Ir al contenido principal

Webcamer - Parte 2

Sinopsis: Cómo continúa la historia sobre la webcamer que me tiene obsesionado.

Había pasado poco más de un año desde que comencé a obsesionarme con la protagonista de esta historia, deseando tener la oportunidad de acceder a los secretos que tan bien guardaba durante sus emisiones, como su rostro o lo que ocurría cuando se desataba. Ahora, tras descubrir quién era y haber contemplado lo guarra que podía llegar a ponerse durante un privado, me debatía sobre si era correcto que siguiera apeteciéndome verla con otro que no fuera su pareja.

Y la respuesta era contundentemente afirmativa. De hecho, no podía dejar de fantasear con la posibilidad de que emitiera poniéndole los cuernos a mi tío. Desconocía el motivo, pero solo de imaginarlo me excitaba sobre manera. El problema es que eso nunca iba a pasar, teniendo que asumir que había llegado al final de este relato.

Imagen de webcamer

—Miguel, mira a ver a cuánto están las entradas para el Barça-Madrid —me pidió mi padre—. Tu tío Mario quiere venir a verlo. Le van a caer cinco a los merengones.

Mi sentido arácnido se activó en seguida.

—¿Cuántas? ¿Va a venir Carlota?

—No creo, pero si tú te quieres apuntar…

—Paso de ir al orinal… —me quejé.

—Sinceramente, no sé qué he hecho mal para que hayas salido del Espanyol —se burló.

—Nunca lo entenderéis…

De repente se me encendió la bombilla y, a finales de octubre, un par de semanas después de haber comprado las entradas, estaba en el estadio viendo el partido junto a mi padre y mi tío.

—¡Huy!

—¡Fuera de juego, hombre!

—Hoy no salís vivos…

Mientras ambos se iban tirando puyitas, yo no dejaba de repasar el plan que tenía en mi cabeza.

—¡Miki! Estás muy callado —me soltó Mario, dándome un codazo—. Tú vas con nosotros, ¿no?

—¡Joder! Que los pericos no somos del Madrid, hostias.

—Merengón —soltó mi padre, provocando las carcajadas de mi tío.

—Si en realidad yo solo he venido por si después nos íbamos de putas…

—¡¿Qué dices?! —se sorprendió Mario, soltando un estruendoso bufido.

—Tranquilo, que lo dice por lo de los alrededores del Camp Nou…

—No, no, que lo digo en serio —les vacilé.

—¡No me jodas, Miguel, que soy tu padre!

—Joder con el niño… —sonrió mi tío—. ¿Estás muy salidillo o qué? —se dirigió a mí en un tono burlón.

—¿Qué pasa, que a ti no te apetece desfogar? —le devolví la sonrisa, mostrando un gesto ligeramente desafiante.

—¡Miguel! —me echó la bronca mi padre.

—Déjalo —intervino Mario, colocando una mano sobre el hombro de su cuñado, como queriendo apaciguarlo—. ¿Pero tú has visto a tu tía, chaval? —me quiso vacilar, seguro de sí mismo.

Llegados a este punto, me entraron ganas de dejarlo por los suelos, pero no quería salirme del guión establecido.

—La verdad es que está buena… —solté con un falso gesto de inocencia, provocando los quejidos de mi padre y las risas orgullosas de mi tío.

—Pues eso, Miki, que yo no necesito desfogar… —mostró una mueca chulesca.

—Joder… pues esta noche tendré que entretenerme viendo alguna tía de esas que emiten por webcam —me reí, como si estuviera bromeando, mientras observaba cómo se oscurecía el rostro de Mario, perdiendo la animosidad con la que había pretendido vacilarme tan solo unos segundos antes.

—¿Y eso cómo es? —preguntó mi padre—. ¡Huy! —aulló de repente debido a una ocasión del Barça.

Durante el resto del encuentro no pasó nada destacable. Yo ya había puesto la semillita y solo tenía que esperar a que floreciera. Y lo hizo al cabo de dos días.

—¿Pero tú de qué vas? —soltó bruscamente, sin dejarme hablar, nada más contestar a la llamada de Carlota—. ¿Cómo se te ocurre decirle a Mario que miras chicas emitiendo por webcam en internet? ¿Estás loco o qué te pasa? No sé qué coño pretendes, pero como te pases un pelo se lo cuento todo. Tu tío se lleva un mosqueo de cojones, yo dejo de emitir y a ti se te acaba la tontería.

Dejé pasar unos segundos. Estaba más que preparado para esa conversación. La había verbalizado un millón de veces y sabía que debía estar sereno.

—¿Has acabado? —solté con seguridad.

—¿Qué tienes que decir? —insistió con el tono acre.

—No es de Mario de quien te tienes que preocupar —contesté con firmeza.

—Ah, ¿no? —seguía evidenciando su crispación.

—No. De quien te tienes que preocupar es de mi padre, que después del partido me preguntó por la web.

—¿Qué dices? —rebajó la entonación ligeramente—. O sea, ¿qué te preguntó? ¿Y tú qué le dijiste?

—Pues nada, que de qué iba eso de las mujeres emitiendo por webcam —reí, pero a Carlota no parecía hacerle mucha gracia.

—¿Y tú qué le explicaste? —insistió.

—Tranquila, que no tiene ni puta idea. No le he dicho nada y no sabe ni de qué va el tema.

—Uf… gracias por no contarle nada… —soltó, ya con cierta suavidad.

—Hablando de dar las gracias… Gracias a ti por…

—Ya me las distes —me cortó, provocando un breve silencio, preludio de un ligero momento incómodo—. Tienes que ir con más cuidado —concluyó, haciéndome notar cómo su actitud se relajaba completamente.

—Perdona —solté con un tonillo de cordero degollado, sin ocultar la pérfida sonrisa que mi tía no podía descubrir a través de la llamada, pausando la frase para obligar a que fuera ella quien siguiera la conversación.

—¿Te gustó? —inquirió, pasados unos segundos, con un hilillo de voz.

—Mucho.

—Joder, chaval. Menuda locura —la oí reír.

—¿Tú te lo pasaste bien?

—¿Qué pregunta es esa? —soltó una carcajada.

—Estar presente debe ser la hostia —dejé caer como si nada, aprovechando el buen clima generado.

—Sí, claro… ¡No sabes tú nada!

—Lo digo en serio —afirmé, haciéndola reír una vez más.

—Anda, anda… Estás loco —me ignoró completamente—. Lo que tienes que hacer es ser más cuidadoso. ¿Vale, guapo?

He de decir que mi plan había salido a la perfección. El problema es que no tenía continuación. Más allá de las emisiones esporádicas en las que conseguía ver a mi tía, me planté en plenas navidades con la situación completamente estancada. Tampoco es que tuviera demasiado claro a dónde pretendía llegar, pero lo que no quería era que la cosa se enfriara. Así que decidí arriesgar, enviándole un whatsapp.

“Puedes hablar?”

“Te llamo”

—Creí haberte dejado claro que no debías escribirme —me echó la bronca nada más empezar la conversación.

—¿Ni para felicitarte la Navidad?

—Miki… —soltó con cierta entonación de reproche.

—Vale, perdona. Es que… —cavilé con urgencia al darme cuenta de que mi tía sospechaba de mis intenciones.

—Dime.

—Es que mi padre insiste con lo de la web —improvisé.

—¡No me jodas!

—Y ya no sé qué más inventarme para darle largas. No me gusta tener que mentirle… —mentí como un bellaco.

—¡Jo, Miki! Lo siento, pero te lo pido como un favor. Es que como tu padre llegara a enterarse… ¡Madre mía!

—Ya…

—No sé… dile que la web ya no existe.

—Sí, podría engañarle, pero… Me deberías algo a cambio, ¿no? —solté con un tono más ladino de lo que me habría gustado.

—No te pases, sobrino, que este problema lo has generado tú por haberte ido de la lengua.

—La verdad es que sería una auténtica putada que se enteraran en la familia —hice una pausa dramática—. No me quiero ni imaginar las consecuencias de que lo supieran mis abuelos por ejemplo —repliqué con total cinismo.

—Miki —usó una entonación más pausada de la que me hubiera esperado—, no puedes estar presente mientras emito —me descubrió definitivamente.

—¿Por?

—¿Cómo que por? Entre otras muchas cosas, porque tu tío se enteraría. Por si no lo sabes, me suele ver, ya que le pone cachondo.

—Uf… —no pude evitar soltar un pequeño bufido, pues no me esperaba que Carlota me contara eso.

—Y luego, cuando llega a casa, solemos follar —confesó, descolocándome.

Por un momento me hizo dudar. ¿Me estaba dando información de más para joderme?

—No me digas que el que ahora se ha puesto cachondo eres tú —bromeó ante mi silencio.

—Un poco —la hice reír.

—Anda, arregla lo de tu padre, por fa.

—Pero no tendría porque enterarse nadie —reaccioné, ignorándola—. Sería como si no estuviera. Yo solo quiero mirar y no haré ni diré nada.

—¡Solo faltaría! —oí cómo se reía—. Anda, déjate de tonterías…

Más allá de la situación con mi tía, a punto de acabar el invierno, seguía sin haber follado. ¡Increíble! Verónica se había echado novio y Yamilka parecía querer vengarse por lo que le hice el día de mi cumpleaños. Por no decir que mi popularidad había decaído después de echar a todos los invitados de mi casa. ¿Valió la pena? Por supuesto que sí.

—Miguel, este fin de semana nos vamos el papa y yo a Madrid, a ver el piso de tus tíos.

—Podríais avisar con más tiempo de antelación —me quejé.

—¿Desde cuándo te preocupas por nuestros planes?

—¿Y si quiero apuntarme? —provoqué las risas de mi madre.

—¿Acaso quieres venir?

—Sí.

—¿En serio? —sonrió, sorprendida—. Me extraña que te apuntes —frunció el ceño, como queriendo leerme la mente.

—¡Deja de hacer eso! ¿Puedo ir o no?

—Conociste a alguien en Madrid —concluyó, volviendo a sonreír y sacándome de quicio.

—¡Ah! —solté un grito de exasperación, alejándome definitivamente.

Por supuesto, ese mismo viernes, acompañando a mis padres, cogí el AVE en dirección a la capital.

El viaje no pudo ser de un carácter más familiar. Ver el piso reformado de mis tíos, visitar a mis abuelos, comer todos juntos y hacer planes para futuras quedadas. Pero si algo había que destacar fue el breve cruce de miradas con Carlota mientras nos enseñaba la habitación desde donde emitía. Fue como si nos cuchicheáramos un secreto al oído con la vista, acreditando la complicidad del momento. Y fue en esa misma estancia, el domingo, unas horas antes de regresar a Barcelona, donde ella me pilló a solas.

—¿Se puede saber qué haces? —me sorprendió, tras haberme desviado de mi camino hacia el baño mientras mis padres y mis tíos conversaban en el salón.

—Nada —reaccioné con torpeza, dándome la vuelta para quedarme frente a Carlota.

Ella estaba guapísima, como siempre, vestida con un top escotado de color azul grisáceo y unos jeans ceñidos que se ajustaban milimétricamente a cada una de sus curvas.

—Ya… seguro… —me sonrió, acercándose lo suficiente como para que nuestros cuerpos casi se rozaran, momento en el que estiró el cuello para arrimarse a mi rostro más de lo debido—. ¿Qué hay de lo de tu padre? —me susurró al oído mientras su agradable aroma se incrustaba en mis fosas nasales, sintiendo cómo irremediablemente se me endurecía el paquete.

—Está solucionado —la imité, murmurando muy cerca de su oreja mientras reprimía la enorme tentación de besarla, comenzando a preocuparme muy seriamente por la incontrolable erección que se estaba despertando.

—¿Seguro, guapo?

¡Uf! Alerta máxima. Mi polla empezó a crecer de forma desbocada, sintiendo cómo presionaba con fuerza mi bragueta, hasta el punto de dudar si los botones aguantarían.

—Sí —balbuceé, nervioso—. La web ya no existe para él, como me dijiste.

Carlota se apartó de mí, evidenciando una mueca de alivio, mientras me daba la impresión de que bajaba la mirada durante tan solo un segundo, antes de esbozar una sonrisa. ¿Mi tía me acababa de ver empalmado? Extrañamente, en vez de sentirme en un aprieto, percibí cómo mi cipote se enardecía aún más, comenzando a incomodarme seriamente.

—¡Cariño! Salgo un momento con mi hermana y mi cuñado, que van a despedirse de mis padres —oí la voz de Mario a través del pasillo.

—Vale, cielo.

—¿Te vienes, Miguel? —inquirió mi madre.

—No, mejor ya os espero aquí —solté mientras me daba la impresión de que la sonrisa de mi tía se ampliaba ligeramente.

—Yo lo cuido —bromeó Carlota, que me estaba poniendo demasiado cachondo, mientras oía cómo se cerraba la puerta de la calle.

—Había venido a imaginar cómo sería —encaucé la conversación en cuanto nos quedamos a solas en el piso.

—¿Cómo sería el qué? —actuó con total normalidad.

—Estar presente… —le saqué una carcajada.

—Eso no va a pasar —aseguró con parsimonia, sin perder la sonrisa.

—¡Y qué más da! Si ya te he visto —argumenté.

—Ya… qué vergüenza… —pareció ruborizarse—. ¡Y no te rías! —se quejó animosamente por mi regocijo.

—No sabía yo que eras tan tímida —me cachondeé, provocando que ella se uniera a mi jolgorio.

—No lo soy, tonto. Pero tengo que aparentar delante de mi sobrinito —me la devolvió, burlándose con un tono jocoso.

—Me gusta que tengamos esta confianza —me puse serio, sintiendo como si lograra generar cierta complicidad entre nosotros.

—A mí también.

—Entonces… —insistí.

—¡Ay! —soltó un leve quejido de exasperación—. ¿Dejarías de pedir cosas si finalmente te permitiera estar presente en una emisión? —me preguntó con gravedad, dándome la impresión de que comenzaba a ceder.

—Sí.

Mi tía me miró con una divertida mueca, como escudriñando mis pensamientos.

—Bueno… ya veremos —dio la conversación por concluida, dando media vuelta para alejarse.

—Espera…

—¿Qué? —se detuvo, volviendo a girarse.

Aproveché para darle un repaso con la mirada en toda regla. No tenía ninguna duda de que no había mujer alguna que estuviera tan buena como ella.

—¿Puedo contactar contigo de algún modo? —le saqué una nueva sonrisa.

Carlota no dijo nada. Solo caminó hacia el escritorio, pasando de largo por mi lado, para acabar cogiendo un bolígrafo. Escribió algo en un papel y me lo dio, depositándolo en la palma de mi mano.

—Mi usuario de Skype —contestó mientras le miraba el culo a medida que se alejaba, sintiendo cómo el primer botón de mi bragueta comenzaba a ceder.

Clic.

Durante el trayecto de vuelta a casa no pude parar de darle vueltas. ¿Mi tía había dejado abierta la posibilidad de permitirme estar presente mientras emitía? ¡Uf! Pero lo que más me emocionaba es que ahora tenía un medio para contactar con ella y evitar que esa idea cayera en el olvido. Así que, procurando no parecer obsesionado, esperé un par de semanas antes de escribirle.

“Hola”

Carlota tardó unos cuantos días en ver el mensaje. Y yo tardé otros tantos en asumir que me iba a dejar un visto.

“Anoche te vi 😊”

“Estabas muy guapa”

En esta ocasión no demoró tanto en entrar a Skype, pero siguió sin contestarme. Por el momento me valía con que me leyera, así que no desistí, comenzando a escribirle durante una de sus emisiones.

“Me gusta hablarte por aquí mientras te veo 😜”

“Como no puedo entrar en el chat…”

“Espero que no te moleste, eh! jaja”

Esta vez mi tía me dejó el visto en cuanto terminó esa misma sesión. Y fue en la siguiente cuando descubrí que algo había cambiado.

“(…)”

“dulc jugamos a un juego”

—¿A cuál?

“tú te agachas y yo te la meto”

Estaba claro que la webcamer no se lo esperaba, como demostró su mueca de circunstancias, medio sonriendo mientras levantaba un dedo, haciendo una peineta a cámara.

“.i.”

“cabron ajajajaj”


“jajajjajaja”

“hombreeee ese culazo…ese cuerpazo…y lo que es mejor…esa boquita y esa voz”

—¡Oh! Muchas gracias —sonrió.

“viva nike”

dulce-couplex, vestida con un conjunto deportivo de la marca, compuesto por un pequeño top negro ajustado que le apretaba bien las tetas y un mini pantaloncito a juego, soltó una carcajada.

—Hago publi, pero no me pagan, soy una desgraciada —siguió riendo.

“publi de la buena además con ese cuerpo jaja”

“vaya pechos”

—Gracias.

“q haces”

—Pues nada, aquí, pasar el tiempo, a ver si alguien me mete caña o no… —soltó con un tonillo morboso, jugando sutilmente con la lengua entre los labios, insinuándose—. ¿Y tú qué haces?

“pajearme”

Vi cómo la webcamer sonreía mientras escribía con el teclado.

“pues que desperdicio”

“mi novia no me folla”

“ni a mi el mio”

Ahora se mordió el labio, disimulando una sonrisa traviesa mientras esperaba la reacción del chat.

“lo dudo”

“lleva mucho sin follarte?”

“un par de dias”

“necesitas uno diario no?”

—Hombre, por supuesto —indicó jocosamente.

“ay q se quite el top!!!...”

“si no te folla es para cambiar de novio, te lo quedas como amigo y ya, jajajaja”

“pues dile que va a ir un maño a follarte”

“que se ponga las pilas jaja”

Los últimos mensajes lograron sacarle unas buenas carcajadas a la par que comenzaban a despertar mi imaginación. Me palpé el bulto de la entrepierna y noté que ya lo tenía ligeramente endurecido.

“con ese culazo dudo que tu chico se resista la verdad jaja”

“se resiste se resiste ajjaja”

“pero se resistirá con la polla dura porque vamos…jajaja”

“ese culo levanta lo que sea”

“bufff…da igual el tiempo que pase ..siempre que te veo sigues estando igual de tremenda dios”

“saldrá a pasear ese culito?”

—Pues no lo sé… depende de vosotros —sonrió.

De repente comenzaron a llegar las primeras monedas, incitando los suaves gemiditos de mi tía al mismo tiempo que yo me sacaba la polla, que ya la tenía morcillona.

“que ganas de follarte ese culazo”

Y justo en ese instante, el autor del comentario hizo una aportación de las fuertes, provocando que la webcamer abriera la boca para jadear, dando pequeños saltitos mientras se le escapaba una sonrisa, concluyendo con un leve suspiro.

—¿Cuál? ¿Este?

Carlota se puso de pie, dándose la vuelta para tirar del short hacia arriba, marcando sus tremendas nalgas.

“vaya culooo”

“jooooder”

El excitante gesto hizo que el chat se animara, logrando que las vibraciones del lush ya no cesaran.

“tiene pinta de que vas a estar más cómoda sin los pantalones”

No fue tan solo el significativo número de usuarios que se alentaron a participar, sino que el gasto se incrementó en demasía, provocando que dulce-couplex, tras recibir una cantidad ingente de monedas en un corto espacio tiempo, empezara a retorcerse, susurrando algún que otro improperio mientras se agarraba la prenda por la cintura, comenzando a deslizarla hacia abajo para descubrir un escueto tanga que apenas le tapaba las vergüenzas.

“joooder como estas chaabalq”

“no te la sacaba del culo en 4 días”

“que rápido han caído los pantalones :p”

“la tanga va sobre el escritorio ahora”

“ten cuidado que te vas a romper de lo buena que estas jaja”

—Madre mía… cómo me estáis poniendo —jadeó, volviendo a tomar asiento mientras se llevaba una mano a la entrepierna para acariciarse por encima de la braga.

“menuda paja me estoy haciendo contigo cariño me haces polvo”

Tras contemplar cómo mi tía se chupaba los dedos, introduciéndolos en la ropa interior para comenzar a masturbarse, no me resistí más. Con la verga a tope, le escribí por Skype.

“vas a hacer que me toque..”

Mi mensaje no tardó ni un segundo en marcarse como visto. ¿Carlota me estaba leyendo en tiempo real mientras emitía? ¡Uf! Me agarré la polla, sintiendo cómo me palpitaba, mientras veía cómo ella se inclinaba hacia delante, mostrando un primer plano de sus tetazas, bien apretujadas por el top, al mismo tiempo que, sin apartar la mano de dentro del tanga, sacaba la lengua para relamerse el labio superior.

“ummm”

“brutal”

“ya está calentito, tía?”

“me vas a dejar puto seco jajaja”

“estoy en elllo...”

¡La hostia puta! ¿Me había contestado a través del chat? ¡La virgen! No pude evitar soltar un descontrolado chorretón de semen. Mas, ver cómo se recomponía, dejando de tocarse para volver a subirse el pantalón, me provocó un coitus interruptus, martirizándome por si mi frase le habría cortado el rollo.

“eso no hombre”

Por suerte, parecía que la zorra de mi tía solo quería ofrecerme otra cosa. Apartando la pieza de arriba lo suficiente como para colar una mano dentro, se agarró la teta, tirando de ella para sacar, a duras penas, todo su volumen, comenzando a magrearse.

—Uf… —resoplé, continuando la paja, con los dedos ligeramente pringosos debido a la leche que se me había escapado previamente.

Ella no paraba de jadear, recibiendo las continuas vibraciones del lush mientras jugaba con su pezoncito, pasándolo una y otra vez entre sus dedos.

“eres muy mala bb jaja”

“mmmmm”

Una nueva oleada de cuantiosas aportaciones hizo que la webcamer volviera a alzarse, deshaciéndose del pequeño pantalón una vez más. Repitiendo un gesto que ya había visto con anterioridad, subió una de las piernas, apoyándola sobre la mesa para apartarse el tanga, mostrándonos su glorioso coño. Tras acariciárselo suavemente, se introdujo un dedo y comenzó a follarse.

“como sueena uuufff”

—¿Lo escucháis? —jadeó.

“siiii”

“me encanta que hagas eso, joder! ya me la has puesto bien gorda”

“vas a hacer que me corra”

“eso esta bien humedecido ya eeeh bombon”

“nos vamos a privado”

—¡No! —balbuceé, con una mezcla de rabia y, sobre todo, temor por si me había sobrepasado con mi último comentario—. Joder…

“😟”

Pensé que la cabrona me diría algo, pero ni siquiera vio mi último mensaje del emoticono. Con la pantalla de mi ordenador en negro, dejándome con una erección descomunal, Carlota parecía haber cerrado Skype para terminar junto al resto de la sala. Y no fue hasta al cabo de unos cuantos días cuando recibí contestación.

“Lo siento”

Era la primera vez que me escribía, lo que inevitablemente hizo que se me acelerara el corazón. Ansioso, a la par que ligeramente aliviado porque finalmente había dado señales de vida, procuré sopesar mis palabras, pues tenía la sensación de que me la estaba jugando de un modo crucial.

“No pasa nada, lo entiendo”

“A ver cuándo me regalas otro privado y ya está 😊”

Pero Carlota no volvió a leerme.

En el fondo sabía que esto acabaría pasando. La novia de mi tío Mario me había permitido llegar mucho más lejos de lo que cabía esperar. No obstante, era inevitable el desasosiego por la sensación de oportunidad desaprovechada. Así que, sin nada más que perder, decidí escribirle una última vez.

“Sé que no va a poder ser, pero…”

“que sepas que me muero de ganas de estar presente en tu habitación 😉”

A punto de acabar el periodo lectivo, procurando pasar página, me centré en mi verdadero objetivo, que había dejado aparcado por culpa de Carlota y no era otro que perder la virginidad lo antes posible.

—¡Buenas! —saludé en cuanto descolgaron mi llamada.

—¿Tú quién coño eres? —respondió la voz de un maromo.

—¿Está Vero?

—¿Te he dicho que quién coño eres? —insistió.

—Un amigo.

—Deja en paz a mi novia, chaval.

—¿Quieres dejarme hablar con ella? —me empecé a exasperar.

—Verónica solo habla con quien yo quiero. ¿Lo has entendido?

—Tú eres gilipollas —me salió del alma.

—Mi-ki… —balbuceó, supongo que leyendo mi nombre en el móvil.

—Sí, tío, Miki. El que se la follaba —me tiré el moco.

—¿Eres del barrio? Como te pille te voy a matar.

Lo cierto es que no sé por qué me dio por reír. No se podía decir que fuera ningún macarra, pero mi reacción fue tan natural, como si saliera de lo más profundo de mi ser, que yo mismo me creí mis propias palabras.

—El que se la follaba y el que se la va a volver a follar —le amenacé con sobrada prepotencia.

—¡Hijo de puta! ¡Cabr! —oí cómo me insultaba, dejándolo con la palabra en la boca mientras le colgaba.

El novio de Verónica era el típico matón de barrio. Aunque no me convenía meterme en esa relación, lo cierto es que quería follarme a su chica. Y por mis cojones que lo iba a hacer, sobre todo después de nuestra reciente conversación. Ni siquiera las advertencias de mis amigos, diciéndome que El Perla, como lo apodaban, había empezado a preguntar por mí, me iban a amedrentar.

—Estás loco —aseveró ella, un par de semanas después—. Me la estoy jugando llamándote.

—Eso es que te preocupas por mí —solté con un deje de seguridad.

—Pues claro, como te pille El Perla te va a dar de hostias.

—¿Por qué? Si no he hecho nada… —hice una pausa— Aún.

—¿Y qué te hace pensar que vas a hacer algo? —inquirió con un tonillo divertido.

—Creo recordar que tú y yo nos lo pasábamos bastante bien —la hice reír.

—Un poco sí, pero te fuiste a ver a tus abuelos —me lo echó en cara con gracia—. Olvídalo, ¿vale? No quiero que te haga daño. Te tengo que dejar —evidenció su impaciencia, fruto del temor a que su novio la pillara hablando conmigo.

—Dime solo una cosa.

—¿Qué?

—¿Echas de menos mi polla? —sonreí, convencido de la respuesta, mientras oía la respiración de Verónica, intuyendo su agitación.

—Sí —afirmó tras un breve silencio.

Dejé pasar unos segundos, regodeándome en mi propio ego.

—Tengo que colgar —concluyó.

En cuanto dejé el móvil, aún con el orgullo hinchado, escuché cómo me llegaba un whatsapp. Al verlo, aluciné. Y, por supuesto, se me hinchó algo más que el orgullo.

“Dentro de 2 semanas no estará tu tío”

¿¡Cómo!? Con el pulso acelerado y cierto nerviosismo, me dispuse a contestar a Carlota.

“No decías que no te escribiera por aquí?”

“Cállate, idiota”

“Luego lo borras 😄”

Supongo que en ese momento estaba demasiado crecido, así que, aunque no tenía muy claro de qué iba el tema, decidí esperar, con la intención de hacerla sufrir, hasta que, transcurridas un par de horas, volvió a escribirme.

“He visto tu último mensaje de Skype”

“Qué me dices?”

“Ok”

“Vendrás entonces?”

“El finde?”

“Sí”

“Tengo ganas de verte 😀”

¡Me cago en la puta! ¿Mi tía acababa de invitarme para que asistiera in situ a una de sus emisiones? No sé si se quiso vengar, pero ahora fue ella la que tardó en contestar. Si era su intención, en parte lo logró, pues temí que mi última frase pudiera llegar a tomársela mal o que me hubiera estado vacilando. Aunque tal vez solo estaba esperando a que Mario se fuera a trabajar, pues por la noche remató la conversación.

“Nos ha jodido…”

“Anda, borra el chat, guapo 😘”

“Y recuerda… ya no me pidas nada más!!!”

Ni que decir tiene que tuve que hacerme un par de pajas pensando en Carlota para poder dormirme. Y aún así, soñé con ella, fantaseando con que me la follaba durante la emisión, cumpliendo de golpe mis dos mayores logros, dejar de ser virgen y no morirme sin ver cómo le ponía los cuernos a mi tío.

A pesar de estar ya de vacaciones, los siguientes días fueron un infierno. No sabía que el tiempo podía llegar a pasar tan despacio. Mi único aliciente era inventarme alguna excusa para que mis progenitores me pagaran un billete a Madrid.

—Ya sabía yo que habías conocido a alguien —soltó orgullosamente mi madre, poniéndomelo relativamente fácil.

El problema fue tener que soportar la retahíla de consejos y advertencias de ambos. Lo bueno fue que me compraron una caja de preservativos.

Cuando por fin llegó el día, me sentía inquieto. Pero se me pasó rápido, en cuanto la vi aparecer en la estación de Atocha, vestida con un look bastante veraniego combinando una ceñida camiseta de tirantes y un pantaloncito corto de color negro que, sin ser ajustado, le quedaba como un guante.

—Hola, guapo —se abalanzó hacia mí para darme un abrazo—. ¿Qué tal el viaje?

—Bien —balbuceé mientras me embriaga con el suave olor de su pelo, sintiendo cómo me aplastaba las tetas contra el torso y sus caderas comenzaban a rozarme ligeramente el paquete, viéndome obligado a apartarme para evitar alargar el contacto por temor a que percibiera cómo mi entrepierna empezaba a despertarse—. ¿Dónde está Mario? —inquirí.

—De eso te quería hablar —inició las explicaciones, emprendiendo el camino hacia su casa—. Se ha ido de fin de semana con unos amigos. O sea, tu tío no está y no creo que vaya a ver la emisión, pero no puedo estar segura, así que vas a tener que estar 100% callado y quieto —me advirtió.

—¡Claro! —acaté las condiciones.

—¡Uf! Madre mía… —se mordió un labio—. En menudos berenjenales que me meto —rio.

—Lo pasaremos bien, ya verás —conseguí sacarle una carcajada.

—Tú seguro, cabrón —me sonrió.

—Estoy convencido de que tú también —solté con suficiencia mientras alargaba un brazo para darle una breve y sutil caricia en el hombro, temiendo que mi presencia pudiera llegar a cohibirla.

—Ya veremos… —frunció el ceño.

Ambos estábamos un poco nerviosos así que, puesto que no debíamos preocuparnos por Mario, decidimos empezar cuanto antes para romper el hielo. Tras colocarse el lush en la intimidad de la habitación, mi tía me avisó para que entrara y, sin mayor dilación, mientras me estiraba sobre la cama, que quedaba a un costado, ligeramente detrás del escritorio y completamente fuera del alcance de la cámara, comenzó el stream.

Desde esa posición tenía una visión perfecta de Carlota, preguntándome si tal vez mi tío la había observado con anterioridad tal y como yo lo estaba haciendo en ese instante. Puse el móvil en silencio y cargué la página para poder estar atento al chat mientras disfrutaba del espectáculo de ver a dulce-couplex en vivo y en directo.

“hola guapísima!”

—Hola, ¿cómo estás?

“bien, ya tenía ganitas de verte :)”

—Uhm… Me encanta eso. Yo también vengo con muchas ganitas —sonrió.

Y, no sé si instintivamente, me echó un pequeño vistazo, oculto a las imágenes, con lo que era imposible que se percataran los pobres desgraciados que tenían que conformarse con ver a esa auténtica diosa solo a través de la cam, sin tener ni puta idea de que el sobrino del que se burlaban apenas un año antes estaba ahí presente.

En cuanto su discreta mirada comenzó irremediablemente a endurecérmela, me di cuenta de que no había previsto cómo ocultar mi erección. Estaba claro que no iba a poder evitarla y supuse que Carlota sería consciente de ello, así que abrí ligeramente las piernas, permitiendo que se me acabara de abultar el paquete, dejándolo a la vista de mi tía.

“enseña algo”

—Primero se dice hola, por lo menos —sonrió, evidenciando su carácter y cómo le gustaba que funcionara su sala.

“podemos ver ese culito en pompa en tanguita”

—¿Vienes con ganas de verme el culo? —rio—. Poquito a poco, poquito a poco… —casi susurró.

“te sobra mucha ropa e”

—Uhm… no sé, tengo frío aún… Por eso llevo ropa. Si me calentáis pues a lo mejor me quito un poco, pero de momento tengo frío —fue dibujando una sutil sonrisa—. Así que vosotros sabréis si me queréis calentar o no.

“ponte de pie”

“entonces no me enseñas un poco ese culito en tanguitra en pompa q me tengo q ir luego vengo”

—Bueno, te voy a enseñar un poquito con el pantaloncito puesto —rio tenuemente—. Un poquito para que te quedes con las ganas y luego vengas —indicó con su gracia habitual—. A ver si os gusta…

Con un morboso gesto, mordiéndose el labio mientras se alzaba lentamente, dulce-couplex se giró para mostrar el culo a la cámara en un ángulo en el que pude apreciar a la perfección cómo la prenda resaltaba sus excitantes cachas mientras ella deslizaba la mano con parsimonia sobre una de ellas, dándose finalmente un ligero azote y provocando que activaran el lush por primera vez.

—Ah…

Tuve que esforzarme para no llevarme la mano al paquete tras oír el pequeño gemido de mi tía, que sonaba aún mucho más excitante que a través de unos altavoces.

“uf! qué bien te quedas esos pantaloncitos!”

“no sabes lo dura que me la pones”

“me voy en 5 minutos”

“q vienen a buscarme te propongo 1 minuto d elos mios”

—Uhm… —esbozó una mueca de desaprobación.

“baja al minimo las monedas del nivel mas alto”

—No sé yo… ¿Pero me vas a dar muy, muy fuerte? —transformó lentamente el gesto, impregnándolo de cierta pillería—. Prométeme que me vas a dar muy fuerte —nos deleitó finalmente con una expresión sutilmente lasciva.

“y me enseñas ese culete y ese coñito en pompa un poco”

—No, no, no —sonrió, reforzando su negativa con el movimiento de su dedo índice—, el coñito no —acabó riendo.

“venga 30 segundos”

“si me voy a ir ya”

“coñito sí, porfa xdddd :p”

¡Uf! Me encantaba ver a Carlota indecisa, con una actitud de lo más morbosa, mordiéndose un dedo mientras se removía en su asiento. No había duda de que se estaba divirtiendo.

—Vale, pero bajo las monedas solo a la mitad. ¿Aceptas el reto? ¡Ah! —soltó un nuevo gemido debido a una generosa activación del lush.

“venga pèro con desnudito”

—No, no, no, no… —repitió el gesto—. Sin desnudito —soltó una carcajada.

“q me apetece ver ese cuerpo un poco”

—¡No! —acompañó la protesta con un movimiento de cabeza—. No me puedo desnudar para treinta segundos. Eso no.

“ese coñito en pompa y ese culito en tanguita”

—Te enseño el culito un poquito —negoció con una sonrisa, dando la impresión de que empezaba a ceder.

En cuanto la webcamer cambió los parámetros del lush, mis expectativas se incrementaron al mismo tiempo que el bulto de mi entrepierna, que comenzaba a molestarme, teniendo que reprimir las ganas de recolocármelo.

—Venga, ahí lo tenéis —confirmó dulce-couplex, que parecía tensa, dejándose caer sobre el respaldo de la silla mientras lucía una mueca nerviosa, que se le borró de golpe cuando llegó el primer gasto de monedas.

Llevándose un dedo a la boca, Carlota ya no dejó de gemir mientras el usuario del reto hacía una aportación tras otra para hacerle vibrar el coño a la máxima potencia.

—¡Ah…! —oí finalmente el suspiro prolongado de mi tía mientras separaba uno de los muslos y se llevaba una mano a la entrepierna, comenzando a rozarse disimuladamente por encima de la ropa—. Joder…

Me estaba poniendo cachondísimo. Tuve que esforzarme para no soltar un bufido, pero ya no pude aguantar más el dolor que me provocaba la polla, pretendiendo crecer más que el espacio del que disponía. Alargué un brazo y me recoloqué el paquete, sintiendo cómo lo tenía de extremadamente duro.

—Sigue un poquito más… —balbuceó melosamente la webcamer a la conclusión de los treinta segundos— Uhm…

“quedate en tanaga”

“ese culito mmm baja pantlon verlo en tanguita”

“y lo apartas a un ladito mientras vibra”

—Un poquito solo —sonrió—, un poquito —acabó poniéndose de pie, volviendo a dar la espalda a la cámara para agarrar el short por los costados, comenzando a bajarlo y descubriendo tal vez el tanga más pequeño que le había visto nunca—. ¡Huy! —soltó un clamoroso suspiro cuando reanudaron las fuertes vibraciones, dejando la prenda en el límite de sus cachas para presionar con ella hacia arriba, alzándolas tenuemente.

“dulce, yo ya tengo la polla fuera”

Súbitamente, como si se hubiera recordado de mi presencia, Carlota me echó un segundo vistazo, esta vez pillándome con los dedos rozando mi paquete. Mientras la webcamer volvía a tomar asiento, vi claramente el gesto de reprobación en su mirada, hasta que le hicieron vibrar el coño nuevamente, sacándole el enésimo gemido, cada vez más descontrolado.

“te voy a demandar no se puede estar tan buena”

“tiene que ser ilegal”

Mi tía rio, antes de soltar un pequeño grito como consecuencia de las siguientes aportaciones, que parecieron pillarla por sorpresa, logrando que comenzara a retorcerse, ya sin dejar de gemir.

—Joder… —sollozó, llevándose nuevamente la mano a la entrepierna para darse pequeñas caricias, ahora por encima de la escueta braga— Joder, chicos…

“eso tine que ir fuera ya”

“que maravilla de mujer, 0_0”

“quitate el tanga ya”

“vale, ya la tengo durísima”

De repente, fueron varios los usuarios que se animaron a activar la máxima potencia del lush a mitad de precio, haciendo que el rostro de mi tía comenzara a descomponerse.

—¡Dios! Dios, dios, dios, dios… Uf… un segundo que lo pongo ya normal, ¿vale?

“no me has hecho ese flash de ese coñito un poco mmm”

“y me tengo q ir”

La webcamer rio cautelosamente y, tras reconfigurar el vibrador, se alzó para mostrar el trasero, apartando la tela del tanga a un costado para enseñar toda la raja.

—Mira, para ti…

Agarrándose la nalga, tiró de ella para que se abriera ligeramente el estrecho agujerito que contenía el lush, por el que lentamente resbalaron los ya pegajosos labios vaginales, en el preciso instante en el que dulce-couplex, procurando ser discreta, durante un breve segundo, volvió a desviar la atención hacia mi persona.

—Uhm… —se me escapó un escueto gemido antes de sobarme descaradamente el tronco de la verga, buscando aliviarme por encima de la ropa, que acabó deslizándose levemente, lo que provocó que comenzara a asomar un disimulado trozo de carne que mis calzoncillos ya no podían contener.

Cuando vi cómo la webcamer se llevaba los dedos al coño, empezando a acariciárselo, no pude controlarme, aferrando los pantalones para bajármelos hasta las rodillas, llamando la atención de Carlota. Tiré de mi ropa interior, procurando cubrirme las vergüenzas, pero era imposible. Un cacho de polla me sobresalía por arriba, quedando inevitablemente a la vista de mi tía, que me observaba con una expresión incrédula.

dulce-couplex dejó de tocarse de inmediato, recolocándose las bragas y subiéndose el short, pero a mí ya no había quien me parara, frotándome el rabo, a penas cubierto por los bóxers, sin dejar de contemplarla.

“noooooooooo, no te vistas”

“ya no hay novio q te folle o que”

—El novio está por ahí con los amigos —contestó al chat mientras me reprendía con la mirada.

“ahí está bien”

“ya no emitís juntos”

—Uf —resopló, volviendo a ignorarme en cuanto llegó una nueva oleada de vibraciones, que fue in crescendo, hasta que vi cómo mi tía comenzaba a tener pequeños espasmos.

“como sulfuras, q cachonda te has puesto”

“la polla sácala”

“estas muuuuu caliente”

“ya te gustaría tener ahí una buena polla ehhh”

Observé cómo Carlota me miraba una vez más, reflejando la duda que debía corroerla y que poco a poco me iba contagiando. ¿Se estaba poniendo lo suficientemente cachonda como para apetecerle mi rabo? Estaba absolutamente seguro de que sí… Sonreí.

“jodeeer”

“voy a tocarmeeeee”


“tocate vamosss”

“tocate”

“vamos a tocarnos contigo”

Cuando mi tía volvió a bajarse el pantaloncito, esta vez más allá de los tobillos, deshaciéndose de la prenda definitivamente para luego subir los pies al escritorio, abriéndose de piernas, tuve que dejar de sobarme, temeroso de hacer un estropicio.

“abrete como tu sabes”

Carlota metió la mano dentro de las bragas, moviéndola con cierto frenesí durante unos segundos, hasta que agarró la tela para apartarla, dejándonos ver cómo se abría paso entre sus pliegues con su dedo medio para acabar metiéndoselo en el chochito, apretando los dientes primero y relamiéndose después mientras yo notaba cómo mi polla pugnaba por alzarse, luchando contra la fuerte presión que ejercían mis calzoncillos, que poco a poco iban perdiendo la batalla.

“dame esas gafas que las lleno de leche”

“ufff”

“quítate la ropa”

En cuanto dulce-couplex leyó ese último mensaje, se agarró la camiseta, tirando de ella para que el escote cayera por debajo de las tetas, aún cubiertas por el sostén, mientras seguía masturbándose frente a la cámara, sin dejar de alternar, metiéndose el dedo y frotándose el clítoris, dándose una buena follada.

“quítate el tanga..”

“sigue a 4....”

“saca las tetas, por favor”

“te follaría hasta que mi mujer nos pillara”

Sin decir ni una palabra, vi cómo mi tía se inclinaba hacia el teclado y, unos segundos después, la imagen de mi móvil se puso negra. Alcé la mirada para contemplarla. Me encantaba ese momento en el que parecía totalmente desatada, sintiendo cómo la polla se me iba empinando a medida que la progresiva libertad de mi enardecido miembro forzaba que la tela de los calzoncillos fuera deslizándose paulatinamente por el tronco.

“enseña carita”

“desnudate”

Con las vibraciones provocadas por todos los usuarios que iban entrando al privado, la webcamer comenzó a jadear de forma descontrolada, sin dejar de masturbarse, cada vez con mayor vigor, echando la cabeza hacia atrás hasta que acabó susurrando entre dientes.

—Me voy a correr…

“polla al culo mmmmm”

“sacate las tetas”

“que perrita estas”

“me encanta”

Aún convulsionándose, Carlota deslizó los tirantes por sus hombros para poder bajarse bien la camiseta, llevando las manos a la espalda con la intención de deshacerse del cierre del sostén, quitándoselo definitivamente. Pude admirar sus preciosos pechos durante unos segundos, lo que tardó en tapárselos con un brazo mientras volvía a subirse la prenda que había dejado alrededor de su vientre, permitiéndonos ver cómo claramente se le marcaban los pezones en la tela.

“nunca había estado tan cachondo”

“no te encantaria ver una buena polla , para q veas como nos pones?”

—Uf… —resopló—. Me encantaría ver vuestras pollas… —jadeó mientras me echaba una nueva ojeada, dándole el último impulso a mi entrepierna para lograr que los pobres bóxers, derrotados, se retrajeran hasta la base, dejando que mi enhiesto cipote saliera completamente a la luz, tambaleando en un ángulo mayor a los 45º mientras un pegajoso grumo colgaba desde el bálano hasta la parte superior de mi abdomen.

A pesar de que la mirada de mi tía denotaba cierta acritud, sus actos decían otra cosa, colando las manos en el interior de la camiseta para volver a bajarla al mismo tiempo que se magreaba las tetas, sin dejar de echar disimulados vistazos a mi honrosa hombría, hasta que dejó los senos al aire, que comenzaron a bambolear al ritmo de las vibraciones que la webcamer no paraba de recibir.

“muestra todo porfa”

“tanga fuera diosaaaa”

dulce-couplex no tardó en levantarse, dando media vuelta para mostrar el culo a la cámara, agarrando el lush para masturbarse durante unos segundos antes de bajarse el tanga casi hasta las rodillas, subiéndose a la silla para ponerse a cuatro patas.

¡Uf! En esa maldita postura parecía que incluso podía olerle el coño. Por mucho que me lo hubiera estado imaginando, ver así a Carlota, estando a su lado, era otro nivel. Noté cómo la polla, a punto de reventar, se me estremecía, procurando resistir con todas mis fuerzas las enormes ganas de acercarme a esa pedazo de hembra mientras mi mente me jugaba una mala pasada, haciéndome creer que la novia de mi tío, zarandeando las nalgas con cada sacudida que le daban en forma de monedas virtuales, lo estaba deseando.

—Joder… —susurré por lo bajo, viendo cómo se llevaba una mano a la hamburguesita que tenía entre las piernas, abriéndola con los dedos antes de regalarse una tremenda follada, impregnando la habitación de un embriagador sonido de chapoteo, solo aplacado por los continuos jadeos femeninos que me estaban volviendo loco, al tiempo que, ahora sí, un suave aroma a chocho comenzaba a mezclarse con la peste varonil que mi polla estaba emanando desde hacía rato.

—¡Me corro! —anunció la webcamer, girándose para volver a sentarse en la silla al mismo tiempo que subía los pies al escritorio, haciendo que el tanga que tenía enmarañado en los muslos se estirara tanto como separaba las rodillas.

“abrete de piernas y tocate que te corras”

“escupete y me corro en tus tetas”

Metiéndose y sacándose el lush con cierto frenesí, mientras echaba la cabeza hacia atrás, dulce-couplex tuvo un espectacular orgasmo delante de mis narices, juntando los muslos al mismo tiempo que todo su cuerpo se estremecía durante los largos segundos que le duró el éxtasis, dejándome claro que, si en algún momento había sido un problema, en ese instante mi presencia no la importunaba en absoluto, más bien todo lo contrario.

—¡Puf! Qué rico… —se sobrepuso poco a poco, aún con la respiración entrecortada, mientras se ponía de pie para subirse las bragas.

“sigue”

“que nos corramos nosotros”

Observé a Carlota echándome un nuevo vistazo mientras se recolocaba la camiseta, cubriéndose las tetas, con lo que aproveché para acercar la mano a mi entrepierna, procurando solicitar permiso para portarme mal mientras forzaba una expresión de niño bueno. Aunque con su gesto fruncido me quedó clara su postura, no había duda de que no le hacía ascos a contemplar mi polla, pues pude ver cómo claramente desviaba la mirada hacia mi miembro antes de apartarla definitivamente, dirigiéndose nuevamente al chat.

“lo has probado con 26cm alguna vez?”

—Pues… a ver… creo que no… Pero eso tiene que doler incluso, eh… No sé yo si eso es una ventaja… No sé yo, eh…

“pues cuando quieras ya sabes, despacio y bien profundo”

“sin prisas”

—¿Tú cuando follas con las chicas no les duele tanta polla? Porque eso al final duele, eh…

“no”

“al principio se asustan”

—Joder, normal —sonrió—. Es que 26 centímetros es mucho, eh.

“pero t aseguro que ninguna se me ha quejado”

—Eso es bueno entonces —rio ligeramente antes de morderse el labio—. Yo nunca he estado con alguien que la tenga tan grande. Tan, tan grande… —volvió a mirarme la polla—. Pero mis amigas sí que me han contado cosas… —carcajeó con un pícaro gesto.

“dulce, mira mi perfil”

Recuperando la atención sobre la pantalla del ordenador, dulce-couplex, que no solía atender ese tipo de peticiones, tardó unos segundos en contestar, sorprendiéndome.

—Buena polla —sonrió a cámara, dejando bastante claro que debía tener ganas de rabo.

Por curiosidad, eché un vistazo a la página del usuario para ver la foto que tenía. En un primer plano, supuestamente se trataba de él mismo agarrándose la verga, que sin duda era bastante más grande que la de mi tío, tal vez similar al dildo de Carlota.

“si buscas un pollon mas grande que el de tu chico no te va a costar ehhh”

—¿Conoces la polla de mi chico? —rio.

“se la has chupado aquí alguna vez”

“verdad?”

—Sí.

“entonces si”

—No la tiene muy grande, no —esbozó una mueca traviesa mientras me miraba una vez más, esta vez directamente a los ojos, provocándome un escalofrío que recorrió todo mi cuerpo, acabando con un espasmo de mi verga.

“te gustaría más la mía”

—¿Ah, sí? ¿Eso crees…?

“si :p”

—Uhm… —sollozó, ya no sé si debido a nuevas aportaciones o a lo excitada que debía estar, mientras volvía a subir los pies a la mesa, ya sin dejar de contemplarme.

“la mía es más pequeña que esa pero juguetona”

“si te apetece ver una polla bien dura pasa por mi cam”

—No miro cams mientras emito —sonrió, bajando nuevamente la mirada hacia mi entrepierna.

¡Puf! Eso me puso demasiado cachondo y no pude evitar agarrármela, viendo cómo se abrían las cuencas de los ojos de mi tía, que claramente parecía estar en desacuerdo con mi gesto, expresión que se le borró de golpe, soltando un pequeño gritito antes de gemir como una cerda debido a la nueva oleada de vibraciones en su coño.

Observé cómo dulce-couplex usaba el dedo medio para frotarse por encima de la braga, al mismo ritmo que llegaban las numerosas monedas, que se iban acrecentando de igual manera que sus jadeos, cada vez más cuantiosos, sonoros y desatados.

—Seguid… no paréis… —suspiró, echando la cabeza hacia atrás justo antes de que hicieran una considerable aportación, provocando que Carlota se retorciera contra el respaldo de la silla—. Así, así… dadme fuerte… dadme fuerte… —iba susurrando entre innumerables sofocos mientras agarraba la tela de la braga, apartándola de su pubis y metiendo la mano para seguir masturbándose, ahora sin prenda de por medio—. Sí, sí, sí… seguid… seguid… seguid… sí… ¡uf! No paréis… —sollozó, regalándose unas fuertes friegas con las que sufrió una escueta serie de pequeños espasmos.

Era la primera vez que la veía en un privado sin que tuviera que reprimirse porque pudieran escucharla y, mientras comenzaba a pajearme, me encantó descubrir cómo su comportamiento había cambiado radicalmente respecto al inicio de las emisiones, sin parar de balbucear, casi suplicando para que las vibraciones no cesaran.

“os encanta q os lo chupen pero bien bien”

—Uf… a mí la verdad es que sí que me encanta que me coman el coño y me lo dejen todo mojado… todo, todo, todo… —confesó mientras retiraba la tira del tanga, mostrándonos cómo tenía el chocho antes de seguir acariciándoselo frente a la cam.

“no paressssss”

“locamente tocate”

—No paro, no paro… —sonrió, sin dejar de hacerse el dedo—. Uhm… —jadeó, mascullando entre dientes—. No paréis vosotros… ¡Ah!… ¡Ah!… Uhm… dadle caña… dadle caña…

“acte dedos fuerte”

—Dios —subió el ritmo de la masturbación, provocando que incluso le tambalearan las tetas—, qué rico… Seguid… ¡Uf…! Reventadme el coño… —se desató, agarrando el lush para follarse al mismo tiempo que provocaba que los usuarios gastaran una cantidad aún mayor de monedas— ¡Uhm…!

“desnudate”

—¡Ah! Así, así… —gimoteó con cierta estridencia— ¡Ah, ah!… sí… uf… qué rico… sí… —continuó, sin parar de hipar— ¡Uf!… ¡Uf!… ¡Uf! —amplificó los jadeos—. ¿Vais a hacer que me corra? —inquirió con severidad— Uhm… ¿Vais a hacer que me corra? —repitió, ahora susurrando suave y lascivamente.

“siii”

“pues aclro”

“enseñas carita?”

“tienes algo k meter mas jeje”

De repente, mi tía me miró, descubriendo que me estaba masturbando mientras la contemplaba, sin quitarle ojo. Ella se detuvo, bajando los pies al suelo y haciéndome creer que me había pasado de la raya cuando se inclinó hacia uno de los cajones del escritorio, al mismo tiempo que se me escapaba un pequeño brote de semen por la abertura de la uretra, deslizándose por el tronco hasta mezclarse con mis dedos, lo que provocó el considerable aumento del olor a sexo que ya había en el ambiente.

—Pues mira —indicó la webcamer, sacando el dildo de goma—, ¿te parece bien esto? —lo enseñó a cámara, sujetándolo por la base mientras meneaba la mano, haciendo que tambaleara toda su longitud— ¿O no te parece bien? —separó los labios para rodear el glande, dándole una buena chupada, lenta y contundente, hasta que se lo sacó de la boca, acompañando el gesto de un fuerte sonido de succión.

“vamos con eso para dentro amorr uff”

“sii?”

dulce-couplex volvió a colocar las piernas encima de la mesa, encarando la polla hacia su coño con la intención de darse una breve friega con la punta antes de metérsela, abriendo bien la boca para acabar soltando un contundente gemido, con el que pareció liberar cierta tensión, cuando al fin se introdujo el bálano.

“ufffff”

“a ver esa carita guapa”

Aliviado, tras contemplar el espectacularmente excitante gesto de mi tía, al parecer ya sin importarle demasiado que me estuviera pajeando frente a ella, no pude evitar imaginar que la muy puta debía estar fantaseando con que era mi verga la que la penetraba. Puf…

Notando cómo mis huevos comenzaban a retraerse, era consciente de que no podía aguantar mucho más, sintiendo una punzante molestia a medida que el esperma se me acumulaba en las gónadas y un ligero picor en la punta del cipote, que iba aumentando cada vez que, con suma diligencia, subía y bajaba la mano a lo largo de todo mi venoso tronco, que lo tenía tremendamente duro y caliente.

—Uhm… —se me escapó un gemido ahogado al ver cómo Carlota se alzaba, girándose para darme la espalda mientras subía una pierna al escritorio y, aún con la tira de la braga a un costado, colaba el dildo entre sus muslos para restregárselo contra los colgantes labios vaginales.

“cabalga eso, morena”

“adentro mmm”

“con ello jaja”

“ponlo en la silla”

“y revientalo”

Vi cómo dulce-couplex usaba un poco de saliva para colocarla en la base del consolador, pegándolo sobre la mesa, justo en frente de la webcam, para acto seguido agarrarse el diminuto tanga, deslizándolo lentamente hacia abajo, hasta que cayó a la altura de sus tobillos, alzando una pierna primero y luego otra para deshacerse de la prenda definitivamente.

“asi asi”

Cuando Carlota volvió a subir un pie para apoyarlo sobre el escritorio, a un lado de la polla, sujetándola para encararla hacia su coño, no pude más. Reprimiéndome como pude, comencé a eyacular en relativo silencio mientras observaba cómo mi tía gemía con fuerza a medida que se dejaba caer, engullendo el dildo con suma facilidad antes de emprender una suave cadencia, follándose lentamente con la verga de plástico al mismo tiempo que los usuarios del chat seguían haciéndola vibrar a través del lush.

Tras unos segundos de ligera inconsciencia, con la camiseta empapada de esperma y la blanquecina polla completamente pringosa palpitándome en estado morcillón sobre el vientre, suspiré, sintiendo cómo los latidos del corazón retumbaban en mi pecho mientras alzaba la mirada para descubrir que la webcamer se había vuelto a sentar en la silla, bien espatarrada, como siempre, con los pies encima de la mesa.

“uffff”

“abreteeeee y metelooo”

“y follate locamentee”

Mi tía no paraba de gemir mientras se follaba con el dildo de aspecto realístico, cada vez con mayor fervor, sin que el ritmo constante de cuantiosas monedas cejara en ningún momento.

—Chicos… —entonó con voz aguda—. Os quiero chicos… —soltó una pequeña risa, que duró tan solo un segundo—. Ah… dios… uf… estoy a puntito de correrme, joder.

“yo estoy a puntito tambien”

En medio de tanta vibración, una aportación de las grandes le sacó un descontrolado chillido, logrando que un grumo blanquecino comenzara a formarse alrededor de su chochito, deslizándose lentamente por la comisura de los labios vaginales, hasta alcanzarle la raja del culo.

“cómo te chorrea el coño…”

—Uf —apartó el dildo un momento para comprobarlo con sus propios dedos—, estoy chorreando demasiado —concluyó—. ¡Puf…! —no pudo evitar un sonoro sollozo, acompañado de una mueca de desesperación, al volver a meterse la polla, provocando que todo su cuerpo se convulsionara.

Ahora, con la acuosa goma del consolador deslizándose con frenesí gracias al roce de los excesivos flujos, mientras el sonido de chapoteo comenzaba a escucharse por encima de los gemidos de mi tía, empecé a notar cómo el tufillo a coño iba impregnando la habitación, llegando claramente hasta mis fosas nasales, lo que provocó que mi miembro se fuera reactivando.

“quien fuera esa polla”

—Me voy a correr ya… ¡Uf! Me corro —afirmó— ¡Ah! Me voy a correr, me voy a correr… —casi gimoteó— ¡Ah…! —vociferó un largo y grave gemido, echándome un último vistazo—. Me corro, me corro, me corro —anunció con cierto énfasis, apartando la mirada para acabar soltando un grito, sacándose el dildo de golpe junto a un cuantioso chorro—. Dios, dios… ah… —suspiró, restregándose la polla entre los empapados labios vaginales antes de volver a metérsela durante tan solo unos segundos, moviendo la cadera con la intención de regalarse los últimos estertores de placer, retirando el consolador definitivamente, usándolo para darse unos pegajosos golpecitos en el clítoris.

—Uf… ¿visteis el chorrazo? —inquirió, sin dejar de resoplar, bajando los pies al suelo para recomponerse, comenzando a vestirse inmediatamente.

“sí!”

“siii”

“uffff que ricoooo”

“madre miaaaa”


“se vio de maravilla”

“eres una fuente de placer, en todos los sentidos jaja”

“ufffff mol gracias chicosss!!!”

“mmm eres una delicia”

“asi da gusto preciosa”

En cuanto terminó de despedirse del chat y concluyó la emisión, mi tía, ya completamente vestida, se dirigió a mí para echarme la bronca.

—¿¡Se puede saber qué haces!? —me reprendió—. Se supone que tenías que estar quietecito. Y no… —dirigió la mirada hacia mi desnudez, que volvía a estar a punto para la batalla—. Joder, Miki…

—¿Y qué esperabas? —contraataqué, mientras la apuntaba sin querer con toda la polla tiesa.

—Anda, vete al baño a limpiarte y… —forjó una pausa—. Haz lo que tengas que hacer y luego hablamos.

—Tendrás que dejarme una camiseta de Mario —anuncié, sacándome la mía al mismo tiempo que me levantaba de la cama, quedándome completamente desnudo frente a Carlota.

—Ahora te busco algo, pero vete ya, anda, guapo —me apremió con una sonrisa, aunque parecía inquieta.

Esperé un buen rato para salir del cuarto de baño, lo que tardó en bajarse la enorme erección que mi tía me había provocado viendo cómo se masturbaba delante de mis narices, hasta alcanzar el orgasmo, llegando incluso a soltar un pedazo de squirt. Aunque he de decir que acabé presentándome frente a Carlota con la entrepierna morcillona, pues en cuanto lograba relajarme un poco, no podía evitar volver a pensar en ella y en todo lo sucedido, repitiendo el mismo bucle una y otra vez.

—¿Más calmado? —me sonrió afablemente.

—Sí…

—Bueno…

Se hizo el silencio, hasta que, pasados unos escasos segundos, ambos lo rompimos al unísono.

—Perdona…

—No, no, di tú…

—Joder, parecemos dos primerizos —rio mi tía.

—Bueno, yo lo soy…

—Uhm… —sonrió—. ¿Aún no te has estrenado? —puso una mueca de incredulidad.

—¡Qué va!

—Qué raro… —soltó con total naturalidad.

—¿Por?

—No sé… —se giró, dándome la espalda, como si quisiera romper el contacto visual entre ambos.

—He hecho bastantes cosas…

—Toma —me extendió una camiseta de mi tío, que al parecer había dejado preparada—. He puesto la tuya a lavar para que esté lista antes de que te vayas.

—… pero no he follado.

—Ya —me miró con una expresión que no supe cómo interpretar—… seguramente las chicas de tu edad se asustan con lo que tienes entre las piernas —sonrió con sutileza—, pero cuando sean más mayores cambiarán de opinión —transformó el gesto en una expresión que me pareció de lo más sugerente.

—¿Mayores como tú? —bromeé, sacándole una carcajada.

—Tienes una buena herramienta —confesó—. No has salido a tu tío —puso una mueca llena de picardía, provocando que se me endureciera al instante.

—Quiero participar en una emisión —solté como si nada, sin pensar, pillando por sorpresa a Carlota, que soltó un inesperado bufido.

—¿¡Pero qué dices!? —carcajeó, como si no me tomara en serio.

—¿Por qué no? Tú lo has dicho… tengo una buena polla —procuré mostrar un gesto de suficiencia.

—¿Y?

—Sabes que a la gente del chat le encantaría —insistí, recordando pasadas emisiones.

—Miki, lo has de entender, es una maldita locura —seguía medio riendo—. Tienes 16 años, no puedes salir en la cam, cariño. ¡Y eres mi jodido sobrino! —me revolvió el pelo, dando la conversación por concluida.

—Casi 17… —balbuceé, pensativo, cuando Carlota ya me había dejado a solas.

Una vez en Barcelona tuve que inventarme una historia para poder contestar satisfactoriamente al interrogatorio de mis padres. Mientras lo hacía, no podía sacarme a mi tía de la cabeza, cavilando si sus siguientes emisiones me iban a saber a poco. De algún modo, debía lograr verla haciendo algo diferente. Un real con el chaval de la foto o con el de los 26 centímetros sería…

—¿Has usado los preservativos? —soltó mi padre, sacándome de mi ensoñación y despertando la furia de mi madre.

—¿Quieres dejar al chico? —le reprendió—. No le hagas caso, cariño —se dirigió a mí—. Pero espero que tomaras precauciones… —consiguió sacarme de quicio.

Nuevamente se acercaba mi cumpleaños. Puesto que Verónica no asistiría a la celebración, esta vez porque yo seguía en busca y captura por parte de su novio El Perla, decidimos vernos unas semanas antes para tomar algo.

—Pareces nerviosa —destaqué, sentado frente a la barra del bar mientras daba un sorbo a mi bebida—. Ni que fuera nuestra primera cita —bromeé.

—No seas capullo —sonrió ella—. Y esto no es una cita —aseguró con el semblante serio.

—Ya, por eso no acabo de entender por qué no te relajas —alcé un brazo para acariciarle un costado del mentón, sintiendo como ella doblaba el rostro ligeramente, buscando el contacto con la palma de mi mano.

—Miki… —se quejó, apartándose definitivamente.

—Tu novio es gilipollas —le solté, provocándole una carcajada.

—¿Y eso?

—No te trata como te mereces.

—Qué sabrás tú cómo me trata —ahora fue ella la que bebió de su copa.

—Solo puedes hablar con quién él quiera… —usé un tono burlón, poniendo una divertida mueca de incredulidad, haciéndola reír.

—Pues diría que precisamente tú no eres uno de los que puede…

—¿Punto para mí?

—Eso parece —me regaló una sonrisa juguetona.

—Hay algo más que me gustaría hacer y que tampoco creo que le hiciera mucha gracia —giré mi silla, quedándome de frente a Verónica.

—¿El qué? —inquirió, dejando caer la mirada.

—Sóbamela —le indiqué en voz baja mientras contemplaba cómo le echaba un vistazo a mi entrepierna.

—Estás loco —rio.

—Mi polla también te echa de menos… —bromeé, sacándole una nueva sonrisa.

—Ya… pero tengo novio.

—Sí, pero habíamos quedado en que es gilipollas —solté con gracia, haciendo que volviera a reír.

—Un poco sí —mostró un gesto divertido—, pero me gusta porque es un malote —esbozó una mueca llena de picardía.

—¿Y qué hay más malote que robarle la novia al matón del barrio? —alargué el brazo para asirla por la muñeca.

—¿Desde cuándo eres tan cabrón? —inquirió.

—No sé, será la edad —tiré de ella para acercarle la mano a mi entrepierna.

—Miki… —se quejó, risueña, oponiendo cierta resistencia.

—Chis… —le rogué que callara.

—Madre mía… —esbozó una sonrisa nerviosa.

—Si lo estás deseando —indiqué con chulería mientras sentía cómo aflojaba el brazo.

—Pero solo una caricia de despedida… —aseguró, dejando que sus dedos entraran en ligero contacto con mi paquete.

—Agárrala bien —le apremié con cierta suficiencia.

—Uf… —suspiró, abriendo toda la mano antes de cerrarla alrededor de mi verga, que ya estaba semidura.

—Dime cuánto te gusta mi polla.

—Mucho, cabronazo —comenzó a sacudírmela con disimulo, pues estábamos rodeados de gente.

—Quiero joder a El Perla —le susurré al oído.

—¿A él o a mí? —me sacó una sonrisa—. Te va a matar…

—¿Es que se lo vas a contar?

—Es que no va a pasar nada —me soltó el paquete después de habérmelo hinchado a tope.

—¿Me vas a dejar así? —me separé ligeramente, mostrándole el enorme bulto que tenía en la entrepierna.

—Ese es tu problema —me sacó la lengua.

—Voy al baño… —me bajé del asiento.

—Espera —me sujetó del brazo, procurando detenerme—, que te van a ver cómo vas… —sonrió, divertida.

—Mejor, a ver si a alguna le entran ganas de ir al lavabo a bajarme la hinchazón —hice que riera a carcajadas nuevamente.

—Estás loco —se inclinó hacia delante para darme un pico—. No tardes…

—No —me di media vuelta, pero ella volvió a tirar de mí.

—Y no vayas a hacerte una paja —me sonrió, antes de comerme los morros.

¡Joder! La tenía bien cachonda. Estaba seguro de que me la podría follar, desvirgándome al fin, si no fuera por el capullo de su novio.

Lo cierto es que de camino al cuarto de baño al menos un par de tías y un maromo se fijaron en mi empalmada, que indiscutiblemente era demasiado evidente. Pero en vez de ruborizarme, no podía evitar sentir cierto regocijo.

Tras unos cuantos minutos en el angosto lavabo del bar, mientras me subía la cremallera después de que se me hubiera bajado la erección, oí cómo alguien hacía uso de la maneta, pretendiendo abrir la puerta para entrar.

—Ocupado —alcé la voz.

—Ábreme —me sorprendió Verónica.

No me lo esperaba. Sin pensar demasiado, le hice caso, sacando el cerrojo para dejarla pasar.

—¿Por qué tardas tanto? —me reprendió, dejando caer la mirada hacia mi paquete.

—¿Esperabas verme con la polla fuera o qué? —bromeé.

—¡Qué tonto eres! —me golpeó a duras penas en el hombro, pues no había espacio para mucho más de dos personas.

—He tenido que esperar a que se me bajara… —dirigí los ojos hacia mi entrepierna.

—Pues a mí no se me pasa el calentón… —puso un gesto enfurruñado, sacándome una sonrisa.

—¿Y qué hacemos? —inquirí jocosamente, sintiendo cómo la verga se me iba despertando nuevamente.

—Pues nada, porque si ya se te ha bajado… —me recriminó con una sugerente mueca.

—No sé, vuelve a comprobarlo por si acaso…

Verónica me agarró el paquete, que me había crecido rápidamente.

—Uhm… —gimió con sutileza, comenzando a maniobrar para abrirme la bragueta, hasta colar una mano dentro, bajándome los calzoncillos—. Joder, chaval… —suspiró al agarrarme la polla, ya completamente dura.

—Quiero follarte —balbuceé.

—Eso no —jadeó, sin dejar de pajearme.

—No seas zorras —le di un lengüetazo en los labios, logrando que los separara para poder darle un morreo.

—Uhm…

Nuestros gemidos se aplacaron en el interior de nuestras bocas, que se comían la una a la otra con avidez mientras los dedos de Verónica debían estar comenzando a lubricarse con mis tempranas mieles.

—Tengo preservativos —bromeé, sacándole una sonrisa antes de que me mordiera el labio.

—¿Es tu primera vez? —jadeó, haciéndome sentir su aliento mientras se deshacía de los pantalones, dejándolos caer hasta los tobillos.

—Sí.

—Uhm… —comenzó a tirar de mis tejanos hacia abajo, llevándolos hasta mis rodillas—. Va a ser todo un honor desvirgar una buena polla como esta… —volvió a asírmela, continuando con la paja.

Por un momento me puse un poco nervioso. ¡Joder! Iba a follar. Sentí cómo se me enardecía aún más el cipote, logrando dar un respingo a pesar de que ella me lo tenía bien sujeto.

—¡Hostia, chaval! Me vas a destrozar… ¿Dónde tienes el condón?

—En el bolsillo del tejano.

Cuando Verónica se agachó para coger el profiláctico, debido a la estrechez del lugar, no pudo evitar que todo mi rabo se restregara contra su rostro.

—Uf… no sabes lo cerda que me pone tu cosita… —bromeó, agarrándomela por la base para llevarla hacia su boca, chupándomela mientras usaba la otra mano para rebuscar en mi bolsillo.

Cerré los ojos, disfrutando del morboso escenario mientras los labios femeninos recorrían suavemente mi sensible glande y la mano que estaba apoyada en mis huevos comenzaba a deslizarse por la piel del tronco, todo ello en un ruinoso cuarto de baño de un bar atestado de gente.

—¿Hay alguien? —oímos al otro lado de la puerta.

Levanté los párpados, viendo cómo Verónica, agachada a mis pies, reía en silencio.

—Sí, ocupado —balbuceé, contemplando cómo la novia de El Perla comenzaba a deshacerse del envoltorio del preservativo.

—No sé yo si esto te va a servir… —cuchicheó mientras empezaba a desenrollar la goma por mi incandescente bálano—. Tienes que comprarlos más grandes —me amonestó.

—Me los ha regalado mi padre —solté inocentemente, provocando nuevas risas femeninas.

—Qué rico eres… —terminó de estirar el condón como pudo, apenas unos escasos centímetros—. Digo yo que así bastará —sonrió, alzándose mientras se giraba, deslizándose las bragas para acabar dándome la espalda.

Cuando mi polla golpeó contra sus nalgas, Verónica se deshizo, soltando un gemido que tuve que aplacarle, tapándole la boca.

—Uf… fóllame… —suplicó, moviendo el pompis para golpearse con mi exacerbado miembro viril.

—Qué zorra eres… —le metí los dedos medio y anular en la cavidad bucal mientras me agarraba el cipote, encarándolo hacia su raja.

Ella se abrió de piernas, facilitando la maniobra. En cuanto le rocé el coño con la polla, noté cómo se le estremecía todo el cuerpo. Instintivamente, le di unos golpecitos, logrando que comenzara a usar la lengua, deslizándola por el par de apéndices que seguían dentro de su boca. Y cuando le restregué toda mi hombría, sintiendo cómo se me empapaba el cipote, ella selló los labios, chupándome los dedos.

—¡Uhm…! —ahogó su gemido cuando le hinqué la punta, sintiendo por primera vez la embriagadora calidez de estar dentro de una mujer.

—Joder… —susurré en su oído, alzando la mano libre para asirle uno de sus grandes senos, estrujándoselo, antes de comenzar a empujar ligeramente— Voy a reventarte, zorra.

Y en ese momento, Verónica tuvo un contundente espasmo, retorciéndose mientras sentía cómo se me humedecían los huevos. La muy puta acababa de correrse y solo le había metido la puntita.

Sin darle tiempo a que se recompusiera, tiré de su boca, impidiendo que pudiera hablar, al mismo tiempo que presionaba mi cadera contra ella, logrando que poco a poco los primeros centímetros de mi verga se fueran introduciendo en su estrecho chochito, pudiendo sentir lo empapado y ardiente que lo tenía a medida que le separaba las paredes internas de la vagina, desgarrándola.

—Uhm… —gemía sin parar, jugando con su lengua entre mis dedos.

Cuando ya le había metido media polla, sentí cómo sus piernas flaqueaban, así que dejé de penetrarla, sacándosela lentamente para luego volver a metérsela, repitiendo la serie al tiempo que aumentaba la cadencia, incrustándosela cada vez un poquito más profundo, hasta que Verónica no pudo más, alcanzando su segundo orgasmo en tan solo unos minutos.

—¡Sales ya o qué! —oí cómo golpeaban a la puerta.

—Ya voy, joder —respondí con suficiente mala hostia como para que no insistieran.

—Vale, perdona… —bajaron el tono mientras yo seguía bombeando en el interior de la novia del cornudo de El Perla.

—Uf… cabrón… acaba ya… —sollozó Verónica en cuanto liberé sus labios—. Me he corrido dos veces, hijo de puta —me confirmó.

—En tu boca… —jadeé.

—Donde tú quieras, cariño —ironizó, aceptando de buena gana—. ¡Uhm…! —gimió una vez más cuando salí de su interior, girándose para volver a agacharse frente a mí verga, apenas cubierta por el preservativo.

Verónica tiró de la goma, incapaz de quitármela, pues se había quedado enganchada justo debajo del glande, sin poder superar semejante volumen. Tuvo que rodearme el tronco con los dedos, sin lograr abarcarlo completamente, para conseguir hacer rodar el condón, extrayéndomelo al fin y tirándolo al wáter antes de pajearme con fuerza, provocándome los postreros estertores que anunciaban mi inminente eyaculación.

—¿Vas a llenarme la boquita, cabrón? —iba susurrando, sacando la lengua para lamerme el frenillo.

—Uf… —resoplé, sintiendo que la descarga que se avecinaba iba a ser apoteósica.

—Dámelo todo, Miki…

El primer chorretón salió con tanta fuerza que voló por encima de la cabeza femenina, chocando contra la puerta para comenzar a deslizarse lentamente hacia el suelo. Sin que dejara de pajearme, la segunda ráfaga cayó sobre la frente de Verónica, salpicándole el pelo. Ella reaccionó, alzándose ligeramente mientras encaraba la polla hacia su boca, logrando que los siguientes regueros de semen se estamparan contra su paladar, inundándole la garganta, hasta que tuvo que decidir si quería evitar que el esperma le rebosara, comenzando a tragarse toda mi lefa.

Con ciertos nervios, sabiendo que nos iban a pillar, nos arreglamos rápido, procurando salir en silencio, pero ninguno de los dos pudimos evitar reír al ver la cara de sorpresa del pavo que esperaba para entrar al lavabo. Mientras ella se disponía a pagar la invitación de mi cumpleaños con presteza, hice que se tronchara de la risa, en cuanto le conté que era el mismo que me había visto empalmado de camino al baño.

—Oye, de esto ni mu —me advirtió, ya más calmados, de camino a casa.

—No tengo ganas de tener que darle una paliza a tu novio —hice que sonriera, aunque se le notaba cierta tristeza—. Vero, ¿por qué no lo dejas?

—¿Para estar contigo? —me acarició la mejilla cariñosamente—. No seas bobo…

—No. Para no estar con un gilipollas.

—Eres un cielo —me besó—. Y follas de puta madre —volvió a sonreír.

—Gracias. No está mal para ser la primera —me hice el chulito, logrando que riera una última vez.

—Procura que no te den de hostias —se despidió, llegando al punto en el que nuestros caminos se separaban.

—Volveremos a vernos, ¿no? —sonreí como un idiota, feliz por haber dejado de ser virgen.

—Ya veremos —me sacó la lengua.

—A los 16… —cuchicheé por lo bajo mientras veía cómo se alejaba—. No está mal —sonreí, orgulloso de mí mismo, pensando en alguno de mis amigos, que su mayor relación con una mujer seguía siendo el porno.

Comenzando a caminar tranquilamente en dirección a mi casa, sintiéndome por momentos el hombre más colmado de la faz de la tierra, con la sensación de ser capaz de follarme a la mujer que quisiera, por muy buena e inalcanzable que pareciera…

—¡Eh, tú! —llamaron mi atención.

Al girarme, no me pude creer lo que vieron mis ojos. El Perla, con cara de mala hostia, se acercaba raudo mientras un par de compinches parecían esperarlo a una distancia prudencial.

—Eres Miki, ¿no? —me bufó, ya a escasos centímetros de mi rostro, desafiándome.

Siempre había pensado que, llegado el momento, no me amedrentaría. Pero en ese instante, no fue tan solo eso, sino que incluso me sentí poderoso, supongo que también al ser consciente de que ese desgraciado no tenía ni puta idea de que acababa de follarme a su novia.

—Sí —contesté con tal calma que hasta llegué a impresionarme a mí mismo.

—Ahora no eres tan chulito como a través del móvil —forzó una cara desencajada, aunque a mí me pareció guasona—. ¿Te ríes? —frunció el ceño, alzando el tono de voz.

—Tío, te lo mereces, por gilipollas.

No me pude creer que esas palabras hubieran salido de mi boca, viendo como El Perla abría los ojos desaforadamente, a punto de salírsele las cuencas.

—¿¡Pero qué dices, chaval!? —reprimió un grito.

—¿Tienes que venirte con un par de colegas para hablar conmigo? —inquirí—. ¿No te atreves tú solo? —le vacilé, esbozando una medio sonrisa de suficiencia.

—¿Pero tú quién coño te crees que eres? —vi cómo apretaba el puño.

—El que se la follaba y el que se la ha vuelto a follar —estuve deseoso de soltarle, pero pensé en Verónica, no queriendo ponerla en un aprieto—. El que no le sale de los cojones tenerte miedo —repliqué finalmente, alzando ligeramente el tono, tensionándome, dispuesto a devolverle el golpe mientras sentía como si todo mi cuerpo se engrandeciera, empezando a ver a mi adversario incluso insignificante, fijándome cómo aflojaba el gesto y, a su espalda, cómo sus amigos comenzaban a activarse.

—No tienes ni puta idea de quién soy, ¿no? —argumentó torpemente, deshaciendo por completo su postura de malote.

—El Perla —sonreí, dejándolo atrás sin darle opción a réplica mientras comenzaba a caminar en dirección a sus secuaces, queriendo pasar por su lado para dejarles bien claro que no les tenía ningún miedo.

Y así es como, con tan solo 16 años, a punto de cumplir los 17, tras poner en su sitio al macarra del barrio que se creía el dueño de la chica mayor de edad con la que acababa de perder la virginidad después de haber logrado presenciar cómo la tremenda novia veinteañera de mi tío se masturbaba delante de mí, corriéndose un par de veces mientras me hacía un pajote contemplándola, me sentí el puto centro del universo.

—¡Miguel, a cenar!

Por desgracia, seguía siendo un paria que aún vivía con sus padres.

Comentarios

  1. Después de tiempo sin entrar en tu blog me meto ayer y descubro que has subido un relato y me meto hoy para comentarlo y descubro que has subido la segunda parte jajaja. Debo de estar de suerte.

    Me parece bien que cuando se alargan los relatos los dividas en partes, el ultimo de las hermanas de vacaciones se me hizo muy largo hacia el final.

    En cuanto a la valoración del relato en si me la guardo para cuando lea esta segunda parte mas tarde.

    Slaveofdesire.

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. Para la tercera parte no vas a tener tanta suerte xD

      La ventaja de los relatos largos es que cada uno puede partir la lectura como mejor le convenga. Mientras que a los capítulos hay que esperar sí o sí...

      Puedes comentar cada parte por separado, así veo lo que esperabas y si cumplo expectativas jajajaja

      Un saludo y gracias por comentar!

      Eliminar
    2. Te había respondido pero creo que no se ha publicado el mensaje. Que faena porque había escrito un buen tocho.

      Resumiendo, que lo que me gusta de este relato es que el prota es mas realista pues no es un follador nato, a veces duda y no las tiene todas consigo y por tanto para la tercera parte no se que esperar, si se acabara follando a su tía o tendrá que conformarse con ver como se la folla otro. Apostaría por lo primero pero contigo nunca se sabe.

      Espero que puedas profundizar más en el personaje de la tía a pesar de las limitaciones de escribir en primera persona.

      Para acabar felicitarte por lo logrado que están los comentarios del chat, se nota que has investigado el tema jaja

      No nos hagas esperar mucho para la siguiente entrega.

      Slaveofdesire

      Eliminar
    3. Jo! Con lo que a mí me gustan los tochos xD

      Es una muy buena señal haber logrado esa incertidumbre sobre cuál será el colofón. ¿Ver a la tía con otro o ser él mismo el que participe? Tampoco habría que descartar que pasen ambas cosas jaja

      Bueno, el motivo por el que me suelo decantar por escribir en tercera persona es precisamente para poder controlar todo: lo que hacen, dicen y piensan los personajes y, sobre todo, para decidir qué es lo que quiero que sepa o no el lector.
      En ese sentido la tercera persona limita más. Espero estar consiguiendo que el personaje de Carlota sea interesante a través de los ojos del protagonista.

      Gracias por lo de los comentarios. Yo estoy contento, la verdad. Pero tampoco tiene tanto mérito. Dejé de usar una plantilla que había quedado obsoleta para utilizar una de las estándar de blogger jaja

      Uf! La verdad es que últimamente he andado bastante liado. Si hasta he tardado en contestar a los comentarios, imaginad el tiempo que he tenido para escribir...

      Eliminar
  2. Sin duda la espera ha valido la pena, y me encanta la parsimonia y lentitud con la que estás llevando la historia. Has logrado que el protagonista se sienta muy humano y creíble, lo cual hace creíble la increíble relación con la tía, y consigues incluso darle unos toques de humor que le vienen muy bien para empatizar porque, al final, sigue siendo un crío (el final realmente me sacó una carcajada). Lo único malo es que ahora toca esperar la continuación, pero seguro que vale la pena.

    Requiem

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. Ah, y ya que la otra vez daba problemas, parece que lo que fuera que estaba dificultando el dejar comentarios se ha ido, ya que esta vez lo he hecho a la primera sin ningún problema :)

      Eliminar
    2. Me alegro que ya no haya problemas para comentar :)

      Y me alegra aún más que te haya gustado la continuación y la evolución del personaje.

      Sí, para la continuación creo que habrá que esperar un poquito más :(
      A ver si voy sacando tiempo...

      Como siempre, gracias por el comentario!

      Eliminar
  3. Hola, soy Candela. Me sobra todo lo del fútbol y me encanta la parte del voyerismo.

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. jajaja no seas exagerada, que la parte del fútbol es bien cortita xD

      Una pregunta: ¿te habría gustado igual la parte del voyerismo si la tía hubiera invitado a Miki directamente sin que hubieran habido todos los acontecimientos previos?

      Eliminar
    2. Quizá sí, cuando nosotras hacemos una invitación directamente nos sentimos muy femeninas, y eso lo advierte el macho.

      Eliminar
    3. Ya, pero es que Carlota no quiere nada con su sobrino. No solo es la novia de su tío, sino que el chaval es un crío.

      Sería un poco raro si ella de repente le invita a casa para que esté presente mientras emite.

      Pero acepto tu punto de vista. Aunque a mí no me habría gustado que fuera tan directo, entiendo que ella podría hacerlo porque se lo pasó muy, muy, muy bien emitiendo para su sobrino y ahora quiere hacerlo estando él delante.
      Que, ojo, es probable que sea lo que ha pasado, pero ella tiene que aparentar. Insisto, es su tía!

      Eliminar
    4. Tiene que aparentar, pero está deseando hacer un porno show...

      Eliminar
  4. Tengo que admitir que me perdí un poco en esta parte. Los nuevos personajes me dejaron indiferente.

    Pero todas las situaciones e interacciones tía sobrino fueron magníficas.

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. Por suerte la mayoría son interacciones tía-sobrino :)

      Al final... bueno, Miki pierde la virginidad y toda su autoconfianza se va engrandeciendo y no quería explicarlo simplemente en una frase, quería que "vierais" cómo y por qué. Y ahí son clave Verónica y El Perla.

      Ya sé que el relato se llama "Webcamer", pero el protagonista no deja de ser el narrador, que no es otro que Miki xD

      Eliminar
  5. Pues a mi no me sobra lo del futbol, entiendo que puede no gustarle a mucha gente, pero yo creo que al final estas humanizando y intentando hacer mas reales a los personajes que de eso se trata creo yo. De hecho me ha encantado el detalle que esté en un partido de futbol en el que todo el mundo esta pendiente de la pelotita y el sigue concentrado en su tía. Y encima perico, por favor no le dejes al pobre sin catar a dulce :P

    Por lo demás me ha gustado mucho, aunque me ha dejado igual de frustrado que el personaje por no llegar a más con dulce. Pero entiendo que a otra mucha gente la parte del voyerismo le habrá encantado, aunque yo te soy sincero y espero que el personaje principal no se quede como un mirón.

    Seguiremos esperando con ansias tus avances! ;)

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. Exacto. Y no es solo humanizar a los personajes, es que lo que ocurre en el partido es clave para que Carlota llame a su sobrino y tengan la conversación que da pie al resto de acontecimientos.
      Elegí un partido de fútbol como podría haber elegido cualquier otra situación. La premisa era que Miki pudiera hablar con su padre y su tío en un ambiente distendido. Y el partido de fútbol me pareció ideal.
      jajajaja a ver qué tal acaba la temporada este perico xDDDD

      Veremos qué ocurre en la tercera parte (y espero que última).
      Me encanta que deis vuestra opinión sobre posibles acontecimientos futuros (es una de las ventajas que le veo a publicar por partes jeje).
      A pesar de que pueda contentar a unos y desilusionar a otros, vuestras opiniones no van a afectar a los acontecimientos que, en gran medida, ya están en mi cabeza (y borrador). Pero algún que otro matiz sí que puede verse afectado si me aportáis alguna idea en la que no había pensado. Quién sabe...

      Solo espero que, pase lo que pase al final, al menos disfrutéis del camino :)

      Eliminar
    2. Hola, soy Candela, la que protestó por el fútbol, jajajjajaa Espero que nadie se lo haya tomado a mal... Besitos.

      Eliminar
    3. jajajajajajajajajajajajjajajajajajajajja

      Eliminar
    4. Aunque yo prefiero los hombres que prefieren ver cositas interesantes que ver machitos corriendo tras un balón...

      Eliminar
  6. Lo primero gracias por la rapidez con la que escribiste esta parte (intento meterme siempre que puedo para ver si hay algo nuevo pero siempre con poca esperanza, por lo que hoy ha sido toda una sorpresa) y gracias por continuar con ella. Aunque ya he visto que la tercera se hará esperar más pero bueno.
    Luego la historia me ha gustado, la he visto muy necesaria para no tener un final muy precipitado que pueda dejarte con esa sensación de poder haber tocado más puntos. Poco a poco, aunque nos cueste esperar a las siguientes partes.
    Por otro lado si me ha dejado un poco frío cuando la tía ha descubierto lo que tenía entre sus piernas el chaval, tenía la sensación de que le iba a impactar más y en el texto no has conseguido darme eso.
    Me ha gustado la parte en que el chaval retoma la relación con la otra chica puesto que me da esperanzas de que lo mismo la tía pueda llegar a sentir celos de esa relación y acabe siendo ella la que vaya un poco detrás de el en vez de que tenga que estar el chaval todo el rato insistiendo.
    Por último me intriga mucho como vas a conseguir meter en sus grabaciones al chaval sabiendo que su tío se puede enterar, quizás se haga otra cuenta, o consiga convencerle de que se están inventando lo de que haya estado con otro en las grabaciones,... No me gustaría que dejasen la relación antes de que todo eso suceda por lo que estoy muy intrigado de como lo conseguirás jajaja.
    Por lo demás muchas gracias amigo, estos últimos años no has estado tan activo pero todo aporte se agradece, un saludo

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. Sinceramente, los comentarios de la primera parte han ayudado a que me anime a escribir la segunda. Y espero que ocurra ahora de igual forma, aunque lo veo más complicado por la falta de tiempo...
      Así que, por la parte que me toca, en mi nombre y en el de los lectores que esperan nuevas publicaciones, gracias a ti y al resto que también lo hacen, por dejar un comentario.

      Bueno, mis relatos suelen ser extensos por ese motivo, aunque al final siempre hay quien cree que los acontecimientos podrían haber discurrido de otro modo. Y seguramente no les falte razón jaja

      A ver, si eres un lector asiduo a mis relatos sabrás que... mejor no digo nada :P
      Yo suelo escribir en tercera persona y de haberlo hecho en este relato, seguramente sabrías perfectamente lo que la tía sintió al ver lo que su sobrino tiene entre las piernas.
      Sin embargo, este relato está escrito en primera persona, desde la perspectiva de Miki y él en ningún momento ha alardeado de sus atributos y, seguramente, no le dio la impresión de que a Carlota le impactara. Por otro lado, es su tía y no estaba de acuerdo con que él se desnudara, así que, seguramente, si le gustó lo que vio, tuvo que aparentar. Y a pesar de eso diría que Miki se percató de unas cuantas miraditas...

      Respecto a la relación con Verónica y cómo eso podría afectar a Carlota... pues no puedo decir nada! Tal vez solo que es una posibilidad :P

      Y sobre el tema de la participación de Miki en las grabaciones, muy bien visto ese matiz. Lo que igual el chaval no participa, eh! :P

      Gracias a ti por este pedazo de comentario, de los que alienta a ponerse a escribir cuanto antes para dar respuesta a todas tus pesquisas.

      Eliminar
  7. Pues sí, has superado mis expectativas. La escena voyeur tia-sobrino es simplemente espectacular, le agrega un morbo increíble además de un grandioso halo de "realismo" que ella no le deje hacer todo de primeras. Me gusta cuando se desarrolla el descenso a la lujuria y creo que con este relato se puede lograr perfectamente.

    Estaré ansioso por la 3ra parte.

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. Lo dicho, me alegra haber cumplido expectativas jaja Espero no defraudar con la continuación.

      Eliminar
  8. Con ganas de la tercera parte...

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. A ver si saco tiempo para escribir... Últimamente ando muy liado :(

      Eliminar
  9. Me alegra que hayas vuelto a hacer relatos de más de una parte, hacía mucho que no sucedía. Me gusta ver la evolución de los personajes conforme van avanzando los capítulos y luego volver al inicio para ver su gran transformación.

    Me había esperado a la segunda entrega para leerlo del tirón, porque pensé que era el final, pero me alegra de que haya aún más partes pendientes.

    El relato me está gustando mucho, me parece una idea bastante original y que poco a poco se va encauzando a su desenlace. Lo único que echo en falta que es un toque típico de tus relatos, es poder leer los pensamientos y dudad de Carlota durante todo el proceso. Un poco saber qué pensaba cuando le veía la polla a su sobrino, esa lucha interna de pararlo o no mientras su cabeza y pensamientos estaban nublados por la excitación. Esa pérdida de cordura de tus personajes femeninos, me encanta y sería el único pero que le pondría por ahora a este gran relato que estás gestando.

    Espero con ansias la tercera entrega.

    Un saludo

    Halicarnaso.

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. Hola Halicarnaso. Me alegra un montón que sigas por el blog :)

      Bueno, en realidad no pretendía escribir una serie, pero lo cierto es que cuando vi que el relato se me alargaba mucho más de lo previsto, me planteé la opción de publicar por partes.
      Y he de decir que la mayoría ha votado en la encuesta que prefiere relatos completos jaja

      Sí, lo cierto es que este relato es un poco diferente a lo que suelo escribir. Hay algunos rasgos que creo son característicos, pero pensé que lo de la webcamer no encajaría y parece que está gustando bastante. Espero no cagarla con el desenlace jaja
      Completamente de acuerdo con el tema de los pensamientos y sensaciones femeninos, que se pierden al escribir en primera persona desde el punto de vista de Miki. No obstante, por el tipo de historia, creí que encajaba mejor.
      Aún así, aunque ya sé que no es lo mismo, lo he intentado plasmar con esas miradas de Carlota, esos gestos de desaprobación y, al fin y al cabo, con sus actos. Y apoyándome un poquito de los pensamientos/fantasías del sobrino cuando imagina lo que ella debe estar pensando/sintiendo. En definitiva, que era consciente y he hecho lo que he podido jajaja

      Un saludo y gracias por comentar!

      Eliminar
  10. Muy excitante.
    Muy divertida la parte del fútbol.
    Bravo!

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. jajaja muchas gracias.

      No cabe duda de que el objetivo de estos relatos es que los lectores os pongáis cachondos. Si además consigo que os divirtáis con escenas más ligeras es todo un logro :)

      Eliminar
  11. Para cuándo el siguiente?

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. Siento decir que últimamente he tenido una época con mucho lío y no he tenido ni un respiro para escribir.

      No puedo decir para cuándo estará lista la tercera parte. Llevo aproximadamente la mitad.

      Eliminar
  12. Esperamos el siguiente con ansia!!

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. Siento mucho la tardanza, de verdad.

      Si por mí fuera publicaba lo que llevo de la tercera parte, pero creo que es mejor esperar un poco y que lo leáis ya entero hasta el final.

      Muchas gracias por hacerme saber que, a pesar de todo, ahí seguís :)

      Eliminar
  13. Increíble como todo lo que escribes ....
    La parte del baño súper...
    Deseando leer más....
    ♡♡♡

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. Muchas Amalia, me alegro un montón que te haya gustado.

      Es curioso, creo que eres la primera que destaca la parte del baño (en este relato, lo principal es la relación con la tía).

      Espero que la tardanza no os quite el deseo de leer la tercera parte :(

      Eliminar
  14. Regalanos otro relato por Navidad! No seas malo...

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. jajajaja ¡soy el Grinch!

      Ojalá. Si por mi fuera, subiría lo que llevo de la tercera parte. Yo tengo tantas ganas de que la leáis como vosotros de leerla.

      Pero he tenido unos últimos meses con muchísimo lío y no he podido avanzar con el relato :(

      Eliminar
  15. Buen relato de chulitos y gallitos jijiji
    Estaré atento a los nuevos.
    Añado tu blog en marcadores.

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. Muchas gracias Psicología Social.

      Si acabas de descubrir el blog te animo a que leas mis anteriores relatos y, si te apetece, a que me dejes comentarios.

      Un saludo!

      Eliminar
  16. no sé cómo he acabado aquí pero... me alegro de esta coincidencia :)
    Buen trabajo

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. jajaja

      Pues yo me alegro de que hayas acabado aquí. Te animo a que, si te apetece, leas más relatos y participes con comentarios :)

      Eliminar
  17. Hola a todos!

    Siento el retraso con la publicación de la tercera parte.

    Actualmente tengo escrito más del 75% del relato. Me queda la escena final y poco más. Espero tenerla lista cuanto antes para poder publicarla.

    Un saludo!

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. Gran noticia! Me meto todas las semanas a ver si la has subido por casualidad. Un saludo!

      Slaveofdesire

      Eliminar
    2. Ole!!! Deseando leerla!!!

      Eliminar
    3. A ver si esta próxima semana tienes suerte Slaveofdesire. Super agradecido por el comentario :)

      Igualmente Amalia, deseando de que leáis la tercera y última parte.

      Eliminar
  18. Grandes noticias, porque al menos yo ya estoy muy ansioso de leer la continuación!

    Un saludo y que el tiempo y la inspiración te acompañen! :P

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. jajaja me gusta cómo suena eso!

      Espero no decepcionaros mucho con el desenlace...

      Eliminar
  19. MADISSON SWEET DEADH
    3500 HORA Y MEDIA
    SADAO

    Tenia ganas de comerme una chica así que me decidí por ella, que ya también la tenia en la mira desde hace rato . A pesar de que tardaron en darme la habitación del motel, llego puntual.
    Llega con un vestido blanco, besito y pasa a la habitación, ya en ese momento viéndole la cola fue que me dije que había elegido bien. De cara es muy linda, se le nota más de 20 o 23 años, no tarda en desnudarse y quedarse en una tanguita que se le veía de lujo, tiene un culote. Pechos también operados, de buen tacto, abdomen lindo y piernas torneadas, en las fotos se le ven más flaquitas pero no son así.

    Se acuesta boca abajo para poner musica, no pierdo el tiempo y pongo mi cara en ese par de nalgas que se carga, piel muy rica y tacto con una sensación que me sorprendió. Pasa algunos minutos buscado su playlist y ahora si comenzamos. Le mamo las tetas y después un besito muy rico, me bajo a chuparle el coño un buen rato hasta que me dice que me regresa el favor. Me la mama, garganta profunda sin gestos, realmente lo hace muy bien, lo acompaña con unas jaladas de verga y creo que me quería hacer terminar ahi, estuve a punto y le dije que se montara de espaldas. Se sube y es impresionante como ese perrote me llega casi al ombligo, me aplica la licuadora y ahi si no le aguante.

    Me paso a enjuagar y lavar la boca y ella se quede en el celular, estuvimos un rato en silencio, y ella solo se limpia con unas toallas húmedas. Me doy cuenta que es una chava muy alivianada. Me pregunta que si estoy listo para el siguiente y continuamos. Nos abrazamos y me prenso a sus nalgotas, y a pesar de que tengo mano larga literalmente, no me cabían de lo grandes que son, le empiezo a dar de misionero un rato hasta que la pongo de a perro. Ya en ese momento había valido la pena cada peso, empiezo a darle despacio unas embestidas a ese culazo, despacio, duro, despacio, duro hasta que me vine.

    Terminamos ahora si se pasa a bañar y platicamos un ratito ya con mas confiaza.
    Me la pase muy bien, tenia tiempo que no tenia un Servicio así de rico, siento que ella también la paso bien, se dejo querer y no me dijo no a nada.

    La recomiendo sí estas en busca de un cuerpo de estas características.
    Saludos.

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. Hola,

      no sé muy bien si esto encaja como comentario al relato, pero bienvenido el aporte.

      Por curiosidad, ¿se trata de una historia real o un relato ficticio?

      Un saludo! Y, si lo has leído, te animo a que comentes sobre el relato.

      Eliminar
  20. Hola
    No he terminado la tercera parte y ahora pide clave. ME gustaria poder terminarlo y leer los siguientes.
    Gracias.
    MegaMAN

    ResponderEliminar
  21. Hola, te leo desde hace bastante y siempre he sido anónimo, me gusta que hayas tenido la iniciativa de obligar un poco a la participación para seguir leyendo, pero me pregunto si no será contraproducente ya que seguramente esto haga echarse para atrás a muchos. Hay gente a la que no le gusta escribir, pero podrías hacer algo para interactuar si es lo que buscas, como puntuarlo o reaccionar a el.

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. Hola M1notauro,

      soy consciente de ello y lo asumo. Si algo me sabe mal es que haya algún lector de los que comentan habitualmente que no pida la contraseña.

      Por otro lado, con esto no busco aumentar el número de comentarios como el tuyo. Este blog es completamente gratuito. No cobro ni por visitas, ni por comentarios ni por publicidad ni por nada. De hecho no tengo ningún beneficio.

      Lo único que pretendo con la publicación de los relatos es tener el feedback de los lectores, que me cuenten lo que les ha parecido (tanto para bien como para mal), que me pregunten sobre los personajes o la historia, incluso si se han excitado o no (no negaré que es algo que me gusta, sino podría escribir otro tipo de historias jeje), etc.

      Y es por eso que no valen comentarios como este para solicitar la contraseña. Más que nada para no incentivarlos. Lo cuál no quiere decir que no me haya gustado tu comentario, al contrario, estoy encantado de recibir este feedback sobre el blog. Y es por eso que me voy a plantear la posibilidad de habilitar los comentarios en la página de solicitud de contraseña, para tratar ahí estos temas y que los comentarios de los relatos no se llenen de spam.

      Por último, tampoco quisiera obligar a nadie a comentar. Es por eso que el relato estará disponible para todos cuando publique el siguiente.

      Un saludo y muchas gracias por tu opinión :)

      Eliminar
    2. Entiendo, mi comentario obviamente era basado en mi experiencia personal y que se que como yo, hay muchos que simplemente no comentan por qué es "un poco raro" (si, así somos algunos introvertidos xD). Pero bueno, agradezco las horas que me has tenido en tu foro leyendo tus historias y ya pasaré de vez en cuando a ver si se libera la siguiente parte, un saludo Doc.

      Eliminar
    3. Aprovecha que esto es internet y nos refugiamos bajo un nick :)

      Si alguien no se siente cómodo comentando en el blog, siempre se puede poner en contacto conmigo de otros modos.

      Aún así, entiendo que pueda haber miles de motivos por los que alguien no lo haga. Por eso me ha gustado esta idea con la que todos los relatos siguen siendo públicos, solo que con un poco de retraso para algunos.

      Espero que no dejes de pasarte. Y te agradezco infinito estos comentarios, de verdad.

      Eliminar
  22. Deseando leer la tercera parte, que morbo me da la situación...esas ganas de la tia por perder el control con su sobrino... enhorabuena, gran relato.

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. Hola Rubinho,

      me alegra saber que he logrado generarte una situación morbosa :) Espero que la tercera parte no te defraude. Estaría encantado de saber tu opinión cuando la leas. Aún no está claro si la tía va a perder el control con su sobrino jaja

      Gracias leerme y, sobre todo, por darme tu opinión sobre el relato.

      Un saludo!

      Eliminar
  23. Holaaa!!!! Por acá también te voy a decir que en tus relatos estaría bueno gemidos en las escenas de sexo jejejeje

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. Hola Santiago. ¿Te refieres a algo de este estilo?:

      -Ahhhhh, Ahhhhhh, Ahhhhhh, siiiiiiii, siiiiiii, Ahhhhhhhh, uufffff, joderrrrrr, que gusto joderrr.

      Yo soy más de:

      —Ah, sí, ¡joder! —soltó entre gemidos— ¡Uf, qué gusto, joder!

      :)

      Eliminar
  24. En la primera parte, me encantó la tía pero, en esta, creo que las palmas se las lleva el sobrino!! Tal vez sea porque es el personaje con más desarrollo y presencia en todo el texto pero, igual, me gusta la actitud y la forma natural en que desarrolla la personalidad, sin saber muy bien hacia donde va pero teniendo muy claro lo que quiere conseguir... es fácil identificarse al recordar los años de adolescencia.
    Es una lástima que haya redescubierto tus relatos hasta ahora porque se me ocurren varias ideas para la tercera parte que ya no vale la pena comentar, puesto que ya está escrita y publicada, pero hago las apuestas conmigo mismo, espero ganar!!
    Por cierto, la escena voyeurista con la tía fue exquisita, sobre todo al no caer en la trampa fácil de la chica que no se resiste y termina tirándose encima del chico apenas lo ve desnudarse, pero la mejor de todas fue la "caminata de la victoria" de Miki_ desde que sale del bar con Verónica y muestra un buen corazón al preocuparse por su bienestar, pasando por la subida en la confianza en si mismo al enfrentarse al matón del barrio... hasta la caída en su ego al recordar que sigue siendo "un paria"... ese final me mato!!!!!!

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. Bueno, es que, mientras la primera parte era la presentación de la tía y el contexto de la historia, como bien dices, este relato narra la evolución de Miki.

      Jolin! Yo quiero saber esas ideas! Te animo a que, si te apetece, las compartas por aquí o por privado :)

      jajaja me ha encantado eso de la "caminata de la victoria". Efectivamente quería reflejar lo que comentas. Me alegra haberlo logrado.

      Nuevamente, muchas gracias por el comentario.

      Eliminar
  25. Me pareció un excelente capitulo, la forma en la que escribes es fenomenal no te vas por lo fácil. Espero con ansias leer el nuevo relato!

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. Hola Br22k,

      muchas gracias por el elogio. Espero que te guste el desenlace y me comentes qué te ha parecido.

      Un saludo.

      Eliminar
  26. Miy buena la evolución de tus personajes y excelentes tus relatos me encanta los de infidelidad

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. Gracias HEGM840804

      Pues en este blog encontrarás mucho esa temática jeje

      Eliminar
  27. Tengo un tiempo leyendo tu material y la verdad me gusta mucho que haya alguien con la iniciativa de escribir relatos con esta extensión y calidad narrativa. Espero poder leer pronto la.tercera parte.

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. Muchas gracias por el comentario Ian peña, se agradece de verdad.

      Me alegra que te guste mi forma de escribir. Suelo hacerlo pensando en lo que a mí me gustaría leer.

      Si quieres acceder a la tercera parte, mientras no publique un nuevo relato, puedes solicitarme la contraseña desde aquí: https://doctorbpblog.blogspot.com/p/entry.html

      Eliminar

Publicar un comentario