¿Y tú de quién eres?

Sinopsis: Una mujer decepciona a su tío con el que tiene una gran relación, entre otras cosas, gracias al fútbol.

Capítulos publicados de la serie:

  1. ¿Y tú de quién eres?

-¿Te vas a poner la camiseta? – le preguntó Marc a Esperanza, su novia.


-No, que aún no lo sabe.

-¿Pero vas a salir hoy del armario o no? – bromeó.

-Que sí, pesado. Pero no es fácil. Son muchos años y no sé si se lo va a tomar muy bien.

-Normal, es que lo tuyo es muy fuerte – la chinchó.

-Ya… Y tú no te pases – le advirtió, consciente de que Marc podía ponerse muy tocapelotas cuando quería.

-¡Es que hoy los vamos a machacar!

Espe, como todos la llamaban, estaba intranquila. Conocía el temperamento de su tío Víctor y, entre los comentarios de Marc y su propia confesión, deseó que las cosas no se salieran de madre.

Mientras la joven pareja salía en dirección a casa de los tíos de ella, en la habitación se quedada, tirada sobre la cama, la camiseta blaugrana que su dueña aún no había estrenado.

Bárbara era la hermana pequeña de la madre de Espe. Durante años se había encargado de cuidar por el día de su sobrina debido a que los padres de la pequeña trabajaban. Gracias a eso se había convertido en una segunda madre y, ahora que Espe tenía su propia vida, la relación entre ambas era magnífica.

El marido de Bárbara, Víctor, había estado ahí desde que Espe tenía uso de razón. La relación con su tío siempre había sido de gran complicidad a pesar de los 15 años que se llevaban. En el recuerdo de la joven estaban sus primeras borracheras de cerveza junto a su tío en un bar o las movidas en las que se habían visto envueltos por animar efusivamente, rodeados de la afición contraria, a su equipo de fútbol. Espe no podía evitar sonreír cada vez que recordaba esos momentos.

Cuando llegaron a su destino, les recibió un hombre corpulento. Víctor tenía la cabeza rapada, facciones marcadas y un cuerpo voluminoso, herencia de tantos años de gimnasio. El tío de Espe parecía un auténtico hooligan británico. La alegría del hombre al ver a su sobrina era más que evidente.

-¡Ven aquí! – sonrió mientras la rodeaba con los brazos para darle un caluroso abrazo.

Cuando ambos se separaron, y antes de saludar a Marc, Víctor se quedó mirando el cuerpazo de su sobrina mientras la mujer entraba a la casa. Rondando la treintena, la morena se conservaba de maravilla. A su tremendo atractivo le acompañaba un cuidado estilismo que la convertía en lo que se suele decir una tía buena.

-¡Menudo culo! – bromeó el cuarentón mientras le daba, sin ningún rubor, una contundente palmada en el trasero.

-¡Víctor! – sonrió ella, acostumbrada a los piropos de su tío.

Aunque a Marc no le hacía mucha gracia que el tío de Espe se comportara de aquella manera con su novia, debía aceptarlo pues Víctor no se cortaba delante de nadie y no hacía más que tratarla como siempre lo había hecho, con toda la confianza del mundo.

-¿Preparados para correr detrás del balón? – Marc, decidido a putearle más que nunca, empezó a calentar el clásico.

-¿Y vosotros para correr detrás de nuestros galácticos?

Ambos se saludaron sin mayor problema y entraron a la casa donde las dos mujeres ya charlaban animadamente.

Las dos parejas habían quedado para ver el primer Barça-Madrid de la temporada correspondiente a la jornada 10 de la primera división de la Liga española de fútbol. El partido era en el Camp Nou y el Madrid llegaba como tercer clasificado ante un Barça líder que no había perdido ningún partido.

Mientras los dos hombres conversaban sobre la histórica rivalidad de sus respectivos equipos, Espe ayudaba a Bárbara a terminar de preparar el abundante aperitivo que había dispuesto para el partido.

-Así que… fin de ciclo – se burló Marc – Hoy se van a ver las ganas de los jugadores del Barça para demostrar que siguen siendo los mejores y de paso callar los comentarios de los merengues.

-La eliminatoria contra el Bayern os hizo mucho daño – replicó Víctor – Ahora vais bien porque el resto de equipos de la Liga son un paseo.

-Por eso vosotros no habéis perdido ningún partido… - ironizó.

-El de hoy es el importante. Y la Champions, por supuesto.

-En la eliminatoria contra los alemanes teníamos muchas bajas. Además, ahora está Neymar que seguro que le tiene ganas al Madrid.

-Y nosotros tenemos a Isco, Bale…

-Vale, chicos – los calmó Bárbara al notar cómo la tensión iba en aumento.

-Empieza el partido, Espe – Víctor llamó a su sobrina, con la que había compartido tantos encuentros del Madrid.

Mientras Bárbara terminaba de preparar la mesa, indiferente a la retransmisión, Espe se acercó a los dos hombres que estaban en el sofá, sentándose entre ambos.

Nada más comenzar a rodar el balón, Busquets cometió una infracción sobre Di María.

-Es extraño que el Barça empiece haciendo una falta antes que el equipo rival – ironizó Víctor.

-Esto es lo que se llama marcar el territorio – replicó Marc.

Mientras transcurría el partido, Espe guardaba silencio. No quería descubrirse todavía por temor a cómo su tío se lo pudiera tomar. Pero si no participaba comentando alguna jugada quedaría demasiado evidente que algo le pasaba.

-El Madrid está achicando espacios con la defensa adelantada para que el Barça no pueda tocar. Nos gusta – sonrió Víctor buscando la complicidad de su sobrina, pero sin encontrarla.

-Tranquilo – intervino Marc – ya os echaremos para atrás con el tiki-taka.

El partido había comenzado parejo, con el equipo blaugrana tocando el balón y el Madrid reduciendo los espacios. Tras una ocasión del Barça, llegó una del delantero portugués del Madrid.

-Cristiano solo tiene físico. En cuanto lo pierda no es nada, mientras que Messi es talento puro – argumentó Marc.

-¡Anda! Espe, dile quién es el mejor jugador del mundo… - Víctor se dirigió a su sobrina buscando nuevamente su complicidad.

Pero no recibió la respuesta que esperaba oír. Con timidez, debido a la temida reacción de su tío, contestó:

-Messi es el mejor.

El rostro de desconcierto de Víctor era indescriptible. A Espe le dio un vuelco el corazón al ver la decepción marcada en la expresión de su tío.

-¿Qué dices? – se extrañó.

-Víctor, que es del Barça – se enorgulleció Marc, sabiendo que aquello debía putearle bastante al merengue.

La aludida solo pudo gesticular afirmativamente con la cabeza, sin articular palabra, desilusionando sobremanera a su querido tío.

A Espe nunca le había interesado demasiado el fútbol y, como su tío Víctor era prácticamente el único vínculo que tenía con ese deporte, no le importaba fingir ser merengue a pesar de sentir cierta afinidad con el equipo blaugrana. Así, siempre había dicho que era del Madrid, aunque realmente su equipo preferido era el Barça y no lo había exteriorizado hasta conocer a su actual pareja, Marc.

Víctor sintió que aquella confesión de su sobrina era una puñalada trapera. ¿Cuántas veces habían animado al Madrid en los bares ataviados con bufandas, camisetas e, incluso, las caras pintadas? Todo aquello que había vivido con su querida sobrina se había convertido, de repente, en una farsa.

El gol de Neymar, el primero del partido, los sacó de la ensoñación. La celebración de Marc, a la que se unió tímidamente su novia, despertó a Víctor que se había perdido el tanto. Observó a su preciosa sobrina celebrando el gol y la rabia lo inundó.

-¿¡Quién tenía que marcar!? Mira cómo lo celebra, te dije que Neymar le tenía ganas al Madrid – rio Marc, abrazándose a su chica.

A partir de ese momento el partido cambió. El Barça empezó a tener aún más dominio del balón, encerrando a su rival en el área. Aún cayeron un par de goles más del lado catalán.

-La posesión del Barça es un gran rondo en todo el campo, un rondo gigante – Marc estaba eufórico - ¡Vaya baño! Se están gustando – añadió tras un par de pases de tacón entre los culés.

-Marc… - le quiso frenar un poco Espe.

-No, déjalo, que disfrute – señaló Víctor, extrañamente apaciguado, mientras enfocaban a Sergio Ramos bufando.

-Ramos resopla asustado viendo que el Barça viene en tromba – rió Marc a carcajadas.

Con 3-0 en el marcador se llegó al descanso. El culé estaba pletórico y lo evidenciaba bromeando continuamente y metiéndose con el tío de su pareja.

Espe estaba intranquila por el comportamiento prepotente de su chico y preocupada por la actitud tan pusilánime de su tío, el cual siempre se mostraba más temperamental.

En cualquier otra ocasión, Víctor le habría bajado los humos al engreído culé, pero en ese momento no podía quitarse de la cabeza la tremenda decepción que para él había supuesto saber que su sobrina era del eterno rival, del equipo odiado a muerte por ambos.

La segunda parte continuó por los mismos derroteros que la primera. Dominio culé ante un rival que no era capaz de entrar en el partido.

-Hay tanta superioridad que parece que juegue un equipo profesional contra uno juvenil – insistía Marc en chinchar a Víctor.

-¡Penalti! – gritó el madridista ante una clara falta dentro del área de Víctor Valdés a Cristiano.

Aunque la repetición dejó bien claro que había sido infracción, ahora fue Espe la que se sumó a los comentarios, animada por el partido, el comportamiento de su novio y la rabia que le tenía al astro madridista:

-No le hace nada, el chulito se está cayendo antes de que lo toque el portero.

A Víctor le hervía la sangre, más por la nueva actitud de su sobrina que por la injusticia deportiva o los fanáticos comentarios.

-Qué bueno está Valdés… – añadió mientras las cámaras enfocaban al portero del Barcelona sonriendo con una de sus típicas muecas.

-¿Esa es la clase de comentarios que haces sobre fútbol desde que eres culé? – se indignó su tío – Pensé que era Casillas el que te gustaba…

-Pero si ese ya ni juega – se burló Marc.

-Es que Valdés está tremendo – forzó, morbosamente, un gemido, más relajada una vez que había confesado sus colores.

Tras el quinto gol blaugrana, Víctor dejó de ver el partido y se acercó a la cocina donde estaba Bárbara. La pareja más joven se quedó en el salón disfrutando y comentando los últimos minutos del encuentro.

-¿Han enfocado el palco? – preguntó ella – Me gustaría verle la cara a Florentino.

-El tito Floren debe estar haciendo cuentas para calcular cuánto se ha gastado para que el Barça le haga una manita – alzó la voz Marc con la intención de que Víctor le oyera.

Cuando terminó el encuentro, los tíos de Espe aparecieron nuevamente. Aunque durante el partido había habido tensión, la cosa no había llegado a mayores y ahora debatían sin problemas.

Sin embargo, Espe notaba que su tío estaba distante. No quiso preocuparse demasiado pensando que era normal que estuviera ligeramente enfadado y supuso que se le pasaría rápido.

Antes de despedirse, quedaron en volver a verse para el partido de vuelta, pero esta vez en casa de la pareja más joven. Aunque a Víctor no le apetecía en absoluto tras descubrir los nuevos gustos de su sobrina, aceptó con la ilusión de que se cambiaran las tornas y poder devolverles la humillación que acababan de infligirle.

-Os pensabais que estabais al nivel… – Marc no pudo evitar soltar su última perla – ¡Pues bajad a la realidad!

“Vete a la mierda” le contestó Víctor mentalmente mientras se contenía para no partirle la cara y le sonreía como le había prometido a Bárbara.

Los meses transcurrían y el equipo blaugrana mantenía su imbatibilidad en Liga cuando llegó el encuentro de vuelta en el Santiago Bernabéu en la jornada 29. El Madrid no solo no había recortado distancias sino que, poco a poco, había visto cómo se alejaba su máximo rival.

-Es que me sabe mal ponerme la camiseta – confesó Espe antes de que llegaran sus tíos para ver el partido.

-Pues me costó una pasta como para que esté cogiendo polvo – le recriminó Marc.

-Bastante mal me siento con haberle defraudado como para que ahora me vea con una camiseta del Barça. Parece que me esté riendo de él y sabes que aún está mosqueado…

-Haz lo que quieras – se enfadó definitivamente.

Cuando Víctor la vio envuelta en esa camiseta blaugrana sintió como si le estrujaran el corazón. Ignoró el saludo efusivo que normalmente le dispensaba a su sobrina y se limitó a un simple:

-Hola.

Espe, contrariada, se sentía culpable por todo lo que estaba sucediendo.

-Venga esa manita – Marc le tiró la primera puya al invitado.

Víctor no contestó, solo se limitó a apretujar con firmeza la mano del cansino culé, demostrándole su portentosa fuerza y dejándole claro que si le permitía tales desfachateces era solo por no montar un escándalo con alguien de la familia.

-¿No viene Bárbara? – preguntó Espe.

-No, ya sabes que pasa de estos partidos. Dice que la invitéis otro día – rió, sin darle mayor importancia al extraño recibimiento.

-Bueno, ¿tú también eres de los que cree en la remontada? – comenzó Marc mientras Espe se dirigía apesadumbrada hacia el salón.

-Nunca se sabe. No sería la primera vez que el Madrid hace algo épico. Y si miras las estadísticas no estamos tan mal.

-Ese es el último invento de los medios de Madrid, ¿no? ¡El espíritu de Juanito! – se burló.

-Por ejemplo, hemos marcado más goles que el Barça – contestó, con templanza, esforzándose en no entrar al trapo.

-Sí, unos cuantos de penalti, todo sea dicho.

-¡Va! No empecéis – les cortó ella - que ni siquiera ha empezado el partido.

Al igual que en casa de los tíos de Espe, los dos hombres se sentaron cada uno a un lado de la mujer, justo cuando el árbitro daba comienzo al nuevo partido del siglo.

En esta ocasión el encuentro comenzó con dominio abrumador del Barça, pero sin ocasiones de peligro. Los culés presionaban arriba y los merengues perdían rápidamente el balón.

-Presionan todos, cosa que en el Madrid no pasa – comentó con malicia Marc – Cristiano se la mira, igual que Benzema.

El partido no tenía buena pinta para Víctor, que cada vez se arrepentía más de haber aceptado la invitación para ver el duelo en casa de su sobrina.

-¡Noticia! El Madrid ha dado 3 pases seguidos – insistió Marc – A ver cuánto les dura el balón… ¡Lástima! – se burló una vez que el equipo blanco perdió el esférico – Para una vez que hacen 6 pases seguidos…

-Bale aún no ha aparecido – argumentó Víctor cuando el galés recibió el primer balón en zona de ataque.

-Para hacer eso mejor que siga sin aparecer – se jactó Marc tras la pérdida del jugador del Madrid.

El partido llegó al descanso con 0-0 en el marcador. Aunque el Barça era el claro dominador y las aproximaciones más peligrosas habían sido para ellos, las ocasiones claras no habían existido.

-Aquí no lo tendremos tan fácil – intervino Espe intentando no importunar mucho a su tío, al que se le notaba en la cara la rabia que estaba conteniendo.

-¿Pero qué ha hecho el Madrid? Cristiano desaparecido en combate. ¿Has visto a Xabi Alonso? ¿Dónde está Isco? Bale no sabe si está en Londres o ahí en el Bernabéu.

-Marc… porque eres el novio de mi sobrina que si no hoy te ibas calentito a dormir – sonrió para quitar hierro a la amenaza, pero queriendo dejar claro que tanto comentario prepotente le estaba hinchando las pelotas.

-Pensé que no ibas a reaccionar nunca – sonrió, orgullosa, su sobrina, recordando que en el pasado nunca nadie le osaba toser con estos temas.

-Tú calla, que vaya tela…

Aunque le mostrara su indignación, Espe estaba contenta de por fin ver a su tío exteriorizando sus pensamientos, como siempre había hecho.

-Hombre, no te piques, Víctor.

-No me pico, lo único que hago es morderme la lengua.

Con el ambiente caldeado, se reanudó el encuentro. Y, a los pocos minutos, el Madrid dispuso de una falta peligrosa que Cristiano se disponía a lanzar.

-Ya se ha colocado el pistolero – se burló Espe, más animada, al ver la habitual pose del lanzador de faltas del equipo blanco.

Solo la gran intervención de Valdés evitó que los merengues se adelantaran en el marcador.

-La primera del Madrid con cierto peligro – comentó Marc, con desgana.

-¿Con cierto peligro? Ahora a eso se le llama cierto peligro cuando ha sido una ocasión clarísima, la más clara del partido de hecho.

Víctor no iba a dejar pasar por alto más comentarios fuera de lugar de Marc y pensaba ponerlo en su sitio. Hasta ahora se había contenido por su sobrina y por petición expresa de su mujer, pero ya estaba harto.

Marc no era tonto y se dio cuenta de la nueva actitud del tío de Espe. Conociéndolo, no quiso chincharle más para evitar una buena bronca. Incluso cuando el Barça marcó el definitivo 0-1 no soltó ninguna observación pretenciosa y se limitó a celebrar el gol con su novia, la cual ya sí comentaba el partido más distendidamente.

-Bueno, la Liga ya es vuestra – se resignó Víctor.

-A ver si a la prensa madridista se le acaban ya los argumentos – sentenció Marc viendo que el merengue estaba más relajado – Tengo ganas de saber qué dirán ahora en las teles y radios.

-Ya te lo digo yo: que si batís el récord de puntos, espero que no sea sin perder un solo partido porque entonces tendremos prepotencia culé hasta en la puta sopa.

Marc se rió, sin atreverse a meter más cizaña.

-¿Nos vamos a celebrarlo, cariño? – le propuso a su novia cuando ya se oían los primeros petardos, gritos y cláxones de la gente culé saliendo a la calle.

-Vale – aceptó risueña, mientras Víctor la mataba con la mirada – Aunque… tenemos un invitado – sentenció al verle la cara a su tío.

-No, no os preocupéis por mí.

-¿Seguro? – ahora insistió Marc.

-Seguro.

-Vale, pues voy a buscar el coche y ahora vengo. Te llamo y bajas, ¿vale?

Cuando tío y sobrina se quedaron solos, la tensión podía cortarse con un cuchillo.

-¿Estás muy enfadado? – le preguntó, melosa.

-Enfadado no es la palabra.

-¡Jo! Si yo paso del fútbol, del Barça y el Madrid. Es cierto que me gusta más el Barça, pero porque juegan mejor, es más divertidos verlos, pero…

-Anda, mejor cállate.

-Va… ven aquí – y se dirigió a su tío para darle un abrazo y rebajar tensiones.

Pero Víctor, orgulloso, rechazó a su sobrina, desconcertándola.

-¡Jo! ¿Ya no me vas a tratar como siempre? – se quejó, poniendo cara de niña buena – La verdad es que he echado de menos que me tocaras el culete – sonrió con picardía, mostrando el pompis, perfectamente dibujado en sus ceñidos pantalones – Me gusta cuando te comportas de esa forma impetuosa – confesó, sin mayores intenciones.

-Mientras lleves puesta esa camiseta, no hay abrazo – Espe sonrió.

-¿Y qué quieres, que me la quite?

-Si quieres que te abrace…

-¡Anda ya, pillín! – se rió por la propuesta.

-Pues nada, yo me marcho ya, que Marc debe estar a punto de llamarte.

-Espera. La verdad es que es una tontería que me cambie para luego volver a ponérmela – se quejó mientras se dirigía a la habitación.

-No hace falta que te cambies. Será que no hay confianza… – ahora sonrió levemente haciéndola reír a ella.

-Lo que hay que hacer para abrazarte, majo – se quejó con gracia.

Ni corta ni perezosa, Espe se deshizo de la camiseta. Ante Víctor apareció un sostén elegante. Era transparente, con bordados en forma de hoja que tapaban gran parte de los voluminosos senos, como los pezones, pero que dejaban a la vista el color oscuro de las aureolas en algunas pequeñas zonas.

Sin decir nada, Víctor se dejó abrazar, recreándose en el contacto directo de esos magníficos pechos de la talla 95 apretujándose contra su propio cuerpo. Aunque había experimentado esas sensaciones miles de veces, nunca se cansaba. Y esta ocasión era especial. La excitante visión previa del morboso sujetador le había turbado.

Espe se sentía dichosa por recuperar a su tío de toda la vida. Como siempre, disfrutó de aquel tierno abrazo y, cuando se separaron, se quedaron mirando con una sonrisa dibujada en sus labios, como dos idiotas.

-¡Anda, ven aquí! – la invitó Víctor a una nueva sesión de contacto físico.

Pero ahora el hombre arrimó más su cuerpo al de su sobrina, dejando que todas las superficies entraran en contacto entre sí. Espe solo tardó unos segundos en reaccionar tras sentir la durísima empalmada de su tío hincándose en su vientre.

-¡Víctor! – se quejó riéndose al tiempo que se separaba de su excitado tío – Menudo merengón tienes ahí – bromeó, sorprendida por la erección.

-Esto es debido a ese pedazo de culé – respondió con gracia mientras le volvía a palmear el culo, como tantas otras veces.

La Liga estaba sentenciada y los dos mejores equipos de la misma estaban centrados en la competición europea. El sorteo de Champions quiso deparar una semifinal a vida o muerte entre ambos de modo que se enfrentarían dos veces seguidas, primero en el Camp Nou y el partido de vuelta en feudo madridista.

Esta vez a Víctor no le importó que el novio de su sobrina le invitara a ver el partido a su casa. Si bien es cierto que no perdía la ilusión de que su equipo eliminara al Barça, lo que más le motivaba era volver a ver a su hermosa sobrina, aunque ya no fuera madridista.

Espe volvió a recibir a su tío nuevamente con la camiseta del Barça. A Víctor ya no le pilló por sorpresa, pero sí lo desconcertó el darse cuenta de una cosa: la prenda azulgrana mostraba, de forma disimulada, el contorno de los senos de su sobrina, que no llevaba sujetador.

-Mientras vayas con esa camiseta no hay abrazo, ya lo sabes – la volvió a rechazar cuando Espe se dispuso a rodearlo con los brazos.

Marc pensó que estaría bien que su novia se vistiera así siempre que fuera a ver a su tío para que éste no se aprovechara arrimándose más de la cuenta o tocándole el culo como había hecho tantas otras veces.

-Con la Liga perdida y eliminados de la Copa, aquí os jugáis toda la temporada – comenzó el anfitrión.

-Bueno, queda el partido de vuelta. Aquí un buen resultado y rematamos en Madrid.

En esta ocasión Ancelotti preparó un partido buscando el empate a 0. El Madrid salió a encerrarse atrás y el Barça alcanzó posesiones de más del 80% Los comentarios de los culés eran continuos:

-El estilo de juego del Madrid es de cualquier equipo pequeño que viene al Camp Nou.

-¡Esto es un monólogo! – después de una larga posesión del Barça que acabó en una clara ocasión salvada por Casillas.

-Si se juntan los pequeñitos ni la huelen. Los del Madrid solo persiguen sombras.

-Esto es fútbol en 3 dimensiones… y camino de la cuarta – se burló Marc entre risas.

Víctor se esforzaba por no mostrar su habitual temperamento. Aunque le costaba no saltar a las provocaciones, le ayudaba pensar en su verdadera meta. Solo su sobrina ponía freno a su irritación e impedía que pusiera a Marc en su sitio.

Al descanso el Barça ya ganaba por 2-0 dejando la eliminatoria casi sentenciada. En la segunda parte el Madrid intentó salir a presionar buscando un gol fuera de casa que los metiera de nuevo en la competición, pero sin mucho éxito. Los comentarios hirientes continuaron:

-Anda que se ponen nerviosos jugando el balón desde atrás… – ironizó Marc tras superar la infructuosa presión madridista.

-El Madrid firma que no le metan más goles – se oyó cuando Isco fue sustituido por Varane.

-Arbeloa – que no había sido convocado – debe estar pensando “menos mal que no estoy ahí hoy” – rió Marc con estruendo.

-Si el Barça quisiera, acababa el partido tocando y el Madrid no la ve. ¡Pero si vosotros tenéis a Khedira y nosotros a Iniesta! Es lo normal.

El encuentro finalizó con el mismo marcador del descanso. Aunque el Madrid aún tenía opciones, la imagen dada en feudo culé no invitaba al optimismo blanco.

-Esto está hecho – rió Marc.

-La Esperanza es lo último que se pierde – contestó Víctor, con dobles intenciones, observando con disimulo a su preciosa sobrina.

El hombre se sorprendió al darse cuenta de que Espe estaba empitonada. Sobre la camiseta blaugrana se marcaban claramente unos pezones que parecían bastante gruesos. Mentalmente, dibujó en su cabeza los pechos de su sobrina con la poca información que de momento tenía.

-Yo voy a salir a celebrarlo – convino Marc.

-¿Qué dices? Si aún no hemos ganado nada – le recriminó su novia.

-El Madrid no remonta ni de coña.

-Déjalo, más cara de tonto se le quedará en el partido de vuelta – soltó Víctor, que se había contenido durante todo el partido esperando que llegara este momento.

-¿No te vienes entonces? – le insistió a su chica.

-No, paso – puso cara de disconformidad por la actitud de su pareja.

Tío y sobrina se quedaron nuevamente a solas, pero esta vez la situación no era ni mucho menos tan tensa como en la anterior ocasión.

-¿Hoy no hay abrazo? – le preguntó él, con pillería.

-Pero si te lo he ido a dar en cuanto has llegado y no has querido – se hizo la tonta.

-Ya sabes por qué.

-Pero es que hoy no llevo nada debajo.

-Lo sé – sonrió evidenciando que Espe iba marcando pezones.

La sobrina reaccionó rápido tapándose y sonriendo, sin darle mayor importancia.

-¿Por qué no me lo has dicho antes, pillín?

-Va, mujer, si ya es como si te las hubiera visto – intentó convencerla.

-No es lo mismo…

-Va, que te tocaré el culo – bromeó haciéndola reír a carcajadas.

Aunque Espe no le daba importancia a esa actitud de su tío, sí que la consideraba como parte de su complicidad y le gustaba no poderla.

-Venga, vale… - aceptó risueña, sacándole la lengua, mientras se deshacía de la camiseta.

Víctor no se lo podía creer. El corazón le bombeaba demasiado rápido a medida que observaba el vientre plano de su sobrina y comenzaba a divisar la redondez de los senos, altivos. Luego, por fin, observó la oscura rugosidad de unas aureolas que precedían a unos rollizos pezones, tal y como se los había imaginado.

-Ven aquí, preciosa – le dijo antes de atraerla hacia sí y abrazarla.

Espe se dejó rodear por el corpachón de su tío, sintiendo la presión de ese cuerpazo apretujándole los senos. Recorrió la extensa espalda con los brazos, apreciando su musculatura. De repente, sintió una mano postrándose en su culo. Víctor aún la atrajo más hacia él, con fuerza, manoseándole la nalga, hasta hacerle sentir nuevamente la extraordinaria dureza de una tremenda erección.

-Supongo que lo de hoy es aún más comprensible – soltó con serenidad, mientras se separaba de su tío, observando su abultado paquete y acariciándose disimuladamente los pechos para comprobar lo duros que estaban los doloridos pezones, al tiempo que intentaba ocultar su desnudez.

-Déjame enseñarte algo – dijo Víctor antes de llevarse la mano a la bragueta.

¿Qué iba a hacer? Espe se asustó. Su tío no se callaba los piropos ni se cortaba a la hora de tocarle el culo, pero jamás pensó que pudiera llegar más lejos como ahora parecía. ¿Le iba a mostrar la empalmada? Aunque no quería, inconscientemente se moría de ganas…

Ante los desencajados ojos de la excitante morena apareció un lustroso pene de más de 20 centímetros completamente tieso. El glande estaba descapullado debido a la circuncisión y a lo largo del tronco se podían observar las oscuras venas que lo rodeaban. Lo que suele conocerse como un pollón.

-Así son las pollas de los madridistas. Ningún culé la tiene tan grande – fanfarroneó.

-¿Así de grande la tenéis todos? – se hizo la tonta - ¿Y los del Barça la tienen chiquitita? – puso voz de no haber roto un plato en su vida.

-¿Tú has visto algún culé con la polla grande?

Espe sonrió ante esa pregunta. Se acercó a su tío y, con disimulo, alargó el brazo para entrar en contacto con semejante cipote.

-Lo cierto es que Marc la tiene pequeñita – confesó, risueña, mientras le sobaba la enorme polla a su tío.

-Pues nada, como ahora prefieres todo lo del Barça… – la apartó para guardase el cipote.

La media sonrisa de Espe lo decía todo. Aunque no podía evitar la decepción de no poder seguir sobándosela, aparentó no darle mayor importancia.

-Quedaremos para el partido de vuelta, ¿no? – reaccionó.

-Veniros a casa. Bárbara no estará. Ya sabes cómo es.

-Vale.

-Pero con una condición.

-Dime.

-Si pasáis a la final, no vayas a celebrarlo con tu novio.

Espe rió a carcajadas.

-Vale – sonrió pícaramente – Trato hecho.

El último clásico de la temporada se celebraría en casa del Madrid, que tenía que remontar un complicado 2-0 en contra en la eliminatoria de semifinales de la Liga de Campeones. Como habían quedado, Marc y Espe se presentaron en casa de los tíos de ella, donde los esperaba Víctor.

Aunque el dueño de la casa volvió a dispensar un saludo frío a su sobrina, que volvía a portar la camiseta blaugrana, en esta ocasión Espe no se sintió dolida en ningún caso. Ya sabía lo que había.

En este nuevo duelo el equipo blanco salió en tromba, con un orgullo que no había mostrado en los antecedentes de esa misma temporada. El gol de Marcelo en los primeros minutos hizo estallar de júbilo al estadio madridista. No así Víctor, que casi prefería no ganar la eliminatoria para no perder la oportunidad de quedarse nuevamente a solas con su sobrina.

-¿No te alegras? – le preguntó Espe, sospechando de la escueta reacción de su tío.

-Es que esto es muy largo – se miró el paquete descaradamente, haciendo sonreír a su sobrina – y no se sabe cómo va a acabar.

Con el equipo merengue presionando al Barça, una polémica jugada en la que Xavi simuló una agresión de Pepe hizo que saltaran las primeras chispas.

-¡Hijo de puta! ¡Puto mono! Tendría que estar encarcelado – se encendió Marc.

-Si no lo ha tocado.

-Hombre, Xavi no es de los que se tira – intervino Espe.

Aunque la repetición de la jugada dio la razón al anfitrión, Marc insistía pidiendo la expulsión del defensa portugués.

Si no había suficiente polémica, en la siguiente jugada, un gol en fuera de juego de Cesc, que no tendría que haber subido al marcador, disparó la tensión en el estadio. Aunque por poco, la repetición dejaba clara la posición antirreglamentaria del jugador catalán.

-¡Vaya robo! - soltó Víctor sin querer meter demasiada cizaña.

-¿Qué dice el reglamento? – preguntó Marc retóricamente – En caso de duda no se debe pitar fuera de juego y como la jugada es dudosa, el robo habría sido que lo pitara.

Víctor se rió internamente ante la estupidez que acababa de argumentar el novio de su sobrina. Por suerte, la remontada culé casi le alegraba más que otra cosa, pues le acercaba al verdadero objetivo de esa noche.

El segundo gol de Barça, tras una jugada espectacular del considerado mejor jugador del mundo, sentenció la eliminatoria definitivamente.

-Este gol es la máxima expresión de este equipo – se vanaglorió Marc por la extraordinaria jugada colectiva culminada de forma magistral por el crack argentino.

-No pueden con él – metió baza Espe mientras veía en la repetición cómo Messi driblaba uno tras otro a los defensas madridistas.

-¿¡Qué pasa Cristiano!? – vaciló Marc mientras las cámaras enfocaban los gestos del internacional portugués - ¿Eres el mejor del mundo o no? – se burló riéndose a carcajadas.

Aunque estaba dispuesto a no liarla y aguantar todas las gilipolleces de la pareja de su sobrina, Víctor comenzaba a estar hastiado. Se relajó recordando lo que pensaba hacer tras el partido.

-Tienen caras de sumisión – soltó la mujer al ver los rostros serios del banquillo merengue.

De repente, como suele ser habitual en este tipo de encuentros, la tangana. Los jugadores del Barça rodearon a Cristiano recriminándole una acción mientras el jugador del Madrid intentaba ignorarlos.

-Ya está el chulo encarándose con los del Barça – se quejó Espe.

La repetición mostró lo ocurrido. Mientras Cristiano intentaba recuperar un balón para sacar de banda, Pinto se lo escondía para que no lo pudiera coger provocando finalmente el empujón del portugués, motivo por el cual todos los culés se le habían encarado.

-Pinto aún no se lo explica – soltó Marc incomprensiblemente – Lo de Cristiano es frustración por lo superior que es el Barça.

-¿Lo dices en serio? – Víctor no se podía creer lo que escuchaban sus oídos - ¿No has visto que el gitano no le ha querido dar el balón?

-Ahí Pinto no pinta nada – bromeó Espe queriendo distender el ambiente.

-Vaya uno para poner paz – se quejó Marc al ver a Pepe separando a los jugadores.

-Si agrede porque agrede y si pone paz porque pone paz…

-Lo mejor es que acabe ya el partido – concluyó Espe que no quería follones ni en el campo ni en casa de sus tíos.

-Sí, será lo mejor – sonrió Víctor para sus adentros.

El partido acabó con 1-2 y, con él, la eliminatoria a través de la cual el Barça accedía a la gran final donde ya le esperaba el Bayern de Guardiola.

-Tío, acéptalo, no hay ningún equipo que, jugando a fútbol, pueda ganar al Barça – Marc se dirigió a Víctor.

-No sé qué cojones os creéis los culés para afirmar que el juego directo, montar el autobús, salir a la contra o el patadón no es fútbol.

-Bueno, si eso es lo que os gusta…

-Ahí está el problema. Que a vosotros no os gusta el fútbol si no sois capaces de apreciar las múltiples formas de jugar a este deporte. No sois más que cuatro borregos que os habéis apuntado a la moda del Barça y no sabéis ni lo que es un balón.

-Bueno, chicos… - Espe se interpuso entre ambos – Ya vale.

-Lo que tú digas, pero los que nos vamos a celebrarlo somos nosotros – soltó mientras le tendía la mano a su chica.

-Marc, ve tú si te apetece, que yo quiero esperar a Bárbara.

-¿¡Qué dices!?

-Ya la has oído, que quiere ver a su tía. Luego la acerco yo, vete tranquilo – le soltó sarcásticamente.

Era más que evidente que los dos hombres no se aguantaban. La relación que cada uno tenía con Espe y las diferencias futbolísticas eran obstáculos insalvables. Marc no quiso discutir más y se marchó de malas maneras.

-Parece que se ha mosqueado, ¿no? – se preocupó la mujer.

-Que se joda, por todo lo que le he tenido que aguantar durante los partidos.

-Pero no te enfades con él. Cuando juega el Barça no lo puede evitar. Se pone de un tonto… Gracias por haberlo aguantado.

-Por cierto, tu tía no viene hasta mañana. Se queda a dormir en casa de una amiga.

-¿En serio? ¿Y por qué no lo has dicho antes? Me habría ido con Marc a celebrarlo – le sacó la lengua.

-Aún estás a tiempo – la vaciló.

-No, es igual. Así me quedo un rato contigo – sonrió - ¿Hoy no vas a pedirme que me quite la camiseta? – le preguntó con pillería – Llevo sostén – bromeó sin dejar de sonreír.

-No, prefiero que la lleves puesta mientras te la enseño.

-¿Enseñarme el qué? – se hizo la tonta.

-Mira – y se volvió a llevar la mano a la bragueta.

Espe, sentada en el sofá al lado de su tío, estaba expectante. Sabía que tarde o temprano volvería a verle el pito e, inconscientemente, se alegró de que fuera más pronto que tarde.

Víctor se bajó los pantalones y los calzoncillos hasta la mitad de los muslos, mostrando un pene flácido que quedó ligeramente altivo, esperando las caricias de la hermosa joven que lo contemplaba.

-Piqué es culé y está bastante bien dotado – caviló Espe en voz alta, queriéndolo picar.

-¿Pero se la has visto?

La morena alargó la mano para acariciar la blanda polla de su tío.

-No, es lo que dicen – soltó mientras pajeaba con parsimonia la verga que, poco a poco, se iba agrandando.

-Entonces no hagas caso. Mientras no la veas con tus propios ojos…

-¿Cómo la tuya? – sonrió.

-¿Te gusta lo que ves?

-Te voy a responder sin palabras – le contestó, sonriendo con picardía, antes de agacharse para empezar a chuparle la polla, ahora morcillona.

Con sumo deleite, la culé comenzó a lamer el falo del merengue. Lo hacía con devoción, pausadamente, recreándose en saborearlo. Cada chupada rebosaba cariño y ternura. El enorme cipote se fue endureciendo en la boca de la experta mujer.

-Me gusta tu respuesta – replicó Víctor al cabo de un rato.

Espe sonrió, dejando de mamarle la polla para mirar a su tío mientras no dejada de masturbarlo. La preciosa mirada de su sobrina hizo que la polla creciera definitivamente hasta alcanzar su máxima expresión. El pollón, completamente empalmado, era enorme.

-¿Crees que Piqué la tiene más grande que yo?

-No creo – rió observando la vistosa verga.

-¿Y quién está más bueno, Valdés o Casillas?

Espe se tronchaba.

-Es que Valdés se parece a ti.

-No me digas…

Le besó la punta de la polla antes de volver a chupársela.

-Y, dime, ¿quién es mejor, Messi o Cristiano?

Espe se volvió a separar del pollón de su tío, con la sonrisa permanente debido al jueguecito de Víctor.

-Cristiano me pone – confesó.

El hombre rompió a reír a carcajada limpia.

-Pensé que te caía mal.

-La mente femenina es muy compleja – concluyó.

Víctor dejó las bromas y se relajó disfrutando del buen hacer de su sobrina, que siguió mamando la enorme verga sin dejar de pajearlo. De vez en cuando dejaba de chupar para darle tiernos besitos en el glande o recorrer el largo tronco a lametazos sin dejar de mirar y sonreír a su tío para acabar relamiéndole el escroto y los delicados testículos que cubría. Todo ello, con una pausada devoción.

Espe estuvo durante 10 minutos haciéndole una mamada a su tío. Cuando Víctor comenzó a eyacular, la mujer ni se inmutó y siguió lamiendo y masturbando la extensa polla. El semen que salía a borbotones le manchó los labios y la cara.

-Pensé que ya no te gustaba el blanco – bromeó al ver el bello rostro de su sobrina lleno de lefa.

La mujer sonrió justo antes de alzarse dejando caer la semierecta polla sobre el muslo de su tío. De pie, se giró para limpiarse la corrida, dándole la espalda a Víctor, sin percatarse de las nuevas intenciones del hombre. Mientras terminaba de arreglarse con la idea de marcharse, sintió la mano que le palpaba el culo.

-Acabamos de jugar la Liga, ahora toca la Champions.

-Creo que debería irme a casa, Víctor.

Pero su tío no estaba por la labor de hacerle caso. Espe sintió cómo el voluminoso cuerpo del hombre se arrimaba, casi haciéndola chocar contra la pared.

-¿Me vas a decir que prefieres que te quite el calentón el mini pene de tu novio?

Sin darle tiempo a contestar, la mujer sintió uno de los dedos de su tío deslizándose entre sus nalgas, haciéndola suspirar debido a la mezcla de sorpresa y excitación.

-¿O prefieres que un hombre de verdad te sacie como te mereces? – prosiguió casi susurrándole al oído.

Espe no quería cometer una locura mayor a la que ya había hecho dejándose llevar por el morbo del jueguecito con su tío. Pero es que el madridista la tenía a su merced, muy a su pesar. Sin dejar de sobarle la parte interna de las nalgas, la mujer sintió cómo la otra mano la rodeaba aproximándose al bajo vientre. Víctor comenzó a desabrocharle el pantalón. Y su sobrina, con las piernas temblorosas, fue incapaz de detenerlo.

El hombre deslizó la gruesa mano por la abertura que había dejado el pantalón desabrochado. Sintió el tacto sedoso de la fina braga y el esponjoso bulto de los pelos del pubis. Con los dedos separó la ropa interior, adentrándose en la selva capilar, hasta alcanzar la rugosidad de los humedecidos labios vaginales. Espe gemía levemente, como queriendo contener la lujuria que la desbordaba.

El abultado y rasposo dedo de su tío, deslizándose por su coño, la hizo estremecerse. Estuvo tentada de gritar de placer, pero se mordió el labio, calmándose y dejándose masturbar por el experto dedo. Ahora sollozaba, apoyando ambas manos contra la pared, con las piernas ligeramente separadas y sintiendo el calor de la corpulencia de su tío Víctor, que estaba pegado a su espalda.

Con el vigoroso dedo incrustado en lo más hondo de su concha, Espe se corrió. El inconmensurable placer hizo que girara la cabeza, buscando con premura los labios de su tío. Ambos se comieron la boca mientras el hombre comenzaba a deslizar los pantalones de su sobrina hacia abajo, dejándola únicamente con la camiseta del Barça, las bragas manchadas de flujos vaginales y los pantalones a la altura de las rodillas.

-Llega la remontada – rió entre gemidos mientras se agarraba la voluminosa polla, encarándola hacia la entrepierna de su sobrina al tiempo que le retiraba a un lado la ropa interior.

-Hazlo Cristiano, métemela – jadeó, con los ojos cerrados, al sentir el roce del pollón entre sus hinchadísimos labios vaginales.

Poco a poco, no queriendo hacerle daño, Víctor fue deslizando su miembro e introduciéndolo en el interior de Espe, que ya se había encorvado para facilitar el acto.

La mujer escupió sobre su propia mano y estiró el brazo, llevándolo hacia su coño. Allí manoseó el manubrio que la penetraba, restregándole la saliva, para acabar acariciándose la dilatadísima vagina y, finalmente, el sensible y excitadísimo clítoris. Mientras su tío empezaba a embestirla, se dedicó a masturbarse.

En pleno éxtasis, Víctor introdujo las manos bajo la camiseta del Barça, buscando los preciosos senos de su sobrina. Desplazando las copas del sostén, alcanzó el objetivo. El placer de manosear aquellas voluminosas tetas que colgaban por efecto de la gravedad fue mejor que ganar la décima Copa de Europa. Se sintió pletórico y aumentó el ritmo de la follada, provocando el nuevo orgasmo de Espe.

Como tenía pensando desde hacía días, cuando se separó de su sobrina, Víctor le pidió que se volteara para correrse en la camiseta blaugrana. Espe no estaba en condiciones de negarle absolutamente nada.

A pesar de la reciente eyaculación, Víctor consiguió manchar de abundante blanco los colores del eterno rival. Los últimos restos de semen los esparció por el escudo culé, bordado en la tela de la camiseta. El hombre se quedó mirando a su preciosa sobrina, que tenía las mejillas sonrojadas debido a la lujuria.

-Bésate el escudo – le pidió con sorna.

-Estás disfrutando, ¡eh, merengón! – le rió la gracia antes de hacerle caso.

Espe se agarró el escudo y se lo acercó a los labios. Al besarlo, se impregnó con la lefa de su tío. Aún fuera de sí por todo lo sucedido, sacó la lengua y comenzó a lamer los restos de semen esparcidos por la camiseta del Barça.

-Entre lo buena que estás y las ganas que tenía de vengarme de tu novio culé, ha sido un polvo extraordinario – confesó el hombre mientras comenzaba a vestirse.

-Espero que no hayas hecho esto solo por joder a Marc – puso cara de enfado.

-Sabes que no – la hizo sonreír – A la única que quería joder es a ti – la hizo reír definitivamente.

-Eres el mejor tío que una sobrina podría tener – se sinceró – Me alegro mucho de que formes parte de mi familia. Te quiero un montón – sonrió alegremente.

Tío y sobrina terminaron de arreglarse después de la sesión de sexo que ambos habían disfrutado sobremanera.

-¿Qué? – preguntó al ver el rostro contrariado de Espe.

-No quiero que esto cambie nada. Espero que nuestra relación sea como siempre. Yo quiero a Marc, pero no quiero que dejes de tocarme el culete o soltarme algún piropo cuando te venga en gana.

-No te preocupes – sonrió con suficiencia – que dejar de tocarte el culo será lo último que haga.

Espe rió divertida con esa afirmación.

-¿Y quién sabe? – sonrió con lascivia – Igual algún día volvemos a quedarnos solos… - le guiñó un ojo sensualmente.

-Habrá que ir planificando en qué casa nos vemos para el próximo partido.

Espe se acercó a su tío y lo besó. Él aprovechó para volver a sobarle el trasero.

Cuando Víctor acercó a casa a su sobrina, Marc aún no había llegado. La mujer se alegró por no tener que encontrarse con su novio y se acostó pronto para evitar la vergüenza de tener que mirarle a los ojos tras haberle puesto los cuernos.

-¿Viste entonces anoche a tu tía? – le preguntó Marc a su novia al día siguiente, cuando el mosqueo por dejarlo solo ya se le había pasado.

-No. Al final resulta que estaba fuera con una amiga. El muy idiota de Víctor no me dijo nada.

-¡Joder! Cada vez le tengo más asco a tu tío. Suerte que este año le hemos dado por culo con el Barça – rió a carcajadas - ¡Que se joda!

-Pobre… no seas tan duro con él. Que estos días se ha portado mientras tú no hacías más que chincharle.

-Y no sabes cómo he disfrutado…

-¡Ah! ¿sí? – le sonrió con pillería - ¿Qué te parece si oficializamos que ver los derbis con mis tíos sea tradición familiar?

-Mientras ganemos, por mí perfecto.

-¡Bien! – Espe se alegró.

La pareja se dio un pico, sin demasiada pasión, cuando sonó el timbre de la puerta.

Bárbara, tras enterarse que su sobrina se había quedado esperándola la noche anterior, decidió pasar a hacerle una pequeña visita.

Mientras las dos mujeres departían, Marc las observaba con curiosidad. En un momento de pausa aprovechó para preguntar por algo que le tenía intrigado.

-Bárbara, a ti no te gusta el fútbol, ¿verdad?

-¡Qué va! Todo lo contrario, me encanta.

-¿En serio? Si has pasado de ver los partidos.

-Es que yo soy del Villarreal y anti-equipo grande. De hecho, me da mucha rabia todo lo que se genera en torno a Barça y Madrid. Parece que solo existan dos equipos y, por eso, paso de ellos como señal de protesta.

-Qué tontería…

-¿Seguro? Mejor le iría al fútbol español si consideráramos que es más que estos dos equipos. Que Barça o Madrid ganen la Champions no quiere decir que la Liga española sea la mejor del mundo cuando el resto de equipos tienen que vender cada verano a sus mejores jugadores devaluando una Liga que cada año está más desequilibrada y, por tanto, pierde interés.

-Joder… – se sorprendió por esas argumentaciones.

-¡Ay, mi tía! – Espe la acarició cariñosamente – Cuando se pone a hablar sobre estos temas… ¿y qué quieres que te diga? Pues que no te falta razón en muchas de las cosas que dices.

-Seguro que también te quejarás de los derechos de televisión – insistió Marc – Si un equipo genera la pasta, lo justo es que se la quede.

-Sí, claro, pero ¿a costa de qué? Si a Barça y Madrid les interesa una liga devaluada, pues que sigan con el injusto reparto actual que los beneficia respecto al resto de equipos grandes de Europa. Del mismo modo también perjudica al resto de equipos de la Liga respecto a los equipos más modestos de Europa.

Marc se quedó sin argumentos y Bárbara prosiguió:

-Esto es o, al menos, debería ser un deporte por encima de todo, no un negocio. Así que no se trata de lo que es justo o no, se trata de hacer las cosas lógicas por el bien de la competición.

-El problema es que los clubs de fútbol realmente son empresas.

-En eso mi tía también está de acuerdo – sonrió Espe, dando el tema por zanjado.

18 Response to "¿Y tú de quién eres?"

  1. doctorbp 20 de octubre de 2013, 1:48
    Espero que a los que no sean aficionados al fútbol el relato no les resulte muy pesado. Igualmente espero que ningún seguidor de ningún equipo se sienta ofendido. Aunque haya elegido a los dos clubs que tienen más tirón en España, el relato pretende denunciar precisamente eso, de ahí ese final.

    Por último, como curiosidad, decir que el empate del Barça de hace unas horas ha hecho que tuviera que retocar el texto a prisa y corriendo para poder publicarlo hoy mismo como tenía pensado. Al menos no ha ganado el Atlético :)

    Como siempre, espero vuestros comentarios.
  2. Anónimo 20 de octubre de 2013, 14:32
    Wow mi querido doctor no... No me equivoque al esperar con ansias este relato!!! Gracias por hacer tan buen trabajo...
  3. Mr18 20 de octubre de 2013, 15:07
    Genial el relato, como siempre tienes brillantes ideas y sabes llevarlas a cabo correctamente.

    Aunque, eso sí, me ha parecido todo demasiado precipitado, especialmente comparando con otros relatos tuyos. Espe no opone la más mínima resistencia y Víctor tampoco se corta un pelo, y para más inri enseguida tienen la oportunidad de quedarse a solas... Demasiado fácil todo, ¿no? xD Sin embargo, como decía antes, la idea es muy buena y el morbo no se lo quita nadie.

    Por último, un pequeño apunte futbolístico: dudo mucho que si el Madrid realmente pierde los dos clásicos ligueros y da por perdida la Liga tan pronto, Ancelotti llegue como entrenador madridista a las semifinales de Champions. Que no es Mourinho al que le consentían todo, jaja.
  4. Anónimo 20 de octubre de 2013, 22:34
    Estimada doctor soy un fanático de sus relatos. Sin ánimo de ofender quiero decir que este relato no me pareció bueno.. Espe no opuso ninguna resistencia y fue predecible el final. También si bien es interesante una historia en la cual un enemigo o un rival en este caso tiene Sexo con la novia del otro este relato no me termino de producir ese morbo. Igualmente gracias por los relatos desde argentina te seguimos yo y muchos amigos y siempre debatimos tus relatos. Saludos.
  5. Seguidor 21 de octubre de 2013, 0:01
    Estimado DrBp,

    Primero que todo me gustaría decir que soy un seguidor de tus relatos y que siempre me sorprendo y me llevo un buen rato con ellos.

    A pesar de lo anterior, este relato me ha parecido de los más flojos que te he visto. Quizá tenga que ver con que generaste una ambiente de expectación al decir que causaría polémica y todo ese rollo. Yo personalmente me esperaba uno de esos relatos que habías prometido sobre fantasía medieval o incluso zoo.

    Me parece que el relato carece de sorpresa alguna; era de esperarse el deslace y coincido con el relato anónimo aquel en torno a que no me ha generado ese morbo que si han generado los otros relatos. Un poco más de lo mismo diría yo.

    Me hubiera gustado un poco más de riesgo en el juego sexual que llevaban sobrina/tío (Ejemplo: El juego en el agua que se genera en "Vacaciones a toda costa"). O algo de sorpresa al final, un personaje inesperado o algún giro en la historia. Me pasó que no me interesaban ciertas partes de la historia porque de principio sabía que sucedería.

    Me gustó si lo del tema de los equipos y esa denuncia que haces. Creo que es la parte más alta del relato, a pesar de que finalmente es un relato erótico.

    Todo este comentario va con el ánimo de poder generar una critica constructiva y que así nos puedas seguir deleitando con tus muy buenos relatos.

    Espero con ansias el siguiente.

    Saludos.
  6. :( 21 de octubre de 2013, 7:04
    mmmm...

    En verdad falto de sorpresa, nada para el suspenso y muy fácil la tía. Esperaba algo diferente.

    Para la próxima doc!

    Saludos :)
  7. doctorbp 21 de octubre de 2013, 22:33
    ¡Vaya! 5 comentarios en 2 días. Al parecer sí había ganas de que volviera a publicar :) Muchas gracias a todos por los tempranos comentarios.

    Y mil perdones por no haber estado a la altura. Después de tantos elogios en anteriores relatos, creo que me vienen muy bien estas observaciones. Así que gracias por vuestra sinceridad. De verdad que se agradece.

    Además, aunque os doy la razón en que seguramente podría haber jugado más con la resistencia de Espe para provocar más morbo, voy a intentar argumentar los motivos por los que esta vez todo parece más fácil.

    En primer lugar la relación entre tío y sobrina es muy, muy buena. No es como en otros casos en los que la protagonista se acaba acostando con algún indeseable. Por otro lado, tengo la sensación de que me he centrado demasiado en los diálogos sobre los partidos, que realmente son intranscendentes para la historia, quitando protagonismo a la relación tío-sobrina. Pero intentaba mostrar esa rivalidad Marc-Víctor en la que uno gana en lo futbolístico y otro en lo sentimental/sexual. Supongo que al intentar equilibrar esa balanza, el morbo se ha visto resentido.

    Por último, aunque dé la sensación de que todo pasa muy fácil y rápido, voy a intentar resumir los diferentes días de partido:

    PARTIDO 1
    Espe defrauda a su tío

    PARTIDO 2
    Tío y sobrina se quedan solos unos instantes mientras Marc va en busca del coche.
    Ella se queda en sujetador para poder abrazarlo y le provoca una erección a su tío

    PARTIDO 3
    Se quedan solos porque ella no quiere celebrar una victoria culé que aún no los clasifica.
    Espe muestra sus pechos porque no llevaba sostén provocándole una nueva empalmada a Víctor, quien se la enseña a su sobrina. Tras un pequeño magreo de ella dejan el jueguecito

    PARTIDO 4
    Se quedan solos porque Espe renuncia celebrarlo para quedarse a solas con Víctor.
    Él le vuelve a mostrar la polla y ella entra en su juego y acaban follando

    Este es el resumen del morbo del relato. ¿Es poco? Tal vez. ¿Se podría haber mejorado con mayor reticencia de Espe? seguro.
    El morbo proviene de los sentimientos de rivalidad futbolística. Tal vez solo haya gustado a madridistas :P

    Y una vez intentado justificarme :P, me pongo en vuestra piel y os entiendo. Este relato es el típico que leía de un autor que me gustaba y pensaba ¿por qué no lo ha hecho como los anteriores? Así que tomo nota, sin duda. Y os revelo, por si no os habíais dado cuenta, que habrá continuación. No sé cuándo, pero algo tengo en mente. Espero que, en este caso, segundas partes sí sean buenas.

    Mr18, muy bueno el apunte futbolístico. Pero tampoco me iba a liar a predecir el futuro e inventarme un entrenador nuevo para el relato jaja

    Jo! ¿de verdad hay un grupo de amigos argentinos que me sigue y hasta comentan mis relatos? Si es cierto, es todo un honor y os invito a que trasladéis vuestros debates al blog :)

    Seguidor, si te soy sincero, intenté ponerme con el relato zoo, pero me costó horrores jajaja Cuando lo escriba no será "tía buena ve a un perro y se deja follar". Espero que sea algo elaborado, lo más creíble posible (dentro de mis exageraciones, que las tengo). Y con un texto sobre zoofilia no es nada fácil. Al menos para mí que nunca he escrito ninguno.

    Es cierto que este relato carece completamente de sorpresa. De hecho lo inesperado son las argumentaciones finales sobre el fútbol español de Bárbara. En mis relatos me gusta añadir algún que otro personaje que pueda despistar para que no se sepa de antemano lo que va a ocurrir o que no sea demasiado evidente. No es el caso. Y creo que el problema vuelve a ser el mismo: me he centrado demasiado en los temas futbolísticos y el mensaje que quería transmitir.

    A pesar de la decepción de no haber llegado a mis lectores, me alegra un montón que os animéis a comentar a pesar de ello y, sobre todo, digáis lo que no os ha gustado y por qué. Así que no me ofendéis en absoluto, al contrario.

    Perdón por este pedazo comentario. Pero es que me emociono cuando me dais pie a debatir :D Ah! y me alegra saber que vais leyendo mis tweets!
  8. besante 24 de octubre de 2013, 13:39
    Me parece bien contado, pero predecible y lento. Demasiados partidos y demasiado diálogo intranscendente, le quietan ritmo sin aportar morbo.
    Paso al apartado de fallos:
    animosamente no me parece adecuado, suena a ‘con animosidad’. Era mejor animadamente.
    Infringir es quebrantar una norma. Causar un daño, físico o moral, es infligir.
    El imperativo es venid, no veniros.
    En torno es un complemento circunstancial; entorno un sustantivo. Deberías haber dicho ‘en torno’.
  9. doctorbp 24 de octubre de 2013, 21:02
    Un verdadero honor verte por aquí besante/cuarto :D
    Como puedes ver en mi comentario anterior, suscribo por completo tus apreciaciones.
    Y respecto a los fallos resaltados... tomo nota y, en cuento pueda, los arreglo. Gracias a ti no he vuelto a usar erróneamente el vocablo "energúmeno" :P

    Gracias Uzumaki.
  10. doctorbp 24 de octubre de 2013, 23:30
    Errores corregidos. besante, eres un crack para pillar esas erratas que no vería aunque revisara el texto de por vida.

    He dejado la de "veniros" porque, aunque tengas razón, forma parte de un diálogo y Víctor podría cometer el error igual que yo mismo podría cometerlo en una conversación.
    Y esto me lleva a recordar que este tema ya lo tratamos en el foro. ¿Es lícito cometer errores en los diálogos atribuyendo dichos fallos a los personajes que hablan?
    En este caso fue error mío, pero se lo traspaso a mi personaje jaja

    Muchas gracias por las correciones!
  11. besante 26 de octubre de 2013, 16:10
    En realidad, sería más coloquial (e igual de correcto) veníos que venid. Pero veniros es incorrecto. Aunque, como bien dices, en un diálogo es aceptable que el protagonista se exprese mal, y hay que reconocer que casi nadie usa bien los imperativos. Los cronistas deportivos son los primeros en destrozar el idioma, creando escuela...
  12. ChTR 27 de octubre de 2013, 3:34
    Lo del primer gol de Neymar en el Camp Nou ya estaba en el relato original o también lo retocaste? :o

    Lo del merengón y "menudo culé" estuvo muy wapo. Extrañé piques más cabrones: Arbeloa/Cono, Neymar/Robinho 2.0, Alexis/Paquetón, Casillas/topo, Bale/jugando con muletas XD, etc, etc, etc. La verdad es que me ha parecido, salvo algunas partes, un calentador muy light. ( Aquí calentar le decimos a lo que ustedes dicen "cabrear". )

    Yo también creo que falta algo. No creo que sea morbo (y si faltara no me importaría, la verdad XD). Creo que faltó más tensión. ¿Te imaginas si el novio le llamaba por el móvil mientras ella le cascaba al tío? ¿O si se tocaban un poco mientras él iba al baño durante el entretiempo? Y sí, también faltó algo de resistencia de parte de la chica (o del tío).

    Por señalar un fallo que vi: "rió" ya no lleva tilde.

    Soy muy futbolero así que me ha parecido muy divertido todo. Me descolocó un poco la mezcla de pasado/presente con respecto a los datos futbolísticos, ¿consideraste ambientarlo en un principio en el año original de estos partidos? Creo que fue el 2012.

    Las conversaciones a mí me encantaron. No es la primera vez que te digo que tus diálogos lo hacen todo muy cotidiano. De hecho, otra vez tengo que confesar que hay cosas que me han pasado. Recuerdo al novio de mi hermana, que me saludó idéntico a como lo ha hecho el novio de la chica: "Pásame esa manita"... ¡¡¡RABIA!!! Aunque luego tuve mi revancha :)

    Deja de dar medidas de pollones, no tenéis las medidas, no tenéis el promedio. Nuestras pollas son superiores. ;D

    Abrazos. Y me sumo a la petición del relato de Zoo!
  13. Straccia Tella 27 de octubre de 2013, 13:20
    Muchas gracias por otro relato!!
    Veo que tus dotes premonitorias no son malas del todo, al menos acertaste quien ganó!

    A mi sí que me ha gustado el relato. Puede que Espe caiga muy fácil, pero que el relato juegue con el morbo de la rivalidad futbolística (en realidad cualquier tipo de rivalidad tiene cierto punto de morbo, pero la futbolera nos es mas cercana a todos) a mi personalmente me ha gustado mucho. Igual seducirla más despacio no habría permitido desarrollar tanto el pique entre Victor y Marc, con lo que la escena final habría sido menos interesante.

    El detalle de que se dejen las camisetas de los equipos puestas al final también es muy bueno. Eso si, si Espe fuera más fanática del Barça aún habria dado más juego el relato. Pero es una seguidora un poco light (yo no soy demasiado futbolera, pero si alguien me enguarra así una camiseta del Espanyol posiblemente aparezca esa acción en el último capítulo de su biografía).

    Bueno que por mi parte la espera ha merecido la pena. Ahora a esperar otra vez :(

    Un besote!!

    PD: He leído esto en un comentario "Espero que sea algo elaborado, lo más creíble posible (dentro de mis exageraciones, que las tengo). Y con un texto sobre zoofilia no es nada fácil." ...¿¿mis exageraciones?? Veo venir un perro de 5 patas...
  14. doctorbp 27 de octubre de 2013, 18:46
    El gol de Neymar estaba en el relato original. Y si llego a cambiar la primera falta de Busquets a Di Maria por la primera tarjeta creo que también acierto :P
    Evidentemente, salvo erratas, no voy a tocar nada de la historia según avancen los partidos.

    Lo cierto Vieri es que en los comentarios futbolísticos no estuve muy inspirado.
    Como he contado en el foro, para esa parte del relato me descargué la retransmisión de la televisión catalana del último 5-0 del Barça al Madrid. Creo que es del 2010. La mayoría de comentarios, aunque retocados, los saqué de los propios comentaristas de ese encuentro.
    También pedí la participación de los lectores/seguidores a través de twitter, pero la idea no cuajó.

    Respecto a la tensión debido a los partidos... pues es otro aspecto bastante interesante. La falta de tensión entre tío y sobrina (excepto por la decepción inicial) hace que todo fluya más fácil en cuanto al sexo.
    Por mi cabeza pasó la posibilidad de que fuera Víctor el que metiera cizaña continuamente. Y estuve a punto de cambiarlo cuando el relato estaba prácticamente terminado. Y tal vez habría estado mejor. No lo sé.

    Straccia, mi intención era conseguir justo lo que dices, pero al parecer no ha gustado tanto como otras fórmulas.
    Supongo que la mezcla perfecta hubiera sido mantener o incluso aumentar la tensión futbolística al tiempo que incremento el morbo con negativas de Espe. Pero igual habríamos perdido el juego tío/sobrina con las preguntitas y respuestas...

    Como ya he dicho, tomo nota de todas las apreciaciones para la segunda parte, que la tendré que escribir como muy pronto dentro de un año cuando hayan terminado los posibles 4 partidos jaja

    Veo que el relato zoo gana adeptos :D
    Vieri, ¿para cuándo tu relato con un disminuido? Espero que me avises.
    Straccia, sea el bicho que sea, tendrá una buena pata jajaja
  15. Longino 4 de noviembre de 2013, 12:47
    Si quieres que sea sincero, personalmente la lectura me resultó agradable. Posiblemente no sea tu mejor relato pero en absoluto es malo. Me pareció fresco y ameno. El apunte final de Bárbara le da un toque serio e inesperado. La ambientación muy chula y los piques me resultaron convincentes.

    Dos apuntes a modo de opinión. Espe debería haber mostrado algo más de malestar o remordimientos, por tirarse a su tío, sobre todo al día siguiente al ver a Bárbara. Casi estamos ante un relato paterno filial porque ella era como su hija. Coincido en lo de que debería haberse hecho más la estrecha y debería haber mostrado algo de culpa.

    El otro apunte. Personalmente cuando se dice pechos voluminosos, yo ya me imagino un buen par de tetas. La talla de sujetador de la 95, le da un aire de relato al uso. También los centímetros de la polla. Seguro que es un prejuicio pero las cifras me evocan a relato de baja calidad, justo lo que no me parecen los tuyos.

    Saludetes.
  16. doctorbp 5 de noviembre de 2013, 15:22
    Muchas gracias Longino, sobre todo por lo de que mis relatos no te parecen de baja calidad :) Viniendo de ti es más que un halago.

    Y me quedo precisamente con lo que da pie a esa afirmación. Es cierto que suelo tener por costumbre nombrar la talla del sujetador de ella y los centímetros que calzan él o ellos. Es algo que llevo haciendo casi desde mis inicios y que últimamente me planteo si es necesario. Creo que es algo de lo que no debería abusar tanto.
  17. talin 14 de noviembre de 2013, 20:33
    Bueno tal vez haya alguna que otra falta y haya mucho fútbol pero sigue un relato con calidad, no es de los mejores pero me gusta.

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