una cenita aquí en vuestra casa y nos invitáis con la excusa de conocer un poco más a Álvaro.

-Me parece bien.

-Entonces, yo ya me las ingeniaré para deshacerme de Nachete y dejaros a solas.

El convencimiento de Paloma ponía nerviosa a Natalia que veía que todo aquello tiraba para adelante sin remedio alguno. El corazón empezó a bombearle con fuerza. Se imaginaba intentando seducir a Álvaro y se moría de la vergüenza.

-¿Y cómo lo harás?

-Aún tengo que pensarlo, pero tú tranquila que tendrás tiempo suficiente – y le guiñó un ojo.

-Cabrona… lo tienes todo bien pensado, ¡eh!

-Anoche le estuve dando vueltas – se rió, pero esta vez Natalia siguió seria.

En ese momento oyeron el ruido de las llaves de Ignacio introduciéndose en la puerta.

-¡Hombre, Paloma, guapísima! ¿Qué tal?

-Pues nada, aquí charlando un rato con tu mujer.

-Cariño, hemos pensado que la semana que viene podemos hacer una cena en casa y que se vengan Paloma y Álvaro. ¿Qué te parece?

-Una idea genial – besó a su mujer con cuidado pues estaba chorreando de sudor – Me voy a duchar.

-Pues ya lo tienes – espetó Natalia a su joven vecina cuando su marido se marchó hacia el cuarto de baño.

-¡Gracias! – y se fundió en un abrazo con su admirada modelo de vida.

Mientras los días no parecían pasar para Paloma, la semana se esfumó para Natalia. Llegó el día señalado para la cena. La anfitriona había preparado una cena ligera, creyó que era la mejor opción. Ya estaba todo dispuesto cuando sonó el timbre.

-¡Voy! – espetó Ignacio desde el comedor.

Al abrir la puerta apareció la joven pareja. Paloma, como siempre, estaba preciosa. Se había vestido algo informal, pero lo que se pusiera le quedaba divino. Y aquellos tejanos desgastados y la camiseta holgada no eran una excepción.

-Ahora sale Natalia. ¿Queréis tomar algo mientras?

-Una cerveza – pidió Álvaro.

-Otra – repuso Paloma.

Mientras charlaban degustando la fría cerveza hizo acto de presencia una deslumbrante Natalia. Ataviada con un pantalón negro, que se ajustaba a sus excelsas piernas y su torneado trasero, y una camiseta de tirantes verde mar que mostraba un escote considerable, atrajo la atención del resto.

-¡Guau, nena! ¡Guapísima! – la piropeó Paloma.

-Anda ya… - se quejó la aludida.

Álvaro no dijo nada, sólo la contempló. La belleza de la mujer era inconmensurable.

-¿Quieres una cerveza? – le preguntó su marido mientras se levantaba y, al pasar por su lado, añadió: - Estás preciosa.

Natalia sonrió.

La cena transcurrió de forma amena. La pareja veinteañera y Paloma solían llevarse bastante bien y la inclusión de Álvaro no parecía haber cambiado mucho las cosas. Es más, Ignacio estaba contento de contar con alguien con quién conversar en los momentos en los que las dos mujeres tenían sus charlas para él intranscendentes.

De repente, sonó el teléfono de Paloma. Ignacio se fijó en el rostro de la joven. Parecía preocupada. No se equivocó.

-Lo siento muchísimo – dijo cuando por fin colgó el teléfono.

-¿Qué ha pasado? – se preocupó Álvaro.

-Tengo que irme.

-¿Por qué? – preguntó Natalia que no tenía muy claro si aquello iba en serio o era la argucia que debía tener preparada.

-Era mi hermana, que le ha fallado la canguro y necesita alguien que se quede esta noche con el pequeño.

A Natalia le sonó a excusa total así que decidió no intervenir.

-¿Quieres que te acompañe? – se preocupó Álvaro.

-No, no hace falta, Cogeré el tren.

-¡Qué dices! Te llevo yo con la moto – insistió el muchacho.

-¡Sí, claro! ¿Tú sabes el rato que he estado para peinarme? Como para ponerme un casco ahora…

-¿Quieres que te acerque con el coche? – intervino Ignacio.

-No gracias, eres un cielo – contestó Paloma mirando a Natalia que se dio por enterada.

-Claro que sí, cariño. Acércala en un momento. No voy a permitir que se vaya sola a estas horas.

-Está bien – afirmó la joven.

-Os acompaño – propuso Álvaro que no quería dejar a su chica.

-No – se quejó ella – tú quédate a terminar de cenar. No le hagas el feo a la pobre Natalia – y la volvió a mirar con picardía casi provocando que a Natalia se le escapara la risa.

-Pues venga, vamos – concluyó Ignacio.

El recorrido hasta la casa de Lidia no era muy largo con lo que, entre unas cosas y otras, Natalia calculó que tendría algo más de una hora para poner a prueba al muchacho. Estaba temerosa y le sudaban las manos. No sabía cómo afrontar la situación. No es que el joven, a pesar de su evidente atractivo, le impusiera. Era más bien la extraña situación la que no le dejaba actuar con naturalidad.

Comenzaron hablando de cosas banales cuando el móvil de la mujer emitió los pitidos que indicaban los mensajes de whatsapp. Eran de Paloma.

“Le e pedido q m acerque a ksa d una amiga a buskar una cosa”

“Y tenemos q buscar una farmacia d guardia para comprar jarabe para el peque. ¿kieres q t pille unos condones? jajaja”

“Tienes unas 3h No seas muy mala ;P”

Natalia se sintió algo más aliviaba al saber que tenía más tiempo del que pensaba. Se tranquilizó y pensó que era el momento de empezar a ponerlo a prueba. Aunque no sabía muy bien cómo empezar, tenía claro que no quería ser muy lanzada.

-¿Y qué tal con Paloma? – le soltó de sopetón descolocando al muchacho.

-Pues… bien. La verdad es que estamos muy bien juntos.

-Me alegro… ¿Sabes? Es una muchacha a la que aprecio un montón. Es una tía de puta madre y no quiero que nadie le haga daño. ¿Me entiendes?

Álvaro empezaba a sentirse incómodo. ¿Le iba a sermonear?

-Sí, sí, claro. Si he hecho todo lo que he hecho para estar con ella es porque quiero que las cosas sigan del mismo modo.

-Sí, claro… qué vas a decir, ¿no? Me gustaría asegurarme que no corre ningún peligro, que puede estar segura de su chico, sin temor a que cualquier día cometas una estupidez.

-¡Claro que no!

-Es fácil decirlo ahora, con la tranquilidad de estar sentado en la mesa de una amiga suya, pero ¿qué pasará cuando alguna loba de las muchas con las que coincidís al salir de marcha se te ponga a tiro? Porque se te van a poner…

Natalia aprovechó esas palabras para acercarse a Álvaro. A medida que hablaba se iba acercando más hasta hacerle sentir el fino olor a perfume que la anfitriona desprendía.

-Pues nada… - contestó con entereza, pero intranquilo.

-Claro… ¿sabes? eres un chico muy guapo. ¿Qué digo muy guapo? Estás muy bueno, ¿para qué nos vamos a engañar?

Natalia estaba disfrutando su momento. Se había metido en el papel de forma sorprendentemente fácil y ver al joven Álvaro entre las cuerdas le estaba dando una satisfacción inesperada. Se fijó en el incómodo muchacho. Llevaba unos tejanos, ajustados a la altura de la cintura y de pierna ancha, y una camiseta de pico que le quedaba realmente bien, ajustada a su fornido torso. Junto a la traviesa perilla se había dejado crecer cuatro pelos de la barba que, unidos a su carita de niño, le daban un aspecto para comérselo.

-Gracias – digo tembloroso - Tú tampoco estás nada mal – provocando las traviesas carcajadas de la mujer.

-¡Ah! ¿sí?- se hizo la tonta - ¿te gusto?

-Bueno, eres una mujer impresionante…

-Vaya, creo que no has entendido nada de lo que te acabo de decir.

-Sí – se quejó – pero que estés muy buena no significa que vaya a hacer nada contigo – El chico parecía despertar de su letargo.

-¡Anda! ¿Así que no harías nada conmigo?

-Joder… Natalia… me pones en un compromiso…

Entre carcajadas, la mujer acarició el rostro de Álvaro y se levantó de su silla para sentarse sobre las piernas del joven muchacho.

-Imagínate que soy una de las guarrillas que te puedes encontrar en cualquiera de las discotecas por las que sales a darlo todo… - mientras, la mano que había acariciado el joven rostro, bajaba por el pecho del muchacho, notando la firmeza de sus duros pectorales a través de la camiseta.

Álvaro seguía impasible sin mover un sólo músculo, ni para aprovecharse de la situación ni para deshacerse de una desconocida Natalia que seguía casi susurrando sus palabras y se había acercado lo suficiente al chico como para restregar sus grandes pechos contra el pectoral del joven. Ahora la mano de la mujer hurgaba por debajo del ombligo jugueteando con los escasos y únicos pelos del torso del muchacho.

Natalia estaba descolocada. ¿Es que no la iba a parar? No podía creer que no lo fuera hacer. Habría puesto la mano en el fuego, pero el muy idiota parecía dispuesto a ver hasta dónde quería llegar. Pensó que si le desabrochaba la bragueta se acojonaría, así que lo probó.

La mano de la mujer bajó un poco más perdiendo el contacto con el cuerpo del joven y alcanzando el cinturón del tejano. Seguía cuchicheándole que no debía permitir justo lo que le estaba haciendo mientras se deshacía, no sin problemas, de la hebilla del cinturón. Al conseguirlo, tiró del pantalón escuchando el sordo sonido de los botones separándose de sus respetivos ojales. Ante ella apareció un elástico de marca, de color grisáceo, que parecía esconder un abultado paquete.

La anfitriona se asustó al ver que el chico seguía impasible y se separó de él. ¿Tal vez no era tan tímido como aparentaba? Álvaro se puso de pie y los pantalones se le deslizaron hasta los tobillos. La mujer no quiso fijarse en el paquete y se esforzó por mirarle a los ojos.

-¿Y bien? – preguntó un desconcertante Álvaro.

Natalia se sentía como una mierda. ¿Álvaro estaba dispuesto a serle infiel a su novia a la menor ocasión? Estaba claro que eso no iba a pasar, pero tendría que contárselo a Paloma y se sintió fatal. Era una acusación muy grave y no quería meter la pata. Se tenía que asegurar, pensó. Así que se dispuso a llevar la situación un poco más al límite.

-Álvaro, eres un niño muy malo… - le soltó mientras llevaba las manos a los costados de los bóxers del chico para obtener la prueba definitiva.

Se fijó más detenidamente en el enorme bulto que se marcaba en la ropa interior del chico. Estando de pie era mucho más evidente el tamaño de su aparato. Empezó a deslizar los calzoncillos hacia abajo mostrando poco a poco el sexo del muchacho. Ante ella apareció un pubis cuidado, con pocos pelos y bien cortados. Siguió bajando la tela y empezó a divisar el gordo tronco de la polla. Le pareció muy gruesa, sensación que se confirmó a medida que iban apareciendo centímetros y centímetros de verga. Aún no había visto toda la longitud de la tranca cuando aparecieron tras ésta unos enormes testículos colgando de unas bolsas testiculares llenas de pliegues. Se estaba excitando ante aquella visión tan apetecible. Cuando por fin aparecieron los morcillones 20 centímetros de rabo se quería morir. Es un toro, le vino a la mente.

-¿Te gusta lo que ves? – le preguntó Álvaro que se había fijado en la transformación del rostro de Natalia a medida que observaba la herramienta que guardaba entre las piernas. Había comenzado con un gesto de serenidad y seguridad y ahora su rostro estaba desencajado, justo antes de haberle visto la cara de incredulidad por lo que estaba descubriendo.

-Sin duda, es más…  - no sabía que adjetivo utilizar – bueno, es más que la de Ignacio, a secas – y sonrió nerviosa.

Ya tenía la prueba. Ya estaba claro que aquel cabrón estaba dispuesto a llegar hasta donde hiciera falta con ella. No necesitaba más. Sólo tenía que dejar de jugar y contarle lo sucedido a la pobre Paloma. Sin embargo, le apetecía tocársela, sentir las proporciones de semejante picha. Se dijo a sí misma que era lo último que haría para ponerlo a prueba.

Le agarró la enorme polla sintiendo la mezcla entre flacidez e incipiente dureza que el estado morcillón caracterizaba al pene. Se alzó para nuevamente restregar sus pechos de la talla 95 contra el cuerpo de Álvaro y seguir susurrándole.

-Así que si cualquier niñata te hace lo que yo te estoy haciendo, te vas a dejar, ¿no?

-Tú no eres cualquier niñata – y, por primera vez, Álvaro le puso la mano encima acariciando una de las piernas de Natalia que la alzó para restregarla por el costado del muchacho.

-¡Ah! ¿no?

-¡Claro que no! A cualquier otra no le habría dejado ni acercarse.

-¿La habrías apartado con un palito para ni tocarlas? – hizo reír a Álvaro.

-Tenlo por seguro.

-¿Así que eres de fiar? – le preguntó mientras seguía masturbando el cipote que empezaba a estar bastante tieso.

-Pues claro…

Tal vez era la excitación la que le obligaba a pensar que era cierto, a creer en Álvaro. Como bien había insinuado Paloma, si Álvaro se le resistía a ella se resistiría a cualquiera y, por eso mismo, tal vez que no pudiera resistirse a sus encantos no quería decir que no pudiera hacerlo con cualquier otra. No quería pensar tanto, quería centrarse en la enorme polla que tenía entre manos. Le dio un pico al chico y se separó de él para observar los 28 centímetros colgando paralelos al suelo.

-Madre mía… - resopló la calenturienta mujer.

Miró el reloj. Aún tenían unas 2 horas. Se arrodilló ante el jovenzuelo y abrió la boca para, sin agarrarle el miembro con las manos, introducirse el destacado glande. Saboreó el manjar. Estaba deliciosamente exquisito y se dejó llevar.

Álvaro podía ver el enorme canalillo de Natalia desde las alturas. El vaivén de la mujer mientras le chupaba la polla hacía que la fina camiseta se balanceara hacia delante y hacia atrás dejando verle las tetas casi al completo. Se agachó todo lo que pudo flexionando lo mínimo que pudo las rodillas hasta alcanzar el busto de la vecina de su novia. Introdujo el dedo índice en el interior de la camiseta notando el contacto con el carnoso pecho de Natalia. Tiró ligeramente hacia abajo hasta mostrar el erecto pezón. Era grueso y muy oscuro, a juego con la pequeña aureola que lo rodeaba. Con el dedo índice jugó con el pezón notando su extraordinaria firmeza. Cada vez que lo golpeaba con el dedo oía los apagados gemidos de Natalia que se esfumaban en la boca rellena de polla.

Cuando la hembra sintió la mano adolescente manoseándole con descaro la totalidad de su orondo pecho, se sacó la enorme verga de la boca. Se relamió los gustosos labios mientras levantaba el increíble miembro llevándolo junto al estómago del muchacho. Se acercó más y lamió todo el tronco desde la base hasta la punta del cipote. Repitió el gesto, pero esta vez bajó más y empezó lamiendo los testículos, sintiendo con la lengua los enormes pliegues de piel del escroto. A la tercera se dedicó a lamer y chupar los grandes huevos del pequeño Álvaro mientras no dejaba de acariciar el incandescente glande.

Al cabo de un rato, Paloma e Ignacio llegaron a la casa de Lidia. Los padres de la pequeña criatura tenían prisa y no pudieron más que agradecer a la niñera y al chófer que la había traído antes de salir escopeteados al compromiso que supuestamente no podían eludir.

-Bueno, ¿todo bien? ¿Me marcho ya? – se interesó Ignacio.

-Espera, que le envío un whatsapp a Natalia a ver cómo les va a estos dos…

“Ola, guapa! Como va todo? Cuentame J

-Sí que tarda en contestar, ¿no? – se impacientó el hombre tras unos minutos esperando.

Paloma se estaba poniendo nerviosa cuando por fin su móvil sonó anunciando la contestación de Natalia.

“Ahora no puedo hablaf.alvaro no es de fiaf”

-¿Qué dice? – se interesó Ignacio.

-Nada, que todo bien. Le digo que ya estamos en casa de mi hermana para que no se preocupe. ¿Quieres tomar algo?

“No m asustes. Stás de coña, ¿no?”

Mientras Paloma le servía una cerveza sin alcohol al invitado, volvió a sonar su móvil.

“Ño siento mi vida?lo diemto ,ucho”

El mundo se le caía a los pies. ¿Qué significaba eso? Estaba claro que al parecer el maldito Álvaro no había resistido a los encantos de Natalia y se maldijo por la estúpida idea de ponerle a prueba y, sobre todo, de haber elegido a alguien tan extraordinariamente atractiva como su vecina. Pero el runrún que la martirizaba eran esos mensajes escritos a prisa y corriendo, con precipitación… ¿había ella sucumbido a los encantos de Álvaro? Bien podía ser. Conocía a su chico, lo que escondía y de lo que era capaz. Un temblor de piernas se apoderó de ella y la rabia la inundó.

-Deja ya el puto móvil – la instó Álvaro, tumbado en el sofá con el pollón completamente erecto apuntando al techo.

-Ya voy, torito – le contestó, completamente desnuda, lanzando el teléfono sobre la mesa.

Se acercó al semental que la esperaba. Mientras caminaba hacia el sofá se tocó el sexo notando la abundante humedad que desprendía. Rozó sus sensibles labios vaginales y apretó su clítoris sintiendo un impulso de placer que la hizo tambalearse. Al llegar al sofá levantó una pierna enseñando su coño al muchacho mientras no dejaba de tocarse.

La escultural dueña de la casa estaba infinitamente buena. Verla caminar hacia él, tumbado en pelotas, mientras los bamboleantes pechos presidían la comitiva del resto de su cuerpo, un vientre plano con cierta redondez a la altura de las caderas, unas piernas estilizadas que no engañaban las formas que el ajustado pantalón le había sugerido y el pequeño triángulo que los arreglados pelos de su pubis formaban indicando la meta que su extraordinaria polla quería alcanzar, era muy excitante. Ahora se había abierto de piernas ante él, mostrándole la humeante raja rodeada de unos finos labios juntados en la parte superior por un pequeño clítoris que no alcanzaba a ver pues lo tapaba el incansable dedo de la mujer que no paraba de masturbarse.

Álvaro alargó un brazo para acariciar la pierna que Natalia había subido al sofá. Sin embargo, la mujer lo empujó impidiendo que se levantara. Acercó su cuerpo hacia la tiesa verga y subió la otra pierna quedando a horcajadas sobre el muchacho y su inmenso cipote. El chico comenzó a masturbarse mientras ella doblaba las rodillas contactando su coño con el glande del chaval. El roce soltó una chispa que recorrió el cuerpo de la mujer. Retiró la mano de su sexo dejando que los pegajosos labios vaginales entraran en contacto con el lubricado glande, adhiriéndose a él. Natalia se movió sintiendo la punta del falo arañándole el chocho. Repitió la operación un par de veces más hasta que sintió al macho, en un gesto hábil, alzando su pompis para introducir con fiereza la enorme polla en el coño de la hembra.

La embestida la pilló de improvisto y su cuerpo cayó de bruces sobre el del semental que la había penetrado. Álvaro sintió las grandes tetas de Natalia estrujándose sobre su vientre. Era una sensación digna de experimentar. Siguió penetrándola con salvajismo sin permitir que la mujer se incorporara, agarrándole las muñecas de ambos brazos a su espalda, hasta provocarle el orgasmo.

-¿Qué te pasa? – se preocupó Ignacio ante los sollozos de Paloma.

-Nada…

-¿Cómo que nada? ¡Vamos, no me jodas! ¿Qué te ha dicho Natalia?

-Álvaro me ha dejado.

-¡¿Cómo?! – Ignacio no sabía muy bien de qué iba el asunto, pero maldijo verse en esa situación. No era muy ducho tratando temas sentimentales. Y menos con la vecina de enfrente.

-Sí, se lo ha dicho a tu mujer. Se ha ido de la cena y le ha pedido que me lo dijera.

-¡Ostia! El muy cobarde no se ha atrevido ni a decírtelo a la cara.

-¿Por qué? – seguía sollozando.

-Porque es idiota. No creo que encuentre nada mejor. Él se lo pierde.

-¿Tú me ves bonita?

-¿Bonita? – se rio a carcajadas – Vamos, Palomita, ¡estás muy buena!

-Lo dices sólo para complacerme.

-Oye, que no, en serio. Desde hace un tiempo has pegado un cambio… radical. Y yo y todos los hombres te vemos con otros ojos. Te lo aseguro – le sonrió con picardía.

-Gracias – sonrió – tú también estás muy bueno.

Ignacio se rió con más estridencia.

-No me digas… ¡anda!, dejemos el tema antes de que digamos algo de lo que nos podamos arrepentir.

-No te vayas todavía, por fa. No me dejes ahora sola…

-Está bien, pero déjame que avise a Natalia.

-Deja, ya la aviso yo – y le envió un nuevo mensaje.

“Nacho se keda conmigo. Ya tienes todo el tiempo dl mundo, zorra”

El sonido del móvil quedó silenciado ante los gemidos que inundaban el salón. Ahora era el joven Álvaro el que había tomado las riendas y había colocado a Natalia a cuatro patas para seguir penetrándola mientras uno de sus dedos comenzaba a jugar con el ano de la mujer.

El chico resistía más de lo que Natalia había calculado. Tenía que mirar la hora, tenía que saber cuánto tiempo le quedaba, pero había empezado a sentir las caricias alrededor de su ano y se había centrado en ello. Estaba deseosa de sentir el dedo del joven introduciéndose por su culo.

Álvaro fue poco a poco dilatando el estrecho agujero de su amante. Primero comenzó con leves presiones con el pulgar sobre la abertura, acompasándose a los gemidos de Natalia. Cuando lo creyó oportuno, deslizó con suavidad el dedo en el interior del ano, notando cómo la mujer lo expandía y contraía sintiendo el placer que la incursión le estaba regalando. Sabía que para el tamaño de su miembro aquello era insuficiente. Aún debía penetrarla con otro dedo. Y así lo hizo con delicadeza, impidiendo hacerle demasiado daño. Cuando consideró que estaba lo suficientemente dilatada sacó la polla del coño de Natalia y la encaró hacia su entrada trasera. Se fijó en su resplandeciente verga, llena de los fluidos de la mujer, y escupió sobre el ano y sobre la punta de su cañón. Empujó lentamente, introduciendo el grueso cipote en la estrecha abertura.

En cuanto sintió que Álvaro quería encularla, Natalia deslizó una mano hacia su sexo para masturbarse. Alternativamente aún alargaba más el brazo para alcanzar la bolsa testicular del muchacho amasándole los huevos que debían estar bien cargados de leche. Cuando sintió la presión del enorme glande abriéndose paso por su culo, soltó los huevos del toro y se metió dos dedos en el coño. La corrida fue inmediata, impregnándose toda la mano de sus propios flujos.

-¿Natalia no contesta? – se impacientó Ignacio, nervioso ante la actitud de su joven vecina.

-No te preocupes por Natalia, debe estar con sus cosas – le contestó pícaramente mientras se ponía cómoda desvistiéndose ante la atónita mirada del imprevisto invitado.

-No deberías hacer eso delante de mí… que ya no eres una niña… - le sonrió temeroso.

La joven se había deshecho de su indumentaria quedándose en ropa interior antes de ponerse un par de tratos de su hermana para estar por casa. El sostén y el tanga iban a conjunto, de color negro con un pequeño dibujo de encaje. El sujetador de la talla 90 apenas tapaba los bonitos pechos de la muchacha, justo por encima de sus aureolas, dejando entrever gran parte del busto mientras que el tanga se ajustaba con excesiva morbosidad al perfecto culo de la chiquilla.

-No te cortes y disfruta de lo que te dejen… - le insinuó atrevidamente dejando sin palabras al cortado hombre - ¿Vemos una peli? – le propuso mientras se ponía la ropa de estar por casa.

El hombre aceptó pensando que le serviría de ayuda para desviar sus libidinosos pensamientos. Pero en seguida se dio cuenta de que no había sido buena idea cuando Paloma estiró una de sus piernas sobre las de Ignacio.

-Nachete, ¿me haces un masaje en el pie?

El hombre, embelesado por la belleza de la dueña del morboso pie, no pudo negarse.

El suave tacto del pie de la adolescente le acabó de poner cachondo del todo. Tenía la polla a punto de estallar y temió que ella se diera cuenta justo en el momento en el que estiró la pierna del todo, entrando el gemelo en contacto con su paquete. Estaba seguro de que ella estaba notando la dureza de su verga, pero seguía impasible viendo la película. ¡La película! Ni se había fijado que había puesto Scooby Doo.

Paloma quería darle a Natalia su merecido. Estaba convencida de que se había acostado con su chico y quería vengarse. Estaba dispuesta a llegar hasta el final con Nacho. Y se alegró de sentir la erección de su vecino, señal de que lo había puesto cachondo. Un añadido más para su autoestima, conseguir ponérsela dura al marido de la mujer a la que hasta ese momento tanto había admirado y consideraba un ejemplo a seguir. Siempre había querido ser como Natalia y conseguir a Nacho no era más que otro paso para alcanzar su objetivo.

Ignacio pensó que la niña estaba jugando con él y quiso entrar al traro. Forzó que su tieso pene diera un pequeño respingo golpeando la pierna de la muchacha que se giró sonriendo para mirarlo.

-Sí que te gusta la película, ¿no? – bromeó.

-No sé ni que peli estamos viendo… - ella se rió.

-Si quieres podemos cambiar la categoría y ponemos una para mayores de 18 años.

-Tú ya los tienes, ¿no? – se hizo el tonto.

-¡Pues claro, idiota! – y le agarró la mano para llevársela a una de las tetas.

El hombre palpó el esponjoso pecho y sintió que no podría evitar lo que iba a pasar a continuación. Amaba a Natalia, pero esa pequeña le ponía demasiado como para dejar de pensar con la polla. El pecho no era tan voluminoso como el de su mujer, pero no era precisamente pequeño. Y era excitante tocar las tetas de otra y más si era amiga de su esposa. Estaba como loco del calentón. Introdujo las manos bajo la camiseta de la chica y bajó las copas del sostén para manosear con desmedida las tetas de Paloma.

La joven de 18 años era un mar lleno de sentimientos donde se agolpaban unos con otros hasta chocar con fiereza contra la orilla de la playa, que no era otro que su vecino. Sentía tristeza por lo que le había hecho Álvaro y rabia por ser Natalia la que lo había provocado. Pero no dejaba de sentirse idiota pues todo había sido idea suya. Todos esos pensamientos no le dejaban aflorar la cierta excitación que sentía por las cometidas que todo un hombre como Nacho le estaba regalando. El macho ya se había olvidado de sus tetas y la había abierto de piernas tras quitarle los pequeños pantalones cortos.

Ignacio se fijó en la preciosa criatura que se extendía ante él con las piernas abiertas. Los pechos, marcados por sus propios dedos, se tambaleaban como flanes mientras el rostro de la chica parecía estar en otro lugar. No tenía tiempo ni ganas de preocuparse por ello. Se fijó en el pequeño bulto que parecía esconder el tanga de la vecinita. Introdujo un dejo bajo la tela notando la mata de pelo que allí se escondía. Retiró la braga de color negro y afloró un joven coño de color oscuro. Muy apetecible, tanto que no tardó en agacharse para comérselo.

La lengua de Nacho la transportó desde sus pensamientos a la realidad, a la casa de su hermana donde su buenorro vecino le estaba comiendo el chocho. Se dejó llevar por fin por la situación y empezó a sentir el placer que aquella lengua le estaba premiando.

La boca de Ignacio se inundaba en el cristalino líquido que el esponjoso coño de la joven segregaba. El hombre relamía cada centímetro del sexo de la chica, saboreando cada uno de sus rincones. La oyó gemir y su lujuria se desbordó.

A unos cuántos kilómetros de distancia, Álvaro se había separado de Natalia para voltearla y ponerla de rodillas. Apuntó su imperiosa verga hacia el precioso rostro de la morena, soltándola para que fuera ella quien alargara sus manos y lo siguiera masturbando.

La mujer sabía que el chico estaba a punto de correrse y se esmeró en conseguirlo. Seguía pajeándolo a dos manos y aún le sobraba espacio para introducirse el glande del chico en la boca. Con la lengua recorría cada milímetro de esa sensible zona intentando provocarle tanto placer como él había sido capaz de provocarle a ella.

Los huevos de Álvaro se contrajeron elevándose unos centímetros para expulsar millones de espermatozoides que inundaban las cantidades ingentes de semen que el semental había preparado para su querida amante. El chico sustituyó a las manos de Natalia que se dedicó a apretujar los testículos de Álvaro en un intento de sacarle hasta la última gota.

El primer chorro de lefa pasó disparado por encima de la cabeza de la mujer, manchando el suelo. Natalia no pudo evitar sonreír al ver semejante ímpetu y le pilló de improviso los últimos coletazos de ese primer chorro que le mancharon el pelo y la frente. El siguiente disparo salió con la misma fuerza, pero esta vez el joven apuntó con mayor precisión alcanzando con claridad el rostro de la sumisa hembra. Natalia sintió el fuerte golpe del semen chocando contra su pómulo y saliendo igualmente disparado hacia el suelo, aunque una buena parte se quedó adherida a su rostro resbalando por su mejilla hasta alcanzar la comisura de sus labios. Sintió el semen introduciéndose ligeramente en su boca mientras el resto de chorros de leche seguían alcanzándole la cara. Alargó la lengua para saborear el denso líquido. Le encantó el sabor agrio de aquella leche.

-Joder… nene… - soltó una sorprendida Natalia ante el impresionante polvo que el joven Álvaro acababa de pegarle.

-Te ha gustado, eh… - resopló sin dificultad.

-¡Joder! ¡La hora! – reaccionó al recordar lo mucho que el semental había tardado en correrse.

Aún con la cara manchada de lefa intentó encontrar su móvil pensando en todo lo que tenía que hacer para ocultar los vergonzosos cuernos que acababa de ponerle a Ignacio. Cuando por fin encontró el móvil, con un ojo cerrado por el semen que se resbalaba por su párpado, se quería morir.

La polla de Ignacio entraba y salía con frenesí de la hermosa raja de Paloma. Los oscuros labios vaginales de la joven lamían el durísimo tronco del pene con cada mete saca. La chica estaba tumbada boca arriba con las piernas completamente abiertas y, entre ellas, Ignacio hacía una demostración de fuerza taladrándola sin descanso.

El hombre se fijó en el bello rostro que yacía ante él y agachó la cabeza para besarla. La lengua de Paloma entró con avidez en la boca de Ignacio que se dedicó a saborear tan delicioso músculo. Estaban morreándose cuando el móvil de la chica sonó con estridencia. Ignacio se asustó y no pudo evitar la corrida que hacía un rato estaba intentando retrasar.

Paloma sintió cómo la polla que estaba en su interior comenzaba a bombear. Le gustó la sensación. Atropelladamente, el hombre salió de su cavidad sin dejar de escupir leche. La chica sintió los últimos chorros reposando en los pelos de su pubis y resbalando por sus candentes labios vaginales. No pudo evitar llevarse una mano al coño para tocarse impregnándose los dedos de la corrida del marido de su vecina.

Ignacio estaba jadeante, exhausto. El polvo con Paloma había sido brutal y se había vaciado para intentar satisfacerla. Miró a la joven que se dirigía hacia el móvil y pensó que era realmente hermosa.

“Qué habéis hecho? No me jodas, Paloma. Qué habéis hecho!!!!!!!!!?”

No le dio tiempo a contestar cuando recibió un nuevo mensaje de Natalia.

“Lo siento, vale. Lo siento mucho :’(”

Paloma miró al hombre con el que acababa de tener sexo. El polvo, aunque corto, no había estado mal, mas no se podía comparar con Álvaro. Jugaban en ligas diferentes, pensó. Ignacio estaba realmente bueno. Se acercó a él y lo besó.

-Creo que las cosas van a ser muy diferentes a partir de ahora.

-¿Qué quieres decir? – preguntó un desconcertado Ignacio.

-Vete a casa que seguro que tu mujer te está esperando.

-¿Tú estás bien, cielo?

-Sí – sonrió adulada y volvió a besarlo.

Él la apartó con delicadeza.

-Esto no está bien, Paloma. No debimos…

-Tienes razón – y se marchó a ver cómo estaba su sobrino.

Álvaro ya se había marchado y Natalia ya tenía todo arreglado cuando recibió la contestación que tanto había anhelado.

“Todo bien. Le he dicho a Nachete que Álvaro me había dejado y se ha quedado para hacerme compañía. Nada más”

Natalia sintió un ligero alivio que no le calmaba la culpa de haberle sido infiel a su pareja. Cuando Ignacio llegó, ambos se miraron. La culpabilidad era evidente en ambos rostros y ninguno dijo nada. Se marcharon a la cama en silencio, sin besarse. Ambos sabían que eran culpables y pensaban que el otro lo sabía.

Álvaro soñaba que Ignacio conducía un Audio S8. El asiento del acompañante iba vacío. A su lado, en el asiento de atrás, estaba Natalia completamente desnuda al igual que él. Alargó una mano hacia las enormes tetas de la mujer notando su delicioso contacto. La polla se le puso dura mientras oía a Natalia piropearle por semejante tamaño. La mujer se agachó y empezó a chupársela. Álvaro se fijó en el espejo central del coche viendo el reflejo de Ignacio. Sonrió al ver los enormes cuernos de ciervo que le salían de la cabeza.

Paloma daba vueltas inquieta en la cama de invitados de casa de su hermana. Se sentía estúpida por haber ingeniado un plan que había acabado tan horripilantemente mal. Además, a los sentimientos de tristeza y rabia debía sumarle el remordimiento por lo que había hecho con Nacho. Y las malditas consecuencias… había perdido a un chico tan especial como Álvaro y su idolatrada amiga y vecina se había convertido en una bruja hija de puta. Y lo peor es que debían seguir conviviendo puerta con puerta.

Ignacio se sentía extraño. Por un lado los remordimientos de haberle puesto los cuernos a una mujer tan extraordinaria como Natalia, pero por otro lado no podía dejar de pensar en su excitante vecina. Tenía claro que quería a su mujer, pero el morbo de volver a hacerlo con la joven amiga de su esposa se la volvía a poner dura como una piedra. Se acarició la polla e imaginó la pequeña mano de Paloma deslizándose por su miembro.

En silencio, Natalia lloraba como una magdalena. ¿Qué había hecho por un polvo descontrolado? ¿Se había cargado un matrimonio y una amistad? ¿Cómo afrontaría los siguientes días? ¿Se arreglarían las cosas con Ignacio y Paloma o todo se había ido a la mierda? Sintió deseos de desaparecer, de inhibirse e, inconscientemente, deseó volver a ser penetrada por el semental de Álvaro y olvidarse de todo.

27 Response to "La prueba"

  1. Anónimo 2 de diciembre de 2012, 20:42
    Soy un autentico fan tuyo, sienpre he elogiado casi todos tus relatos pero creo que te debo decir que este me ha parecido muy flojo. Natalia cae con mucha facilidad, mas que en una peli porno casi... y lo peor de todo y sorprendente en ti, que de una escena a otra ya este desnuda. Pasa de estarla tocando una teta por dentro del sujetador a estar desnuda total sin ningun tipo de oposición ni reparo. Creo que eso es lo mas excitante de los relatos ("Noche descontralada" es perfecto en ese sentido. Varios intentos y todo muy poco a poco). Lo siento, pero no me ha entusiasmado.

    Un saludo genio, porque lo que si tengo claro es que eres el numero 1 y el mes que viene seguro que me vuelves a fascinar
  2. doctorbp 5 de diciembre de 2012, 20:20
    Gracias por los elogios, a pesar de no haberte gustado este último relato.

    Es cierto que el proceso de convencimiento de la chica en este caso no es tan elaborado o, más bien, longevo como suele ser habitual en mis relatos, mas en esta historia pretendía que el morbo viniera por verse obligada a hacer algo que no quería (seducir al novio de su amiga por petición de ésta), sucumbiendo ella misma en el intento. En ese sentido es un concepto diferente a lo que suelo hacer habitualmente.

    Respecto al pasar de una escena a otra... bueno, en este caso intercalo 2 escenas de sexo diferentes y cuando vuelvo a la anterior no la retomo en el mismo instante en el que la dejé. De ahí ese salto con todo lo que en él debería haber pasado y que dejo en la imaginación del lector.

    Me autoflajelo por estos cambios. Pero es que luego me acusarán de no innovar :P

    ¿Qué opináis los demás sobre estos temas?
  3. Steamer 6 de diciembre de 2012, 4:10
    Pues a mí me encantó.

    Había escrito una larga entrada, no me lo quiso publicar.
    Trataré de sintetizar lo que había dicho.

    El que caiga rápido Natalia no es algo que demerite la historia. Nunca sabemos lo que realmente está pensando, por lo tanto no podemos asegurar que ella no quería hacer eso. Quizá lo deseaba, subconscientemente incluso... Y al estar ahí, deslizando los interiores del muchacho, no tuvo vuelta atrás.

    Sé que no se puede escribir una obra maestra cada mes. Anónimo hace mención a "Noche descontralada", quizá tu mejor historia.
    Prefiero una historia de forma regular de alta calidad que esperar medio año por una historia que quizá sea una obra maestra o quizá... no.
    Ver a Mariano. Me declaro su fan, pero tarda mucho en escribir y sus historias más recientes... dejan que desear.

    Si necesitas 'ideas' para tus relatos, podemos dar imagenes de inspiración.
    Yo recuerdo un sueño de hace unos años que podría ser elaborado en un relato fácilmente.
  4. Anónimo 6 de diciembre de 2012, 21:03

    En que página se pueden leer los relatos de Mariano? No los conozco. Gracias de antemano
  5. tSeven 7 de diciembre de 2012, 19:33
    Lo empezaba con cierto recelo, pero ha sido una agradable sorpresa.
    Cierto que Natalia no tarda en caer, pero ni falta que le hace. Esto no va de eso. La chica juega con fuego y se quema. Las escenas son breves pero se da lo bastante como para que cada cual complete el cuadro a su gusto ¡nada de autoflagelos! Está bien llevado y es ALTAMENTE morboso.

    JRAN relato. Esto se llama mal acostumbrar al personal.
    Yo lo pongo en segundo lugar (que Merche es mucha Merche)
  6. Yuri 7 de diciembre de 2012, 21:43
    Pues a mí me han gustado los cambios de escena. Está bien que se den dos situaciones simultáneas, y yo sí entendí que no se retomaba en el mismo punto. Es como si estuviera pasando a la vez, si ves una, no ves lo que pasa en la otra. Hacerlas completas hubiera alargado en exceso el relato(o no, la verdad, a mi siempre se me hacen cortos jeje).

    Y aunque dicen que cae muy rápido, pues no se... A mi no me lo parece la verdad.

    Me ha gustado bastante.

    PD: Como petición personal, me gustaría que sacarás algún relato más estilo "Día de huelga" o "Fin de semana de acampada" (que yo también considero no consentido jeje). Me resultaron bastante excitantes y que se salian un poco del estilo habitual.

    PD2: No comente el relato anterior de "La Prueba". Brevemente solo diré que me dejo el peor cuerpo de todos tus relatos. Muestra lo bien que escribes, pero no me gustó tanto el contenido jeje.
  7. Yuri 7 de diciembre de 2012, 22:28
    Cuando dije "La Prueba" quería decir "Sin tetas no hay trabajo", que me he colado jeje
  8. doctorbp 9 de diciembre de 2012, 12:55
    Cuántos comentarios... ¡gracias! :)

    Para empezar, me alegro que el relato sí guste a algunos. Ya me autoflagelo un poquito menos jeje

    Steamer, lástima lo de tu larga entrada. Siempre que eso pasa da mucha rabia. Un truco es copiar el texto antes de darle a enviar :P
    Respecto a lo que expones sobre Mariano... creo que es algo inevitable, que siempre pasa tarde o temprano. Este ritmo de un relato al mes no lo podré sostener durante mcho tiempo, muy a mi pesar :( Aunque no sé si la calidad la podré mantener, la cantidad de ideas que tengo para hacer relatos no es pequeña, mas el número de días por mes sí que no puedo aumentarlo (ni reducir el número de horas de trabajo jejeje).
    Y por supuesto que acepto ideas para relatos. Lo que no aseguro es que me inspiren como para escribir sobre ellas :P Si te apetece enviarme alguna propuesta puedes ponerte en contacto conmigo en la sección "contact" del propio blog.

    tSeven, si no es mucho pedir ¿por qué empezaste con recelo el relato?
    Por lo demás, creo que has dado en el clavo: Natalia juego con fuego y se quema.
    Efectivamente, veo que Merche es mucha Merche :P

    Yuri, es cierto, eché en falta tu comentario en "Sin tetas no hay trabajo". Ya sabéis que vuestros comentarios (buenos o malos) son el motor de este blog así que no te importe comentar un relato que no te guste. También es importante saber los motivos por los que un texto no agrada (además de saber que un lector se ha tomado la molestía de leerlo jeje).
    Creo que ya lo he dicho alguna vez... entre todas las ideas que tengo hay una precuela de "Fin de semana de acampada" que seguramente te gustaría :)

    Insisto, no me queda más que agradeceros los comentarios. Es una alegría cada vez que veo que alguien ha escrito :D

    Ahora sólo queda hacer un control+C...
  9. Anónimo 9 de diciembre de 2012, 14:37
    Doctor, podrias decir tu donde leer los relatos del tal "Mariano" o de cualquier otro autor que sean del mismo corte que los tuyos... infidelidad!!! Muchisimas gracias
  10. Anónimo 10 de diciembre de 2012, 4:51
    Gracias por el nuevo relato Drbp! A pesar de que me pareció muy evidente la linea y no me cautivó como otros, no deja de ser bueno.

    Estoy seguro de que el próximo mes vendrá una joyita con más de una sorpresa.

    Saludos!
  11. doctorbp 10 de diciembre de 2012, 19:53
    Pues no sé exactamente a qué autor se referirá Steamer, pero supongo que será a éste http://www.todorelatos.com/perfil/93067/ No sé si tiene web/blog personal. Yo he leído y puedo recomendar "La aventura de Mónica". En ese misma web tienes un montón de relatos sobre infidelidad. Por desgracia, la calidad de los mismos no siempre es la mejor. Yo te recomiendo que eches un vistazo a los enlaces que tengo en el propio blog :) En cualquier caso, espero que no dejes de visitarme y participar!!!

    Respecto a lo previsible de la trama... supongo que ayuda el saber la categoría a la que pertenece el relato :P Por ejemplo, en "Fin de semana de acampada" no quise ponerle la categoría "No consentido" para no joder el final.
  12. Steamer 13 de diciembre de 2012, 4:13
    Efectivamente. Mariano, de todo relatos.... de corte de 'infidelidad'.
    =3

    -----------
    Has visto The Oatmeal / sabes inglés?
    Creo que deberías tomar mi recomendación como él menciona que lo hace cuando escucha sugerencias.
    http://theoatmeal.com/comics/making_things


    No tienes que hacer un relato de esto. Puede que jamás lo tomes en cuenta siquiera.
    Pero el enriquecimiento funciona.

    Tuve un sueño en una ocasión. En el cual visitaba y me acostaba con una amiga en otra ciudad.
    Al despertarme en la mañana, deambulando por su casa desnudo, me encuentro a su criada, una mujer que no hablaba una pizca de español, con unos profundos ojos brillantes y muy atractiva (y sin un pelo en la cabeza... un sueño pues.) En el sueño acabé haciéndole el amor a la criada. Sin que habláramos el mismo lenguaje.

    Siempre se me ha hecho morboso la posibilidad de tener sexo con alguien sin hablar el mismo idioma.
    Si te sirve, como te sirva. =)
  13. Straccia 15 de diciembre de 2012, 0:19
    Hola!
    Después de tu anterior relato, este me ha vuelto a gustar.

    Sí que es cierto que al haber dos escenas que ocurren simultáneamente, y al estar relatado 'en tiempo real' (por decirlo de algún modo) pues da la sensación de que algunas cosas pasan muy deprisa. Pero en realidad están sucediendo mientras se relata lo que pasa en el otro piso.

    Pero eso lo hace distinto a tus demás relatos. Igual me equivoco pero aún no habías escrito ningún relato en que hubiera dos grupos de personajes por separado (aunque la trama de los dos grupos vaya de la mano una de la otra).

    Así me gusta, bien escrito y probando cosas nuevas :)

    Un beso, y como supongo que no sabremos de ti hasta enero, que pases unas felices fiestas.

  14. Anónimo 16 de diciembre de 2012, 12:27
    No llevo muchos años leyend relatos de este tipo, de hecho, soy bastante joven, y nunca me entretengo en valorar ni comentar ningún relato porque siempre voy fata de tiempo...
    Per creo que tú ( o usted), como prefiera, lo merece:
    Eras el mejor escritor en activo de TODORELATOS hasta que te fuistes. Por suerte para nosotros, decidiste continuar con este blog: Gracias.
    La calidad de tus relatos, lo agradable de su lectura y una sintaxis impecable... Ademas, y para mi lo mas importante: como escritor tienes una impresionante capacidad para transmitir lo mejor de un relato, que es el morbo de ver cómo llegan los protagonistas al primer encuentro sexual.
    Para terminar, espero que me permitas compararte con uno de los mejores autores de TODORELATOS de su historia: Arnau. Espero que sepas quien es. Muchos de sus relato son impresionantes, como los tuyos.
    Un salud doctorbp, espero que sigas escribiendo por mucho mas tiempo, gracias por compartir tus creaciones con nosotros.
    Pd: Si hay errores ortográficos o sintacticos disculpen, estoy con el movil.
  15. doctorbp 19 de diciembre de 2012, 21:03
    Pues mi nivel de inglés es... bueno... digamos que no puedo escribir un relato en ese idioma jejeje No obstante, estoy de acuerdo en cuanto a que es bueno recibir ideas, sugerencias... que aunque no se conviertan en relatos, pueden servirme como inspiración. De hecho, en la sección "contact" del propio blog ya insto a que la gente se ponga en contacto conmigo para estos u otros temas. Siempre sois bien recibidos.

    Hola Straccia!!! :) Me alegro que haya vuelto a la senda del buen camino jeje
    Creo que no te equivocas al afirmar que es la primera vez que intercalo dos escenas en un mismo relato.
    Bueno, aunque no cuelgue un nuevo relato hasta el próximo mes, voy contestando vuestros comentarios. Aún así, igualmente, felices fiestas.

    xD Ya empiezo a ser algo mayor, pero un "tú" me parece perfecto.
    Gracias a ti por sacar un hueco para comentar. De verdad que es muy gratificante saber que la gente te lee. Y si encima me pones por las nubes... más gracias todavía.
    No leo mucho por TR así que no recuerdo haber leído a Arnau. Intentaré hacerlo en un futuro.
    Jo! pues para escribir con el móvil has escrito bastante. Oye, muchas gracias por tu comentario y te animo a que sigas comentando los próximos relatos (o los anteriores jeje)
  16. Anónimo 22 de diciembre de 2012, 4:16
    Confío en que santa se acordará de nosotros y podremos leer un nuevo relato por navidad... hehe...

    Eres un maestro Drbp! Gracias por los relatos, continua así :)
  17. Moonlight 27 de abril de 2013, 2:23
    Pues ya está, otro más. Qué conste que me va a cosar horrores escribirte un comentario ahora. Llevo una racha que no me apetece nada comentar.

    A mí tampoco me parece que Natalia caiga tan rápido, ni que los saltos que parecen producirse cuando vuelves a la otra escena queden mal. Lo que si me ha parecido corto han sido los polvos en sí, sobre todo el de Paloma e Ignacio. Unos cuantos detalles más, mención a sensaciones y demás, como haces otras veces, lo hubieran alargado y enriquecido mucho.

    De todas formas, estoy de acuerdo en que te autolesiones; flagélate, flagélate.

    Un beso. Sonia.
  18. doctorbp 28 de abril de 2013, 21:00
    Gracias Moon. Ya te quedan menos :P

    Respecto a la duración de los polvos... no sé, depende de lo que me den de sí los personajes. Normalmente son ellos los que construyen su propia historia y sus propios polvos. Además, en este caso, supongo que hay otros motivos que, aunque sea inconscientemente, han influido. Por ejemplo, contar 2 polvos sin querer tardar el doble de tiempo en hacerlo o que no pudieran tomárselo con excesiva calma (se supone que Ignacio va a llevar a Paloma y vuelve)...

    Bueno, no me dices si te ha gustado. Esperaré a saberlo para autolesionarme jeje
  19. Antonio 20 de marzo de 2014, 20:05
    Es un exelente relato, es uno de los mejores que he leído, me encanto.....
  20. doctorbp 22 de marzo de 2014, 12:53
    Antonio, gracias por el comentario. Espero que sigas leyendo y comentando el resto de relatos, a ver si encuentras otros que te gusten :)
  21. tSeven 11 de junio de 2014, 0:41
    Bueno doctor, contestare a tu pregunta. Después de año y medio. Lo fui dejado y aquí e tienes. Culpable, totalmente.
    Lo cierto es que recuerdo cierto escepticismo inicial, si… pero no recuerdo por qué. No fue por el arranque, no te preocupes. Supongo que entre la sinopsis y la etiqueta de intercambios (en aquel entonces estaban bajo el título) me imaginé una situación de intercambio de parejas en el que ese componente que tanto me gusta tus relatos de ‘rendir la fortaleza’ (no encuentro mejor forma de definirlo) iba a ser más débil. Elucubraciones mías, ya te digo que ni había empezado a leer. Resultó, como ya te dije una grata sorpresa; de hecho, a día de hoy sigue estando entre mis favoritos. Lo voté en la encuesta, por cierto (con permiso de Merche) ¿veremos los resultados?
  22. doctorbp 11 de junio de 2014, 23:44
    jajaja tSeven, tardas en contestar, pero veo que lo has cogido con ganas. Voy a intentar contestarte a todos los comentarios que me has hecho.
    Por cierto, muchas gracias por todos ellos :)

    Yo tengo una teoría que creo casa con lo que describes. Cuando vemos/leemos algo con mucha expectación es fácil que nos llevemos una decepción. Sin embargo, cuando son pocas las expectativas es cuando solemos llevarnos gratas sorpresas. Supongo que es lo que te pasó con este relato.

    Pues los resultados de dicha encuesta los publiqué en Twitter. También los podrás ver en la página de Facebook.
    Por cierto, la participación en la actual encuesta es prácticamente nula :(
  23. Caprix 19 de noviembre de 2014, 21:20
    El relato me produce sensaciones extrañas. Creo que has querido meter tantas cosas en tan poco espacio que eso ha impedido que te haya quedado completamente redondo. A ver si consigo explicarme.

    Tienes un gran talento para narrar como narrador neutral omnisciente (cosa que yo no soy capaz) pero es muy complicado narrar eso con 4 personajes. ¿Cómo describir lo que siente, piensa, quiere, niega, duda, ansía, etc cada uno de los 4 sin que se produzca por ello una enorme lentitud en la trama?

    Ese es un problema al que te has enfrentado y has salido lo más airoso que podías salir aunque realmente era un callejón sin salida.

    Es que hay tanta trama y tantas sensaciones que describir que no te queda otro remedio que no entrar en detalle en casi nada. ¡Pero es que no te ha quedado otro remedio!

    Me ha gustado mucho la idea que has tenido de como plantear la trampa de Natalia con Álvaro, esa especie de: “No te dejarías hacer esto ¿verdad? porque eres buen chico, ¿no?” Sin embargo a mí también me ha parecido que Natalia “cae” demasiado pronto. Vamos, es que la chica ni duda. Ya te había comentado en otro relato que para mí el morbo es la duda. Además ella en ningún momento quiere parar, se arrepiente, y vuelve a caer, si no que va todo corrido, entregados al placer desde el minuto 0. Quizás me habría gustado un poco de “lo siento, no puedo seguir” y un “¿estás segura” por parte de Álvaro, algún truco del chico para que ella continuase.

    Lo que más me ha gustado del relato ha sido la tensión que creas con los mensajes por móvil. Eso te ha quedado genial, creas una trama dentro de la trama, eso es siempre de agradecer.

    En fin un relato muy bueno, con ideas originales (esa narración sexual a dos bandas) pero muy complicado de escribir pues si narras todo lo que hacen y piensan 4 personajes no puedes entrar en detalles pues entonces más que un relato sería un libro.

    Yo un día narré un relato como narradora neutra pero me aburría a mi misma describiendo lo que pensaba o sentía cada uno. Si lo volviera a intentar lo que haría sería narrar prácticamente solo lo que piensa y siente el principal con pinceladas muy muy pequeñas de los demás.

    Por cierto me habias respondido a un comentario en otro relato y sí mellamocris73 y Caprix somos yo y yo misma.
  24. doctorbp 20 de noviembre de 2014, 21:42
    Al igual que el anterior, un gran comentario. Gracias por volver Caprix :)

    Normalmente, aunque use la tercera persona narrando las sensaciones y pensamientos de varios personajes, es cierto que suelo centrarme en un único personaje, habitualmente el femenino.
    Pero en los intercambios de pareja me gusta intentar tratar a todos los personajes por igual. Diría que no es el único relato en el que lo hago.
    Así que nuevamente debo darte la razón. Tal vez sea abarcar mucho el intentar centrarme por igual en los cuatro personajes principales.

    Por cierto, que sepas que debido a tu insistencia sobre la duda del personaje principal (aspecto que te agradezco enormemente) estoy atascado en mi nuevo relato.
    He empezado como un tiro, recordando viejas sensaciones a la hora de escribir. Pero la segunda parte del relato me está costando y no dejo de preguntarme ¿dónde está la duda? y no avanzo.
  25. Caprix 22 de noviembre de 2014, 10:28
    Bueno, esa es la clave, los principios son fáciles, yo tengo varios principios hechos pero no soy capaz de cerrar los finales. Pero créeme vale la pena darle vueltas hasta encontrar la fórmula en la que la chica "escape pero vuelva" varias veces.

    No sé si serás de los que concibe sus relatos como algo personal hasta el punto de no querer ayudas/opiniones externas en su fase de gestación (yo soy bastante así) pero si quieres mandarme un email por si te puedo dar alguna idea estoy encantada.
    mellamocris73@hotmail.com
  26. doctorbp 22 de noviembre de 2014, 14:13
    Pues depende. Normalmente, cuando tengo una idea clara, soy bastante cabezón y no suelo cambiarla a pesar de posibles opiniones externas.

    En otras ocasiones me gusta saber la opinión de compañeros (gracias Vieri :P) para saber si voy bien o mal encaminado, más que para que me aporten ideas. En ese aspecto me pasa un poco como a ti, que soy reacio a adoptarlas como mías.

    Aunque bien es cierto que en ocasiones han acabado como relato sugerencias generales de algún lector, como por ejemplo la idea del gimnasio que acabó convirtiéndose en "Cariño, ponte en forma".
  27. Anónimo 27 de noviembre de 2014, 5:11
    Y por qué esa predilección por la "chica que escape pero vuelva" y no puede ser el chico? Que también da morbo cuando es el chico el que tiene la batalla interna y la chica la que lo arrastra de nuevo.
    ;-)
    Marta

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